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CQC: Legalización de la marihuana en España
Caiga Quien Caiga traslada el debate a la calle tras el rechazo de la Comisión de Interior del Congreso a la derogación de las sanciones por consumo y tenencia de cannabis.
Vía: Marihuana Blog
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Los tests de consumo de drogas en carretera son inexactos, discriminatorios, carecen de base legal y provocan inseguridad jurídica
Nota de prensa de Pannagh
Los tests de consumo de drogas en carretera son inexactos, discriminatorios, carecen de base legal y provocan inseguridad jurídica.
La Ertzaintza ha comenzado este fin de semana a realizar controles de carretera en los que se efectúa el llamado test Cozart, para la detección de drogas ilegales, mediante el análisis de muestras de saliva de los conductores sospechosos. Este fin de semana se ha comenzado a aplicar y ya se han abierto 16 expedientes sancionadores, que pueden conllevar sanciones de 600 €, pérdida de 6 puntos del permiso de conducir y retirada del mismo durante uno a tres meses.
La asociación de usuarios/as de cannabis Pannagh desea expresar su rechazo a estas pruebas y exigir la suspensión cautelar de las mismas, por diversas razones, como su falta de fiabilidad, el carácter discriminatorio de estas pruebas y de la forma de aplicarlas y por la indefensión en que quedan miles de personas que podrían ser sancionadas sin motivo.
Los tests aplicados (Cozart DDS) no solo detectan a quienes se encuentran bajo efectos tales que “se altere el estado físico o mental apropiado para circular sin peligro”, que es a lo que se refiere el Reglamento General de Circulación, sino también a los que han consumido una cantidad pequeña que no afecta a su capacidad de conducir, y a quienes han consumido hace horas pero ya no tienen ningún efecto. Según se ha informado, el test Cozart DDS detecta el consumo que se haya producido en las 3 horas anteriores. Dado que el efecto del cannabis dura una media de 90 a 120 minutos, y que el de anfetamina y cocaína es aún más corto, sin duda se castigará a personas cuyas condiciones psicomotrices y sensoriales son perfectamente normales.
Por otro lado, las pruebas de detección de consumo de cannabis pueden dar falsos positivos en personas que se hayan encontrado en ambientes donde hubiera humo de dicha planta, sin necesidad de haber consumido ellas mismas, de forma que se podría castigar a fumadores pasivos. Por otro lado, visto el peculiar metabolismo del cannabis, cuyos restos se pueden detectar en sangre y orina hasta dos meses después de un solo consumo, es dudoso que el dato de que el test solo detecta el consumo producido las tres horas anteriores sea totalmente fiable, y mucho nos tememos que se sancione por consumos producidos muchas horas e incluso días antes.
En este sentido, no entendemos que se ponga en marcha a bombo y platillo una campaña de control de la población (que incluye, por cierto, la obtención de muestras biológicas, que incluyen lógicamente ADN, de incierto control posterior) y se empiece a amenazar con sanciones a miles de personas basándose en el uso de aparatos cuyos resultados, según se afirma en los estudios encargados sobre esta materia por la Unión Europea en el marco del llamado programa Rosita, no son suficientemente fiables. Los aparatos de detección de consumo de drogas ilícitas están aún en fase experimental, y no podemos entender que se gaste una importante cantidad de dinero público y sancionar gravemente a personas a las que debería proteger la presunción de inocencia, en base a lo que dice la publicidad del fabricante. Es comprensible que Cozart, una multinacional especializada en reactivos, quiera vender muchos de sus aparatos de casi 6.000 € y de su material de test a 22 € la prueba (y hacen falta dos para confirmar la denuncia), pero es menos entendible que el Gobierno Vasco haga oídos sordos a los informes de la Unión Europea, otorgando a una máquina cara y poco fiable el papel de perito, fiscal y juez en algo que afecta a la seguridad de mucha gente.
Además, puesto que aún no se ha determinado reglamentariamente cuál es la prueba legalmente aceptable en este tipo de infracciones, ya que el Reglamento General de Circulación aún no ha sido desarrollado en este punto por la falta de certeza existente en torno a los efectos de ciertas drogas y su detección fiable, entendemos que los controles de carretera de la Ertzaintza carecen de base legal y no podrían dar lugar, por tanto, a sanción alguna.
Por otro lado, como personas usuarias de una sustancia ilícita, nos sentimos injustamente discriminadas. No entendemos que se empiece a perseguir sustancias ilícitas antes siquiera de tener los instrumentos adecuados y se siga sin hacer nada en torno a la cuestión de la conducción bajo los efectos de los hoy tan comunes ansiolíticos, antidepresivos, sedantes, etc., además de estimulantes legales como la cafeína, que en dosis elevadas también pueden afectar a la capacidad de conducir. Tampoco nos parece aceptable que, mientras se reconoce que existen niveles admisibles de consumo de alcohol y se informa de ello a la población, se castigue a la vez a personas cuyos niveles de cannabis o de otras drogas no suponen ningún riesgo añadido.
El mayor estudio epidemiológico sobre cannabis y conducción realizado hasta el momento, obra del Instituto Nacional Francés para la Investigación en el Transporte y la Seguridad, concluyó que las dosis bajas de cannabis provocaban riesgo de accidente similar al del consumo leve de alcohol, es decir, el que está por debajo del nivel legal de alcoholemia. Y en niveles medios y altos, el cannabis aumentaba el riesgo de forma más significativa, pero en nivel mucho menor que el alcohol, que suele ser la droga causante de la inmensa mayoría de accidentes relacionados con drogas. No podemos aceptar que se castigue a unos por un nivel de riesgo que se acepta en otros. Exigimos que se determine con claridad cómo afecta el cannabis a la conducción y que se castigue a partir de niveles realmente peligrosos.
Por otra parte, Pannagh quiere criticar el formato elegido para poner en marcha los test de detección de drogas ilegales: Controles de carretera nocturnos, en fin de semana, y en los que se selecciona a los sospechosos por su aspecto. El consumo de drogas al volante no es en absoluto exclusivo de los y las jóvenes que salen de marcha, y no nos parece de recibo que la nueva campaña se centre únicamente en este grupo de población. La conducción bajo los efectos de alcohol y drogas de todo tipo puede ser un peligro en cualquier momento, lugar, clase social y grupo de edad.
En Pannagh no nos oponemos a que se castigue a aquellas personas cuyo consumo de sustancias haga que sean peligrosas al volante, pero exigimos que ello se lleve a cabo con las debidas garantías metodológicas y jurídicas, algo que en absoluto sucede con el sistema empleado en la actualidad. En la actualidad no existe un método lo bastante fiable y preciso como para distinguir al que consume del que no y al consumidor peligroso del que no lo es, y no se garantiza ni la seguridad jurídica ni la debida protección de la presunción de inocencia. Por ello, exigimos que los controles se suspendan de manera cautelar y los expedientes sancionadores abiertos sean anulados inmediatamente, ya que, en caso contrario, se estaría actuando directamente contra los legítimos derechos de miles de personas y vulnerando gravemente las normas de un estado de derecho.
Bilbao, 26 de noviembre de 2007
Contacto: Martín Barriuso
944152900 / 670996335
pannagh@hotmail.com
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No más multas por cannabis: paisaje después de la batalla
No más multas por cannabis: paisaje después de la batalla
La votación del Congreso para terminar con las multas se habrá perdido, pero desde luego que el esfuerzo no ha sido estéril. Decir que ha sido sólo una batalla y queda bastante guerra por librar puede sonar a excusa, pero si alguien cree que la Ley Corcuera (o la prohibición, ya puestos) va a durar otros 15 años, debería hacérselo mirar. No han sido pocas las ventajas de la iniciativa de IU. Aparte del intensísimo debate que ha generado la noticia, quizás el logro más importante haya sido el de poner en primer plano de la actualidad política la cuestión del cannabis, sistemáticamente relegada por los medios de comunicación a las páginas de salud, sucesos o sociedad.
Esta vez ha sido imposible pasar por alto la dimensión política. Se ha confirmado que la tendencia del PP a la exageración apocalíptica es ya una de las señas de identidad del primer partido de la oposición. Se ha visto la actitud cobarde y conformista de CiU y PNV, partido este último que votó en otro sentido en el pasado (y que mantiene una política de drogas muy alejada de la del gobierno central). Y han quedado de manifiesto, más que nunca, la doblez, el oportunismo, la incoherencia y la falta de coraje del Partido Socialista, que no ha querido resolver el problema creado por uno de sus ministros más infames.
Han corrido ríos de tinta con las idioteces de Ana Belén Vázquez, pero Antonio Hernando, del PSOE, no le fue a la zaga en cuanto a desprecio por la verdad y la lógica:
«Antonio Hernando explicó durante el debate que la proposición que votó entonces su grupo "no tiene nada que ver" con la presentada por Navarro, y que los socialistas la apoyaron "con muchas cautelas". Además, indicó que, en la actualidad, "muchos más juristas" están a favor sancionar la "tenencia o consumo de pequeñas cantidades de droga".»
Con cautelas o sin ellas, el PSOE pidió en 1999 el fin de las multas por tenencia (*.pdf de la intervención). Es cierto que no fue así en el caso del consumo público, pero una verdad a medias es una mentira. Peor es lo del apoyo de los juristas a las multas, afirmación que debería ir acompañada de datos, y nuestros datos (al menos sobre el País Vasco) indican todo lo contrario. Pero aún hay más de Hernando: «más que legalizar las drogas, hay que prevenir desde los cimientos, como se ha hecho con la ley antitabaco».
Uno no sabría decir qué es más sorprendente, si el absurdo e inexistente nexo que estableció Hernando entre la prevención y la represión o la comparación con la ley antitabaco que, a diferencia de la ley Corcuera, no castiga con multas cualquier consumo público ni la mera tenencia. Por lo demás, ni él ni la delirante pepera parecen haber entendido que esta sesión no tenía la más mínima relación con la "despenalización" ni mucho menos con la "legalización".
Por cierto que, quitando honrosísimas excepciones, la inmensa mayoría de los medios de comunicación se han propinado un buen mordisco en su decreciente prestigio (o creciente desprestigio) al desinformar sistemáticamente sobre lo que se ventilaba en el Congreso. Algunos titulares particularmente llamativos y en orden de menor a mayor en cuanto a tendencia al disparate:
El Congreso rechaza despenalizar el ’cannabis’
El Congreso mantiene como delito el consumo de cannabis
El Congreso rechaza aprobar la legalización de las drogas
Los comunistas no consiguen legalizar las drogas
Con lo sencillo que habría sido hablar del fin de las multas y no sembrar tanta confusión, pero lo que es sencillo para el común de los mortales no parece serlo para el grueso de nuestra clase periodística. Las excepciones de las que hablábamos antes -y a pesar de algún error en los titulares a cuenta de la imaginaria "legalización":
El cannabis no sale de casa
Cuando Alonso y Conde-Pumpido ’querían’ a la ’marijuana’
El PSOE rechaza una ley para legalizar la tenencia de porros, pese a que hace años votó a favor
La televisión, empeñada como siempre en su fánatico silenciamento de este debate, ha hecho honor a su labor de manipulación. No tenemos noticias de que un solo informativo se hiciera eco de la votación del Congreso, y los chistecitos de Buenafuente no sirven para tapar este hueco. Con televisión o sin ella, con manipulación o sin ella, seguiremos dando caña hasta que caiga la estaca prohibicionista, empezando por esta maldita ley.
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A seguir fumando en casa

A través de varios medios de prensa, blog y foros conocidos, leo una de las noticias que sin querer, se ha hecho esperar por parte de sus señorías, diputados y diputadas.
No sirven, de momento, las más de 18.000 firmas recogidas para la ocasión.
Hay que agradecer que un partido político se haya "mojado" en la defensa del consumidor de cannabis y de la normalización del mismo, el intentar dejar en el olvido los famosos artículos que sancionan administrativamente con al menos 300 euros la tenencia o el consumo en la vía pública.
Incluímos como tenencia, el llevarlo en el bolsillo para su consumo en casa, en la de un amigo…, no hacemos ostentación de tenerlo encima, no vamos haciendo malabares, en fin, seguiremos "escondiéndonos" para fumar.
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La ketamina y el éxtasis se quedaron en el aeropuerto
Me llama la atención “55 gramos de drogas de diseño“, sobre todo porque incluyen entre esta gran incautación los 24 de hachís.
La Guardia Civil requisa 55 gramos de drogas de diseño a cuatro jóvenes que iban a un festival ‘tecno’ a Bélgica · Ellos sí lograron viajar
La celebración de un afamado festival ‘tecno’ en la localidad belga de Gante puso en alerta el fin de semana a la Guardia Civil. Desde el pasado viernes se montó un operativo especial de vigilancia en el aeropuerto de Villanubla, en las salidas y llegadas del vuelo que conecta Valladolid y Bruselas que concluyó sin detenidos, pero con la intervención de 55 gramos de ketamina, hachís y éxtasis, entre otras sustancias. El ‘I Love Techno’ se celebraba la noche del sábado en las inmediaciones de Gante, una localidad situada a menos de 60 kilómetros de la capital belga y a poco más de 110 del aeropuerto de Charleroi, al que llegan todos los vuelos de Ryanair que unen, a bajo coste, Valladolid y Bélgica.
El dispositivo de control dio sus frutos la tarde del viernes, cuando se interceptó a cuatro jóvenes que se iban a Bruselas y que llevaban escondido entre sus maletas un pequeño cargamento de drogas de diseño, aunque en cantidades lo suficientemente pequeñas como para no ser detenidos y sólo sufrir una sanción administrativa, que suele oscilar entre los 300 y los 600 euros, aunque según la Ley 1/1992 sobre Protección de la Seguridad Ciudadana las multas pueden ser de hasta 30.050 euros. «La droga fue requisada y ellos pudieron volar en ese mismo vuelo», informaron a este periódico fuentes cercanas al caso.
La Guardia Civil inspeccionó el pasado viernes por la tarde -este vuelo sale cada día a las 17.25 horas y aterriza a las 19.35 en Charleroi- el equipaje de todo el pasaje, tras tener conocimiento de que el sábado se celebraba en Gante el ‘I Love Techno’, un festival de música discotequera que suele congregar a más de 40.000 fieles cada año, que ha cumplido ya 13 ediciones y que se celebra siempre entre las últimas semanas del mes de octubre y las primeras. De estas labores de control y vigilancia en el aeropuerto se ocuparon varias patrullas, que contaron también con la presencia y ayuda de un perro especializado en detección de drogas. Fue él quien descubrió que en las maletas de estos cuatro jóvenes había algo más que ropa. En total, entre sus pertenencias -la maleta y lo que llevaban encima, y que pensaban subir al avión- se encontraron 24 gramos de hachís, 21 de ketamina (droga de diseño desarrollada en los años 70 a partir de un anestésico de caballos), 10 de polvo de éxtasis, 12 pastillas de éxtasis y un cigarrillo de hachís ya preparado para su consumo.
Vía: Día de Valladolid
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La cocaína, una de las más baratas de Europa y con una pureza de hasta el 80%
Los datos que maneja el laboratorio de la Comisaría General de Policía Científica establecen que, de las muestras analizadas, siete de cada diez presentan una pureza de entre el 70% y el 80% en cocaína base. En casos aislados se percibió un porcentaje que rondaba el 90%.
La calidad de la cocaína no ha evolucionado ni de manera positiva ni negativamente, al contrario que el hachís o la heroína, cuya calidad sí ha ido aumentando en los últimos años, añaden fuentes policiales expertas en la lucha contra el narcotráfico.
En cuanto al precio de la droga, el gramo de cocaína en España tiene uno de los valores más bajos de toda la Europa Comunitaria, sólo por encima de Alemania y Portugal.
Vía: ABC




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