Entradas con la etiqueta ‘Sustancias’

[Comunicado] Acción europea sobre la prohibición de drogas

El 26 de junio de 2009, la Comisión Europea anunciará la Acción Europea sobre las Drogas, rogando a los ciudadanos a juntar esfuerzos para luchar contra las drogas. Hasta ahora sólo la Fundación por una Europa Libre de Drogas, asociada con la Iglesia de la Cienciología ha reaccionado positivamente.

La Coalición Europea por Políticas de Drogas Justa y Eficaces hace un llamado a la Unión Europea para que haga una verdadera acción sobre las drogas, es decir, terminar la prohibición de las drogas.

Una “Acción Europea sobre las Drogas”

Anunciando su Acción Europea sobre Drogas la Comisión invita a la ciudadanía europea a tomar “iniciativas prácticas y creativas que influyan positivamente en el comportamiento relacionado con las drogas de la sociedad europea”.

Antes de tomar en serio esta invitación, hay algo que la ciudadanía europea debería saber.

Desde 1991, cuando comenzaron las primeras negociaciones sobre el desarrollo de una política de drogas común en la Unión Europea, el papel que debería tener la “sociedad civil” ha sido siempre enfatizado – en teoría.

En la práctica, los gobiernos de los Estados miembros y la Comisión Europea nunca han tomado este compromiso en serio.

1. Un involucramiento real y sincero de la ciudadanía en el desarrollo y aplicación de la política de drogas ha sido saboteado antes incluso de que pudiera nacer.

Desde 1993 las organizaciones de la sociedad civil han ofrecido a la Unión Europea establecer mecanismos para facilitar la implicación y participación de las personas consumidoras de sustancias, las ONG, el sector voluntario y el público general en la discusión de temas relacionados con las drogas. Jamás ha habido respuesta a estas propuestas.

En julio de 2007, la Comisión Europea abrió una convocatoria de subvenciones para ONG que sería incluida en un Foro de la Sociedad Civil sobre Drogas. En este foro 26 organizaciones fueron seleccionadas por la Comisión Europea e invitadas a una reunión anual (de un día y medio) para analizar y recomendar sobre el impacto de la política de drogas de la Unión Europea. Desafortunadamente, los informes de esta reunión son filtrados por la Comisión Europea, de manera que no sean publicados los comentarios críticos.

Durante la sesión de 2009 de este Foro, en marzo la Comisión Europea presentó la idea de crear una Alianza Europea sobre Drogas, con el objetivo de obtener un “gran número de organizaciones, empresas y ciudadanos/as individuales que apoyarían un esfuerzo común para concienciar sobre los riesgos relacionados con las drogas”, y formular su propia iniciativa que la Comisión apoyaría publicándola en una web o aportando recursos.

La propuesta fue rechazada cas unánimamente por este Foro. De todos los participantes del Foro sólo la Fundación para una Europa Libre de Drogas, reaccionó positivamente a la idea. Esta organización está vinculada a la Iglesia de la Cienciología, que actualmente está siendo juzgada en Francia y Bélgica, y que está conocida por sus posiciones morales extremistas con respecto a las drogas.

2. Los datos sobre el consumo de drogas en la Unión Europea indican que la prohibición de las drogas es un fracaso

De acuerdo al Observatorio Europeo sobre Drogas y Toxicomanía, el consumo de cannabis en los Países Bajos, donde esta sustancia está disponible legalmente para los adultos, es más bajo que en varios países de la UE (tales como Francia y Reino Unido entre otros), donde el cannabis está totalmente prohibido. Esta indicación prueba que la teoría de que la prohibición ayuda a reducir el nivel de consumo es errónea.

En marzo 2009, la Unión Europea publicó un informe de evaluación sobre los resultados de la política global de drogas durante el periodo 1998-2007. La evaluación no encontró ninguna evidencia de que el problema global de las drogas haya sido reducido. Al contrario, durante la pasada década los precios han bajado y hay más disponibilidad de drogas, incluso para la gente joven.

3. El OEDT estima que el gasto público relacionado con las drogas en Europa oscila en 40 mil millones de euro por año (es 60 euro por cada ciudadano de la UE, niños inclusos).

Estos fondos están siendo gastados para evitar el consumo de drogas entre los ciudadanos europeos. De todas formas, desde que las drogas fueron declaradas ilegales, la producción y el consumo han aumentado, y un enorme mercado negro ha sido creado para sustancias que podrían ser producidos de forma segura y legal. Las Naciones Unidas estiman el valor del mercado global de drogas ilegales en 400 mil millones de dólares US, o el 6% del comercio global.

La mayoría de los problemas relacionados con el consumo de drogas no están causados por las drogas mismas, pero por el hecho de que son producidas y distribuidas en un contexto de ilegalidad.

¿Qué significa esto?

Significa que la Comisión Europea está pidiendo a la ciudadanía cooperar con una política que promueve el delito y incrementa los riesgos para la salud.

La prohibición de drogas aumenta la rentabilidad del producto. Tiene un efecto adverso sobre la salud pública, porque hace imposible cualquier control verdadero sobre la producción, distribución y consumo de estos productos. También contrarresta cualquier esfuerzo serio para reducir los daños relacionados con el consumo de drogas o para prevenir el mal uso. En el actual clima represivo es imposible discutir abiertamente sobre este tema.

En resumen, la prohibición de drogas es una política fracasada.

En cambio, bajo un régimen de producción y distribución de drogas a adultos legal pero controlado, las condiciones de salud y seguridad en torno del consumo de estas sustancias podrían mejorarse considerablemente.

ENCOD, FAUDAS, ENLACE, FAC y UNAD hacen un llamado a la Unión Europea a tomar una acción genuína sobre las drogas, una que efectivamente contaría con el apoyo de la gran mayoría de organizaciones de la sociedad civil que están involucradas en el tema de las drogas.

En la próxima reunión sobre las políticas de drogas en Viena en marzo de 2010, los Estados Miembros de la Unión Europea deberían proponer la eliminación de los obstáculos en las convenciones de la ONU a fines de comenzar experimentos con la regulación legal del mercado de las drogas que no están basados sobre la prohibición de las drogas. Así varios países europeos podrían poner en marcha un proceso que remplazará una política costosa, fracasada y contraproductiva por un enfoque racional y humano.

Para ampliar esta información, por favor contactar con:

· Federación Estatal de Personas Afectadas por las Drogas y el VIH (FAUDAS): Virginia Montañés – 0034 691523335 – comunicacion@faudas.orghttp://www.faudas.org

· Federación Andaluza de Drogodependencias y SIDA (ENLACE): Antonio Escobar – tf. 0034 690951367 – escobar@f-enlace.orghttp://www.f-enlace.org

· Coalición Europea por Políticas de Drogas Justas y Eficaces (ENCOD):

· Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente (UNAD): http://www.unad.org

· Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC): http://www.fac.cc

Artículos similares en CYM

Manuel Cruz: “De la Vega argumenta como el colectivo pro cannabis”

Las palabras de este señor no tienen desperdicio.

El director de la Fundación Vida, Manuel Cruz, lamentó los argumentos de la vicepresidenta del Gobierno español en su discurso de apertura del Foro Internacional sobre Salud Sexual y Reproductiva para justificar el anteproyecto de la Ley del Aborto. “Según De la Vega, habría que legalizar los robos hasta una cierta cantidad, o estimular el consumo de drogas y alcohol por menores de edad sin consentimiento ni conocimiento paterno, para no mirar hacia otro lado con hipocresía, porque son cosas que están ahí…”
“En realidad, es seguir el único objetivo de este Ejecutivo: retorcer y confundir el bien por el mal, hacer creer a la sociedad que todo vale y todo está bien si se consigue una satisfacción personal con ello, aunque sea pasajera y aparente”.
Manuel Cruz también denunció “la invalidez de los argumentos de los defensores del aborto, como el utilizado por Inés Alberdi esta mañana. Comparar el no poder abortar legalmente con violencia contra la mujer es una barbaridad evidente. Es ponernos en el nivel de decir que si el Estado no puede expropiar a todos se hace violencia contra el Estado o que no poder robar es violencia contra la humanidad. El aborto es la verdadera violencia contra la mujer, y además atenta contra su cuerpo y su psique”.
Para el directivo, “hacer algo consiste en proporcionar una salida a la mujer que va a abortar. Se trata de defender el derecho de la madre a no abortar, en lugar de estimular el aborto, que nunca es una solución, por muy convencido que se esté. Defender como un derecho el aborto es legalizar la violencia estatal contra la mujer, nunca una defensa, además de violentar el derecho a vivir”.

Vía: Diario Digital del Henares

Artículos similares en CYM

Top 18 de las drogas más adictivas

No he encontrado la fecha exacta de la publicación. La revista Health publicó una lista realizada con un panel de expertos en drogas. Valoraron la adicción que produce cada una de ellas.

El resultado en inglés en la web de Stop Depression Today

18. Mescalina

17. LSD

16. Setas Psilocybine

15. Éxtasis

14. Marihuana

2. Ice, Glass (Methamphetamina, fumada)

1. Nicotina

Artículos similares en CYM

¿Drogas como armas políticas?

Leyendo Kaos en la Red, me encuentro con el artículo titulado “La droga fue utilizada, en Bilbo, como arma política de desmovilización“. No conozco la historia realmente, aunque si que había escuchado varias versiones.

En este caso, nos comentan la creación del barrio de Otxarkoaga en los años 60 hasta ahora. La mezcla política y drogas y algunos datos más que pueden ser interesantes.

Otxarkoaga es un barrio nacido en los años 60 por la oleada migratoria laboral que se produjo con el desarrollismo industrial y laapertura económica estatal. El chabolismo fue el modelo de vivienda que predominó hasta que el Ministerio de Vivienda en 1961 aprobó un plan de construcción.El pasado mes de junio, justamente en el 40 aniversario de la Asociación de Vecinos de Otxarkoaga, la primera que se fundó en Bilbo, se presentó el libro del historiador Luis Bilbao Larrondo “El Poblado de Otxarkoaga”, donde explica el rápido y numérico proceso urbanístico del barrio. El autor señala en un documental de presentación, expuesto en una página web sobre información del barrio, “se construían las viviendas y luego se urbanizaba, lo que conllevaba un montón de problemas, la falta de saneamiento, de agua, de parques,…”. Nakor, miembro del Gazte Lokala (Asamblea de jóvenes) de Otxarkoaga, argumentó a kaosenlared que “las características fueron de construcción rápida, viviendas pequeñas, con muchos problemas, como humedad y espacio. Con el chabolismo que había se decidió construir el barrio en 11 meses, mas de 2000 viviendas”.

http://www.dailymotion.com/videox7d42m

Artículos similares en CYM

Less risk with drugs: Energy Control

Después de escuchar a los de NNGG, damos paso a una entrevista realizada a personal de Energy Control sobre el trabajo que realizan en materia de Reducción de Riesgos en lugares de ocio.

Creo que queda bien clara la labor y posición de Energy Control.

Less risk with drugs

Entrevista realizada a Energy Control.

Español

Las drogas están presentes en nuestras vidas. Energy Control es un grupo preocupado por el uso de drogas y ofrece onformación para reducir los riesgos que conlleva su consumo. La información es importante para que los usuarios puedan elegir.

Inglés

Drugs are present in our lives, whether they are legal or not. Energy Control is a group concerned with the use of drugs and offers information to reduce the risks involved in their consumption. The information is important for the user to be able to make a choice.

Artículos similares en CYM

Fenomenología de las drogas [3]. LSD

FENOMENOLOGÁA DE LAS DROGAS

LSD

Posología

Efectos subjetivos

Principales usos

Si no hay ahora en el mercado negro grandes partidas de producto barato y muy puro es por razones extrafinancieras, ligadas finalmente al cambio de valores y actitudes que se produce desde mediados de los años setenta. Con todo, algunos sondeos indican que los sustitutos actuales la psiquedelia de diseño y cultivos domésticos de hongos psilocibios- no han borrado el recuerdo de la LSD; al contrario, vuelve a haber interés en la calle, y psicoterapeutas de todo el mundo reclaman con insistencia creciente que se levanten las restricciones a su empleo médico y científico. Por otra parte, los pequeños círculos donde ha seguido consumiéndose LSD aprendieron la lección de los años sesenta, y lo hacen actualmente con cautela. Hoy es raro encontrar en el mercado negro la sustancia en unidades que contengan más de 50 gammas, y hace veinte años la cantidad media rondaba las 200.

Pero si en el futuro se produjera un fenómeno remotamente parecido al de los años sesenta, la extraordinaria baratura de esta droga -sumada a sus específicas propiedades (en el espacio ocupado por un décimo de gramo caben mil dosis)- pondrían en grave aprieto a la policía de estupefacientes.

Posología

Las propiedades farmacológicas de la LSD lindan con lo pasmoso. Una mota apenas visible produce lo que el psiquiatra W. A. Stoll definió como «experiencia de inimaginable intensidad». La dosis activa mínima en humanos es inferior a 0,001 miligramos por kilo de peso. La dosis letal no se ha alcanzado. Sabemos, sin embargo, que el margen de seguridad alzcanza por lo menos valores de 1 a 650, y que probablemente se extiende bastante más allá, cosa sin remoto paralelo en todo el campo psicofarmacológico. El factor de tolerancia no existe, pues quien pretenda mantener sus efectos con dosis sucesivas se hace totalmente insensible en una decena de días, incluso usando cantidades gigantescas. La metabolización acontece también en un tiempo récord (dos horas), comparada con la de cualquier otro compuesto psicoactivo; las constantes vitales no se ven prácticamente afectadas.

Para una persona que pese entre 50 y 70 kilos, una dosis de 0,02 miligramos (20 gammas o millonésimas de gramo) produce ya una notable estimulación y claridad de ideas, aunque no modificaciones sensoriales. La dosis estándar es de 0,10 miligramos (100 gammas), y prolonga su acción entre 6 y 8 horas, desplegando ya algunos efectos visionarios. A partir de 0,30 miligramos (300 gammas) comienzan las dosis altas, que pueden prolongar su acción 10 o 12 horas.

Si la mescalina guarda un estrecho parentesco con el neurotransmisor norepinefrina (noradrenalina), la LSD presenta analogías estructurale con el neurotransmisor serotonina, al que se atribuyen regulación de la temperatura, percepción sensorial e iniciación del reposo nocturno.

A finales de los años sesenta aparecieron informaciones muy publicitadas sobre efectos teratogénicos (creadores de anomalías congénitas) y hasta cancerígenos de la droga. En tono menor, se dijo también que producía «alteraciones» cromosómicas, de alcance indeterminado. Pero el National Institute of Mental Health americano realizó 68 estudios separados, desde 1969 a 1971, de los que se dedujo que la aspirina, los tranquilizantes menores, el catarro común y en especial el alcohol producen claras alteraciones cromosómicas. La polémica quedó zanjada poco después, cuando la revista Science declaró que «la LSD pura en dosis moderadas no lesiona cromosomas, no produce lesión genética detectable y no es teratógena o carcinógena para el ser humano». La contundencia de la declaración no era ajena a descubrirse que las informaciones distribuidas a la prensa sobre teratogenia de la LSD provenían originalmente de un grupo de alcohólicos, sometidos a tratamiento de deshabituación con ella. Como era de desperar, el desmentido de la comunidad científica recibió incomparablemente menos publicidad que el infundio previo.

Efectos subjetivos

Los efectos subjetivos se parecen a los de la mescalina, si bien son todavía más puros o desprovistos de contacto con una intoxicación en general. No se siente nada corpóreo que acompañe a la ebriedad, al contrario de lo que acontece -en distintos grados- con cualquier otra droga. El pensamiento y los sentidos se potencian hasta lo inimaginable, pero no hay cosa semejante a picores, sequedad de boca, dificultades para coordinar el movimiento, rigidez muscular, lasitud física, excitación, somnolencia, etc. Frontera entre lo material y lo mental, el salto cuántico en cantidades activas representado por la LSD implica que comienza y termina con el espíritu; como sugirió el poeta H. Michaux, el riesgo es desperdiciar el alma, y la esperanza ensanchar sus confines.

Aunque no lleguen a ser cualitativas, hay considerables diferencias entre dosis medias y altas, superiores a las existentes entre dosis altas y muy altas. La excursión psíquica, que en dosis leves y medias es contemplada a cierta distancia, se convierte en algo envolvente y mucho más denso con cantidades superiores. Las visiones siguen siendo tales – y no alucinaciones-, ya que se conserva la memoria de estar bajo un estado inusual de conciencia, y la capacidad de recuerdo ulterior. Sin embargo, ahora arrastran a compromisos inaplazables ante uno mismo con un desnudamiento de los temores más arraigados, dentro de un trance que del principio al fin desarma por esencial veracidad. Balsámica o inquietante, la luz está ahí para quedarse, iluminando lo que siempre quisimos ver- sin conseguirlo del todo- y también lo que siempre quisimos no ver, lo pasado por alto.

Esto no quiere decir que las experiencias carezcan de un tono general más glorioso o más tenebroso, sino tan sólo que esas dimensiones nunca resultan disociables por completo. A mi jucio, las experiencias más fructíferas son aquellas donde se recorre la secuencia extática entera, tal como aparece en descripciones antiguas y modernas. Por este trance entiendo una primera fase de «vuelo» (subida es el término secularizado), que recorre paisajes asombrosos sin parar largamente en ninguno- viéndose el sujet desde fuera y desde dentro a la vez-, seguida de una segunda fase que es en esencia lo descrito como pequeña muerte, donde el sujeto empieza temiendo volverse loco para acabar reconociendo después el temor a la propia finitud, que una vez asumido se convierte en sentimiento de profunda liberación. Es algo parecido a cambiar la piel entera, que algunos llaman hoy acceso a esferas transpersonales del ánimo.

Bajo diversas formas, he atravesado esa secuencia en cuatro o cinco ocasiones. La primera vez, hace más de dos décadas, sobrevino tras la necedad de tomar LSD para soportar mejor una velada con gente aburrida, y la última -hace pocos años- se produjo con una dosis alta del fármaco, quizá algo superior a las 1.000 gammas. La inicial selló el tránsito de juventud a primera madurez, y la última marcó una aceptación del otoño vital. En realidad, fueron trances tan duros que no percibí entonces su aspecto positivo o liberador; sólo en experiencias ulteriores, de maravillosa plenitud, comprendí que con el recorrido por lo temible había pagado de alguna manera mis deudas, al menos en medida bastante como para acceder sin hipoteca a estados de altura.

Si tuviera que matizar la diferencia entre LSD y otros visionarios de gran potencia, diría que ninguno es más radiante, más nítido y directo en el acceso a profundidades del sentido. Eso mismo le presta una cualidad implacable o despiadada, que no se aviene al fraude y ni tan siquiera a formas suaves de hipocresía, apto tan sólo para quienes buscan lo verdadero a cualquier precio. Y diría también que para ellos guarda satisfacciones inefables. La amistad, el amor carnal, la reflexión, el contacto con la naturaleza, la creatividad del espíritu, pueden abrirse en universos apenas presentidos, infinitos por sí mismos. Como dijo Plutarco, tras iniciarse en los Misterios de Eleusis: «Uno es recibido en regiones y praderas puras, con las voces, las danzas, la majestad de las formas y los sonidos sagrados».

Principales usos

A fin de decidir sobre usos sensatos e insensatos, lo primero es tener presente que «las formas y los sonidos sagrados» -según el mismo Plutarco- vienen luego (o antes) del «estremecimiento y el espanto». Si la LSD consistiera solamente en tener delante de los ojos bonitos juegos calidoscópicos, viendo cómo los colores se convierten en sonidos y viceversa, gozaría sin duda de gran aceptación como pasatiempo físicamente inocuo. Pero los cambios sensoriales se ven acompañados de una profundización descomunal en el ánimo, que empieza borrando del mapa cualquier servidumbre con respecto a pasatiempos. Se trata, pues, de televisores que no requieren aparato, y de grandiosos cuadros que no requieren luz para ser contemplados; pero no de visiones que se muevan oprimiendo el botón de canales, o que no comprometan radicalmente en un viaje de autodescubrimiento.

Llamativo resulta que ese viaje de autodescubrimiento lleve pronto o tarde a la crisis del yo inmediato, haciendo que el sí mismo se amplíe a regiones antes desocupadas, y abandone otras consideraciones como patria original. Precisamente esta capacidad de reorganización interna determinó los principales usos médicos de la LSD mientras fue legal. Herramienta privilegiada para acceder a material reprimido u olvidado, la sustancia se usó con «éxito» -según psiquiatras y psicólogos- en unos 35.000 historiales de personas con distintos trastornos de personalidad, sin que los casos de empeoramiento o tentativa de suicidio superasen los márgenes medios observados con cualquier otra psicoterapia. También se observaron sorprendentes efectos en el tratamiento de agonizantes, pues el 75 por 100 de los enfermos terminales a quienes se administró pidió repetir, y el personal hospitalario pudo detectar grandes mejoras en cuanto a llanto, gritos y horas de sueño se refiere; de hecho, resultó mucho más eficaz para aliviar sus últimos días que varios narcóticos sintéticos usados como término de comparación.

La experiencia médica, y la psicoterapéutica en particular, pusieron en claro lo previsible: que el tratamiento con LSD no rendía buenos resultados para el conjunto de personas llamadas «psicóticas», y que sólo parte de los «neuróticos» respondía adecuadamente. También se observó que una proporción abrumadoramente alta de los «sanos» (casi el 90 por 100) respondía de modo positivo y hasta entusiasta a sesiones bien preparadas.

A mi juicio, no hay duda alguna de que la LSD tiene un potencial introspectivo quizá inigualable, y que posee usos estrictamente médicos de gran interés. Como penúltima cuestión resta saber hasta qué punto es también una droga para festejar, en reuniones que excedan el marco de grupos muy restringidos. Actos de este tipo tuvieron su culminación en Woodstock, cuando medio millón de personas convivieron en un mínimo espacio durante tres días, sin provocar ningún acto de violencia. Aquello tuvo bastante de milagro, como los masivos festivales psiquedélicos previos, y durante esos años asistí a varias celebraciones -mucho más modestas pero multitudinarias también- donde el fármaco no produjo el menor brote de agresividad suicida o dirigida hacia otros, sino más bien todo lo contrario, con torrentes de afecto y comprensión. A pesar de ello, hoy sería más cauteloso, y (cuando menos en mi territorio) no aceptaría tampoco una dosis de LSD venida de alguien que no fuese de mi entera confianza -y que no la hubiese probado antes.

La última cuestión es determinar si este fármaco puede enloquecer al que no era previamente «loco». No he conocido ningún caso semejante, y creo haber tenido experiencias con un número próximo al millar de personas. He visto mucho sufrir, y mucho andar perdido, empezando por mí mismo, pero no a alguien que perdiese el juicio duraderamente; más bien he visto a personas bendiciendo el momento en que les hizo decidirse a entrar en la experiencia visionaria, entregadas con toda su alma al amor y la belleza de lo real.

Para ser exactos, la experiencia más aterradora de cuantas recuerdo tuvo por sujeto a un joven psiquiatra, que llegó a la casa de campo donde celebrábamos una tranquila sesión, y al enterarse de ello se lanzó a un largo discurso sobre psicosis permanentes y lesiones genéticas. Alguien tuvo la ocurrencia de preparar té y -una vez bebido- sugerir a aquel hombre que contenía LSD. Eso bastó para lanzarle a un violento ataque hipocondríaco, donde pasó de la amenaza de infarto a la parálisis muscular, y de esta a una crisis de hígado, con agudos dolores que iban cambiando de localización. Conscientes de que no había LSD en el té -y literalmente paralizados por las carcajadas-, no nos dimos cuenta de la gravedad del caso hasta que vimos al sujeto precipitarse con camiseta y calzón corto por un denso campo de chumberas, mientras gritaba que pediría ayuda a la Guardia Civil. Cuando ya estaba hecho un acerico, logramos que nos permitiera llevarle en coche a su hotel, y le juramos por nuestras vidas que su cuerpo estaba libre de toda intoxicación. Sin embargo, visitó efectivamente el cuartelillo de la Benemérita algo después (para desdicha nuestra), y durmió esa noche en la unidad de urgencias de un hospital, curándose el supuesto envenenamiento con buenas dosis de neurolépticos. Esto sucedió en 1971, y tengo entendido que actualmente es considerado una eminencia en toxicología.

Al revés de lo que sucede con casi cualquier droga, la dosis leve de LSD no es más segura o recomendable que la media, e incluso que la alta. Dosis leves seguirán prolongando su efecto durante seis o siete horas, y sugiriendo una excursión psíquica profunda, pero ponen al viajero en la tesitura de quien debe auparse para mirar al otro lado de un muro, en vez de sentarle sobre el muro mismo, con todo el horizonte a su disposición. Tener que auparse suscita a veces desasosiego, así como vacilación entre lo rutinario y lo extraordinario, pensando que el viaje ha concluido antes de tiempo, o no va a acontecer. Estos inconvenientes no los padece quien va sobrado de dosis, porque el caudal de sensaciones y emociones le sugiere digerir por dentro sus descubrimientos. Si dosis leves producen una estimulación psiquedélica, dosis medias y altas convierten ese estoy-no estoy en una realidad psiquedélica, que tiene sus propios antídotos para las dudas.

Me parece un buen ejemplo de infradosis con LSD el de una mujer joven y grande, que tomó 100 gammas en una playa, para pasar allí la noche con un grupo de amigos. Inquieta, en parte por la persistencia de lo habitual, horas después decidió volver a su casa, sola, y puso en marcha una cadena de peligrosos disparates. Condujo 20 retorcidos kilómetros, asaltada de cuando en cuando por distorsiones perceptivas, comprendió que seguía viajando, fue a una discoteca -donde se sintió aún más sola- y tras varias peripecias (entre ellas una violación fustrada) acabó saludando la salida del sol con lágrimas de arrepentimiento. Empleando una dosis de 200 gammas no habría pensado siquiera en coger el coche.

BIBLIOGRAFÁA

ESCOHOTADO, A. Historia General de las Drogas. Pág. 1333-1342. Ed. Espasa, 2005

© Antonio Escohotado

http://www.escohotado.org

Artículos similares en CYM

Buscar
Publicidad
Plantactiva
Videos en Cannabis y más
Agenda