La policía intenta asaltar la casa del Vice Presidente de RCN, Representación Cannábia de Navarra

Visto en Facebook, Legalización de la marihuana en España.

Mañana del Domingo 30 de Agosto, un día soleado, perfecto para gastarse el dinero del contribuyente en 3 helicópteros para buscar cultivadores de cannabis.

En la morada del Vicepresidente de la Representación Cannábica de Navarra y su pareja, se presentan 2 agentes de la policía Foral, y sueltan la perla:

-Buenos días, tenemos una fotos de vuestras plantas que hemos sacado con el helicóptero. Tenéis 2 alternativas, o me las dais os denuncio y os multamos, u os detengo y os llevo al calabozo por infringir la ley 1/92.
-¿Traen una orden judicial para poder entrar en mi casa? ¿de que delito se me acusaría?- fue la respuesta que tuvieron.
-Os detendríamos por tener marihuana en la vía pública.
-Pero, no están en la calle, están en nuestra casa. Si somos consumidores reconocidos, pertenecemos al RCN-NOK, yo en calidad de Vicepresidente y mi pareja es afiliada, solo hay 9 plantas, 4 y media para cada uno, es nuestro cultivo anual, no queremos pagarle a los moritos por hachís adulterado, caro e ilegal. Tenemos en nuestro poder, copia de la contestación oficial del Consejero de Interior (vuestro jefe) a el Parlamento Navarro, en la que explicaba que el Gobierno Navarro estipula en 7 las plantas por persona para consumo propio, que tenemos mas de 7 sentencias de Jueces Navarros en las que absuelven a cultivadores, por demostrarse que sus cultivos están destinado a un consumo personal, que en ningún momento, este cannabis, va a ir dirigido a terceros, ni si quiera gratuitamente. No hay trasiego de gente (inductores de venta), ni basculas, ni bolsas para su menudeo ni nada parecido, es mas, les invito a que entren y lo comprueben, pero no les voy a permitir que se lleven nuestras plantas sin una orden judicial, ya que no veo yo ningún indicio de delito.

A estos intrépidos y valientes miembros de las Fuerzas de Seguridad Navarras, les han preparado todo, menos para esto, nadie nunca les había dado una contestación como esa, no sabían como reaccionar y se miraban entre ellos perplejos.
Eran una chica y un chico, jóvenes bien parecidos, fuertes y pulcros en su vestir, pero que detrás de toda esa fachada de imagen, desafío y rectitud, sus circuitos chispeaban a 1000 grados, subió demasiado la presión del aceite de sus engranajes y en su hueco cráneo solo re-zumbaba un ¡¡¡¡ huy lo que me ha dicho !!!!!!!!, las maquinas son buenas hasta que algo falla y claro, no había mecánico para darle al restar.

La Policía Foral entró en la vivienda a comprobar que lo que ese chico con rastas les decía y contaron con el 9 plantas, acompañadas por unas lustrosas tomateras y alguna planta mas en esa verde jardín. Levantaron acta de lo que vieron y les dejo el dueño de las plantas, la firmaron todos y se fueron por donde habían venido.

Los agentes comentaron que se encontraban en una operación especial para erradicar el auto cultivo y que contaban con 3 helicópteros en ese momento sobrevolando el barrio. Varios agentes luego van en coche a las viviendas donde les marca el helicóptero y se tiran así todo el día y que llevaran varias semanas con ello.

El que os escribe, pues cree que irán a ver a su jefe, a que los resetearan y presentarán el informe correspondiente, el cual terminará en el Juzgado (que no sea el nº1 por favor, este es de cristo rey) y según el criterio del juez y fiscal de turno, según haya discutido o no con su pareja esa mañana, si el niño ha suspendido o aprobado el examen de recuperación, o su integridad religiosa, pues tendremos nueva movida en el RCN.
Si vuelven, los detendrán e a los juzgados, nuestro abogado irá los sacará, nota de prensa de la junta directiva, concentración en el juzgado, y absolución, ahora Julio, a parte de Vicepresidente, en un nuevo mártir.
Si no vuelven, chapó por Julio y todo lo que hemos pasado este tiempo tiene que servir de algo, quizás se den cuenta de que es una lucha inútil, que a los únicos que benefician es a los traficantes de cannabis, que son los mas interesados en que nadie cultive su propia Yerba.

De todas maneras se plantean muchas cosas, hoy domingo día 30, en plena operación retorno de las vacaciones, millones de viajeros se mueven por todas las carreteras, miles de ellos por las carreteras de Navarra, que últimamente se caracteriza por el aumente de accidentes graves a diario. Mujeres maltratadas escondiéndose de sus agresores, por que no hay medio para defendedlas a todas, los asaltos a comercios, polígonos industriales y viviendas aumentan escandalosamente y no hay medios para combatirles. El aumento de la violencia juvenil y bandas callejeras están a la orden del día, recientemente murió un joven de 17 años en Madrid de 2 disparos, armas por la calle, esto es la selva, no hay medios suficientes para combatir a las bandas juveniles.
¿Entonces?
¿que hacen los 3 helicópteros buscando fumetas? ¿Por qué este gasto tan desmesurado en una época de grave crisis económica? ¿Les importa un bledo lo que dicen los jueces?¿Que intentan con todo esto?
Señores políticos, regidores, jueces y fiscales, cuerpos y fuerza de seguridad de Navarra, solo les digo una cosa, para el año que viene, ir pillando 16 helicópteros mas, todo terrenos y cuadrillas de policía, por que no vais a poder con nosotros, cada planta que arranquéis, pondremos 100 mas, Marihuana Foral, Marihuana Legal, no somos traficantes ni ladrones, déjennos en paz, y como se dice por el sur, ¡¡¡¡Irse al carajo!!!!

[Video] Jardines de Dios [2]

Hace uno meses subimos el video Jardines de Dios, el video estaba en Google video en no muy buen calidad. Uno mejorado se subió a la sección de videos de Cannabis y más, pero no estaba todo lo bien ripeado para poder disfrutar de él. Se ha actualizado el video con un nuevo ripeado del que puedes disfrutar en el mismo enlace con una mayor calidad de video y audio.

Disfruta de este estupendo video documental rodado en parte durante la Cannabis Parade de 2003 en Ruesta.

El consumidor de drogas ante la ley

Hace ya casi seis años publiqué en el foro del CannabisCafé un artículo interesante de Energy Control escrito por Eduardo Hidalgo sobre los posibles problemas de los consumidores de drogas ante la ley.

La reducción de riesgos respecto al ámbito legal del uso de drogas.

Eduardo Hidalgo (Energy Control).

Protocolo para citar este artículo:

Hidalgo, E. 2001. El consumidor de Drogas Ante la Ley: la reducción de riesgos respecto al ámbito legal del uso de drogas.

Hoy en día, la condición de ilegalidad a la que están sujetas la inmensa mayoría de las sustancias psicoactivas sitúa al propio consumidor en un continuo deambular por la cuerda floja de los legal/ilegal, de lo penado y no penado. Aún cuando el autoconsumo no esté tipificado como delito, existen infinidad de circunstancias (la cantidad de droga que lleva, donde la consume, etc.) que le pueden poner en una situación cuando menos delicada y ?cuando más? directamente de patitas en la cárcel. Lamentablemente, aunque por una simple cuestión de supervivencia, autocuidado y autoprotección todo consumidor debería tener unos conocimientos mínimos de las disposiciones legales que atañen a las sustancias que consume, lo cierto es que en la práctica el acceso a ese conocimiento y esa información generalmente es tan restringido y dificultoso que la inmensa mayoría de los usuarios de drogas no tiene más opción que seguir deambulando por la mencionada cuerda floja, con el agravante añadido de ir prácticamente a ciegas. Por esta razón, desde Energy Control (colectivo dedicado a la reducción de riesgos asociados al consumo de drogas), hemos tomado la determinación de realizar una labor divulgativa de los aspectos que consideramos esenciales respecto al complejo tandem drogas-leyes

Una vez finalizados los preámbulos y las presentaciones, creemos que lo primero que conviene aclarar es cuales son las sustancias que legalmente se consideran drogas. En este aspecto, debemos señalar que la justicia española se rige por el Código Penal y en él no se hace mención explícita a ninguna sustancia en concreto, por lo que en la práctica se recurre a unas listas de sustancias psicoactivas que rigen la normativa legal de varios países, entre ellos España. En estas listas (Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, Convenio de 1971 sobre Sustancias Psicotrópicas, etc.) están incluidas todas las drogas más consumidas habitualmente (heroína, cannabis, cocaína, LSD, mescalina, psilocibina, derivados anfetamínicos tipo éxtasis, etc.) y muchas otras menos conocidas. Además, periódicamente se van ampliando con las nuevas sustancias que surgen en el mercado ilegal, por ejemplo, el 2CB y el GHB fueron incluidas en las listas de fiscalización el 6 de marzo de 2002. Pocas drogas (aparte del alcohol, el tabaco y determinados psicofármacos) se escapan de estar incluidas en estas listas, actualmente se libran entre otras la Ketamina y la Salvia Divinorum (nadie sabe por cuanto tiempo).

La siguiente cuestión que conviene aclarar, es porqué se considera un delito traficar con drogas. La razón de porqué esto es así, radica simplemente en que se conceptualizan las drogas como algo perjudicial para la salud, por lo que comerciar con ellas supone poner en peligro la salud de los demás e incurrir, por lo tanto, en un delito contra la salud pública. Al reducirse todo a un problema de salud, la justicia española nos otorga el beneplácito de no considerar delito nuestro propio consumo, pues mientras nuestra conducta no afecte a los demás somos libres de perjudicarnos cuanto queramos. Cabe considerar que sólo en base a estas premisas resulta difícilmente justificable la legalidad de la venta de tabacos y bebidas alcohólicas y la ilegalidad de otras sustancias. Resulta evidente que en esta cuestión tienen también un importante peso otros factores de índole cultural, político, económico y social. En cualquier caso, creo que este es un tema que requeriría un artículo por si mismo y que este no es el momento para abordarlo, por lo que sigamos con nuestro hilo argumental.

Dentro de lo que la justicia no considera delito se incluye, aparte del propio consumo, la compra y la tenencia de pequeñas cantidades destinadas al autoconsumo. No obstante, cabe señalar, que aún cuando estas conductas no constituyan delito y no estén castigadas por el Código Penal, pueden ser sancionadas administrativamente en base a la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana (Ley Corcuera), que considera faltas graves el consumo de drogas ilegales en lugares públicos o la tenencia para el autoconsumo y el abandono de los útiles para consumir (turulos, chustas de porros, etc) en esos mismos lugares. Las cuantías de estas multas suelen ir desde los de 300,51 a 450,76 euros (aunque está contemplado que puedan llegar hasta los 30.000 euros) y en algunos casos se puede acompañar de la retirada del carnet de conducir.

Existen, por último, cuatro supuestos aprobados recientemente por el Tribunal Supremo que tampoco son considerados delito. Estos son: suministrar droga a un familiar o allegado para quitarle el síndrome de abstinencia o para deshabituarle poco a poco, compra colectiva destinada al consumo de los que la adquieren, tenencia y consumo de forma compartida entre adictos y compra por encargo de un grupo, del cual forma parte el encargado de adquirirla, y destinada al consumo de ese propio grupo. Aún así, conviene ser prudente con estas conductas, pues desde el punto de vista jurídico revisten cierta complejidad y siempre podrías ser llevado ajuicio (para más información sobre estos puntos, se recomienda remitirse al folleto de Energy Control sobre Leyes y Drogas).

Una vez aclarados estos conceptos básicos, surge la primera complicación para el consumidor: ¿Cómo sabe un tribunal de justicia cuando la droga es para propio consumo y cuando no? Evidentemente, la cosa se le pone fácil siempre que haya indicios o pruebas de tráfico (droga dividida en dosis, pesas, sustancias de corte, cantidades grandes y/o no justificables de dinero, etc.). También siempre que la persona poseedora de la droga declare que no es para su consumo, pues se llegará a la conclusión lógica de que es para terceras personas y eso significa traficar o facilitar el consumo. Sin embargo, se puede dar el caso de que el tribunal no cuente con ningún otro indicio o ninguna otra prueba más allá de la mera tenencia de la droga, por lo que su decisión deberá atenerse únicamente a si la considera mucha o poca para el uso individual de la persona imputada. Estas son las afamadas y misteriosas cantidades para el autoconsumo. Pues bien, los baremos que se utilizan en estos casos son los siguientes: se consideran cantidades destinadas al propio consumo aquellas que no superen lo que el usuario toma habitualmente en un máximo de 3 a 5 días (en casos excepcionales pueden llegar a ser 10 o 12) y todo lo que pase de ahí se estima casi automáticamente que está destinado al tráfico. En principio, los tribunales valoran en cada caso en concreto el grado de dependencia psíquica y física del consumidor y según esto calculan la cantidad de droga que necesita para tales días. No obstante, además de resultar bastante difícil falsear y engañar en estas valoraciones, los tribunales pueden remitirse como criterio orientativo a unas cantidades que judicialmente pueden considerarse como las máximas para el autoconsumo de un adicto. Se trata de cantidades que no están estipuladas claramente, sino que se derivan de la revisión de las sentencias habidas hasta la fecha, con especial atención a las del Tribunal Supremo. En base a toda esta jurisprudencia, la cuestión de las cantidades es como figura a continuación:

Cocaína: la justicia considera que el consumo medio de un adicto es de 1,5 gramos diarios, pudiendo llegar hasta los 5 gramos en personas con una altísima dependencia. Según estos datos, las cantidades máximas irían desde los 5 gramos (cantidad que muchas veces se señala como la máxima) hasta los 25 gramos para casos excepcionalmente raros de adicción extrema. El computo medio exacto sería de 7,5 gramos.

Heroína: se considera que el consumo medio de un adicto es de 600 mg diarios (con un margen de 0,14 mg a 0,25 mg repetidos cuatro veces al día). Lo cual multiplicado por un máximo de cinco días da una cantidad máxima de 3 gramos (esta es la señalada habitualmente como máxima, aunque cabe suponer que para personas extremadamente dependientes pudiera aumentarse hasta 5 gramos: 0,25X4= 1; 1×5= 5.

LSD: la dosis máxima diaria se considera de 0,6 mg y correspondería a un par de dosis, por lo que multiplicado por cinco días da un total de 3 mg, equivalente a diez dosis. No obstante, debido al fenómeno de la tolerancia, por el que dosis repetidas de LSD dejarían de tener efecto, es factible que no se contemple un autoconsumo mayor de cuatro dosis, de hecho, la cantidad de cinco tripis suele considerarse como destinada al tráfico, por lo que diez sería aplicable sólo a casos excepcionales.

MDMA: para un consumidor habituado se contempla un consumo medio diario de 480 mg que equivaldría a 3 comprimidos de 160 mg o 6 de 80 mg. El límite máximo estaría en los 1.440 mg que equivaldrían a 9,6 comprimidos de 150 mg o a 18 compridos de 80 mg. En consecuencia, dependiendo del caso en concreto, de la cantidad de principio activo y de la adicción de la persona, las cantidades máximas irían de 9 a 20 comprimidos aproximadamente. Cabe señalar, que al ser el éxtasis una sustancia básicamente de consumo de fin de semana, los tribunales tienden a computar el uso únicamente para tres días y no para cinco.

Sulfato de Anfetamina: una dosis habitual sería de 30 a 60 mg, El consumo máximo diario estaría contemplado en 180 mg diarios que equivaldría a un máximo de 3 a 6 comprimidos, que multiplicados por un máximo de 5 días da un total de 900 mg. (540 si se computan 3 días).

Metanfetamina (Speed): el consumo máximo diario se establece en 60 mg, correspondientes a 4 dosis de un máximo de 15 mg (la dosis media va de 2,5 a 15 mg). La cantidad máxima para el autoconsumo estaría en los 300 mg (60 mg por cinco días).

Cannabis: según la Fiscalía General del Estado (Circular 1/1984) el consumo máximo diario de derivados del cannabis se estima en 5 gramos de hachís, 15-20 gramos de marihuana y 0,6 gramos de aceite de hachís. Esto, multilicado por un máximo de 5 días da unas cantidades totales para el autoconsumo de 25 gramos de hachís (aunque el Tribunal Supremo suele señalar 50, por lo que cabe suponer que estarían computándose 10 días o que se tiene en cuenta la condición del cannabis como no gravemente perjudicial para la salud)., 75-100 gramos de marihuana y 3 gramos de aceite de hachís.

Una vez desveladas cuales son las cantidades usualmente estimadas para el autoconsumo, conviene hacer unas cuantas aclaraciones. En primer lugar, esto debe servir sólo como indicativo, no significa de ninguna manera que la posesión de estas cantidades sea siempre impune. Más bien significa que la posesión de cantidades superiores a las mencionadas es casi siempre considerada delito. Son únicamente cantidades orientativas sobre lo que sería el margen superior del autoconsumo, es decir, los límites máximos a los que no convendría acercarse. Únicamente son válidos cuando no existe ninguna prueba en tu contra y consigues demostrar que es lo que consumes en un máximo de tres a cinco días, lo cual muchas veces no es fácil. En conclusión, por lo tanto, debemos saber que llevando cantidades mayores a las señaladas nos la estamos jugando de verdad, y que a no ser que llevemos cantidades menores a lo que sería la mitad o un tercio del límite inferior de las señaladas, nos podemos encontrar con serias dificultades (por ejemplo: el límite inferior para la MDMA sería de 9 pastillas, lo más recomendable sería no llevar más de 3 o 5). Conviene recordar también, que siempre que exista alguna prueba de tráfico podemos ser condenados a prisión aunque las cantidades sean tan pequeñas como una china, una raya o una pirula.

Vistas ya cuales son las drogas, porqué están perseguidas y en qué condiciones su tenencia es y no es punible, pasemos a ver la otra cara de la moneda: el delito y la sanción. En primer lugar, cabe destacar que prácticamente todo lo que no se ha mencionado en los apartados anteriores está castigado por la ley: traficar, elaborar, cultivar o de otro modo favorecer, facilitar o promover el consumo de drogas. Dentro de estas categorías, el legislador tiene opción a penalizar proverbialmente cualquier tipo de conducta (donación, publicidad, etc.), aún cuando el imputado la realice sin ánimo de lucro. Una salvedad puede hacerse para el autocultivo destinado al propio consumo, que es un supuesto complicado que nuevamente rebasa los límites de este artículo. Unicamente, señalar que el autocultivo no será considerado delito siempre que se pueda demostrar que la cantidades cultivadas estaban destinadas exclusivamente al consumo personal y no al de terceras personas.

En cuanto al delito más habitual, el tráfico, podemos empezar apuntando que la justicia hace distinción entre las sustancias que considera no gravemente perjudiciales para la salud (derivados del cannabis y algunos fármacos vendidos en pequeñas cantidades en el mercado ilegal) y las gravemente perjudiciales (todas las demás: derivados anfetamínicos tipo éxtasis, cocaína, heroína, LSD, etc.). En consecuencia con esta distinción, establece penas de 1 a 3 años y multa de hasta el doble del valor de la droga para el tráfico de derivados del cannabis, y penas de 3 a 9 años y multa de hasta el triple del valor de la droga para todas las demás.

Estas penas, a su vez, están sujetas a la existencia de circunstancias que eximen, atenúan o agravan la responsabilidad penal, por lo que pueden alargarse, disminuirse o anularse. Cuando a una persona acusada de tráfico de drogas se le aplican eximentes (padecer un trastorno psíquico, delinquir llevado por un miedo insuperable, etc.) se libra completamente de tener que ir a prisión, aún así, se le pueden aplicar otras medidas, como por ejemplo, ingresarle en un psiquiátrico si la circunstancia eximente era un trastorno psíquico. Cuando los eximentes no son completos (p. ej: el trastorno psíquico no es tan grave) o cuando existen atenuantes (p. ej: realizar alguna conducta encaminada a reducir o restaurar el daño cometido con el delito), la condena podría verse reducida, incluso hasta quedar en unos cuantos meses. Por otra parte, para el delito concreto de tráfico de drogas, existe la atenuante específico del arrepentimiento (en España podemos recordar el caso Portabales), que se da cuando alguien abandona la actividad delictiva voluntariamente para entregarse a la justicia y colaborar con ella.

Por último, existen también circunstancias que aumentan la condena, unas son genéricas (como la reincidencia) y otras específicas para el tráfico de drogas. Las específicas son, entre otras, vender a menores de 18 años, vender en colegios, centros militares, cárceles u hospitales, vender a personas que están en tratamiento para desengancharse, ser propietario/empleado de un establecimiento público y vender en el lugar de trabajo, adulterar las drogas incrementando el riesgo para la salud o ser funcionario, autoridad o tener algún título sanitario y traficar aprovechándose de la profesión. Cuando se dan estas circunstancias agravantes, las condenas para las sustancias no muy perjudiciales (cannabis) pueden subir hasta 4 años y 6 meses, y en casos de extrema gravedad hasta 6 años y 9 meses. Para el resto de sustancias, las penas aumentan hasta 13 años y 6 meses (19 y 9 meses para casos de extrema gravedad).

Conviene señalar en este punto, que una de las circunstancias agravantes más frecuentemente aplicada se refiere a la cantidad de droga incautada. Por regla general, los tribunales aumentan la condena cuando se superan las 500 dosis medias de cada sustancia, lo cual jurídicamente viene a ser esto: 500 dosis de LSD, 500 dosis de derivados anfetamínicos tipo éxtasis (40 o 75 gramos de MDMA según se considere la dosis media de 80 o de 150 mg,), 2,5 Kg de hachís, 750 gr puros de cocaína, 15 gramos de sulfato de anfetamina (o 500 comprimidos con una concentración de 30 a 60 mg), 7 gramos y medio de metanfetamina (speed) y 300 gramos de heroína pura.

Señalar por otra parte, que a los menores de 18 años no les afectan estas medidas, ya que no les es aplicable el Código Penal sino una ley específica que establece medidas reeducativas y sancionadoras que en los casos más graves pueden suponer el internamiento en un Centro de Menores o en un Centro de Atención a Drogodependientes en el caso de que se den problemas por el abuso de sustancias psicoactivas.

Bibliografía:

Bobes, J. 1995. Éxtais: Aspectos farmacológicos , psiquiátricos y medico-legales. Ediciones en Neurociencias, Barcelona.

Sequeros, G. 1999. El Tráfico de Drogas ante el Ordenamiento Jurídico: evolución normativa, doctrinal y jurisprudencial. La Ley_Actualidad S.A., Madrid.

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Argentina: la Corte está lista para despenalizar hoy el consumo

Según informa el diario Clarín.

Si no sucede algo extraño, la Corte Suprema de Justicia de la Nación fallará hoy en favor de la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal. Después de casi un año de tratamiento, los ministros de la Corte se expedirán de forma unánime en un caso que llevaría a unificar los criterios en todo el país, fundamentalmente en distritos donde la política represiva hacia el consumidor –cuestionada por el Gobierno y hasta por algún integrante del máximo tribunal, como Raúl Eugenio Zaffaroni– es muy fuerte.
De esta manera quedaría el campo abierto para que el Comité Científico en materia de drogas, que asesora al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, entregue los anteproyectos de ley con los que se buscará cambiar la política de drogas. Este equipo de expertos espera conocer el perfil del fallo para adecuar su propuesta. No obstante, la idea es abandonar el sistema represivo hacia el consumidor, es decir, que deje de ser castigado y estigmatizado penalmente, por uno de protección de daños, que contemple el compromiso estatal en la asistencia sanitaria a los adictos, con protocolos con los derechos que asisten a los enfermos-consumidores, mejoras al control sobre la producción y destino de los precursores químicos como la efedrina y el endurecimiento de las penas a los narcotraficantes y los miembros de las fuerzas de seguridad que los apañen.
Altas fuentes de la Corte le confirmaron a Clarín que el caso en el que fundamentarían el fallo es el de cinco jóvenes rosarinos procesados por una investigación sobre una red de comercialización. «Es el mejor que pudimos encontrar», le comentó a este diario una de las fuentes. Se trata del expediente «Arriola», en el que inicialmente quedaron imputados tanto los vendedores (dealers) como los compradores de cantidades menores para consumo personal. La Corte ya había confirmado la condena a Sebastián Arriola y Mónica Vázquez por vender droga, pero ahora exculpará a los cinco jóvenes acusados por tenencia.
En la investigación, estas personas no eran más que «perejiles», pero se los investigó con tareas de inteligencia y algunos fueron detenidos en la calle, después de comprar, con algunos gramos de marihuana encima.
Con este fallo, la Corte tomaría una postura que algunos llaman «intermedia», que defiende el respeto por las acciones privadas siempre que no perjudique a terceros. «La idea es bajar esa línea a los jueces», comentaron las fuentes.
A horas del fallo, el juez Raúl Eugenio Zaffaroni se mostró ayer en la Legislatura porteña. Fue en una jornada donde se discutieron políticas para combatir el paco, organizadas por el diputado de Diálogo por Buenos Aires Eduardo Epszteyn.
«El fallo está programado para mañana», confirmó Zaffaroni, que llamó a la clase política a unirse para combatir el paco: «Cada minuto que perdemos es un muerto más». Aunque aclaró que el anuncio de hoy «no» contemplará a los consumidores de paco, quienes «deben ser tratados e internados compulsivamente».

[Docu] Vicios del oeste

Ver video en Cannabis y más

El Viejo Oeste americano estaba repleto de prostitutas y de alcohol casero.
La mayoría de los vicios eran todavía legales en el siglo XIX, y los inventores hacían fortunas creando nuevas tecnologías para acercarlos a las masas. En estos tiempos, había cocaína en los refrescos, y se decía que la cura para alcoholismo, ¡era la heroína! Gracias a la tecnología, no tenías que ir muy lejos para consumir droga, la podías tomar tranquilamente en casa. Viajamos al Viejo Oeste americano, a la frontera del sexo y las drogas.
Título original: Vices
Nacionalidad: USA
Productora: Greystone Communications y Greystone Communications, Inc.
Año: 2005
Canal de Historia

México exime de cárcel a consumidores de drogas pero les impone tratamiento

Los consumidores de drogas en México estarán a partir de esta semana libres de ir a la cárcel siempre que la cantidad de droga que posean no exceda el límite establecido legalmente como dosis personal, aunque serán reportados ante una autoridad sanitaria para recibir tratamiento médico.

«El ministerio público no ejercerá acción penal por el delito (de posesión de droga) en contra de quien sea fármacodependiente o consumidor y posea alguno de los narcóticos señalados en la tabla en igual o inferior cantidad», establece la nueva legislación mexicana, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 20 de agosto.

La reforma legal prevé que los consumidores podrán portar 5 gramos de marihuana, 500 miligramos de cocaína, dos gramos de opio y 50 miligramos de heroína, entre otras drogas.

Sin embargo, la reforma también indica que «el ministerio público hará reporte del no ejercicio penal a la autoridad sanitaria (…) con el propósito de que está promueva la correspondiente orientación médica o prevención», para el fármaco dependiente, agrega la nueva ley.

La legislación, una iniciativa del presidente Felipe Calderón, mereció un fuerte debate en el Congreso mexicano en abril pasado, toda vez que senadores del izquierdista Partido de la Revolución Democrática se negaban a que los consumidores fueran criminalizados al imponérseles una sanción médica. Sin embargo se aprobó casi en lo términos propuestos.

En 2006, el gobierno del entonces presidente mexicano Vicente Fox echó para atrás una iniciativa similar, cuando el Departamento de Estado pidió a México asegurarse de que evitaría «cualquier percepción de que el uso de drogas sería tolerado en México».

Vía: Univisión

El cannabis pude ayudar a los enfermos con cáncer de próstata

Otra notcia más de como el cannabis puede ayudar en distintas enfermedades.

La noticia publicada en ABC.

Investigadores de la Universidad de Alcalá de Henares han descubierto que los componentes químicos del cannabis pueden detener el crecimiento de las células cancerígenas en la próstata.

La investigación, desarrollada por la profesora de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), Inés Díaz-Laviada, y otros investigadores de esta institución, ha sido publicada hoy por la revista médica «British Journal of Cancer».

Según estos científicos, los efectos de los componentes químicos del cannabis denominados «cannabinoides» pueden actuar contra el cáncer de próstata bloqueando la multiplicación de las células cancerígenas.

Díaz-Laviada ha explicado que estos componentes químicos «pueden detener la división y crecimiento de las células de cáncer de próstata y podrían convertirse en objetivo de nuevas investigaciones con eventuales fármacos para el tratamiento de los tumores prostáticos» El trabajo de su equipo se ha basado en dos «cannabinoides» -Methanandamide y JWH-015-, que se han aplicado juntos y por separado sobre las células cancerígenas.

En el artículo, la directora de información de cáncer de la organización «Cancer Research UK», Lesley Walker, ha advertido a los pacientes en contra de fumar cannabis, pero ha señalado que esta investigación es «muy interesante».

«Abre una nueva vía para explorar potenciales objetivos de drogas en un estadio muy temprano -del cáncer de próstata-, pero no demuestra que los hombres pueden luchar contra el cáncer de próstata fumando cannabis», ha destacado.

Walker ha añadido que «se necesita hacer más labor de investigación para explorar el potencial de los ‘cannabinoides’ en los tratamientos».

[IACM] Encuesta sobre las distintas vías de administración del cannabis y los cannabinoides

La IACM está realizando un estudio sobre las ventajas e  inconvenientes de las diferentes vías de administración del  cannabis y sus derivados como medicamentos. El cuestionario  está disponible en varios idiomas en nuestra web. Invitamos a  participar a cualquier persona que consuma cannabis u otros  cannabinoides con fines terapéuticos y tengan experiencia con dos  o más de los siguientes derivados y vías de administración:

– Cannabis fumado
– Cannabis inhalado mediante un vaporizador
– Cannabis oral en infusión (té)
– Cannabis en las comidas o repostería/tintura de cannabis
– Dronabinol/Marinol (THC) oral
– Nabilona/Cesamet oral
– Dronabinol inhalado mediante un vaporizador
– Sativex
– Otra forma de uso

La encuesta es anónima. Ha sido aprobada por el Comité Ético del Colegio Médico de Hannover, y está dirigida por la presidenta  de la IACM, la Dra. Kirsten Müller-Vahl, Profesora del Colegio  Médico de Hannover (Alemania), en colaboración con los Drs.  Arno Hazekamp, de la Universidad de Leiden (Países Bajos),  Donald Abrams, Profesor de la Universidad de California, San  Francisco (EE.UU.), Ethan Russo, Profesor Asociado Adjunto de  la Universidad de Montana (EE.UU.), Franjo Grotenhermen, de  nova-Institut (Alemania), Mark Ware, Profesor Asistente de la  Universidad McGill, Montreal (Canadá), Ricardo Navarrete Varo, Málaga (España) y Rudolf Brenneisen, Profesor de la  Universidad de Bern (Suiza).

Debido a un problema, la encuesta sobre las ventajas e  inconvenientes de los distintos métodos de administración de los  derivados del cannabis ha tenido que ser inactivada hoy durante unas tres horas y reiniciada de nuevo. Animamos a los 140  pacientes que la han rellenado antes del 18 de agosto de 2009,  7:00 pm (hora local del Reino Unido) o 2:00 pm (hora de Nueva  York) a que la cumplimenten de nuevo.

Disculpe las molestias.

¡Muchas gracias por su participación!

Existen enlaces directos al cuestionario en diferentes idiomas:

Inglés

Alemán

Español

Francés

Holandés

El cuestionario está disponible aquí.

Vía IACM

Detector de drogas portátil creado por Philips

Más ayudas para la detección del consumo de drogas.

Este aparato de Philips es un dispositivo de mano que en sólo 90 segundos es capaz de detectar si en su tubo de muestreo hay drogas. Es capaz de detectar una gran variedad de drogas entre las que se encuentran cocaína, heroína, marihuana, anfetaminas, metanfetaminas y otras utilizando como base un sistema de nanopartículas y campos magnéticos, que se traducen en colores para una fácil identificación de qué droga se encuentra presente en la muestra.

Este dispositivo promete ser la nueva herramienta en la lucha contra las drogas en los Estados Unidos, pero considerando las dimensiones de Philips no sería nada raro ver su arribo a otras costas.

Vía: Cops May Get Portable Drug Detectors Soon (Geekologie)

Las drogas: una nueva derrota [Artículo en El País]

En el diario El País publican un artículo sobre la derrota  en la lucha contra las drogas.

Hoy día, algunos sectores económicos ofrecen terreno para la reflexión. Se prohíbe la fabricación y el comercio al por mayor de ciertas cosas, pero se tolera o legaliza su consumo y comercio de menudeo. Por el contrario, hay productos cuyo uso y consumo están prohibidos y demonizados en muchos casos, pero su fabricación y exportación a gran escala son actividades respetables.

Es obvio que en el primer supuesto hablamos de algunas drogas. Los ejemplos para el segundo son menos evidentes, aunque la fabricación y el comercio de armas ofrecen uno adecuado. ¿Estarán convencidos nuestros fabricantes de armas de que todas sus exportaciones terminan en manos de las fuerzas armadas/de seguridad de países con impolutas credenciales democráticas?

¿Es pura coincidencia que Occidente sitúe su doble actuación, consumo de drogas/producción y exportación de armas, en el lado de lo políticamente correcto?

El consumo de estupefacientes es una catástrofe sanitaria, pero podemos estar haciendo un ejercicio de hipocresía: cada vez son más quienes afirman que el problema lo generamos nosotros.

¿Qué ha ocurrido exactamente para que en 60 años se haya pasado de una situación de tolerancia, con unos pocos drogadictos conocidos y compadecidos, a una situación de represión con un problema masivo de drogodependencia? ¿Es posible que el detonante del proceso fuera precisamente el comienzo de la cruzada represiva? Pero nuestra responsabilidad va más allá del consumo como generador de la demanda y acicate de la producción. Recordemos datos bien conocidos.

La marihuana era un grave problema hace 25 años. Hoy no se percibe así, quizás porque Estados Unidos es uno de los mayores productores. Desde 1981 su producción se multiplicó por diez, 10 millones de kilos, un quinto del total mundial, con un valor de 35.000 millones de dólares: la mayor cosecha de EE UU. Superior, hasta 2006, a la suma de maíz y trigo. La cocaína entra en avionetas a EE UU, donde se vende y consume. El producto de la venta, sacos llenos de billetes, también sale en avioneta. El volumen de los sacos de dólares que salen es mayor que el de los sacos de cocaína que entran. El tráfico aéreo ilegal en el sur de EE UU es más denso que el de una hora punta alrededor de La Cibeles. Los traficantes necesitan precursores químicos para transformar la hoja de coca en cocaína. Nosotros se los vendemos.

La droga es un mundo peligroso, una actividad ilegal que mueve dinero. Las armas son imprescindibles para la gestión del negocio. Europa y Norteamérica las fabrican, las venden a los narcotraficantes, aseguran sus repuestos, suministran la munición. Miles de millones de euros de beneficios anuales circulan por nuestro sistema financiero y, convenientemente lavados, terminan depositados en nuestros bancos o invertidos en bolsas y sectores inmobiliarios. EE UU y la UE no paran de promulgar medidas represivas para combatir la retahíla anterior, pero basta con hojear la prensa para comprobar su escasa efectividad.

La realidad es que vivimos en sociedades neuróticas y esquizofrénicas plagadas de contradicciones y necesitadas de válvulas de escape individuales. Quizás por eso lo que hace 60 años era un fenómeno minoritario se ha convertido en un problema masivo en el que la represión juega el papel de detonante y caldo de cultivo. El resultado ha sido no sólo una catástrofe sanitaria, sino también la proliferación del crimen organizado, el incremento de delitos y, a la postre, una amenaza contra la democracia y el Estado de derecho. Era bastante previsible que termináramos llegando a donde estamos porque ¿bajo qué lógica se puede criminalizar la fabricación y el comercio de un producto cuya posesión y consumo están socialmente tolerados cuando no legalmente despenalizados? Todo ello por no hablar de la producción en Occidente de marihuana y drogas de diseño.

Si la oferta fuera determinante de la demanda consumiríamos a diario kilos de plátanos americanos y litros de vino manchego. Ni la oferta es el problema ni la represión la respuesta, salvo para engañarnos. No hemos aprendido del fracaso de la Ley Seca. En sentido contrario, la lucha contra el tabaco, igual o más adictivo que otras drogas, muestra el camino a seguir. ¡Basta de hipocresía! Releyendo la monografía de EL PAÍS del 13 de enero de 1994 vemos que estamos exactamente donde estábamos. Hay que debatir cuanto antes el cómo y el cuándo de la despenalización de la producción y del comercio. La catástrofe sanitaria permanecerá y quizás aumente transitoriamente, pero disminuirá el crimen organizado. Ayer Colombia, hoy México… ¿qué más necesitamos para reconocer que es nuestro problema y asumir nuestra responsabilidad? Los seis mil asesinados en México, sólo en 2008, lo exigen desde su tumba. Debemos terminar con este reguero de muerte.

La represión produce graves daños y no soluciona nuestro problema de drogodependencia. Es obvio que la estrategia seguida los últimos 50 años ha fracasado. Es urgente cambiar de rumbo, cambiar la derrota. Por supuesto que las drogas son una maldición. Se trata de encontrar la manera más eficaz de luchar contra ellas y sólo desde la legalización se podrá atacar la raíz del problema: las causas del consumo masivo. Mientras tanto seguiremos falseando la realidad.

Ignacio García-Valdecasas es diplomático español.

Las rutas del narcotráfico

Curioso artículo en el que se apuntan varias posibles rutas del tráfico ilícito de drogas.

La noticia en el diario Público.

¿Cuánta droga entra en España?. El comisario Ricardo Toro, máximo responsable del Grupo de Respuesta Especial contra el Crimen Organizado (GRECO) de la Policía, se encoge de hombros y reconoce que ese dato es imposible de conocer. «Lo que sí sabemos es que interceptamos mucha». El pasado año, por ejemplo, 682 toneladas de hachís, casi 28 toneladas de cocaína, cerca de 550 kilos de heroína, más de medio millón de pastillas de éxtasis…, según los datos del Ministerio del Interior. «Y este año las cifras van a ser mayores», vaticina este veterano policía cuyos 130 agentes se han convertido en el mayor azote del narcotráfico por el número de droga intervenida, de redes desarticuladas y de traficantes detenidos.

En la otra punta de Madrid, en una enorme sala repleta de ordenadores, decenas de analistas de la Guardia Civil revisan todos y cada uno de los datos que les llegan sobre delincuencia para que sus compañeros operativos, los que están a pie de calle, puedan actuar más eficazmente contra ella. Entre ellos está el capitán Pedro Borreguero, uno de los responsables de mirar con lupa todo lo que se mueve alrededor del mundo de los estupefacientes. «España sigue siendo un eslabón clave en el narcotráfico, sobre todo para la cocaína y el hachís que van rumbo hacia Europa», señala, aunque inmediatamente añade una novedad detectada en los últimos tiempos: «Hasta hace poco, la Península era punto de destino de las drogas de diseño. La que llegaba, como pasa con la heroína, era para ser consumida aquí. Sin embargo, ya hemos detectado partidas de pastillas en España cuyo destino final era EEUU y, sobre todo, Brasil», detalla.

Este es, quizás, uno de los últimos cambios detectados en las transitadas rutas que dibuja el narcotráfico en el mapa. Auténticas autopistas cuyos carriles, como demuestra la experiencia, cambian de trazado en ese perenne juego del ratón y el gato al que se desafían narcos y policías a diario. «A grandes rasgos, las rutas siguen siendo las mismas de los últimos años», añade el capitán Borreguero. A saber: la cocaína parte de Suramérica y se embarca en buques nodrizas que acercan los alijos hasta un punto determinado del Atlántico, donde es recogida por lanchas que la llevan hasta la costa. «Así llega a España el 65% de esta droga», estima este guardia civil ¿Y el resto? Un mínimo porcentaje viaja en los equipajes o en el propio cuerpo de las mulas, pequeños traficantes contratados por 5.000 euros para hacer la parte más arriesgada del camino, la de cruzar las fronteras.

El «gancho ciego»

Más importante es el papel que juegan ahora los contenedores. Hasta un 20% de la droga viaja ya en ellos en largas travesías que se inician en muelles de Ecuador, Venezuela o Argentina y cuyo destino final son los puertos de Vigo, Algeciras y Valencia, en los que el gran trasiego de mercancías complica enormemente el control policial. «Este sistema va en aumento», apunta el jefe del GRECO, quien hace especial hincapié en el sistema bautizado como «gancho ciego». En él, las bandas consiguen colar partidas con varias decenas de kilos en contenedores que llevan mercancía legal. «Tienen contactos en los puertos de destino que extraen el alijo y que sustituyen los precintos rotos por otros nuevos. De este modo, la empresa que lo fletó ni se entera que su cargamento ha cobijado cocaína», detalla el comisario Toro.

Su colega de la Guardia Civil coincide con él y, además, apunta una nueva ruta aún sólo intuida por las policías europeas. Existe la sospecha de que los narcos colombianos han decidido desviar parte de los alijos que hasta ahora intentaban introducían en España hacia el puerto rumano de Constanza, en el Mar Negro, que ha comenzado a registrar un importante movimiento de contenedores. «Es sólo una sospecha recalca el experto, pero esta ciudad tiene muchas papeletas para ser la nueva puerta de entrada de cocaína en Europa«.

En 2004 se empezó a hablar también de una ruta africana, del intento de los cárteles colombianos de burlar el control sobre el Atlántico norte desviando grandes cargamentos por la antigua ruta de los esclavos hacia las costas del Golfo de Guinea. Barcos, veleros e, incluso, aviones que se vacían por completo para que puedan acoger más cantidad de cocaína emprenden una larga travesía hasta países como Guinea Bissau, donde la corrupción es mucho más potente que el poder del propio Estado.

Desde allí, la droga debe realizar el último salto hacia Europa por nuevas rutas. ¿Cuáles? El capitán Borreguero reconoce que hay muchas sospechas y pocas certezas en este sentido. Una de estas últimas, la red colombiana desbaratada en diciembre de 2005 cuando un avión bimotor cargado con 106 kilos de cocaína que fue interceptado en un aeródromo de Segovia. Había despegado, precisamente, de Guinea Bissau. Entre los expertos existe el temor de una futura alianza entre los traficantes marroquíes y los cárteles colombianos de la droga para utilizar las actuales rutas del hachís en el transporte de la 30 veces más rentable cocaína. Un temor que se acrecienta cuando se habla de avionetas y helicópteros, dos de los transportes que últimamente han empezado a detectarse cargados de hachís y que cada vez despegan desde más al sur, incluso desde Mauritania.

En esta zona del mapa, de hecho, la autopista que manda sigue siendo la que dibuja el hachís. Lanchas, veleros, pesqueros, camiones, avionetas, dobles fondos en sitios imposibles… todo sirve para intentar colar una droga que en el corto trayecto que hay entre Marruecos y la Península multiplica casi por diez su valor: de 100 euros el kilo en origen a los 800 o 900 euros una vez descargado en España.

Un negocio rentable que explica, por ejemplo, que en ocasiones las redes manden a la vez numerosas gomas nombre que reciben los lanchas neumáticas cargadas cada una de ellas con más de 1.000 kilos. Saben que, gracias a los radares del SIVE (Sistema Integrado de Vigilancia Exterior), las Fuerzas de Seguridad lograrán interceptarán algunas de ellas, pero también saben que no cuentan con efectivos para hacer frente a este tipo de avalanchas. «Les compensa perder una parte», reconoce el oficial de la Guardia Civil.

En otras ocasiones, intentar burlar la presión policial alargando la ruta. Ya se ha detectado desembarcos de hachís en el Delta del Ebro, en Girona, en Portugal e, incluso, Marsella (Francia). Y en el río Guadalquivir, donde se aprovechan de la dificultad que encuentra la Policía para moverse en el Parque Nacional de Doñana. El día de la conversación con el comisario Toro, sus hombres ultiman dos operaciones y el teléfono no deja de sonar para recibir instrucciones y dar novedades. En una de ellas le comunican que ha habido suerte. Una goma cargada con hachís ha caído en el cauce andaluz. Hay tres detenidos. «Todas las semanas hay alguna incautación importante de droga», reconoce.

Las otras drogas mueven en España cantidades mucho menores. La heroína, controlada por clanes turcos, emprende largos caminos desde Afganistán por las tres rutas terrestres y una marítima que atraviesan Europa de Este a Oeste. Otras veces, vuela en el equipaje de mulas que parten de Pakistán y la India rumbo, principalmente, al aeropuerto de El Prat de Barcelona. E, incluso, emprenden un largo rodeo que la lleva a Somalia y, de ahí, a Nigeria antes de que las cada vez más potentes bandas de este país africano monten hasta a 30 correos en un mismo avión rumbo a Europa, muchas veces con escala en Casablanca (Marruecos).

Las drogas de diseño lo tienen mucho más fácil. Holanda sigue siendo el productor del 90% de estas sustancias. La carretera es su camino habitual, incluso para la que viene de países más al Este, como Polonia y Chequia, cuyos narcos parecen querer hacer la competencia a los de los Países Bajos. No es la única novedad. Algunas sustancias, como la Ketamina o el GHB, parten de sitios tan lejanos como China o la India. Nuevas autopistas que comienzan a dibujarse en los mapas.