[Video] Escape to Canadá

Escape to Canadá para ver online en la videoteca de Cannabis y más.

Escape to Canada (2005) de Albert Nerenberg es un documental ligeramente distinto a los demás por su valor sociológico y por aunar distintas controversias morales. Nerenberg es un reputado director de cine independiente que crea películas con el fin de mostrar la estupidez humana y en esta cinta crea una comparativa entre los avances políticos de Canadá y USA. Mientras el primero -durante el año 2003- legaliza los matrimonios homosexuales y el uso de la marihuana; el segundo emprende una guerra absurda contra los países islámicos por la explotación del petróleo, amén de otras consideraciones como el atraso social de este continente. Una escapada hacia Canadá puede ser el bálsamo perfecto para un tipo inconformista.

Info obtenida en Monstruos invisibles.

Versión en inglés.

Escondía droga en la matrícula de coche

Con una ingeniosa matrícula móvil instalada en su coche, el mayor traficante del Vallés oriental de Barcelona, escondía la droga sin llamar la atención de los Mossos d’Esquadra. El mecanismo funcionaba con un mando a distancia ubicado en la parte posterior del holograma del coche. Cuando se activaba, se abría un compartimento donde escondía 250 gramos de cocaína y una agenda con el número de sus clientes y sus operaciones. El hombre, de 32 años, operaba desde su casa, donde los agentes encontraron una plantación de marihuana.

Pero la sorpresa fue aún mayor, cuando los Mossos decidieron registrar su vehículo. El detenido, que ingresó en prisión el 31 de julio, mantenía un nivel de vida muy elevado gracias a los ingresos que obtenía con estos negocios ilícitos.

Nota: Donde pone «holograma» igual debería decir «Anagrama», «Logotipo»…

Antonio Escohotado: filósofo, escritor y psiconauta

Por: Juan Carlos Ruiz Franco (http://www.drogasinteligentes.com)

Vía: Cannabis Magazine

No hay duda de que el nombre de Antonio Escohotado Espinosa resulta familiar a todos los lectores, ya que es uno de los autores más importantes de la actualidad, no sólo por la relevancia de sus obras, sino también por la amplia variedad de los temas que trata. Para los drogófilos es, sobre todo, el autor de Historia de las drogas y la celebridad que, en sus artículos y apariciones en los medios de comunicación, defiende la ‘normalización’ de las sustancias psicoactivas (devolverles su estatus de cosas normales en el mundo en que vivimos); no tanto la ‘legalización’, que en cierto modo implicaría reconocer su condición de objetos prohibidos, una situación a todas luces anormal.

Un filósofo de nuestro tiempo

Escohotado está incluido en el diccionario de pensadores del siglo XX. Políticamente se define como liberal, en la línea de David Hume y Thomas Jefferson. No entra en la dicotomía izquierda-derecha, sino que le interesa más el debate entre libertad-autoritarismo; toma partido por el primer término y rechaza toda versión del segundo, sin importar su procedencia. Como estudioso y erudito ha investigado numerosos campos del saber (Aristóteles, Hegel, filosofía presocrática, filosofía de la ciencia, pensamiento económico…), y como ensayista ha escrito sobre todos ellos, despertando en ocasiones la ira de muchos supuestos expertos, esos que no toleran que alguien ajeno se entrometa en lo que consideran de su exclusiva propiedad. Es difícil encasillarle, y reconoce que no le gustan los calificativos, pero tal vez el de ‘filósofo’, en su sentido más amplio, sea el que mejor le defina: “Lo que en esta vida me ha mantenido en una actitud de independencia es muchísimo amor y curiosidad intelectual. No admito estancamientos porque a mí lo que me gusta es estudiar y conocer; eso no tiene fin” (1). Es lógico que dos de sus pensadores predilectos sean Aristóteles y Hegel, los máximos exponentes del saber enciclopédico.

Este profesor de Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales que aprovecha el silencio de la noche para estudiar y escribir declara que sus valores supremos son, en primer lugar, el cultivo del conocimiento; en segundo lugar, el amor; y tercero, la ebriedad, el consumo de sustancias psicoactivas (2). Una lista de preferencias que constituye todo un reto para el mundo en que vivimos, tan mediocre, ramplón y apegado a lo inmediato y lo material.

Años de juventud

Filósofo, jurista, sociólogo, escritor, traductor, psiconauta; padre de siete hijos, fruto de tres matrimonios…, Antonio Escohotado nació en Madrid en 1941. Vivió en Río de Janeiro desde 1946 a 1956 porque su padre era agregado de prensa en la embajada española en Brasil. Volvió a España y, como él mismo dice, pasó “del trópico pagano al nacional-catolicismo (expresión acuñada por su amigo Carlos Moya, catedrático de Sociología) mesetario de nuestros años cincuenta”.

Su vocación fue, desde muy joven, la Filosofía con mayúsculas, con la utópica idea de elaborar una ‘Historia del pensamiento occidental’. Por eso eligió esta carrera cuando le llegó el momento de iniciar estudios universitarios, si bien se matriculó también en Derecho haciendo caso a aquel viejo y conocido consejo familiar de “la Filosofía no tiene salidas profesionales, y en cambio el Derecho sí”, que algunos hemos vivido y soportado. A pesar de las altas metas que desde tan joven se marcara, Antonio también tuvo su niñez, edad en la que todos hemos hecho trastadas. Y así, en una entrevista reconocía que le quisieron expulsar dos veces del colegio por blasfemo, tras haber metido sapos en el sagrario, la caja donde se guardan las hostias que se reparten durante el acto de la comunión cristiana (2).

Los primeros años de universidad supusieron un golpe para su espíritu independiente, y con el paso de los años sufriría unos cuantos más. La (por aquel entonces) Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central —después Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad Complutense— era “un diálogo de sordos entre neotomistas, neopositivistas y neomarxistas”. Quien esto suscribe puede dar fe de que la situación continuaba igual treinta años después, si bien el número de neotomistas se había reducido debido a las bajas forzosas por jubilación y fallecimiento; pero para compensar apareció una nueva especie en crecimiento durante la década de los ochenta, la de los posmodernos, que ahora —veinte años más tarde— tal vez se llamen “neoposmodernos”; no lo sé con seguridad. Escohotado se libró de soportarlos cuando estudiaba porque la madre Francia aún no los había parido, pero posteriormente llegó a conocerlos muy bien: “Hoy hemos llegado a intelectuales tipo Baudrillard, por ejemplo, y los que seguirán, de pensamiento débil, posmodernos, pajilleros mentales que protestan y protestan básicamente porque les hacen menos caso cada vez. Se extinguirán, y me alegro. No son científicos, ni exploradores, ni aventureros, ni vividores. Son simplemente dogmáticos vestidos de no dogmáticos” (2).

En vista de la penosa situación en que se encontraba la fábrica del título oficial de filósofo, decidió terminar solamente la carrera de Derecho, después de lo cual sacó unas oposiciones del Instituto de Crédito Oficial —tan popular en la actualidad por los créditos concedidos a empresas en tiempos de crisis—, donde trabajó como asesor jurídico, además de ejercer simultáneamente como profesor ayudante en varias facultades. El joven Escohotado ya apuntaba buenas maneras psiconáuticas, y su primer artículo publicado fue “Alucinógenos y mundo habitual” —en Revista de Occidente, en el año 1967 (3)—, con sus primeras investigaciones sobre el tema, tras haberse iniciado en la LSD un par de años antes. Usó le incluye entre el grupo de jóvenes intelectuales (junto a González Noriega, Martínez Marzoa, Fernando Savater, Carlos Moya, Mariano Antolín Rato, Leopoldo María Panero y otros) que se inició en el consumo de LSD a mediados de los sesenta. Las primeras dosis llegaron gracias a dos americanos de la base de Torrejón de Ardoz, al elevado precio de 1.000 pesetas la unidad. Tras esa experiencia inicial siguió una intensa actividad psiquedélica y en el artículo mencionado se intuía una demanda de ilustración farmacológica frente a la barbarie y la ignorancia (4).

Su carácter de estudioso y erudito quedó patente ya en esta época porque, a pesar de no conseguir el premio extraordinario de licenciatura, redactó su tesis doctoral antes de terminar la carrera. El trabajo trataba sobre Hegel, y el catedrático de Filosofía del Derecho, Luis Legaz, lo leyó y le indicó que bastaría añadir un capítulo dedicado a Kant. La tesis debió haberse leído en 1968, con lo que habría sido el primer ensayo presentado en España sobre Hegel; sin embargo, el decano de la facultad, Luis García Arias, también presidente del tribunal de doctorado, consideró la tesis anticatólica y consiguió ir retrasando su lectura pública en varias ocasiones. Se presentó por fin en 1970, con el título de “La filosofía moral del joven Hegel, con especial referencia al concepto de la ley” (5). Fue publicada en 1972 en Revista de Occidente como “La conciencia infeliz. Ensayo sobre la filosofía hegeliana de la religión”, y recibió reseñas positivas, además del premio de la Nueva Crítica de ese mismo año.

Los problemas para leer la tesis obligaron a que su primer libro publicado fuese Marcuse: utopía y razón (Alianza Editorial, 1969), escrito años después del primero. El propósito de esta obra era analizar la fusión que hacía Marcuse de Hegel con Marx y Freud.

En 1970 deja su trabajo en el ICO y se marcha a Ibiza, en pleno apogeo del movimiento hippie. “Dejé aquello —buen empleo, buen sueldo, importante status— por irme de aventura, a descubrir otros mundos, otros valores. Eso no gustó a mis amigos que nunca entendieron mi decisión. Y es que mi necesidad va más por el terreno de la investigación que por la acumulación de capital” (1).

Dice Juan Carlos Usó que, una vez liquidado el Verano del Amor (California, 1967) y tras la resaca del agitado mayo del 68 en París, se produjo una gran diáspora juvenil. La isla de Ibiza y Katmandú, capital de Nepal, se convirtieron en santuarios, en reductos donde los jóvenes podían vivir con total libertad y en armonía con la naturaleza (6). Sigue contando Usó que los primeros hippies llegaron a España en 1967 atraídos por la devaluación de la peseta, y con ellos llegó la LSD y otras drogas. Escohotado se estableció en la Isla Pitiusa a comienzos de los setenta, y allí se quedó hasta 1983, dedicándose a estudiar y a traducir. Vivió en una casa humilde, pero ideal para estudiar, escribir, traducir, ensayar con drogas y experimentar en primera persona sus efectos sobre la mente. Eran los tiempos de la Ibiza libre, muchos años antes de la movida ibicenca de la ‘beautiful people’ y los famosillos de turno: “Más que hippy, fui freak: quería vivir en la naturaleza, hacer la revolución sexual e investigar con las drogas, pero sin creer en místicas (…) Vivíamos en una choza sin luz ni agua, y trabajaba haciendo traducciones o en lo que salía” (7). Independientemente de la moda imperante, una persona con su carácter y formación no podía identificarse con gente ansiosa por encontrar gurúes, ni tampoco caer en cosas como dietas macrobióticas, atuendos orientales y venta de hebillas y escayolitas en mercadillos. Escribía años después: “El ácido, como el peyote y el hongo psilocibe, fue estandarte para una contracultura algo pueril y abrumadoramente victoriosa al nivel del gusto, que por eso mismo se disolvió sin holocausto dejando una estela de fenómenos tan dispares como ecologistas, toxicómanos sórdidos y el grupo de quienes podían llamarse tolerantes o iniciados” (8). En cuanto a las relaciones sentimentales, fue una época bastante liberal, en la que primero se hacía el amor y después se hablaba de otros temas. En lo relativo a las ideas políticas, estuvo cercano a la izquierda, como casi todos los jóvenes españoles universitarios de los sesenta y comienzos de los setenta; según confiesa, en la embajada de Vietnam del Norte de París intentó alistarse en el Vietcong para luchar contra el imperialismo yanki, pero tuvo la suerte de que le dijeran que allí no podría sobrevivir ni una semana. Afortunadamente, pronto se le pasaron las veleidades izquierdistas.

En Ibiza llegó a regentar el famoso club ‘Amnesia’, donde se consumía libremente cannabis y ácido. Esta discoteca nació de una finca rural y una casa construida a finales del siglo XVIII. En ella vivieron cinco generaciones de la familia Planells, y allí cultivaron la tierra y construyeron un molino. En 1970, la familia decide irse a la ciudad y vende la finca a María Fuencisla Martínez de Campos y Muñoz, una viuda de origen aristocrático. En ese momento se convierte en punto de reunión de los hippies de la isla: tocan grupos de música, bailan toda la noche, fuman hierba y toman LSD. En mayo de 1976, Escohotado, junto a Manuel Sáenz de Heredia, alquila la finca por la entonces respetable cantidad mensual de 20.000 pesetas (120 €) para abrir una discoteca. El primer nombre ideado por nuestro psiconauta fue “Taller del olvido”, para “reflejar que cuando la gente sale de noche es para olvidarse de los problemas y sumergirse en un mundo no aprendido y no rutinario”. Pronto se dio cuenta de que la palabra ‘Amnesia’ expresaba su idea inicial y era además mucho más sugerente; y con ese nombre se quedó lo que hoy es sitio de referencia de la movida. Al año vendió el negocio, que después se convirtió en una de las discotecas más famosas del mundo (9). A pesar del poco tiempo que dirigió la discoteca, para algunos fue todo un símbolo, hasta el extremo de que identifican el fin del flower power español con el momento en que Escohotado traspasó el local (8).

Durante su estancia en Ibiza se incrementó su actividad intelectual. En 1975 publicó De physis a polis. La evolución del pensamiento griego desde Tales a Sócrates (Editorial Anagrama), un texto que se cita como bibliografía sobre los filósofos presocráticos en las facultades de Filosofía. Este libro era, en realidad, un apéndice al trabajo de ontología fundamental que en principio llamó Física como sistema de la lógica, y que tras varias reescrituras se publicó con el título Realidad y substancia, editado por Editorial Taurus en 1985. Ya en esta época comienza a dedicarse menos a la filosofía pura y más a investigar fenómenos humanos complejos. El libro Historias de familia, publicado por Anagrama en 1978, es un ensayo sobre sociología del género, que después amplió en Rameras y esposas (publicado por la misma editorial en 1993).

Madurez

Siempre relacionado con el mundo de las sustancias psicoactivas y apologista de la ilustración farmacológica, en los ochenta tuvo varios problemas con las ridículas y sangrantes leyes antidroga que todos conocemos, por los cuales estuvo cuatro veces en la cárcel. A comienzos de esta década, cuando considera que Ibiza no le aporta nada más, regresa a Madrid.

Una vacante en la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) —la de adjunto para Ética y Sociología— le permitió volver a la universidad. En esta institución ha sido profesor de Derecho, de Filosofía, de Sociología y, finalmente, de Filosofía y Metodología de la Ciencia, junto a su buen amigo Carlos Moya, otro gran psiconauta.

Si en su época de estudiante había sido víctima de la censura académica, ahora —como docente— comenzaría a sufrir en sus propias carnes las acciones de la endogamia y el corporativismo universitarios. Y así, en 1983, cuando varios miles de profesores adjuntos contratados se convirtieron en profesores titulares, fue uno de los pocos —cuatro o cinco— suspendidos, con siete ceros impuestos por un tribunal formado por siete catedráticos, a pesar de su currículo y de su larga lista de publicaciones (o tal vez precisamente por ello en este país de cainitas, expresión muy utilizada por su amigo Sánchez Dragó). Ante la injusticia de la situación hizo un recurso para que los catedráticos justificaran su nota, y tras un año de espera —sin sueldo— el tribunal le dio un condescendiente ‘5’, sin más explicaciones. Fue entonces cuando decidió pasarse del área de Filosofía a Sociología.

Continuando con sus obras, en 1987 publica Majestades, crímenes y víctimas, “un ensayo sobre sociología del poder que examina delitos aparentemente tan dispares como propaganda ilegal, homosexualidad, apostasía, eutanasia, blasfemia, prostitución, prácticas mágicas, idiosincrasia farmacológica, pornografía y contracepción” (10). En 1989 publica Filosofía y metodología de las ciencias sociales, manual de la asignatura que imparte en la UNED.

Su obra más conocida es, sin duda, Historia de las drogas, en tres volúmenes, que empezó a publicar Alianza Editorial en 1989, y cuya redacción dio comienzo durante su estancia en prisión. Casi simultáneamente salió al mercado la parte dedicada a la descripción de las sustancias psicoactivas, con distintos títulos: El libro de los venenos (Mondadori, 1990), Para una fenomenología de las drogas (Mondadori, 1992) y Aprendiendo de las drogas (Anagrama, 1995). Esta sección fue incluida en la edición de Historia general de las drogas (Espasa-Calpe, 1998), de un solo volumen. El propósito de este libro fue, por un lado, una especie de venganza intelectual contra los policías y los mafiosos que le habían perjudicado en Ibiza; por otro, existía un enorme agujero negro en este ámbito de conocimiento y, al creer que se estaba iniciando un movimiento de investigación sobre el mismo, quiso darle un buen impulso (11).

Como presentación, nada mejor que lo que él mismo cuenta en el prólogo. En 1988 la Audiencia de Palma le condenó a dos años y un día de reclusión por un delito de narcotráfico. A pesar de lo dudoso de la imputación (quienes ofrecían comprar y vender eran policías o compinches suyos), y de que el juez redujo a un tercio los seis años solicitados por el fiscal porque el delito se hallaba “en grado de tentativa imposible”, prefirió cumplir la condena sin más demora. Solicitó ingresar en el penal de Cuenca, donde le concedieron todo lo necesario para dedicarse a escribir con total tranquilidad, así que “durante aquellas vacaciones humildes, aunque pagadas, se redactaron cuatro quintas partes de esta obra”. Por supuesto, había fraguado unos años antes el proyecto, el cual fue posible porque conoció directamente las fuentes originales del experimento prohibicionista gracias a su trabajo como traductor free-lance para Naciones Unidas en 1983 y 1984: “La biblioteca de la Narcotics Division en su central de Viena me ofreció el fenómeno con todo lujo de detalles, algo inestimable cuando hasta entonces el tema ofrecía unos pocos estudios de naturaleza científica, y estaba oprimido por toneladas de sensacionalismo y desinformación” (10). Sin duda, la persona más apropiada estaba en el sitio adecuado, en el mejor momento. Fue en aquel tiempo, aprovechando una escala en Suiza, cuando decidió escribir a Albert Hofmann —una leyenda para alguien que tanto había experimentado con la LSD— con el objetivo de conocerle. Pronto entablaron una buena relación y Escohotado fue un “hijo espiritual” para Hofmann. De hecho, alguna vez ha manifestado que perdió a sus padres siendo muy joven, el buen doctor le adoptó y pasó a ocupar el papel de progenitor.

Hofmann vino a España en diversas ocasiones para dar conferencias. Incluso se le pudo ver en 1991 en el programa televisivo de Sánchez Dragó, El mundo por montera, cuando asistió al acto de concesión del doctorado ‘honoris causa’ a su amigo Ernst Jünger por la Universidad de Deusto (12). Escohotado llegó a visitar varias veces la estupenda y modernista casa del descubridor de la LSD en Rittimatte, en un maravilloso entorno situado en la frontera de Suiza con Francia.

Poco podemos decir que no se haya dicho ya sobre Historia general de las drogas, de obligada lectura para quien desee conocer la historia y los usos de los psicoactivos, y obra de referencia para los estudiosos del tema; probablemente la más extensa, rigurosa y mejor documentada. La reseña que podemos leer en la web de la Librería Muscaria destaca el gran número de fuentes históricas y literarias y su estilo ameno, así como las diversas aproximaciones posibles: de un tirón, para consultar temas específicos o para ampliar información gracias a sus numerosas citas a pie de página y su bibliografía (13). El mismo autor comenta que quedó como obra de referencia y que contribuyó a la ilustración farmacológica porque planteó el ámbito de las drogas como un objeto de conocimiento, para acabar con la ignorancia, que es donde realmente radica el peligro (10).

Aparte de esta edición, existe la versión resumida Historia elemental de las drogas (Anagrama). También ha escrito Las drogas: de ayer a mañana (Talasa Ediciones) y La cuestión del cáñamo (Anagrama), además de numerosos artículos en periódicos y revistas, algunos de los cuales pueden leerse en http://www.escohotado.com.

Llega la fama

Es en esta época, finales de los ochenta y comienzos de los noventa, cuando Escohotado se convierte en un personaje público y en toda una celebridad gracias a sus apariciones en televisión, en las que es el primero en defender el libre consumo y circulación de sustancias psicoactivas. Ya a comienzos de los ochenta pudimos verle en la pequeña pantalla, momento en que la heroína parecía un problema social; pero es a finales de esta década cuando se hace más popular. En ocasiones se enfrenta a tertulianos de verbo fácil, voz estridente y mala educación; otras veces aguanta las encerronas que la dirección del programa le tiende en forma de madre de toxicómano que achaca a ‘la droga’ todos los males de su hijo, sin pararse a reflexionar sobre la neutralidad de las sustancias, sobre el mal uso como fuente de todos los problemas, ni sobre las conocidas citas favoritas de los drogófilos “Sólo la dosis hace al veneno” (Paracelso) y “No hay drogas buenas y malas, sino usos sensatos o insensatos de las mismas” (Escohotado) (14). Las drogas son consustanciales al ser humano: “Para la juventud son el auténtico rito de pasaje, la ceremonia de maduración, social e individual. Para la gente de 40, 50, 60 años —muchos de ellos prisioneros de los psicodélicos años 60— son una reiteración de costumbres. Pero para los jóvenes son una manera de ponerse a prueba social e individualmente” (15). En el caso de las sustancias modificadoras de la conciencia, de poco sirve la teoría si no se pone en práctica, y su carácter de investigador inagotable le ha llevado a conocer de primera mano los efectos de una gran cantidad de drogas, todo lo cual ha plasmado en los libros citados: “A mí me sigue interesando consumir drogas y descubrir sus efectos en la mente humana. Mi propia actitud intelectualista en este campo hace que no me quede mucho tiempo en ninguna de ellas” (1). Quizá ese enfoque intelectualista es lo que le lleva a criticar a quienes las sacralizan, a quienes las convierten en objeto de culto; frente a este acercamiento místico propone mantener una visión científica.

En 1991 publica El espíritu de la comedia (Anagrama), obra acerca de la sociología del poder político que recibió el Premio Anagrama de Ensayo ese mismo año. En 1997 publica Retrato del libertino (Espasa-Calpe), donde describe el exceso como forma de vida, hace una apología a favor de la ebriedad y en contra de su censura, defiende la eutanasia y habla sobre Ernst Jünger y Albert Hofmann, entre otros temas.

En 1999 sale al mercado Caos y orden (Espasa-Calpe), un manifiesto epistemológico bien recibido por los críticos y reeditado seis veces en tres meses, un verdadero récord para un libro de este tipo, que además recibió el Premio Espasa de Ensayo en 1999. Sin embargo, cuatro profesores universitarios de física y de filosofía de la ciencia criticaron esta obra desde su academicismo integrista, llegando uno de ellos al extremo de dirigir un escrito a los miembros del premio mencionado. Fue un nuevo golpe de la universidad a Escohotado, ya acostumbrado a esto desde su tierna juventud. La universidad española tiene muchos defectos y la endogamia es uno de ellos, cuya manifestación más evidente y sangrante consiste en vetar el acceso a las plazas de profesor a los considerados extraños, y en reservarlas para quienes se han formado en sus centros. El otro gran defecto de los profesores de universidad es arremeter, a base de embestidas dialécticas, contra los extraños considerados intrusos que se atreven a hablar sobre lo que consideran su propiedad exclusiva, contra quienes no han estudiado en sus departamentos y no utilizan su jerga; tal vez porque sienten peligrar sus poltronas, tal vez porque no desean que se demuestre su ignorancia de especialistas en pequeñeces; o quizá simplemente porque les duele que una persona que ha escrito sobre tantas temáticas se atreva con uno de los pocos asuntos a los que ellos han dedicado su vida. Quienes se creen propietarios del conocimiento (de la filosofía de la ciencia, en este caso) no pueden soportar que un ‘outsider’, gracias a su erudición, estudio y buena pluma, publique sobre temas que consideran sólo suyos (16).

En cuanto a lo personal, los noventa son un poco más calmados para nuestro pensador, ya cincuentón. Sin embargo, su eterno espíritu crítico le sigue creando problemas vitales. Por ejemplo, en junio de 1996 viajó a Argentina para presentar su Historia elemental de las drogas y participar en el programa de debate Memoria. En el transcurso de éste —como es lógico y habitual en él— reconoció haber tomado muchos tipos de drogas y aconsejado a sus hijos mayores de edad sobre las sustancias que podían consumir. Esto, que afortunadamente sólo sirve para escandalizar a algún bienpensante en nuestro país, fue motivo para que dos fiscales solicitaran varias medidas de forma inmediata. Un juez federal dictó orden de detención por presunta apología del consumo de drogas, prohibición de salir del país, allanamiento de su domicilio en Buenos Aires y el secuestro de la grabación del programa. La acción judicial y policial fue tan rápida que una brigada de la División de Drogas Peligrosas de la policía se presentó en los estudios de televisión tras la emisión, con la intención de detenerle. Escohotado tuvo suerte de que el programa se emitiera en diferido y de encontrarse ya en Madrid. Varios personajes influyentes criticaron públicamente su intervención en el citado programa, entre ellos nada menos que Maradona, quien afirmó que discursos de esa clase animan a los jóvenes indecisos a entrar en el mundo de la droga; y el entonces presidente Carlos Menem, quien declaró —sin reparar en su propia contradicción— que “hay total libertad de prensa y si se transgreden algunas normas del Código Penal, hay que asumir la responsabilidad” (17). Escohotado posteriormente respondió a la orden de busca y captura compareciendo en Argentina de forma voluntaria, y la causa fue sobreseída con todos los pronunciamientos favorables.

Volviendo a su trabajo como escritor, en el año 2003 publica Sesenta semanas en el trópico, la primera con toques narrativos, tras un año de estancia en el sudeste asiático. Se trata de un libro de diarios y de viajes que contiene numerosas reflexiones sobre pensamiento económico y que alaba los logros del liberalismo. El autor reconoce que este libro nace de una inquietud sobre “la cuestión de la pobreza y la riqueza en el mundo en el que vivimos”, y de la preocupación por “los resortes o motivos que hacen que en unas partes sobre de todo y en otras falte de todo”. Escohotado hizo este largo viaje tras un cambio en su vida personal y familiar, y lo presenciado en Tailandia, Vietnam, Birmania y Singapur da contenido a esta historia que, según él mismo, es un ajuste de cuentas con su generación y consigo mismo.

En lo que respecta a su labor como docente, en el año 2006 decidió presentarse a cátedras por el área de Sociología. Sin embargo, ya en la primera parte del examen —en la que se valora el currículo— volvió a cosechar siete ceros, a pesar de (o quizá otra vez debido a) su larga trayectoria intelectual. No obstante, él mismo asume la situación y no desea entrar en más polémicas: “Me costó anormalmente ser doctor, coseché otros siete ceros en 1983 cuando quise ser titular, y me jubilaré sin llegar al último escalón del oficio. Pero detesto el victimismo y pago sin vacilaciones el peaje de la independencia” (10). A fin de cuentas —concluye su reflexión—, se ha mantenido independiente durante toda su vida y ha podido vivir de estudiar, su sueño desde que era niño.

En lo que respecta a su relación con las sustancias psicoactivas, actualmente sigue experimentando de forma racional. No son el tema de sus escritos actuales porque ya ha dicho todo lo que tenía que decir —que es mucho—, pero siguen formando parte de su vida —el cannabis entre ellas—, dando ejemplo de la ilustración farmacológica que siempre ha preconizado.

La obra de su vida

Los enemigos del comercio es su última obra. Ha publicado el primer volumen, está redactando el segundo y desea publicar un tercero con las conclusiones. Antes de que saliera al mercado el primero, anunció que el libro se titularía ‘Crítica a la conciencia roja’ o ‘La conciencia roja’, y que analizaría “las categorías de la ideología de izquierdas, que nace en el Evangelio, se consolida con Karl Marx y se diluye con la caída del Muro de Berlín”. De joven, igual que gran parte de la intelectualidad española de los sesenta y los setenta, estuvo próximo al Partido Comunista: “Había que atacar a Franco y la única facción que parecía capaz de hacerle daño era el PC. Efectivamente, me integré en una célula, repartía Nuestra Bandera y Mundo Obrero, iba a algunas manifestaciones a recibir porrazos”. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que todo eso no iba con él: “Pero desde el principio, aunque no hubiese estudiado economía, ya me parecía todo aquello de un tosquedad dantesca. Les parecía a mis camaradas un esteticista, y cuando empezaron las drogas, el sexo y el rock & roll me convertí en un decadente vicioso” (2).

A medida que fue estudiando economía se fue dando cuenta de ‘las memeces’ propias del marxismo, de las otras teorías comunistas y de la izquierda en general. Fruto de sus investigaciones sobre pensamiento social y económico es este libro, al que él mismo llama “la obra de mi vida”. En él hace una historia completa del comunismo, desde sus primeras manifestaciones en Grecia y Roma, pasando por el surgimiento del cristianismo (Jesús fustiga a los mercaderes y los expulsa del templo, imagen utilizada para la portada), y terminando este primer volumen con la Revolución Francesa. Santiago Navajas, en una reseña publicada en el suplemento de libros de Libertad Digital, califica a esta obra como “una especie de Fenomenología hegeliana del Espíritu Capitalista explicada con el lenguaje sencillo y analítico, no por ello menos complejo, de un profesor de Oxford” (18). El segundo volumen arrancará del siglo XIX, momento en que aparecen los teóricos ‘comunistizantes’ más conocidos: Proudhon, Marx, Bakunin, etc. Actualmente se encuentra redactando esta segunda entrega, una labor titánica que le llevará meses terminar.

Labor como traductor

En cuanto a traducciones, ha realizado muchísimas, entre las cuales podemos destacar la del Leviatán de Thomas Hobbes, libro publicado por Editora Nacional en 1979, que yo compré siendo un adolescente, y gracias al cual leí por primera vez a Escohotado (traductor) y a Carlos Moya (autor de la introducción, que por su extensión es casi un libro). También es digna de señalar su traducción al español —con un riguroso y documentado estudio preliminar— de los Principios matemáticos de la filosofía natural (1982), la principal obra de Isaac Newton, el científico más influyente de todos los tiempos. También en esta ocasión el corporativismo universitario hizo de las suyas. Un tiempo después de publicarse la versión de Escohotado salió al mercado otra traducción de este clásico, realizada por un profesor de filosofía de la ciencia. Hasta aquí no hay nada extraño: dos personas traducen al español la misma obra. Sin embargo, un compañero de ese docente, antes de que se editara esta segunda traducción, publicó en el diario El País una crítica muy negativa de la versión de Escohotado, en la que se ensañaba contra él y sobrepasaba los límites de la crítica literario-científica. Que el lector extraiga sus propias conclusiones.

Miscelánea

Escohotado ha sido también divulgador de la obra de Thomas Szasz y Ernst Jünger. Ha traducido al primero: La teología de la medicina (Tusquets), Drogas y ritual (FCE) y Nuestro derecho a las drogas (Anagrama); y ha escrito artículos sobre el segundo (19), además de hablar sobre él en Retrato del libertino. También ha colaborado en numerosos periódicos y revistas, entre ellos El País y El Mundo, por citar los más conocidos. Su verbo fácil y rico léxico le permite ser un buen conferenciante. Ha dirigido varios cursos de verano sobre drogas organizados por la Universidad Complutense de Madrid y la UNED.

No acaba aquí su labor intelectual, sino que es autor de la letra de la canción De la piel pa’dentro mando yo, una declaración antiprohibicionista del grupo de rock experimental Mil Dolores Pequeños. También colaboró en el disco Alta Suciedad (1997), del cantante argentino Andrés Calamaro, en concreto en la canción Nunca es igual. En los últimos años aparece menos en debates televisivos, pero sí pudimos disfrutar viéndole en los programas Carta Blanca y La noche de Quintero (20).

Bibliografía de Antonio Escohotado

No resulta excesivamente difícil ofrecer una lista de los libros publicados por Escohotado, pero sí de todos sus artículos y contribuciones, por lo numerosos que son. En http://dialnet.unirioja.es/servlet/busquedadoc?db=2&t=escohotado+antonio&i=1 (entrar en http://dialnet.unirioja.es/servlet/buscador y buscar por autores “Antonio Escohotado”) puede consultarse una extensa bibliografía suya, que seguramente no será completa.

De la piel pa’ dentro mando yo, manifiesto psiconáutico de Antonio Escohotado (21)
Escucha una cosa que te voy a decir;
Sólo de la piel pa dentro mando yo.
Si no hay nadie en casa, escondido en el armario,
de la piel pa’ dentro comienza mi exclusiva jurisdicción,
puedo elegir en un arrebato de alborozo,
puede o no cruzar esa frontera.
Soy un estado mando y soberano sin moneda,
y las lindes de mi piel me resultan más sagradas
que los confines de cualquier país.
El mundo está lleno de bocas hambrientas,
de estómagos repletos,
de uñas con ojos que te clavan la mirada,
y de colonias de hongos,
que no siempre huelen bien.

Referencias:

  1. Hidalgo, Mariló. “Seducido por el caos”. Entrevista en Revista Fusión (http://www.revistafusion.com/2000/junio/entrev81.htm).
  2. Entrevista publicada en el blog de Javier Abdel-Malek (http://teresartieda.blogspot.com/2007/09/entrevista-antonio-escohotado.html, 25 de septiembre de 2007), procedente de los fragmentos de la entrevista de Antonio Ortega publicada en la revista Rolling Stone (nº 32, junio 2002) que no llegaron a publicarse en esta revista.
  3. Escohotado, Antonio. “Los alucinógenos y el mundo habitual”. En http://www.escohotado.com/articulosdirectos/los_alucinogenos_y_el_mundo_habitual.html.
  4. Usó Arnal, Juan Carlos. Drogas y cultura de masas. Editorial Taurus.
  5. Tesis doctoral registrada en la Universidad de Madrid 1970, Derecho, 390 págs., T8759. Director: Luis Legaz Lacambra.
  6. Usó Arnal, Juan Carlos. “Historia de la psiquedelia. 50º aniversario de la LSD”. Revista Ajoblanco nº 50, marzo de 1993. En http://www.imaginaria.org/uso.htm.
  7. González, Maribel. “Aquellos rebeldes: La versión española”, segunda parte. Diario El Mundo, Magazine 489 (http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2009/489/1233748029.html).
  8. Usó Arnal, Juan Carlos. Spanish Trip. La aventura psiquedélica en España. La liebre de marzo.
  9. Información de la web http://www.amnesia.es.
  10. Escohotado, Antonio. “Autoexposición académica”. En http://www.escohotado.com/articulosdirectos/curriculum.htm.
  11. Ansótegui, Jimena. Entrevista para Diario de Ibiza, 4 de octubre de 2009. En http://www.diariodeibiza.es/portada/2009/10/04/mercado-negro-impide-arte-drogas-arte-dosificar/363545.html.
  12. Ver http://www.imaginaria.org/entr_hof.htm.
  13. http://www.muscaria.com/historia.htm
  14. En http://www.escohotado.com/articles/cartaalamadredeuntoxicomano.htm
  15. Entrevista con Juan Rendón, publicada en Revista Loft nº 12, mayo 2003. En http://www.escohotado.com/articles/consejosdeabuelo.htm.
  16. Izquierdo, Javier. “Leviatán y el atractor extraño. Escohotado, Sokal y la vida editorial”. Empiria, nº 3, año 2000. Fernández-Rañada: “Del caos posmoderno”. Revista de Libros, 40, año 2000. Peregrín Gutiérrez, Fernando. “A la atención de los miembros del Premio Espasa de Ensayo, 1999”. Teira, David. “La divina espontaneidad del caos”. Anabasis 3, 2000.
  17. J. J. Aznárez y M. Mora, “Orden de detención en Argentina contra Escohotado por defender la droga”. Diario El País, 28/06/1996 (http://www.elpais.com/articulo/cultura/ESCOHOTADO/_ANTONIO/ARGENTINA/Orden/detencion/Argentina/Escohotado/defender/droga/elpepicul/19960628elpepicul_2/Tes/).
  18. Reseña de Santiago Navajas. En http://libros.libertaddigital.com/jesus-de-nazaret-contra-los-mercaderes-1276236916.html.
  19. Ver http://www.escohotado.com/articles/ernstjunger.htm y http://www.escohotado.com/articulosdirectos/goceyexigenciasdelalibertad.htm.
  20. Antonio Escohotado en Carta Blanca: http://www.youtube.com/watch?v=zTCdX0qCaYo. Antonio Escohotado en La noche de Quintero: http://www.youtube.com/watch?v=H5mHg0FB2J8.
  21. Vídeo del tema en http://www.youtube.com/watch?v=HcJxdjAhILo.

También hay una breve biografía, bibliografía y algunos enlaces interesantes en http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Escohotado

Este artículo puede reproducirse libremente en cualquier medio siempre que se cite la fuente (Revista Cannabis Magazine, http://www.cannabismagazine.es) y el nombre de su autor.

Legalización de las drogas y vida post-prohibición [Repro]

Visto en Global Voices en español.

Texto de Isabel Guerra.

legalizar de Ricardo Martins

Hay grupos de gente abogando por la legalización de las drogas, pero ¿qué significaría eso en realidad? Desde Hungría a Colombia, de jóvenes a maestros, de policías a clérigos, individuos y grupos están volcándose a los medios ciudadanos para exponer sus argumentos hacia este potencialmente controversial tópico.

En Hungría, la Unión Húngara de Libertades Civiles tiene un amplio espectro de temas que enfrentar, y uno de ellos es la legalización de las drogas. Han producido en el pasado más de 70 cortos, y, en sus palabras:

2009 ha sido un año muy ocupado en en la producción de estos videos. La gran mayoría de nuestros filmes tienen que ver con asuntos de políticas de drogas, en el marco de la Iniciativa Europea de Drogas (EDPI). Filmamos en Viena la protesta organizada por la HCLU contra la guerra global contra las drogas en frente del edificio de las Naciones Unidas, investigamos el problema del turismo por drogas en los pueblos fronterizos de Holanda, presentamos el inminente programa de heroína en Dinamarca, mostramos la historia del fallo de las estrictas políticas prohibitivas en Suecia, e hicimos campaña para la introducción de un programa de intercambio de agujas en Estocolmo. Hemos ayudado exitosamente a las ONG’s rusas que recurrieron al Fondo Global después que el gobierno de Rusia denegó fondos para el intercambio de agujas, y promovimos los programas de reducción de riesgo que presentó Kiyrguistán para detener la epidemia de VIH.

A continuación, un video donde la HCLU entrevista a líderes de la reforma de la política de drogas en La Conferencia Internacional de Reforma de Política de Drogas en Nuevo México, 2009, discutiendo acerca del futuro control de drogas y cuáles serían las implicancias de derogar las políticas prohibitivas:

En Colombia, en mayo del año pasado se vio la marcha por la legalización de la marihuana, y el evento nacional para mantener legales las dosis personales. El prolífico Video Blogger Juan David Escobar estuvo en ambas, y nos trae algunas fotos del evento “dosis personal de personalidad” en Medellin, así como la marcha por la legalización de la marihuana.

El escribe:

En Colombia, uno de los más importantes productores de droga, y por supuesto un símbolo de casi cuatro décadas de guerra, consumo, violencia causada por la marihuana, cocaína y el tráfico de heroína, hubo un llamado para el día 26 de Marzo, en las principales ciudades y sus lugares públicos, para que la gente de habita este lugar de Sudamérica se reúna a tomar una foto, donde todos puedan mostrar y tomar su dosis personal, como una manera de expresión individual en un país que ofrece pocas libertades.

En México, estudiantes de secundaria de Morelos tienen la oportunidad de debatir sobre la legalización de las drogas en un salón de clases en esta serie de seis partes (parte 1, parte 2, parte 3, parte 4, parte 5, parte 6) del debate por anivdelain. A continuación, la conclusion, donde el moderador cierra diciendo que si la ley de legalización es aprobada, es asunto de cada individuo informarse acerca de si usará o no drogas, y asegurarse de usarlas “bien”.

LEAP, siglas de “Law Enforcement Against Prohibition” (Refuerzo legal contra la prohibición), afirma en su sitio web que están contra la prohibición porque no funciona: a pesar de las penas de cárcel, leyes estrictas y dinero gastado contra las drogas, éstas son actualmente más baratas, más fáciles de obtener y más potentes. En el siguiente video, policías se unen al clero en una discusión sobre la guerra contra las drogas, donde hablan acerca del rol del clero en la guerra antidrogas, dando consejería y ayudándolos dándoles esperanzas, en vez de llevarlos presos:

¿Está tu país considerando la despenalización o legalización de las drogas? Cuál es la perspectiva de los ciudadanos en esto y cuál es tu opinión personal? ¿La criminalización de los usuarios ayudará a detener el tráfico o existe otra salida?

legalizar de Ricardo Martins

Hay grupos de gente abogando por la legalización de las drogas, pero ¿qué significaría eso en realidad? Desde Hungría a Colombia, de jóvenes a maestros, de policías a clérigos, individuos y grupos están volcándose a los medios ciudadanos para exponer sus argumentos hacia este potencialmente controversial tópico.

En Hungría, la Unión Húngara de Libertades Civiles tiene un amplio espectro de temas que enfrentar, y uno de ellos es la legalización de las drogas. Han producido en el pasado más de 70 cortos, y, en sus palabras:

2009 ha sido un año muy ocupado en en la producción de estos videos. La gran mayoría de nuestros filmes tienen que ver con asuntos de políticas de drogas, en el marco de la Iniciativa Europea de Drogas (EDPI). Filmamos en Viena la protesta organizada por la HCLU contra la guerra global contra las drogas en frente del edificio de las Naciones Unidas, investigamos el problema del turismo por drogas en los pueblos fronterizos de Holanda, presentamos el inminente programa de heroína en Dinamarca, mostramos la historia del fallo de las estrictas políticas prohibitivas en Suecia, e hicimos campaña para la introducción de un programa de intercambio de agujas en Estocolmo. Hemos ayudado exitosamente a las ONG’s rusas que recurrieron al Fondo Global después que el gobierno de Rusia denegó fondos para el intercambio de agujas, y promovimos los programas de reducción de riesgo que presentó Kiyrguistán para detener la epidemia de VIH.

A continuación, un video donde la HCLU entrevista a líderes de la reforma de la política de drogas en La Conferencia Internacional de Reforma de Política de Drogas en Nuevo México, 2009, discutiendo acerca del futuro control de drogas y cuáles serían las implicancias de derogar las políticas prohibitivas:

En Colombia, en mayo del año pasado se vio la marcha por la legalización de la marihuana, y el evento nacional para mantener legales las dosis personales. El prolífico Video Blogger Juan David Escobar estuvo en ambas, y nos trae algunas fotos del evento “dosis personal de personalidad” en Medellin, así como la marcha por la legalización de la marihuana.

El escribe:

En Colombia, uno de los más importantes productores de droga, y por supuesto un símbolo de casi cuatro décadas de guerra, consumo, violencia causada por la marihuana, cocaína y el tráfico de heroína, hubo un llamado para el día 26 de Marzo, en las principales ciudades y sus lugares públicos, para que la gente de habita este lugar de Sudamérica se reúna a tomar una foto, donde todos puedan mostrar y tomar su dosis personal, como una manera de expresión individual en un país que ofrece pocas libertades.

En México, estudiantes de secundaria de Morelos tienen la oportunidad de debatir sobre la legalización de las drogas en un salón de clases en esta serie de seis partes (parte 1, parte 2, parte 3, parte 4, parte 5, parte 6) del debate por anivdelain. A continuación, la conclusion, donde el moderador cierra diciendo que si la ley de legalización es aprobada, es asunto de cada individuo informarse acerca de si usará o no drogas, y asegurarse de usarlas “bien”.

LEAP, siglas de “Law Enforcement Against Prohibition” (Refuerzo legal contra la prohibición), afirma en su sitio web que están contra la prohibición porque no funciona: a pesar de las penas de cárcel, leyes estrictas y dinero gastado contra las drogas, éstas son actualmente más baratas, más fáciles de obtener y más potentes. En el siguiente video, policías se unen al clero en una discusión sobre la guerra contra las drogas, donde hablan acerca del rol del clero en la guerra antidrogas, dando consejería y ayudándolos dándoles esperanzas, en vez de llevarlos presos:

¿Está tu país considerando la despenalización o legalización de las drogas? Cuál es la perspectiva de los ciudadanos en esto y cuál es tu opinión personal? ¿La criminalización de los usuarios ayudará a detener el tráfico o existe otra salida?

Carteles reivindicativos. Asoc. Cannarias [2]

Continuamos con los carteles que la Asociación Cannarias está realizando.

Excesivo gasto de dinero público en el PND (Plan Nacional sobre Drogas) en publicidad y sueldos sin ningún resultado.

Cultivamos, no traficamos. Autocultivo.

Cannarias contra el narcotráfico.

Anteriores carteles.

La historia del Reggae

La historia del Reggae 1ª parte y 2ª parte para ver online en la videoteca de Cannabis y más..

Con el prestigio de la BBC, Documania analiza la música de Bob Marley en esta miniserie de dos episodios, Historia del Reggae, una excelente producción que recorre la crónica de la música reggae desde su nacimiento hasta hoy y muestra cómo la sociedad jamaicana está marcada por las influencias ejercidas por la música.

A través de anécdotas y entrevistas de figuras como Bob Marley, rey del reggae, Burning Spear, Jimmy Cliff, Lee Perry, Bunny Wailer, Aswad Shaggy, Edgard Seaga, UB40, Shabba o Ranas, esta serie es un fiel reflejo de lo que supuso la aparición de este tipo de música en Jamaica, que se convirtió en un estilo de vida, en una religión. Hace un repaso cronológico de la vida social y política de Jamaica de los últimos 40 años. Así, el documental es testigo de la independencia de Jamaica del Imperio Británico en 1962 y de cómo surgió en sus calles la música ska como defensa de una identidad propia.

Sabiduría drogófila: Entrevista a Antonio Escohotado

Por: J. C. Ruiz Franco

Vía: Cannabis Magazine

Ofrecemos una entrevista a Antonio Escohotado que se realizó el día 6 de diciembre de 2009, y en la que el protagonista nos cuenta sus ideas y opiniones sobre el cannabis, entre otros temas. Muchos cigarrillos y varios porros estimulaban a los contertulios, pero también viciaban el ambiente; tanto que pasé esa noche y todo el día siguiente con los ojos, la garganta y los bronquios irritados. ¡París bien vale una misa!

Conozco a Antonio Escohotado (Madrid, 1941) en persona desde hace sólo unos meses, aunque hace bastante tiempo —en el año 1995— me presenté en su despacho de la UNED para consultarle sobre una posible tesis doctoral mía sobre drogas; fugaz encuentro del que —como es lógico— no se acordaba.

La primera vez que acudí a visitarle a su domicilio de la sierra madrileña fui de la mano de Carlos Moya (Córdoba, 1936) —catedrático emérito de Sociología, amigo íntimo suyo, compañero de trabajo y de peripecias— para pedirle información sobre Albert Hofmann. Eso me abrió las puertas de la casa de un hombre que —supongo— debe de estar algo cansado de que, debido a su popularidad, tantos drogófilos le aborden para felicitarle por sus libros, preguntarle algo, o simplemente para saludarle; y de que tantos ignorantes y energúmenos le insulten y le culpen de las desgracias de algún familiar o conocido que no ha sabido manejar adecuadamente alguna droga.

Como es lógico, lo primero que uno busca en él es algún comentario sobre sustancias psicoactivas, esperando que comparta en persona su sabiduría, todos sus conocimientos, para así reforzar o ampliar lo que hemos leído en sus libros y artículos. Sin embargo, a medida que se le escucha hablar, lo que se confirma es su amplia diversidad de intereses y conocimientos, además de su gran erudición.

Poco a poco empecé a entrar en las conversaciones que estos dos gigantes intelectuales (Escohotado y Moya) entablaban sobre pensamiento político y económico, y gracias a ello llegué a su último libro, Los enemigos del comercio, del que sólo conocía alguna reseña, que ahora estoy leyendo poco a poco —saboreándolo, como los buenos vinos—, y que me está sirviendo para liquidar las últimas quimeras políticas que aún quedaban en mi mente de pequeño filósofo formado en el ambiente universitario ‘rojeril’ de los años ochenta.

Escohotado es todo lo que describo en la biografía que acompaña a esta entrevista, y mucho más. Por ejemplo, aunque reconoce haber probado prácticamente de todo y haberse excedido en ocasiones, tiene una salud de hierro y hace ejercicio físico regularmente para mantenerse en forma. He visto cómo agarra con fuerza el aparato de musculación que tiene en el sótano y cómo realiza varias series hasta el fallo muscular. Suele practicar la natación cuando el tiempo acompaña, y hasta hace poco salía a los bosquecillos cercanos para cortar leña, llevarla a casa y quemarla en la chimenea. Asimismo, como buen pensador, es un gran aficionado al ajedrez. Este juego fue una de mis pasiones juveniles y a él dediqué algunos años, así que muy pronto nos encontramos sentados frente al tablero, jugando partidas y analizando movimientos. El estilo que cada ajedrecista demuestra guarda relación con su carácter; en una actividad donde no interviene el azar, las decisiones se ven influidas por la psicología de cada persona. Mi temperamento poco agresivo y mi pereza habitual me inducen a no calcular muchas jugadas; prefiero las posiciones definidas, técnicas, de carácter cerrado, y confío más en mis conocimientos estratégicos y en mi visión inmediata. En cambio, ‘Escota’ se mueve mejor en posiciones abiertas e intenta analizar todo lo que puede, buscar el mejor movimiento de entre todos los posibles, orientarse, a base de reflexión, en el caos de piezas que hay sobre el tablero. Me aventuro a decir que esto puede ser reflejo de un deseo constante de abrirse paso en el mundo a fuerza de elegir lo mejor gracias a su inteligencia, así como de su capacidad de moverse sin problemas en aguas revueltas.

Pero dejémonos de especulaciones y vayamos a lo que más interesa al lector. Escohotado ha probado muchas drogas a lo largo de su vida, y el cannabis es una de sus favoritas. Cultiva sus propias plantas desde hace años, mucho antes de que existieran ‘grow shops’. Por aquel entonces los fumetas plantaban las semillas que podían conseguir, y con mucho arte y esfuerzo lograban sacar adelante marihuanas psicoactivas. Como nota anecdótica —que para él habrá sido un fuerte golpe, no una anécdota—, esta temporada ha sido víctima de la ola de robos de plantas que últimamente ha ido en aumento.

En la conversación estaban también presentes Carlos Moya —a quien ya hemos mencionado— y Javier Muns, amigo de la familia, por lo que incluimos sus comentarios.

J. C. Ruiz Franco: Empecemos por el principio: ¿Recuerdas cuándo consumiste cannabis por primera vez?

Antonio Escohotado: En otoño del año 1964.

JCRF.: ¿Se fumaba mucha hierba en los sesenta? ¿Era de buena o mala calidad?

AE: Poquísima, y era de ínfima calidad. Hasta bien entrados los setenta no hay ni calidad ni existencias. La gran excepción fue un espléndido hachís afgano, que despareció por completo hacia 1975.

(Carlos Moya menciona el 00 (doblecero), que le gustaba bastante. En cambio, a Escohotado no le gustaba mucho. Javier Muns hace un comentario sobre el hachís marroquí, que abundaba en los sesenta, y dice que no era muy bueno, pero mejor que el que hay actualmente. Escohotado prefería el hachís afgano al 00, y afirma que el hachís marroquí —tanto goma como polen— no es THC, sino básicamente CBD, y se parece más al Valium que a un fármaco de viaje).

JCRF: En varias ocasiones has dicho que no te gustan los gurúes. Sin embargo, por tus apariciones en los medios; por tus artículos y, sobre todo, por tu Historia general de las drogas, te has convertido en un autor de referencia y, para muchos, en un maestro. ¿Cómo se lleva esto?

AE: Me parece muy poco educado para con los demás ir de vidente y salvador, por más que este tipo de pesado suele deberse a un público definido, verdadero culpable del ataque de autoimportancia que se dan sus guías. “Benditos sean los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino…”

JCRF: ¿Crees que te entendieron las “madres de toxicómanos”?

AE: Sí, a fin de cuentas. Era cuestión de decirles: “No se dejen engañar por una malignidad disfrazada de indefensión, no confundan melodrama con metabolismo. Su ignorancia, añadida al delirio de cualquier cruzada salvífica, hace que ustedes y sus hijos encuentren el diablo en un nuevo puchero de brujas”. Desde entonces quienes pasaron a odiarme de verdad fueron los yonkis, que son los verdaderos enemigos del autocontrol.

Te habrás fijado, por lo demás, en que dejaron la aguja ‘de motu proprio’, cuando el rol inventado por Burroughs dejó de seducir a su público. Ahora los padres tienen otros toxicómanos, ligados a la institución del fin de semana sobre todo, que son tan delirantes en la dosificación de pastillas y polvos como los de hace dos o tres décadas, pero sin tanta carga de autodestructividad como en los sesenta, porque entonces estaba de moda también el terrorismo político.

La tarea sempiterna es transmitir los valores de cada generación a la siguiente, y aunque hemos ido empezando a aprender de las drogas y a convivir con ellas, parece más difícil que nunca enseñar a nuestros hijos otra parte de los valores, en particular el tesón y la búsqueda de un sí mismo. Donde creo haber puesto un granito de arena es en distinguir entre uso y abuso, aclarando en detalle cómo lo segundo te priva de aquello que andabas persiguiendo. Tras la persecución de un placer que no incluye adquirir conocimientos y elegancia (entiéndase por ello el ideal de una sobria ebriedad), el término sólo puede ser dolor.

JCRF: Tú has escrito mucho, principalmente sobre filosofía. Sin embargo, para el público eres conocido por tu Historia general de las drogas, tus otros libros sobre drogas, tus artículos y tus apariciones en los medios. ¿En algún momento te ha molestado esto?

AE: No, salvo en lo que tiene de ser etiquetado y convertido en apóstol para algunas gentes que confunden la rebeldía con el capricho. Si esos lectores conocieran el resto de mi trabajo probablemente me tendrían un respeto más fundado, y ampliarían su círculo de inquietudes. Sigo pensando que el respeto del prójimo es nuestra máxima aspiración razonable.

JCRF: ¿Qué sucede cuando, en lugar de un consumo responsable, alguien se excede; y después, para eludir su responsabilidad, echa la culpa a la droga o a la sociedad? ¿Qué explicación tiene esto?

AE: La medicina más antigua y universal es el esquema proyectivo, que cristaliza en la institución del chivo expiatorio. Igual que el maniqueísmo, que coagula el movimiento reduciéndolo a dos posiciones, es huella de nuestra barbarie primordial. La tarea del pensamiento no delirante —el de vocación científica o ecuánime— es superar ambas cosas. Lo real es, sin duda, analógico o evolutivo, no dualista; y tampoco premia con éxito el “pague por mí este otro” del chivo expiatorio, pero es formidablemente difícil pensar y actuar sin esas muletas.

JCRF: Tu último libro, Los enemigos del comercio, puede considerarse una historia del comunismo. En una entrevista señalaste al conformismo como uno de los males de la sociedad. ¿Ese conformismo tiene relación con el comunismo, aunque siempre nos hayan presentado a éste como algo revolucionario?

AE: Investigar la historia del comunismo me ha hecho ver que constituye una reclamación de seguridad, resurgida con cada progreso objetivo de la libertad. Su revolución, ya sea en la Edad Media o en la Moderna, es una reacción conservadora que finalmente rechaza la erosión sufrida por el esquema del chivo expiatorio y el dualismo, odiando la incertidumbre en general. Observa que el comercio, con todo su componente de estafa y su secreta pretensión de monopolio, no es ninguna panacea, sino sólo la primera perspectiva no clerical-militar de la vida en común. Ha descubierto una modalidad de cooperación distinta de agruparse para conquistar al vecino o para convertirle a un credo. La compraventa de bienes es indefectiblemente un intercambio de ideas, por ejemplo, y quien lo sataniza está canonizando el inmovilismo tanto ideológico como social. No odia al rico por cuna o posición de mando, sino a quien nació pobre y dejó de serlo gracias a una mezcla de suerte y esfuerzo.

JCRF: ¿El cannabis es una droga de conformidad, o es revolucionaria?

AE: Es revolucionaria porque abre horizontes, presentando un lado imprevisto en las sensaciones y haciéndonos pensar en nosotros mismos sin autocomplacencia. Drogas de conformidad son, por ejemplo, los tranquilizantes y el alcohol.

(Carlos Moya: depende del contexto, de la persona y del momento. Con el alcohol hay cierta propensión a la violencia, aunque la borrachera puede ser de lo más agradable. La marihuana nos pacifica y nos permite sobrellevar mejor todo).

JCRF: ¿Y cuál es la actitud del comunismo hacia las drogas?

AE: Ambivalente. Hubo una época en que ser rojo equivalía a ser antiprohibicionista. Y la izquierda americana, menos apolillada que la del resto del mundo, fue decisiva para que saliesen del armario. El lema “drogas, sexo y rock” fue lo menos fanático del siglo XX, y nos queda como admirable consejo el de “haz el amor, no la guerra”. Curiosamente, los conventículos leninistas tenían pésimos viajes con LSD, y muchos se destruyeron recurriendo al ‘pico’.

JCRF: Volvamos al cannabis, la temática de esta revista ¿Prefieres marihuana o hachís?

AE: Prefiero la marihuana y su lucidez, unas veces jovial y otras grave.

(Carlos Moya: depende de la calidad. Son géneros distintos. Con el hachís se puede escribir muy bien y con la marihuana no. La marihuana es para estar con los amigos y pasarlo bien, y el hachís sirve más para concentrarse en uno mismo).

JCRF: ¿Fumada o ingerida?

AE: Normalmente fumada. En algunas ocasiones la he comido, y una vez me excedí ingiriendo aceite de hachís.

JCRF: ¿Drogas naturales o drogas sintéticas?

AE: No comulgo con el naturismo farmacológico, ya que química es naturaleza en sentido eminente. Si el principio activo se aísla tenemos una substancia más pura, menos áspera y más fácil de dosificar. Piensa en lo repugnante que resulta la ayahuasca, a despecho de ser un fármaco bien interesante, que enseña y limpia. Siempre he pensado que podría desecarse y encapsularse, pero eso les parece a sus iglesias una herejía.

JCRF: Los efectos del cannabis, eufóricos o depresivos, ¿dependen más de la variedad que se consuma, del temperamento de cada individuo o del entorno? ¿O son resultado de una combinación de los tres aspectos?

AE: De los tres sin duda alguna. Cuanto más potente sea, más profundo será su efecto.

­JCRF: ¿Cultivas tu propia marihuana?

AE: Sí. Empecé a mediados de los setenta, con semillas no selectas y abonos no específicos, pero al cabo de dos o tres cosechas empecé a aprender, y desde entonces obtengo buen material. Incluso logré una hidropónica espléndida de Northern Lights ― Silver Haze hacia 1990.

JCRF: ¿Tienes alguna preferencia en cuanto a la variedad? ¿Prefieres sativa o índica?

AE: Prefiero las sativas por el efecto, aunque las índicas son más fáciles de cultivar.

JCRF: ¿Algún truco especial para cultivar, marca de la casa Escohotado?

AE: Periodificar el abono. Empiezas con una vez a la semana y terminas repartiéndolo cada par de días, por supuesto reduciendo la cantidad.

JCRF: ¿Crees que acabará algún día la prohibición? ¿Y en el caso concreto del cannabis?

AE: La guerra se acabó hace tiempo, sobre todo para el cáñamo. Ahora lo que quedan son peajes, como la Ley Corcuera, y los abusos derivados de que sea sólo una victoria de hecho, no de derecho. El cruzado farmacológico pretendía que nadie tomara drogas, y ha logrado que haya muchos más usuarios, mucha más variedad en la oferta y un mercado negro grandioso. La asignatura pendiente es ir solventando el tema de la pureza, porque si sólo la dosis hace de algo un veneno, y sólo ella traza la frontera entre uso y abuso, necesitamos poder refinar esos productos para que nuestro empleo sea refinado, elegante.

Tampoco descartaría un retorno de la guerra, pues la cruzada contra el tabaco crece en vez de diluirse, y cualquier éxito en ese campo reanimará el fervor aplicado a la persecución de otras drogas. No olvidemos que la libertad nunca se ha regalado, y que el negocio del mesías/gángster consiste siempre en privarnos de ella por nuestro propio bien.

El presente documento puede reproducirse en cualquier medio y de cualquier forma, siempre que se cite la fuente y el autor.

Concurso VJ's loops de video

Copio y pego las bases del concurso.

¿Quiénes somos y qué hacemos?

Energy Control (EC) es un colectivo de jóvenes preocupado por el uso de drogas en espacios de ocio nocturno. Estando implicados en la escena de diversión, ofrecemos una información objetiva y real, sin paternalismos ni alarmismos, con el objetivo de reducir los problemas asociados al consumo de drogas.

Nace en 1997 y se encuentra en Cataluña, Madrid, Baleares y Andalucía. Desde su nacimiento ha elaborado materiales de información sobre drogas y aspectos relacionados que destacan por la calidad de la información pero también por su diseño. Los materiales son reconocidos a día de hoy por miles de jóvenes, debido a la amplia y continua difusión en la fiesta de fin de semana (festivales, clubs, raves,…).

EC organiza esta convocatoria dirigida a visual jockeys y jóvenes creadores (estudiantes y profesionales) con la voluntad de promover la creatividad emergente y las ideas innovadoras en el ámbito de la prevención de problemas asociados al consumo de drogas.

OBJETO DEL CONCURSO

Elaboración de un set de loops visuales, para su proyección en espacios de fiesta bajo la perspectiva de reducción de riesgos (para saber más, visita http://energycontrol.org/jml/quienes.html). Se pretende transmitir aspectos de prevención y seguridad en la noche. Habrá dos categorías:
1. Libre. Creación de tres o más loops de estilo libre.
2. Derivada. Creación de tres o más loops a partir de los siguientes iconos creados por kemdefer.com para ARSU Festa (http://festa.arsu.es):

PREMIO

Habrá un premio para cada modalidad. Cada ganador obtendrá:
Un premio por valor de 400 € brutos (emisión de factura con retención del 15% IRPF)
Amplia difusión del trabajo a través del compromiso por parte de EC de utilizar los loops en sus intervenciones (clubs, festivales, raves,..). Asimismo, el material estará disponible para descarga tanto en la web de Energy Control como en VjSpain.

El premio podrá ser declarado desierto y el fallo del jurado será inapelable. Las propuestas ganadoras quedarán en propiedad de EC, que podrá reproducirlo libremente sin que tal reproducción devengue derecho alguno.  Los loops ganadores deberán incluir el logotipo de EC.

JURADO Y CRITERIOS DE VALORACIÓN

El jurado estará formado por responsables de VJSpain, miembros de EC y de ARSU Festa. Se tendrán en cuenta los siguientes criterios de valoración:
La originalidad de la propuesta
El mensaje que transmite
El diseño de los loops
La adecuación del diseño al contexto de difusión (fiesta) y a la población destinataria (jóvenes y no tan jóvenes que salen de fiesta)
La valoración obtenida a través de los votos on line

INSCRIPCIÓN Y PRESENTACIÓN DE PROPUESTAS

El plazo de inscripción finaliza el 30/09/2010. Para inscribirse en el concurso es necesario enviar un correo a info@energycontrol.org solicitando la ficha de inscripción. En el caso de la modalidad “Derivada”, éstos serán enviados en el momento de recibir la inscripción debidamente cumplimentada.
El plazo de presentación de propuestas es el 15/10/2010

CONDICIONES

Es necesario ser mayor de edad para participar en este concurso. Los participantes, por su mera presentación, aceptan íntegramente las bases del concurso.
Cada concursante puede presentar un máximo de 3 propuestas.
Las propuestas deben ser originales y de creación propia.
Las obras asumirán una licencia  Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir Igual.
El archivo puede estar en formato de video AVI, QuickTime, MPEG o Flash (swf) con un peso que en ningún caso puede superar los 150Mb por loop.
Las obras pueden subirse en el sitio de videos de Energy Control (necesario registro) donde serán visibles para la votación popular on line, previa validación de la organización.

El concurso está destinado a creadores del ámbito nacional (España).

CALENDARIO

Fecha límite de presentación: 15/10/2010
Votación popular on line: hasta el 5/11/2010
Proclamación pública de los ganadores en la web de Energy Control y VJ’s Spain: 10/11/2010

Info actualizada en la web de Energy Control.

[Libros] Cocaína. Ediciones Amargord

I. Algunas notas sobre la neurobiología de la cocaína. José Carlos Bouso

II. Cocaína: origen de la problemática social en España asociada a su consumo. Juan Carlos Usó

III. Cocaína: efectos y riesgos. Fernando Caudevilla Gálligo

IV. Gestión de placeres y riesgos asociados al uso de cocaína esnifada. Jordi Bernabeu Farrús

V. Pureza y adulteración de la cocaína. Eduardo Hidalgo

VI. Cocaína y creación literaria. José María de la Quintana

VII. Cocaína, cine y referentes culturales. Igor Domsac

VIII. Aspectos legales del uso de la cocaína. Pedro Cadentey Marí

IX. Extracción de cocaína a pequeña escala. Lady Lovelace.

Apendice I: Otros usos de la cocaína. Eduardo Hidalgo

Carteles reivindicativos. Asoc. Cannarias

En Cannarias han realizado una serie de carteles reivindicativos referentes al Cannabis.

Derogación de la Ley 1/92, más conocida como «Ley Corcuera».

A la atención de la Sra. Ministra de Sanidad. Sativex, todos tenemos derecho.

A la atención de la Sra. Ministra de Sanidad. El Cannabis es más efectivo que el Sativex.

A la att. de Cándido Gómez Pumpido. Manifiesto de Málaga.

Manifiesto contra el narcotráfico. Autocultivo.

Más info en Cannarias.

Premio especial otorgado a Ricardo Navarrete por la Asociación Cannarias

Además CANNARIAS a querido premiar la trayectoria de alguien muy especial para todos los foreros cannábicos de habla hispana, alguien que siempre ha cuidado nuestra salud, que nos hizo comprender que era aquello de la reducción de daños, y que además es de las personas más importantes en la introducción del debate sobre el cannabis terapéutico en nuestro pais.

Ganando de calle esa batalla…

Gracias Dr. Cito por haber estado ahí tanto tiempo despejando nuestras dudas.

Premio al doctor Ricardo Navarrete

Visto en el foro de la Asociación Cannarias.

Premio "Alex Blanco Fariñas" al Puntal del Año 2010

Un año más CANNARIAS otorga el premio anual con el que nuestra asociación premia la labor de destacados activistas, asociaciones y personas afines a nuestra lucha.

Es la sexta edición de nuestro premio, por lo que creemos que ya es una distinción importante.

Este premio en sus anteriores ediciones fué otorgado a:

Año 2005 >LUIS PASTOR (cantautor que no se corta un pelo en decir lo que siente sobre la Libertad para María)

Año 2006 > MARTIN BARRIUSO (que no se merece este luchador incansable por la LEGALIZACIÓN del Cannabis???)

Año 2007 > ALEJO ALBERDI (D.D.A.A. ….Activista destacado, colaborador de Cañamo, está en todos lados, siempre sentando catedra )

Año 2008 >ENERGY CONTROL (Por su incansable labor en la lucha de la reducción de daños y riesgos innecesarios en el consumo de drogas.)

Año2009 > M.A.C.A.- Barcelona- Movimiento Asociativo Cannabico de Autoconsumo ( por la labor de apoyo y creación a los Clubs Sociales de Cannabis)

Y este año, el premio ALEX BLANCO FARIÑAS al PUNTAL DEL AÑO 2010

se le ha otorgado a las A.I.C.C., porque siguen siendo imprescindibles, y porque reconocemos la labor que hacen por la Legalización del cannabis, y además porque fué la cuna de nuestra asociación y desde entonces siguen siendo nuestro referente.

Felicidades A.I.C.C. y gracias a los Cannarios que participaron en la elección.

El Premio se entregará en el acto del viernes 26 de noviembre en el 8º BEÑESMER DE LAS FLORES LA LAGUNA

Visto en la web de la Asociación Cannarias.

Ventajas de la legalización del consumo de cannabis en Costa Rica

Visto en Mente Abierta.

El consumo de cannabis puede hacer que disminuya el de alcohol: droga sin duda más dañina

  1. Prestigio internacional: sería como decirle al mundo que nuestro país ha adquirido la mayoría de edad.
  2. Es otra forma de descentralización estatal: el Estado no es un papá que nos vigila. Recae la responsabilidad en el individuo.
  3. La gente simplona, que se cree todo lo que le predican, alucinaría al descubrir que el demonio no siempre está donde se dice.
  4. No habría tanta secta ni tanta tontería: cada vez sería más difícil meterle un cuento a la gente.
  5. Disminuiría el número de jóvenes que la consumen “por amor a lo prohibido”.
  6. Los viejitos en los asilos, felices, muertos de risa.
  7. Fin de la cosa nostra, o sea, de todo ese enredo de llamadas y dimes y diretes para poder fumarse un purito con la doña.
  8. Se hablaría de ello abiertamente. Se promovería su uso “responsable”, como se hace con el alcohol.
  9. Cuando se puede hablar de algo, pierde gravedad. Sería menos traumática la desintoxicación: no sería un secreto a voces.
  10. El consumo de cannabis puede hacer que disminuya el de alcohol: droga sin duda más dañina.
  11. Por ende, disminuirían también la hipertensión y el colesterol.
  12. Bajaría el número de accidentes de carretera de viernes, sábados y días festivos (que serían todos los demás).
  13. Bajarían drásticamente los índices de las enfermedades modernas más mordaces: el estrés y la depresión.
  14. En general, aumentaría la calidad de las relaciones sociales, la risa y la ensoñación.
  15. La planta se podría sembrar en el territorio nacional: otra forma de volver a la tierra y al autoabastecimiento. El dinero queda en casa.
  16. Aumentaría el turismo “de salud”: gringos con plata vendrían aquí a fumar en una terraza lo que en su país se está haciendo en hospitales.
  17. Aumentaría el turismo hippie, del que quiere fumar bajo una palmera sintiendo que ama al mundo entero. (Nadie fuma cannabis para ponerse agresivo, como seguro ustedes saben).
  18. Significaría una nueva fuente de gravámenes, que cobraría el Estado: esa banda desorganizada.
  19. Y la ventaja más importante: bajaría el precio, por favor.

Artículo escrito para la revista SoHo

Fotografía: Jeannine Cordero

¿Medicamentos? ¿Drogas?

Todas las sustancias que hoy en día se conceptúan como “drogas de abuso”, y son objeto de la más severa prohibición, inicialmente fueron consideradas fármacos, es decir, medicinas. Es más, cuando fueron descubiertas, sustancias como la morfina (1803), cocaína (1860) y heroína (1898) fueron vistas como auténticos remedios milagrosos y muchos fabricantes anunciaban orgullosos que sus productos contenían coca u opio. En consecuencia, todas estas drogas se vendían en las farmacias o boticas. Concretamente, en el Estado español se vendieron libremente hasta 1918; después de ese año se pudo seguir accediendo a todas ellas mediante receta, hasta que la prohibición incondicional acabó con esa posibilidad.
Opiáceos (láudano, morfina, heroína…)
La primera sustancia en ver truncada su trayectoria como fármaco en España fue la heroína. Así, el 6 de agosto de 1932 el Ministerio de la Gobernación promulgó un decreto, publicado en la Gaceta de Madrid, cuyo artículo 1º establecía lo siguiente: “Se prohíbe la importación y fabricación en el territorio español, Colonias y Posesiones del Norte de África, de diacetilmorfina (diamorfina, heroína) y su clorhidrato”. Hasta entonces, sin embargo, la heroína se había vendido como genérico, a 5 pesetas el gramo, y como un compuesto más de varios específicos de importación y especialidades farmacéuticas de elaboración casera. La casa Bayer había recomendado su empleo para un cuadro muy amplio de síntomas y enfermedades: por su “excelente acción calmante contra la tos”, en el tratamiento de la bronquitis, faringitis, asma bronquial y catarro pulmonar; por su efecto analgésico, contra el carcinoma gástrico, orquitis, ciática, esclerosis múltiple, crisis gástricas de los tabéticos, aneurismas de la aorta, afecciones blenorrágicas y dolores en la influenza y en la coqueluche; en ginecología y en la práctica psiquiátrica, “preferentemente como un buen medicamento sintomático”, para combatir los efectos de confusión aguda, depresión y neurastenia, debido a sus propiedades sedantes. Y en 1912 había realizado una sugerente campaña de publicidad en prensa para promocionar su Jarabe Bayer de Heroína.
Pese a la prohibición incondicional de la heroína, la farmacopea se había venido sirviendo del opio y sus derivados desde tiempo inmemorial. El láudano (una mezcla alcohólica de alta graduación con opio) se venía empleando desde el siglo XVI, y algunos autores modernos han sugerido que el uso extendido de éste supuso un grave problema de salud durante el siglo XIX. Sin embargo, el empleo de opiáceos debe ser contextualizado en perspectiva apropiada con otros problemas de salud de la época. Conviene recordar, en este sentido, que la mortalidad producida por el cólera, la malaria y la disentería era altísima, y sin duda el opio contribuyó a combatir esas enfermedades. De hecho, otros autores han asegurado que el fácil acceso y disponibilidad de los opiáceos salvó más vidas que quitó.

Coca y cocaína
Pese a que el consumo de cocaína fue el que motivó la primera campaña de prensa en España denunciando un “problema de drogas”, durante muchos años se vendieron comprimidos, pastillas para la garganta y otras especialidades a base de coca y cocaína. La mayor parte de estos específicos eran elaborados por médicos y farmacéuticos locales de reconocido prestigio, quienes compraban coca y cocaína al por mayor y las manufacturaban para el mercado interior con su marca, como especialidad propia: Amargós, Andreu, Bonald, Caldeiro, Calduch, Crespo, Font, Garcera, Huidobro, Retuerto, Torrens… aunque también fármacos con cocaína de importación. La cocaína, cuyo precio en farmacia era de 4 pesetas el gramo, también era empleada como anestésico tópico local, para el dolor de muelas y en intervenciones oculares y de otorrinolaringología, e incluso como anestésico medular.
Los vinos de coca también gozaron de gran popularidad a finales del siglo XIX y principios del XX, por sus propiedades «tónicas», aunque sin duda alguna el de mayor prestigio y proyección internacional fue el conocidoVin Mariani
Cannabis y derivados
El uso medicinal de derivados cannábicos en la farmacopea española estaba muy extendido ya en el siglo XIX para un amplio cuadro de síntomas y enfermedades, tal y como recoge el médico e investigador Andrés Roig Traver en una memoria académica titulada “Algunos comentarios sobre el empleo de los derivados del cannabis (Una aproximación a la literatura médica española, 1800-1939)”. En cualquier farmacia o botica de la época se podía acceder libremente a tres genéricos: extracto blando de cannabis índica o extracto graso —en realidad, manteca— de hachís (50 gramos a 8 pesetas), extracto hidroalcohólico de hachís (25 gramos a 110 pesetas) y sumidades —o sea, ¡cogollos!— de cáñamo indiano (100 gramos a 9,10 pesetas). En el Estado español también se fabricaban algunos específicos, como el Jarabe antinervioso de corteza de naranja amarga, bromuro potásico y hachís, fórmula del Dr. Campá, elaborado en Valencia; Jarabe de hachís bromurado del Dr. Jimeno, elaborado en Barcelona; los Cigarrillos balsámicos antiasmáticos del Dr. Andreu, confeccionados en Barcelona; Licor de cáñamo indiano Queralt, fabricado también en Barcelona; Licor Montecristo de Haschisch, destilado en Albal (Valencia), etcétera. A éstos también podríamos agregar varias especialidades de importación: Cigarrillos Indios de Cannabis Índica, de Grimault y Cía., jarabe contra la tos Victor, de Victor Remedies Co., así como varios extractos o tinturas de cannabis (elaborados por Parke, Davis & Co., Houdé, Burroughs, Wellcome y Cía.), etcétera.

Otras
Con éstas no se acaba la nómina de sustancias psicoactivas usadas en la práctica clínica y terapéutica; de hecho, el arsenal farmacológico del hombre contemporáneo está plagado de ellas (éter, belladona, efedrina, anfetaminas, cafeína, LSD, nitrito de amilo, barbitúricos, ketamina, etcétera), bien como genéricos, bien formando parte de la composición de múltiples y variadas especialidades farmacéuticas, empleadas para las más diversas enfermedades.

La hipótesis o teoría de la escalada
Uno de los principales mitos promovidos por el discurso prohibicionista es la denominada hipótesis de la “escalada”, según la cual, los porros serían una droga de inicio —por eso también se la considera “droga blanda”— o primer peldaño, a partir del cual se iría escalando progresivamente hacia el consumo de otras drogas cada vez más “fuertes” (¿?). Se trata de uno de los modelos más conocidos en el terreno de las drogodependencias y su descripción inicial es atribuida a Denise Kandel, quien formuló dicha teoría por primera vez en 1975. El modelo en cuestión se basa en que en el consumo de drogas existen unos pasos secuenciales, cuyo comienzo vendría determinado por el uso de drogas legales, las cuales facilitarían el posterior consumo de cannabis, que a su vez sería la “puerta de entrada” para el empleo de otras drogas ilegales. Para Kandel existirían al menos cuatro estadios de desarrollo en el uso de drogas: 1) consumo de cerveza o vino; 2) cigarrillos o licores; 3) marihuana; y 4) otras drogas ilegales (cocaína, heroína, etcétera). En realidad, el modelo atribuido a Denise Kandel no hizo otra cosa que avalar científicamente lo que ya venían diciendo desde la década de 1950 destacados líderes prohibicionistas, como Robert M. Conlin, comandante de la oficina de detectives de la policía de Culver City (California), y muy especialmente el comisionado Harry J. Anslinger, director de la Oficina Federal de Narcóticos (FBN) de EEUU desde su creación en 1930: «fumar marihuana es el camino directo para acabar siendo un adicto a la heroína».
Esta hipótesis gozó de cierta credibilidad mientras la supuesta “ escalada” podía rematarse con el dramático final que representa una muerte por sobredosis de heroína. Pero curiosamente esta teoría se formuló mucho antes de que el empleo de heroína fuera identificable por la mayoría de los ciudadanos como una realidad cotidiana, incluso mucho antes de que los anhelos prohibicionistas impregnaran la política gubernativa en materia de salud pública. De hecho, es anterior a que los derivados cannábicos (marihuana, hachís, kif, grifa…) pasaran a engrosar la nómina de sustancias prohibidas. Gracias a Alejo Alberdi, amigo incondicional e incansable ciberinvestigador, disponemos de la que seguramente fue la primera versión de dicha hipótesis, en este caso ejemplificada a través de “The home of an indulgent mother… starting her son toward a drunkard’s grave”, o sea, “El hogar de una madre permisiva… encaminando a su hijo hacia la tumba del borracho”, y difundida por F. Hubbard en The temperance program (1915).

Texto y fotos: Juan Carlos Usó

Comunicado de la FAC sobre el Sativex

Vergonzante regreso del cannabis a las farmacias

La aprobación del derivado cannábico Sativex es un paso importante pero absolutamente insuficiente para resolver la cuestión del cannabis medicinal.

El Sativex cuesta entre 12 y 50 veces más caro que la marihuana

La autorización anunciada por parte del Ministerio de Sanidad del fármaco Sativex, producido a partir de un extracto de marihuana, supone un avance importante que permitirá mejorar la calidad de vida de muchas personas que no responden a otras alternativas terapéuticas. Desde la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC) nos congratulamos de este paso, ya que supone un nuevo espaldarazo al uso de cannabis con fines medicinales, uso cuya normalización venimos reclamando desde hace muchos años.

Sin embargo, la manera en que se ha llevado a cabo la autorización y las limitaciones que se han impuesto al uso del fármaco son una buena muestra de que la verdadera normalización aún queda lejos. En efecto, no se entiende que el Sativex solo se ponga al alcance de los enfermos de esclerosis múltiple, dejando al margen a los pacientes de cáncer en tratamiento con quimioterapia, a quienes sufren síndrome de anorexia-caquexia y a los afectados por dolores de origen neuropático, patologías para las que existen sobradas evidencias científicas de la eficacia del uso de cannabis. De hecho, el cannabis es en estos momentos la mejor alternativa existente para el tratamiento de las naúseas y vómitos, pese a lo cual el Ministerio de Sanidad ha decidido dejar al margen esta indicación, seguramente debido a las presiones de Sanofi, laboratorio que fabrica y distribuye el fármaco metoclopramida (comercializado bajo la marca Primperan), producto que ya ha sido sometido a ensayos comparativos con la marihuana, habiendo demostrado esta última una mayor eficacia y menos efectos secundarios.

Por otra parte, el cannabis se utilizará como última opción, cuando fallen las demás alternativas terapéuticas, lo cual significa que se alargará el sufrimiento de personas que se podrían beneficiar de las propiedades del cannabis desde el comienzo de su tratamiento, pero que deberán esperar, sometidas a tratamientos menos eficaces y perdiendo calidad de vida, a causa de los reparos morales de los responsables sanitarios y de las presiones espurias de la industria farmacéutica, que intenta conseguir un monopolio de facto sobre una planta de fácil cultivo y uso milenario. En efecto, el cannabis es una planta con una toxicidad muy baja, una capacidad adictiva relativamente reducida, y con unos efectos secundarios en general leves. El único problema, y donde reside la clave de todo el problema, es que el cannabis es una planta psicoactiva y se halla perseguida por esa causa, persecución que está sirviendo de muro de contención para impedir el acceso verdaderamente normalizado a una planta medicinal de propiedades sobradamente demostrada

La falta de psicoactividad: Un argumento falso

Los responsables sanitarios afirman que el Sativex no es psicoactivo, mientras que la marihuana sí lo es. Pues bien, esta afirmación no responde a la realidad. La psicoactividad del cannabis viene dada por la proporción entre los principios activos Tetrahidrocannabinol (THC) y Cannabidiol (CBD). El Sativex tiene una proporción de alrededor de 1:1, lo cual hace que tenga psicoactividad baja, pero hay pacientes que, aún así, notan efectos psicoactivos en el Sativex que, en general, suelen ser percibidos como positivos. Sin embargo, existen variedades de marihuana con proporciones similares de THC y CBD y, por tanto, con propiedades similares a las del Sativex. E incluso hay cannabis natural donde predomina el CBD y son aún menos psicoactivas que el fármaco ahora autorizado.

Por otra parte, el hecho de que el Sativex sea la única alternativa disponible reduce enormemente las posibilidades de encontrar el tratamiento más adecuado para cada paciente. En el cannabis hay 63 principios activos del grupo de los cannabinoides, exclusivos de la planta. La mayoría no han sido aún estudiados y se desconoce su papel a la hora de modular el efecto de la sustancia. Por eso, las diferentes variedades de cannabis tienen efectos muy distintos, que además varían de una persona a otra. Hay variedades más relajantes, más estimulantes, que abren más el apetito o producen más somnolencia. El Sativex como alternativa única significa “café para todos”, a pesar de que no le funciona igual a todo el mundo. Como resultado, en nuestras asociaciones conocemos ya bastantes casos de personas que accedieron al uso de Sativex a través del llamado “uso compasivo” y han tenido que volver a consumir marihuana u otros derivados que consiguen en las asociaciones e incluso en el mercado negro, ya que el uso de Sativex no resolvía sus problemas con la misma eficacia.

El cannabis ya estuvo en las farmacias

No es cierto que, tal y como se recoge en algunos medios, sea la primera vez en la historia en que el cannabis entra en las farmacias españolas. Durante todo el siglo XIX y hasta 1918, el cannabis era un producto de venta libre, siendo suficiente a partir de esa fecha la receta médica. La planta estaba disponible en forma de tres genéricos (pomada de base grasa, tintura hidroalcohólica y sumidades floridas, es decir, cogollos de marihuana) y numerosos específicos, incluyendo tinturas, jarabes y hasta cigarrillos ya liados, o sea, porros para uso médico[1]. Durante todo ese tiempo existe una amplia literatura médica sobre el cannabis, considerada ya entonces como una planta con numerosas aplicaciones y efectos secundarios leves.

El parón que hemos vivido desde aproximadamente el final de la Guerra Civil hasta hoy, tanto en el campo de la investigación como en el uso terapéutico, es el resultado de las políticas de prohibición basadas en criterios morales, que ignoraron las evidencias científicas existentes en la época y han provocado un gran retraso en el conocimiento de la planta y sus propiedades. En realidad, si comparamos la gran variedad de preparados cannábicos disponibles a comienzos del siglo XX, la situación actual es de una pobreza desoladora. De una amplia panoplia de presentaciones y vías de uso hemos pasado a un único tipo de tintura hidroalcohólica con una única formulación. De tres genéricos y unos treinta específicos, destinados a un gran número de enfermedades y síntomas, hemos llegado a tener que alegrarnos de disponer de un único producto para una única enfermedad. Y a esto lo llaman avance científico…

Y con el resto, ¿qué hacemos?

La inminente autorización del Sativex había creado expectativas en diversos grupos de pacientes, expectativas que han quedado frustradas. Por ejemplo, las mujeres afectadas de cáncer de mama, las primeras que lucharon como colectivo para conseguir el acceso a la planta y así dejar de sufrir náuseas y vómitos por la escasa eficacia de los antieméticos disponibles, han quedado fuera de los planes del ministerio y tendrán que seguir recurriendo a la compleja y burocratizada vía del llamado “uso compasivo”, igual que otros muchos pacientes que podrían haber mejorado su situación.

¿Qué pasará ahora con estos grupos de pacientes –sobre todo oncológicos- a los que se ha comprobado que les beneficia el uso de cannabis pero a los que la administración se empeña en privarles del mismo? ¿Y con los pacientes de enfermedades menos investigadas como la fibromialgia, que en muchos casos responden positivamente al tratamiento con cannabis, y cuyo acceso a derivados legales del cannabis puede retrasarse años? ¿Y con los miles de personas que, sin tener una patología concreta, usan cannabis para ayudarles a dormir, reducir el stress o abrir el apetito? ¿Hasta cuándo se les obligará a la clandestinidad, cerrando los ojos a una evidencia cada vez más percibida por la sociedad?

Un negocio más que redondo

La clave para entender los retrasos y limitaciones a la autorización de derivados de cannabis, impidiendo el acceso a la propia planta, no son las razones de tipo médico, sino las puramente económicas. Prohibir el cultivo y el uso de la planta evita que se pueda recurrir a ella directamente y obliga a los pacientes a utilizar un fármaco mucho más caro.

En Canadá, donde el Sativex está autorizado desde junio de 2005, un frasco del producto para 48 pulverizaciones cuesta unos 125 dólares canadienses, unos 93 € al cambio. Aquí se pretende comercializar a 124 € el frasco. Como el producto dispensa 2,7 mg de THC por aplicación, eso supone un total de unos 130 mg de THC por frasco, es decir, el miligramo de THC sale a 0,95 €. Un paciente que utilice marihuana proveniente de un Club Social de Cannabis paga por ella entre 3 y 4 €/gr. Dado que la marihuana que se cultiva actualmente suele contener entre 5% y 15% de THC, eso significa que el paciente asociado a un Club paga entre 0,08 y 0,02 €/mg. En otras palabras, el miligramo de THC obtenido a través del Sativex es, aproximadamente, entre 12 y 50 veces más caro que el que venimos produciendo en las asociaciones. No es de extrañar que las acciones de las compañías que producen y distribuyen el Sativex hayan subido como la espuma. Y tampoco es difícil llegar a la conclusión de que eliminar el monopolio otorgado al Sativex no solo mejoraría la eficacia terapéutica al ofrecer una mayor variedad de productos, sino que supondría un enorme ahorro para las arcas públicas.

Hacia un modelo mixto de dispensación

Desde la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC), venimos reclamando que se levante la prohibición que pesa sobre la planta de cannabis para que las personas adultas que desean utilizarla con cualquier fin, especialmente el terapéutico, puedan acceder a ella legalmente y con garantías de calidad. Actualmente, cientos de pacientes de diversas enfermedades recurren a nuestras asociaciones, cuyas actividades son completamente legales, para conseguir el cannabis que les niega el sistema sanitario. Desde nuestros grupos se intenta ofrecer preparados y vías de uso de la mayor calidad y diversidad, incluyendo vaporizadores para evitar tener que fumar, tinturas y cremas. En este sentido, nuestra oferta se adapta mucho mejor a las necesidades de los/as pacientes y resulta mucho más económica. Por otro lado, la mayoría de Clubes Sociales de Cannabis que tratan a pacientes cuentan con personal médico voluntario para hacerles un seguimiento y supervisar el tratamiento, algo que aún rechazan hacer muchos médicos, negándose a aceptar la realidad que sus pacientes les ponen ante los ojos: Que el cannabis funciona en un amplio abanico de trastornos y dolencias, aportando calidad de vida con un bajo riesgo.

Ante esta realidad, y visto que desde distintos centros sanitarios públicos y privados se nos derivan pacientes extraoficialmente, hace tiempo que venimos reclamando una regulación legal que ofrezca las debidas garantías. En este sentido, consideramos modélico el ejemplo de Canadá, el país donde se creó el Sativex y donde primero empezó a usarse, además de otros derivados cannábicos sintéticos y semi-sintéticos y que, sin embargo, permite también a varios miles de pacientes el cultivo y posesión de marihuana para su propio uso, a fin de cubrir aquellos pasos en los que los productos de la industria farmacéutica, a falta de investigaciones más profundas, no pueden llegar.

También nos parece muy interesante el modelo californiano, donde el paciente para el que se considera indicado el uso de cannabis recibe un volante médico que le permite acudir a un club cannábico debidamente autorizado. Aquí ya tenemos los clubes y el marco legal, solo falta la audacia política para coger el toro por los cuernos y regularlo claramente para evitar la actual situación de inseguridad jurídica, con incautaciones, detenciones y multas contra personas y colectivos que están trabajando por el derecho a la salud y por mejorar la calidad de vida de las personas. El paso dado en España es importante por ser el primero, pero es un paso muy corto y en una única dirección. Responder al reto que plantea el uso medicinal de cannabis exige mucho más que eso.

Julio de 2010.
Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC)
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