De estas semillas ¿qué porcentaje serán femeninas?

A la hora de saber cuantas de las semillas, de las que se dispone, serán femeninas, hace falta tener en cuenta varios factores.

Antes de todo es importantísimo recordar que estamos hablando de materia viva, por tanto, no existen los porcentajes absolutos. Por ello, es imposible garantizar algo de este tipo antes de que la planta se desarrolle siguiendo su evolución natural.

Generalmente, se asume que el porcentaje de semillas femeninas / masculinas es de 50:50, es por ello que estadísticamente se recomienda poner a germinar el doble de semillas de las que se va a cultivar. De todas formas, y prestando atención a la práctica, normalmente el porcentaje femenino /masculino suele ser de 65:35. La razón es que, como el cannabis esparce su polen en el aire, sin necesidad de insectos polinizadores, requiere menos machos que hembras.

Por otro lado, se deben considerar también las condiciones referentes a clima y entorno. Así pues, las bajas temperaturas, la humedad o los ambientes estresantes durante la primera etapa de vida de la planta pueden llegar a aumentar las posibilidades de que ésta sea o bien macho o bien hermafrodita.

De todas formas, para aquellos cultivadores que realmente quieran asegurarse un porcentaje alto de que las semillas que germinen sean femeninas, existe la opción de seleccionar las Semillas Feminizadas. Dichas semillas son aquellas criadas de modo que no contengan cromosomas masculinos, lo que garantiza que todas las plantas que crecen a partir de una semilla feminizada florezcan como hembras. El hecho es que, aun siendo estimuladas genéticamente, de nuevo no puede asegurarse al 100% que todas las semillas germinadas resulten femeninas. Lo que sí puede garantizarse, es que el porcentaje de que sean femeninas aumente considerablemente, alcanzando incluso el 98% de posibilidades.

El Banco de Semillas de Sensi Seeds ofrece un claro ejemplo del abanico de posibilidades que existe dentro de las semillas feminizadas. Todas las plantas procedentes de cepas feminizadas a la venta en su página web serán genéticamente hembras. Por esta razón, las variedades que ofrecen, son capaces de producir una buena cosecha de deliciosos y resinosos cogollos.

Cuando empezaron a crearse las semillas feminizadas era posible que surgiera algún problema y que las plantas pudieran ser, finalmente, hermafroditas. Eso es algo que pertenece al pasado ya que, hoy en día, gracias a novedosas técnicas durante el proceso de feminización y a un intensivo programa de reproducción en múltiples fases puede garantizarse que las semillas feminizadas actuales son absolutamente estables, constantes y, sobre todo, productivas al 100%.

Por ello, las semillas feminizadas suelen ser una elección ideal tanto para los cultivadores que buscan una cosecha rápida y fácil como para los recién llegados usuarios de marihuana medicinal que no están acostumbrados al cultivo de cannabis. Éstos ultimo podrían encontrar cierta dificultad a la hora de identificar los géneros o retirar las plantas macho, por lo que, sin duda, las semillas feminizadas son para ellos, en muchas ocasiones, la mejor opción.

Esta entrada es una colaboración de Sensi Seeds.

Entrevista a Manuel Guzmán en Eldiario.es

Manuel Guzmán, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Químicas, es el encargado de coordinar el Programa de Investigación en Biociencias: estudio de la Neurofarmacología y el Potencial Terapéutico del Sistema Endocannabinoide, un estudio dirigido a conocer aquellos mecanismos internos que son receptores de las sustancias activas del cannabis y que hacen, por ejemplo, tener hambre. Desde El CRisol hablamos con él sobre la situación clínica del cannabis, su uso como medicamento, el futuro de estas investigaciones y cómo es trabajar en un laboratorio con una sustancia prohibida en España.

¿Cómo es la situación del cannabis y su relación con la medicina en España?

La situación en España es muy parecida a la de otros países de nuestra órbita occidental. Hay un medicamento que está ya aceptado, se llama Sativex. Es un espray oromucosal que lo produce una compañía farmacéutica inglesa que se llama GW Pharma y está aceptado únicamente ahora para los pacientes con esclerosis múltiple, en concreto para  uno de los síntomas que son los espasmos en brazos y piernas. Hay estudios clínicos bastante avanzados para usar este medicamento para otros síntomas de la esclerosis múltiple, como el dolor, por ejemplo, o la nocturia, enfermos que se tienen que levantar muchas veces para hacer pis, y les alivia bastante porque inhibe el reflejo de la micción y pueden dormir más tranquilamente. Luego hay otros estudios clínicos con este fármaco para intentar utilizarlo con otros tipos de dolor, el dolor oncológico, o el dolor posoperatorio.

Hoy en día, por ahora, no está permitido el uso de marihuana medicinal como tal. Es una pena porque es una sustancia que está ahí y se podrían hacer bues preparados a partir de ella, pero eso todavía no está permitido. Digo todavía porque espero que alguna vez se pueda utilizar como se puede utilizar, ahora, por ejemplo, en Holanda o algunos estados de EEUU.

Hay otros medicamentos con cannabinoides que son capsulas de algunos de los principios activos de la planta. Están permitido en Inglaterra o en EEUU y se pueden importar aquí como tratamiento extranjero para el tratamiento de las nauseas y los vómitos  en pacientes de cáncer que están sufriendo mucho con la quimioterapia, o bien para potenciar el apetito y mejorar la ganancia de peso también en pacientes que están tratándose con quimioterapia o que están enfermos de Sida en estadios muy avanzados.  Hay bastantes posibilidades que se están estudiando hoy en día también pero que todavía no están aceptadas en la clínica y vamos avanzando en esto.

La visita a Ciudad Real es para hablar de los receptores cannabinoides en nuestro cuerpo. ¿De qué trata este tipo de estudios?

En realidad voy a contar cómo actúan los compuestos activos del cannabis en nuestro organismo. Me atrevería a decir que igual que cualquier fármaco, droga o cualquier sustancia que ingerimos del exterior los organismos la reconocen a través unas moléculas y unos sensores específicos.

Esos sensores y esas moléculas que reciben a las moléculas externas y también reconocen a nuestras moléculas internas se llaman receptores. Tenemos receptores para la luz, receptores para el olfato, receptores para el tacto, receptores para el gusto, receptores para todo tipo de drogas y fármacos. En el fondo drogas y fármacos funcionan de la misma manera en nuestro organismo, y desde hace 20 años sabemos que nuestro organismo tiene también algunos de estos receptores, algunas moléculas concretas que ligan los compuestos activos del cannabis. Son los responsables de que estos compuestos sean reconocidos por nuestro organismo y produzcan sus efectos. Estos receptores no solo reconoce primariamente a los compuestos activos del cannabis, sino que su función biológica esencial es reconocer, digamos a los compuestos similares al cannabis que producimos nosotros en nuestro organismo. Por eso los llamamos cannabinoides endógeos , es decir, nuestro organismo tiene una serie de moléculas que controlan procesos como el apetito, como el dolor, el reflejo de la nausea y el vomito, y, por tanto, los compuestos de la planta  siendo reconocidos por los mismo receptores imitan los efectos de estos compuestos endógenos y, por tanto, producen los mismo efectos.

Nuestro grupo ha estado trabajando durante aproximadamente 15 años en caracterizar químicamente, en saber cómo son estos receptores de cannabiniodes actúan, qué procesos median en nuestro organismo , si alguno de esos procesos puede tener alguna importancia terapéutica, sobre todo en el terreno de la oncología y en el terreno de la neuroprotección.

¿Cómo se investiga con el cannabis sin que este legalizado en España?

Hay distintas vías. Nosotros no podemos trabajar con preparados de la planta, pero sí podemos trabajar con los compuestos puros. La planta tiene una serie de cannabinoides, de compuestos activos, el más relevante de ellos se llama ‘tetrahidrocannabinol’, y el THC nos lo pueden sintetizar. Lo pueden obtener algunos laboratorios de Inglaterra o Alemania. Tenemos que pedir un permiso especial de importación  decir que el THC va a resultar para esto y para esto,… que no nos lo vamos a tomar nosotros. Y con ese THC podemos trabajar. Hay otros componentes de la planta por ejemplo el ‘cannabiniol’ que lo podemos importar pidiendo la consiguiente licencia de importación de una serie de laboratorios. Nosotros no tenemos plantaciones, en nuestro centro de trabajo, y trabajamos con los compuestos puros o con mezcla de compuestos puros, simulando un poco el fenotipo que tiene la planta.

¿Cuánto de verdad hay en que el cannabis pueda ser beneficioso para la salud?

Lo primero hay que clarificar que cuando hablamos de droga y de fármaco estamos hablando de sustancias que actúan en nuestro organismo por mecanismos absolutamente idénticos y lo que hace que una sustancia sea droga o  fármaco es su utilización con una posología y con un método de administración conocido en un intento de minimizar los efectos secundarios. En ingles, por ejemplo, hay una sola palabra que es ‘drug’ que define tanto las drogas como los fármacos. Las sustancias son las mismas, el THC del cannabis puede ser una droga o un fármaco, igual que la morfina puede ser una droga o un fármaco o el MDMA puede ser una droga o un fármaco en función de cómo se utilicen. El trabajar con estos compuestos lleva a veces sus dificultades. Hay muchas sustancias pero como un cuchillo o la lejía que tenemos en casa todos o sustancias venenosas que manejamos continuamente en los laboratorios que paradojicamente son más fáciles de obtener, de pedir y de comprar a los distintos compañías, que los compuestos activos del cannabis porque están tipificados como sustancias activas de una sustancia ilegal.

Luego sí hay gente que todavía tiene el estigma del cannabis como una droga dura, una droga de la locura que te da  esquizofrenia pero eso creo que por fortuna se está poco a poco borrando. Había muchos políticos, por ejemplo,  y muchos responsables de la investigación, sobre todo clínica, de nuestro país que pueden seguir teniendo esa idea antigua todavía de que la gente que toma cannabis medicinal son drogadictos y que se van a enganchar y van a tener problemas de abstinencia pero eso es absurdo porque todos los medicamentos tienen sus efectos negativos y positivos y al final el balance terapéutico y los efectos no deseados es el que hace que un fármaco sea utilizado o se deje de utilizar. Al margen de que cualquier ciudadano debería ser libre y al tiempo responsable para utilizar su cuerpo y su vida como le venga en gana.

15 años de investigación y sólo hay un fármaco en España permitido. ¿Es un dolor de cabeza para vosotros y la UCM esa necesidad de resultados?

Cualquier investigación biomédica que se empieza en el laboratorio con investigación con células, con animales,… hasta que llega al mercado tiene muy pocas oportunidades de llegar a ser un medicamento, la inmensa mayoría de los compuestos con los que trabajamos nunca van a llegar a ser medicamentos. Muchos se quedan en el camino por cuestiones de toxicidad, de baja eficacia, carestía para su posible comercialización,… hay infinitud de parámetros que hacen que tengan que alinearse muchos astros y hacerse muchos carambolas para que una sustancia pase a investigación clínica y de ahí a medicamento. Nosotros hemos contribuido con otros muchos laboratorios a que este fármaco sea una realidad hoy en día. Y nos gustaría que este fármaco se pudiera utilizar para otras indicaciones que no se utiliza, por ejemplo, estamos interesados en el terreno del cáncer y en el terreno de las enfermedades neurodegenerativas y estamos potenciando todo lo que se pueda la investigación básica y clínica  para evaluar si esta compuesto, este fármaco y otros similares, pudieran utilizarse.

¿Hay un choque entre investigación, Ministerio y médicos a la hora de recomendar estos fármacos derivados del cannabis?

Al final que un medico prescriba o no prescriba un fármaco depende de muchísimos factores pero bueno también hace falta una cierta cultura farmacológica y es verdad que la tradición en nuestro entorno occidental durante los últimos decenios es que hay drogas, que hay sustancias que se asemejan a lo que es una droga, pero claro, el concepto de droga y fármaco es muy laxo y realmente el cannabis se puede utilizar como droga o como fármaco. Ese dilema todavía no queda muy claramente diferenciado en muchas mentes e, incluso, hay muchos médicos muy vehementes y muy buenos profesionales que nos han ayudado un montón a nosotros que trabajamos activamente en este tema. Pero sí hay cierta reacción a lo que todavía se sigue utilizando como una droga de abuso

Posibles destacados:

  • Hay otros medicamentos con cannabinoides que son capsulas de algunos de los principios activos de la planta. Están permitido en Inglaterra o en EEUU y se pueden importar aquí
  • Nuestro organismo tiene una serie de moléculas que controlan procesos como el apetito, como el dolor, el reflejo de la nausea y el vomito, y, por tanto, los compuestos de la planta siendo reconocidos por los mismo receptores imitan los efectos
  • Nosotros no tenemos plantaciones, en nuestro centro de trabajo, y trabajamos con los compuestos puros o con mezcla de compuestos puros
  • En ingles, por ejemplo, hay una sola palabra que es ‘drug’ que define tanto las drogas como los fármacos
  • Nos gustaría que este fármaco se pudiera utilizar para otras indicaciones que no se utiliza por ejemplo estamos interesados en el terreno del cáncer y en el terreno de las enfermedades neurodegenerativas
  • Sí hay cierta reacción a lo que todavía se sigue utilizando como una droga de abuso

Visto en eldiario.es.