Cannabis y más

Un lugar de encuentro.

Cannabis y más

Cannabis.es entrevista a Hugo Madera

Hugo Madera

Imagen de Clases de periodismo. 

 

Reproducimos la entrevista realizada desde Cannabis.es a Hugo Madera.

Entrevistamos a Hugo Madera sobre el «Observatorio Europeo de Consumo y Cultivo de Cannabis».

La finalidad de esta entrevista es dar a conocer este nuevo proyecto, así que vamos allá con las preguntas sin mas.

1). ¿Quiénes sois? ¿De dónde venís? Contadnos vuestras trayectorias previas.

Somos personas que proponemos políticas más eficaces para tratar sobre el  autocultivo y uso del cannabis, además de los inconstitucionales drogotest. Venimos del mundo del autocultivo, tanto a nivel práctico, como jurídico, histórico, científico y sociológico. En estos momentos yo  presido el OECCC, el portavoz y tesorero es Héctor Brotons, Juan  Elorriaga de Diosa Planta es el secretario, aparte hay más socios. Vamos  a realizar en  breve una reunión de la Junta Directiva para incorporar  nuevos cargos de forma oficial.  Héctor tiene más de 1200 casos de autocultivadores absueltos, además de  casos recientes muy relevante para el autocultivo y uso, como el caso  Pannagh donde se hace referencia al autocultivo, el reciente caso de dos  autocultivadores medicinales absueltos con 22 kilos o su trabajo para  recurrir los drogotest al  Tribunal Constitucional. Juan es sociólogo y  tiene 20 años de experiencia en autocultivo, además de una larga  trayectoria en la industria del autocultivo con su tienda y  distribuidora.   Yo soy periodista y sociólogo, dirijo Soft Secrets y he  sido fundador de asociaciones de referencia, como AICC que mantiene el cannabiscafé, la FAC, Regulación Responsable, UCANN y Manifestación, con 20 años de experiencia en autocultivo.

2). ¿Por qué crear el OECCC? ¿Cuál es vuestro objetivo?

Defender el autocultivo y los autocultivadores con cantidades inclusivas que no dejen personas fuera de la regulación, tras muchos años de lucha.  Sin autocultivo inclusivo habrá exclusión, oligopolios, mercado negro y  precio caros. Muy importante eliminar las masivas multas por tenencias  que violan derechos constitucionales de las personas, la tenencia y el  consumo no deberían sancionarse. También consideramos que los actuales  drogotest son anticonstitucionales, por lo que los recurriremos al  Tribunal Constitucional.

3) ¿Cuál es la diferencia con los ya existentes Observatorios de Cannabis?

No  hay ningún “Observatorio del Cannabis” con ese nombre concreto. Si hay  varios Observatorios relacionados. El primer observatorio civil del  cannabis en España lo fundamos Pablo Solana, otros activistas y yo mismo  sobre el año 2005, lo llamamos Observatorio Español del Cannabis, la  idea la cogimos  del Observatorio Geopolítico de Drogas, fundado por Alain Labrousse y ya desaparecido. Luego está el Observatorio Civil de  Drogas que  son los promotores de la ILP catalana de la Rosa Verde, el  Observatorio Vasco del Cannabis que es un informe trianual que publica la Fundación Renovatio y el Observatorio Español del Cannabis Medicinal  centrado en el cannabis medicinal. El Observatorio Europeo de Cultivo y ConsumoOECCC, trabajamos sobre  todo en el autocultivo, las multas por tenencia y uso, así como las del  drogotest. Pensamos que es importante que en la Regulación haya actores  centrados en el uso y autocultivo, pues son las demandas que cuentan con  mayor base social, legal e histórica. Es urgente la regulación del  autocultivo.

 4) ¿Es un proyecto abierto a la participación de los usuarios de cannabis? Si es así, ¿cómo se puede participar? 

Por supuesto que está abierto. Ya antes de hacer el borrador de nuestro  proyecto de ley hicimos una encuesta entre usuarios y autocultivadores  para detectar sus necesidades. Antes de publicar el Proyecto de Ley  definitivo vamos a hacer una gran encuesta para ver las opiniones sobre  el borrador de usuarios y cultivadores. Una forma fácil de participar  será participar en esta encuesta o también los que se quieran implicar  más podrán recoger encuestas.  Los usuarios y autocultivadores que sientan que pueden aportar algo más  al proyecto se pueden hacer socios o simpatizantes, buscamos sobre todo  personas con conocimientos del campo del autocultivo desde distintas  disciplinas científicas y humanistas para colaborar en nuestras  propuestas y Proyecto de Ley. También gente que quiera difundir en las  redes sociales o recoger encuestas o que sienta que tiene algo que aportar.

5) ¿Cuáles serán vuestras acciones concretas para el año 2018? 

Vamos a sacar un borrador de Proyecto de Ley de autocultivo y uso del  cannabis a principios de año, luego haremos una gran encuesta para ver la acogida de usuarios y autocultivadores y publicaremos la propuesta de  Proyecto de Ley definitiva. Esta es la línea de trabajo principal.

Además, hay otras vías planteadas como convenios de colaboración con  otras asociaciones que necesiten información sobre autocultivo,  preguntas al Parlamento para obtener información y trabajo por la vía de  hechos jurídicos, como el planteamiento de recursos de inconstitucionalidad al drogotest.

6). ¿Algo más que añadir?

Que es la hora de un Proyecto de Ley de autocultivo y uso del cannabis,  será un gran primer paso hacia una regulación integral. Ya hay acumulada  una gran cantidad de jurisprudencia al respecto, además de aceptación  social y un largo recorrido histórico. Pedimos para ello ayuda a todas las personas que cultivan y usan el cannabis, así como a la industria  del autocultivo. Ahora es el momento de un Proyecto de Ley del  autocultivo y uso del cannabis inclusivo y generoso, este Proyecto de  Ley va a ser nuestra prioridad.

Gracias por tu tiempo y suerte con el nuevo poryecto.

Más información: http://observatoriocannabis.com/ 

La mujer que impulsó la legalización de la marihuana en Uruguay

Raquel Peyraube

Raquel Peyraube habló con Semana.com sobre los beneficios del cannabis terapéutico, la importancia de la regulación estatal y las razones de la prohibición.

Raquel Peyraube es asesora ad hoc del Instituto de Regulación y Control del Cannabis de Uruguay y jugó un papel fundamental en la legalización del uso de la marihuana con fines terapéuticos en el gobierno de José Mujica.

Doctora en Medicina, con formación en Psiquiatría y Psicoterapia Psicoanalítica en juventud y exclusión social y en problemas vinculados al consumo de sustancias adictivas, es también la directora Clínica del ICEERS, centro especializado en el tratamiento de enfermedades a través del uso de plantas.

La Doctora Peyraube estuvo en Bogotá la semana pasada, en el marco de la reunión organizada por el Ministerio de Justicia para discutir sobre los retos de la implementación de la política de drogas en Colombia, y habló con Semana.com sobre los beneficios del cannabis terapéutico y las razones de la prohibición.

SEMANA: Usted aboga por la legalización del cannabis y dice que la prohibición ha sido nefasta.  ¿Por qué?

Raquel Peyraube: La prohibición ha generado muchísimos daños y privó a la gente de su derecho a la información para tomar decisiones adecuadas. Los alejó del conocimiento sobre los usos médicos del cannabis. Muchas drogas fueron diseñadas como medicamentos (LSD, MDMA, éxtasis, la cocaína, la heroína) y fueron declaradas ilícitas.

SEMANA: ¿El cannabis tiene efectos adversos?

R.P.: Sí, como todo, pero son leves o moderados y puedo asegurar que hay muchos medicamentos que usamos los médicos que tienen mucho más riesgos y efectos secundarios que el propio cannabis. Me di cuenta que muchos de los ‘efectos de las drogas’ eran en realidad efectos de la prohibición: la mala calidad y la mala educación en materia de drogas.

SEMANA: ¿Cuáles son los beneficios medicinales del cannabis?

R.P.: Lo que usamos son los cannabinoides, las partes activas de la planta. Hay 140 variedades pero los más importantes son el cannabidiol (CBD) y el tetrahidrocannabinol (THC). El cannabis actúa de varias maneras: 1) el  CBD trata las vías del dolor en sí pues tiene un efecto analgésico, antiinflamatorio, antioxidante, neuroprotector, inmunomodulador, entre otros; 2) el THC también tiene efectos analgésicos y cambia la relación subjetiva frente al dolor, que ya no se siente como dolor, crea una distancia emocional.

SEMANA: ¿Qué tal reaccionan sus pacientes cuando usan esta planta para fines medicinales?

R.P.: Mucha gente ve los resultados positivos y me dice: “Doctora, ¿entonces nos estuvieron mintiendo por más de cincuenta años? Y les respondo: “Sin lugar a dudas”.

SEMANA: ¿Qué enfermedades se pueden tratar con cannabis?

R.P.: Son incontables. Están por ejemplo enfermedades neurodegenerativas graves como  alzheimer, párkinson, Huntington disease y esclerosis múltiple. Se puede combatir la epilepsia y enfermedades del aparato digestivo. También lo uso para tratar la dependencia a drogas como el bazuco.

SEMANA: ¿Qué ventajas tienen estos tratamientos frente a la medicina convencional?

R.P.: Es posible usar los compuestos de la planta en tratamientos para los que la medicina convencional no ha tenido respuesta. En los casos de cáncer, por ejemplo, un tratamiento complementario con cannabinoides ayuda a paliar los síntomas de la quimioterapia, potencia nuestra inmunidad y puede evitar la metástasis de las células cancerosas.

SEMANA: ¿Cómo le fue trabajando con pacientes en rehabilitación?

R.P.: Desde hace tiempo empecé a diseñar tratamientos alternativos y me fue muy bien con los resultados, siempre fue rehabilitación en ambulatorio. Constaté que la marihuana puede ser una droga de salida en algunos casos. Muchos pacientes me fueron diciendo que el cannabis inhibía sus ganas de consumir otras drogas más riesgosas y la adicción a la marihuana es mucho más fácil de tratar.

SEMANA: ¿Por qué cree que aún con esa evidencia no se dan las autorizaciones para el uso medicinal del cannabis?

R.P.: Así la evidencia sea más que suficiente, los gobiernos alegan que no lo es. En ese caso habría que autorizar seguir investigando, pero tampoco dan los permisos para eso. Con la farmaindustria pasa lo contrario: se dan los permisos y después de un tiempo hay que retirar los medicamentos del mercado por su toxicidad. Entonces uno empieza a ver que esto no tiene que ver con la peligrosidad de la planta.

SEMANA: Si la prohibición no responde a la peligrosidad entonces ¿con qué tiene que ver?

R.P: Con intereses políticos, económicos y morales, pero nunca con intereses científicos ni para aliviar el sufrimiento de la gente. Latinoamérica tiene los muertos, los desaparecidos, los secuestrados, la guerra por los territorios y un gasto público desmesurado. Mientras tanto, los países centrales tienen el placer, pues son ellos los que compran lo que se produce acá: tienen el ‘high’, el ‘viaje’.

SEMANA: ¿Por qué considera que la lucha contra las drogas ha sido un fracaso?

R.P.: No ha habido ni un solo momento de éxito. Fueron 50 años de escandaloso fracaso. El consumo creció, las drogas que se usan son cada vez más graves y peligrosas y cada vez más gente consume de manera problemática. No se educó a la gente a consumir con menos riesgo y hacerlo lo van a hacer igual, con o sin nosotros.

SEMANA: ¿En qué falló ese modelo?

R.P.: La campaña del ‘Just say no’ de Nancy Reagan (‘Tan solo di no’), por ejemplo, fracasó. ¿Y por qué? Porque no se dialoga con las drogas, se dialoga con las personas, con el sistema educativo, con el sistema de salud, con padres informados que pueden acompañar a sus hijos en la prevención. Estamos tan enceguecidos por la prohibición que no podemos razonar con claridad.

SEMANA: ¿Legalizar equivale a liberar la venta y producción de drogas?

R.P.: No, legalizar no es liberar, es controlar. Si son sustancias de riesgo, no puede ser que sean las mafias que se enriquecen las que los controlen, tienen que ser los gobiernos quienes establezcan las reglas y los controles de calidad. Para ello, la singularidad cultural y política de cada país debe ser tenida en cuenta para la regulación lícita de las drogas.

SEMANA: ¿Y qué pasa si la gente decide producir y medicarse por su cuenta?

R.P.: Decir “dale que es tarde vamos a consumir cannabis porque me duele la cabeza” no funciona. Para uso medicinal se debe cultivar según estándares de buenas prácticas de cultivo y ser de grado médico: tiene que tener unas ciertas cantidades de cannabinoides para ser dosificado como un medicamento. No se trata de una visión romántica y bohemia del chamanismo cannábico, es una cuestión médica.

SEMANA: Antes de irnos, ¿qué piensa de la política colombiana respecto a las drogas?

R.P.: El gobierno se está moviendo en la línea de los intereses del país y del pueblo, tanto a nivel legislativo como a nivel del ejecutivo nacional. Hay una visión de cambio a futuro.

Visto en Cosecha Roja.

Entrevista a Manuel Guzmán en Eldiario.es

Manuel Guzmán, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Químicas, es el encargado de coordinar el Programa de Investigación en Biociencias: estudio de la Neurofarmacología y el Potencial Terapéutico del Sistema Endocannabinoide, un estudio dirigido a conocer aquellos mecanismos internos que son receptores de las sustancias activas del cannabis y que hacen, por ejemplo, tener hambre. Desde El CRisol hablamos con él sobre la situación clínica del cannabis, su uso como medicamento, el futuro de estas investigaciones y cómo es trabajar en un laboratorio con una sustancia prohibida en España.

¿Cómo es la situación del cannabis y su relación con la medicina en España?

La situación en España es muy parecida a la de otros países de nuestra órbita occidental. Hay un medicamento que está ya aceptado, se llama Sativex. Es un espray oromucosal que lo produce una compañía farmacéutica inglesa que se llama GW Pharma y está aceptado únicamente ahora para los pacientes con esclerosis múltiple, en concreto para  uno de los síntomas que son los espasmos en brazos y piernas. Hay estudios clínicos bastante avanzados para usar este medicamento para otros síntomas de la esclerosis múltiple, como el dolor, por ejemplo, o la nocturia, enfermos que se tienen que levantar muchas veces para hacer pis, y les alivia bastante porque inhibe el reflejo de la micción y pueden dormir más tranquilamente. Luego hay otros estudios clínicos con este fármaco para intentar utilizarlo con otros tipos de dolor, el dolor oncológico, o el dolor posoperatorio.

Hoy en día, por ahora, no está permitido el uso de marihuana medicinal como tal. Es una pena porque es una sustancia que está ahí y se podrían hacer bues preparados a partir de ella, pero eso todavía no está permitido. Digo todavía porque espero que alguna vez se pueda utilizar como se puede utilizar, ahora, por ejemplo, en Holanda o algunos estados de EEUU.

Hay otros medicamentos con cannabinoides que son capsulas de algunos de los principios activos de la planta. Están permitido en Inglaterra o en EEUU y se pueden importar aquí como tratamiento extranjero para el tratamiento de las nauseas y los vómitos  en pacientes de cáncer que están sufriendo mucho con la quimioterapia, o bien para potenciar el apetito y mejorar la ganancia de peso también en pacientes que están tratándose con quimioterapia o que están enfermos de Sida en estadios muy avanzados.  Hay bastantes posibilidades que se están estudiando hoy en día también pero que todavía no están aceptadas en la clínica y vamos avanzando en esto.

La visita a Ciudad Real es para hablar de los receptores cannabinoides en nuestro cuerpo. ¿De qué trata este tipo de estudios?

En realidad voy a contar cómo actúan los compuestos activos del cannabis en nuestro organismo. Me atrevería a decir que igual que cualquier fármaco, droga o cualquier sustancia que ingerimos del exterior los organismos la reconocen a través unas moléculas y unos sensores específicos.

Esos sensores y esas moléculas que reciben a las moléculas externas y también reconocen a nuestras moléculas internas se llaman receptores. Tenemos receptores para la luz, receptores para el olfato, receptores para el tacto, receptores para el gusto, receptores para todo tipo de drogas y fármacos. En el fondo drogas y fármacos funcionan de la misma manera en nuestro organismo, y desde hace 20 años sabemos que nuestro organismo tiene también algunos de estos receptores, algunas moléculas concretas que ligan los compuestos activos del cannabis. Son los responsables de que estos compuestos sean reconocidos por nuestro organismo y produzcan sus efectos. Estos receptores no solo reconoce primariamente a los compuestos activos del cannabis, sino que su función biológica esencial es reconocer, digamos a los compuestos similares al cannabis que producimos nosotros en nuestro organismo. Por eso los llamamos cannabinoides endógeos , es decir, nuestro organismo tiene una serie de moléculas que controlan procesos como el apetito, como el dolor, el reflejo de la nausea y el vomito, y, por tanto, los compuestos de la planta  siendo reconocidos por los mismo receptores imitan los efectos de estos compuestos endógenos y, por tanto, producen los mismo efectos.

Nuestro grupo ha estado trabajando durante aproximadamente 15 años en caracterizar químicamente, en saber cómo son estos receptores de cannabiniodes actúan, qué procesos median en nuestro organismo , si alguno de esos procesos puede tener alguna importancia terapéutica, sobre todo en el terreno de la oncología y en el terreno de la neuroprotección.

¿Cómo se investiga con el cannabis sin que este legalizado en España?

Hay distintas vías. Nosotros no podemos trabajar con preparados de la planta, pero sí podemos trabajar con los compuestos puros. La planta tiene una serie de cannabinoides, de compuestos activos, el más relevante de ellos se llama ‘tetrahidrocannabinol’, y el THC nos lo pueden sintetizar. Lo pueden obtener algunos laboratorios de Inglaterra o Alemania. Tenemos que pedir un permiso especial de importación  decir que el THC va a resultar para esto y para esto,… que no nos lo vamos a tomar nosotros. Y con ese THC podemos trabajar. Hay otros componentes de la planta por ejemplo el ‘cannabiniol’ que lo podemos importar pidiendo la consiguiente licencia de importación de una serie de laboratorios. Nosotros no tenemos plantaciones, en nuestro centro de trabajo, y trabajamos con los compuestos puros o con mezcla de compuestos puros, simulando un poco el fenotipo que tiene la planta.

¿Cuánto de verdad hay en que el cannabis pueda ser beneficioso para la salud?

Lo primero hay que clarificar que cuando hablamos de droga y de fármaco estamos hablando de sustancias que actúan en nuestro organismo por mecanismos absolutamente idénticos y lo que hace que una sustancia sea droga o  fármaco es su utilización con una posología y con un método de administración conocido en un intento de minimizar los efectos secundarios. En ingles, por ejemplo, hay una sola palabra que es ‘drug’ que define tanto las drogas como los fármacos. Las sustancias son las mismas, el THC del cannabis puede ser una droga o un fármaco, igual que la morfina puede ser una droga o un fármaco o el MDMA puede ser una droga o un fármaco en función de cómo se utilicen. El trabajar con estos compuestos lleva a veces sus dificultades. Hay muchas sustancias pero como un cuchillo o la lejía que tenemos en casa todos o sustancias venenosas que manejamos continuamente en los laboratorios que paradojicamente son más fáciles de obtener, de pedir y de comprar a los distintos compañías, que los compuestos activos del cannabis porque están tipificados como sustancias activas de una sustancia ilegal.

Luego sí hay gente que todavía tiene el estigma del cannabis como una droga dura, una droga de la locura que te da  esquizofrenia pero eso creo que por fortuna se está poco a poco borrando. Había muchos políticos, por ejemplo,  y muchos responsables de la investigación, sobre todo clínica, de nuestro país que pueden seguir teniendo esa idea antigua todavía de que la gente que toma cannabis medicinal son drogadictos y que se van a enganchar y van a tener problemas de abstinencia pero eso es absurdo porque todos los medicamentos tienen sus efectos negativos y positivos y al final el balance terapéutico y los efectos no deseados es el que hace que un fármaco sea utilizado o se deje de utilizar. Al margen de que cualquier ciudadano debería ser libre y al tiempo responsable para utilizar su cuerpo y su vida como le venga en gana.

15 años de investigación y sólo hay un fármaco en España permitido. ¿Es un dolor de cabeza para vosotros y la UCM esa necesidad de resultados?

Cualquier investigación biomédica que se empieza en el laboratorio con investigación con células, con animales,… hasta que llega al mercado tiene muy pocas oportunidades de llegar a ser un medicamento, la inmensa mayoría de los compuestos con los que trabajamos nunca van a llegar a ser medicamentos. Muchos se quedan en el camino por cuestiones de toxicidad, de baja eficacia, carestía para su posible comercialización,… hay infinitud de parámetros que hacen que tengan que alinearse muchos astros y hacerse muchos carambolas para que una sustancia pase a investigación clínica y de ahí a medicamento. Nosotros hemos contribuido con otros muchos laboratorios a que este fármaco sea una realidad hoy en día. Y nos gustaría que este fármaco se pudiera utilizar para otras indicaciones que no se utiliza, por ejemplo, estamos interesados en el terreno del cáncer y en el terreno de las enfermedades neurodegenerativas y estamos potenciando todo lo que se pueda la investigación básica y clínica  para evaluar si esta compuesto, este fármaco y otros similares, pudieran utilizarse.

¿Hay un choque entre investigación, Ministerio y médicos a la hora de recomendar estos fármacos derivados del cannabis?

Al final que un medico prescriba o no prescriba un fármaco depende de muchísimos factores pero bueno también hace falta una cierta cultura farmacológica y es verdad que la tradición en nuestro entorno occidental durante los últimos decenios es que hay drogas, que hay sustancias que se asemejan a lo que es una droga, pero claro, el concepto de droga y fármaco es muy laxo y realmente el cannabis se puede utilizar como droga o como fármaco. Ese dilema todavía no queda muy claramente diferenciado en muchas mentes e, incluso, hay muchos médicos muy vehementes y muy buenos profesionales que nos han ayudado un montón a nosotros que trabajamos activamente en este tema. Pero sí hay cierta reacción a lo que todavía se sigue utilizando como una droga de abuso

Posibles destacados:

  • Hay otros medicamentos con cannabinoides que son capsulas de algunos de los principios activos de la planta. Están permitido en Inglaterra o en EEUU y se pueden importar aquí
  • Nuestro organismo tiene una serie de moléculas que controlan procesos como el apetito, como el dolor, el reflejo de la nausea y el vomito, y, por tanto, los compuestos de la planta siendo reconocidos por los mismo receptores imitan los efectos
  • Nosotros no tenemos plantaciones, en nuestro centro de trabajo, y trabajamos con los compuestos puros o con mezcla de compuestos puros
  • En ingles, por ejemplo, hay una sola palabra que es ‘drug’ que define tanto las drogas como los fármacos
  • Nos gustaría que este fármaco se pudiera utilizar para otras indicaciones que no se utiliza por ejemplo estamos interesados en el terreno del cáncer y en el terreno de las enfermedades neurodegenerativas
  • Sí hay cierta reacción a lo que todavía se sigue utilizando como una droga de abuso

Visto en eldiario.es.

Millón y medio de reproducciones en la videoteca

La Videoteca de Cannabis y más llega al 1.500.000 de reproducciones de videos.

De los más reproducidos hasta ahora os ofrecemos los cinco primeros.

La Videoteca de CyM – The Union The Business Behind Getting Highhttp://video.cannabisymas.com/videos/411/the-union:-the-business-behind-getting-highDocumental canadiense que trata el tema de la marihuana desde múltiples puntos de vista.

La Videoteca de CyM – El negocio de la droga Marihuanahttp://video.cannabisymas.com/videos/708/el-negocio-de-la-droga-marihuanaEl cannabis es la sustancia ilegal más utilizada del planeta y divide a la opinión pública. Para algunos es un hierbajo maligno, y para otros una hierba inofensiva.

La Videoteca de CyM – Cannabis Indoor 1 de 3http://video.cannabisymas.com/videos/498/cannabis-indoor-1-de-3Es un documental excelente que consta de una primera parte con entrevistas a personajes intelectuales y de importancia moral y/o política.

La Videoteca de CyM – Del peyote al LSD. Una odisea psicodélicahttp://video.cannabisymas.com/videos/6/del-peyote-al-lsd.-una-odisea-psicod%C3%A9licaEl botánico Richard Evans Schultes fue un auténtico Indiana Jones cuyos descubrimientos de plantas alucinógenas sentaron las bases de los psicodélicos años sesenta. Ahora, su protegido Wade Davis sigue sus pasos para experimentar por sí­ mismo los descubrimientos que su mentor llevó al mundo…

La Videoteca de CyM – Albert Hofmann en El Mundo por Monterahttp://video.cannabisymas.com/videos/912/albert-hofmann-en-el-mundo-por-monteraPresentamos a continuación una entrevista con Albert Hofmann, realizada en TVE por Fernando Sánchez Dragó y otros contertulios, en 1991.

Estas son las gategorías y número de videos de cada una de ellas que están a vuestra disposición.

Esperamos seguir ofreciendo más videos.

Gracias a todos por vuestra visita.

Growlandia entrevista a Claudio Vidal [Energy Control]

Entrevista realizada a Claudio Vidal por Growlandia

M: Entonces, abordais el campo científico sobre las drogas, ¿no es así?

C: Claro, gran parte de nuestro trabajo consiste en coger el conocimiento científico que se pueda haber trasladarlo al público en general y hacer un poco de traductor… Lo que pretendemos es transmitir una serie de pautas relacionadas con un consumo de menor riesgo.

Entrevista completa en el blog de Growlandia.

La legalización de la marihuana ayudaría a salir de la crisis

Histórico -aunque joven- activista en favor de la legalización del consumo de marihuana, Pablo Solana confiesa que se siente con ganas de recuperar su conocido blog «Rosas Verdes» (rosasverdes.com) para seguir dando un impulso a una lucha que reconoce dura y larga.Nos demuestra durante la conversación que en realidad el mejor recorte de gasto público que se puede hacer es la legalización, por los gastos que reduciría, además de ser el único recorte que amplía derechos en vez de recortarlos.

Seguro que me puedes decir dos motivos para legalizar el consumo de Marihuana

 Te puedo decir muchos más, pero dos muy básicos, aunque no son iguales en todas las partes del mundo.  Algunos competen a algo tan básico como la libertad personal, por muy tópico -y liberal que suene- porque nadie debe decirme lo que puedo o no puedo hacer con mi cuerpo.

 También porque se nos están aplicando leyes que no funcionan. La Ley Corcuera es una de las más desobedecidas y una Ley que se incumple flagrantemente es una mala Ley, habría que revisarla.

 En el plano internacional hay países con problemas mucho más serios, como es el caso  de México que está siendo el gran impulsor del movimiento a favor de la legalización, como forma de frenar las muertes por “sobredosis de plomo”. Hay ya 50,000 muertos, ninguno por uso de drogas, y eso supone un verdadero problema de seguridad.

 Y no se nos puede olvidar la clave económica, ya que es muy costosa la guerra contra las drogas sobre todo para algunos países con escasos recursos. Además es una guerra perdida, es como pelear contra las nubes.

Pero, ¿Podrías darme dos motivos para no hacerlo?

 Sí, pero tendría que ponerme desde la óptica torticera de los prohibicionistas y me cuesta mucho.

 En qué punto estamos exactamente? ¿Se dan pasos hacia su legalización o todo lo contrario?

Es ciclotímico. Se tiende a no dotar de color político a la legalización -el consumo entiendo que es transversal, aquí consume todo el mundo-, pero sí a la postura favorable a la legalización. Sigo defendiendo que de producirse sólo se hará a través de gobiernos progresistas o en el caso de Estados Unidos un Gobierno Demócrata.

Si se me permite el símil es como la homosexualidad, pues se puede ser homosexual siendo de derechas o de izquierdas, pero defender el derecho de los gays a contraer matrimonio lo defienden los gobiernos progresistas.

 Hay un estudio que viene de Estados Unidos, que es de donde vendrá o no la legalización, donde se ve perfectamente que la curva de partidarios de la legalización baja con gobiernos republicanos y sube con gobiernos demócratas.

 Estamos en un momento dulce porque los argumentos que se emplearon en California hace ya dos años por la legalización del uso lúdico eran por una parte de índole de libertad personal y por otra la parte económica. Se cuantificó cuál iba a ser el ahorro del estado a la hora de establecer un impuesto al uso lúdico.

¿Debería entonces ser una reivindicación de la izquierda o de la derecha?

Debería ser  una reivindicación de la humanidad. Es una cuestión de justicia, pero dicho lo cual, a los hechos me remito. Por más que esto sea un precepto esencialmente liberal, históricamente han sido las  fuerzas progresistas las únicas en llevar en su programa -atauque luego no lo aplicaran- propuestas despenalizadoras. La derecha sólo ha endurecido el discurso, llegando incluso a introducir el Plan Nacional de Drogas dentro del Ministerio del Interior en tiempos de Acebes.

Por tanto es un precepto liberal que está defendiendo la izquierda.

¿Qué ha supuesto para ti este “lucha”? ¿miradas de desconfianza?

En mi caso, como el de muchos, hemos pasado de la fase istriónica en la que los “fumetas” éramos los simpáticos drogadictos, nunca hemos incomodado -como sí han hecho los cocainómanos- a la fase de víctimas propiciatorias siendo utilizados para llenar programas electorales… pero hasta ahí llega.

Por lo tanto produce desazón, sabiendo que es una pelea de fondo. Hay que tener en cuenta que la prohibición tardó en llegar, por lo que no tardará menos en llegar la despenalización.

¿De qué forma se podría lograr un consumo controlado como se hace con otras drogas como el alcohol o el tabaco?

De la misma forma que se hace con esas drogas, con información. Eso es fundamental y se le está hurtando al consumidor, especialmente al joven. O lo que es peor; se le da información sesgada e incorrecta.

Una farmacéutica vendería muy mal sus medicinas si en su prospecto sólo hablara de los efectos secundarios.

Se debe informar verazmente, cosa que se hace desde estructuras paralelas al Estado.

El discurso prevaleciente en estos momentos critica que el Estado se lucre vía impuestos de la venta de alcohol y tabaco ¿No sería otro lastre para la legalización que fuera otro canal de recaudación para el Estado?

El estado no sólo va a ingresar más vía impuestos, sino que además va a dejar de gastar en la represión del consumidor.

Hay un ejemplo muy bueno en Inglaterra, con un Ministro del Interior que hizo una propuesta para uno de los barrios más conflictivos de Londres para que la policía, durante unos meses, se limitara únicamente a amonestar a quienes llevaban droga encima pero sin detenerle o incautarle la droga. Los delitos bajaron en esos tres meses en un número bruto de 5,000 peor no porque se delinquiera menos, sino porque la policía se dedicaba a lo que se tenía que dedicar; perseguir a los verdaderos delincuentes.

¿Ayudaría la legalización a salir de la crisis gracias a ese “nuevo impuesto”? ¿A largo plazo?

A salir de la crisis, sólo con eso no, pero desde luego que sí sería bueno. Ya no sólo por la recaudación, sino porque ahorraríamos incluso en funcionarios. No nos damos cuenta que en este país cerca del 80% de la población carcelaria lo está por delitos contra la Salud Pública y en ese porcentaje están los traficantes de mucho pelo y los que pasan un poco de droga por las noches o consumen. Imagina el ahorro en estructuras administrativas, trámites, funcionarios o en la Justicia, que se desbloquearía si esto no fuera un delito y así un largo etcétera que nos llevaría horas.

A largo plazo lo mejor es compararlo con el sexo cuando se legalizó en este país. El consumo de pornografía se disparó, las revistas se saturaban, el boom de los cines X… Y ahora ya no queda casi ninguno, luego se tiende a regularizar.

Un buen ejemplo, además del holandés, es el portugués. Portugal lleva ya 12 años con todas las drogas legalizadas y despenalizado su consumo con cantidades fijas que se pueden portar encima. Portugal presenta las tasas más bajas de consumo problemático, la edad más tardía de entrada -se sitúa en torno a los 14 o 15 años cuando aquí son 13- y una cifra muy importante; la prevalencia en el consumo es la más baja de Europa, es decir, el que lo prueba no repite.

Visto en Diario Progresista.

La guerra a las drogas mata más que las drogas

João Castel-Branco, presidente del Consejo de Administración del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), subraya que los estupefacientes no son territorio exclusivo de los jóvenes y asegura que la familia resulta la herramienta «más eficaz» de prevención. «No hay que alimentar mitos ni posiciones moralistas. Hay que presentar con seriedad los males que acarrea su consumo sin mentir nunca», aconsejaba ayer poco antes de impartir en Bilbao la conferencia inaugural del congreso Familias, adolescentes y drogas, que se celebra en la Universidad de Deusto hasta mañana.

Pregunta. ¿Qué papel juegan las drogas en la sociedad actual?

Respuesta. Durante dos o tres décadas el uso de la droga, sobre todo de la heroína, que ha marcado la realidad de España y Portugal, estaba muy vinculado a fenómenos de marginalidad y exclusión. Afectó a todas las clases sociales y a todas las familias. Desde mediados de los noventa, a ese entorno de marginalidad se ha unido un uso recreativo, pese al conocimiento cada vez mayor por parte de los usuarios de sus efectos y riesgos. Ahora hay un uso más utilitario. Las toman para obtener un determinado efecto: potenciar la diversión. En Europa, el fenómeno de la drogodependencia está disminuyendo, lo que no es lo mismo que decir que el consumo de drogas está disminuyendo.

P. Un reciente informe del Observatorio Europeo de las Drogas señaló que España se halla a la cabeza de Europa en consumo de cocaína, pero no ha crecido en los últimos años. ¿Hay motivos para el optimismo?

R. Sí, aunque la cocaína sigue teniendo ese halo de ser la droga de los poderosos, de los modelos, los artistas y sigue teniendo un gran poder de atracción entre los jóvenes. Cada vez aparecen más formas de presentación de la cocaína, como la pasta base o el crack, que tienen un gran poder adictivo y destructivo.

P. ¿Qué opina sobre la legalización de las drogas?

R. Es una discusión que es necesario afrontar de una forma profunda y seria, pensando con rigor los pros y los contras. Creo que la guerra a las drogas, tal y como la hemos hecho en todo el mundo, mata más que las drogas. En Brasil ya han muerto 40 policías en lo que va de año. Por cada policía muerto, mueren 10 o 15 del otro lado. Hay que pensar muy seriamente en un cambio de paradigma, no sé si necesariamente por la vía de la legalización. Hay fuertes movimientos en ese sentido, como que el estatuto aplicable a estas sustancias sea comparable al del alcohol o tabaco, que los Estados recojan tasas por su uso… Creo que puede ser una vía, aunque debe ser abordada entre todas las naciones; no debe hacerlo un solo país.

P. ¿Ganan terreno las drogas de diseño frente al resto?

R. Son muy variadas. Hay una capacidad casi infinita de producir nuevas sustancias. Muchas son variantes muy próximas a drogas conocidas. Ligeros cambios en la estructura molecular las saca de las clasificaciones oficiales. Es como jugar al gato y al ratón. No se pueden prohibir antes de ser creadas. ¿Es eficaz prohibirlas? Si lo es, hay que buscar otra forma de hacerlo. Mientras, hay que estudiarlas rápidamente e informar.

P. Internet ha facilitado la comercialización de drogas.

R. Sí, es complicado. Si la gente ve que una droga está disponible en una tienda con las puertas abiertas es porque no es mala. En muchos casos, la línea que la separa de los medicamentos es fina.

P. ¿Cómo ha afectado la crisis al consumo de drogas?

R. Hay una mayor tendencia de uso entre las personas para aliviar su sufrimiento. También hay más gente intentando usar el pequeño tráfico como actividad de supervivencia. Y la disminución de presupuesto de los servicios que se dedican a tratar este problema. Son tres factores de preocupación que pueden conducir, si no estamos atentos, a un recrudecimiento del fenómeno en los países más afectados por la crisis.

P. ¿Son eficaces las campañas de prevención actuales?

R. Las campañas están cada vez más dirigidas a grupos o individuos determinados, en detrimento de las grandes campañas de moda 20 años atrás. Se comprobó que esas campañas generalistas tienen un bajo retorno para su coste, cuando no son contraproducentes y hay un aumento del consumo.

João Castel-Branco (Cernache do Bonjardim, Portugal, 1954) se licenció en Medicina en 1978 por la Universidad de Lisboa y ejerció como médico de familia hasta que decidió dedicarse a la lucha activa contra las drogas. Entre 1997 y 2002 fue el responsable del servicio de drogodependencias del Ministerio de Salud de su país natal. Desde 2005 preside el Consejo de Administración del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT).

Visto en El País.

Hablando con: Fernando Caudevilla

El pasado 15 de septiembre estuvimos hablando con Fernando Caudevilla sobre drogas y otros temas.

Gracias a Fernando, a Carmen y a Juan Carlos por prestarse a este primer podcast, sabiendo que no será el último.

Esperamos sea de vuestro agrado.

Escucha el audio de «Hablando con: Fernando Caudevilla«

Seguiremos con audios de este tipo en breve. Ya estamos preparando los siguientes.

Puedes descargar el audio desde aquí.

¿Quieres hacer una pregunta a Fernando Caudevilla?

En estos días vamos a quedar con Fernando Caudevilla para charlar sobre drogas, vamos a grabar la conversación para realizar un podcast que aparecerá en el blog.

Si quieres realizar alguna pregunta a Fernando puedes dejarla escrita en los comentarios o enviarlas a través del formulario de contacto.

Esperamos vuestras preguntas hasta el viernes 16 a las 13:00 horas.

Antonio Escohotado: “La cruzada contra las drogas acabará entre susurros"

Es imposible resumir la vida y obra del filósofo Antonio Escohotado (Madrid, 1941) en unas pocas líneas sin dejar fuera lo fundamental, pero intentemos un esbozo: tras pasar su infancia en Brasil, se licencia en Derecho a finales de los sesenta y comienza a trabajar en el Banco Español de Crédito. Poco después lo deja todo para irse a vivir a una cabaña en Ibiza, donde traduce a Marcuse y Hegel, escribe sobre metafísica y comienza a experimentar con las drogas. En los ochenta pasa dos años en prisión acusado de tráfico de estupefacientes y allíí culmina la monumental obra Historia general de las drogas, que lo convierte en una autoridad mundial en el tema y un personaje público siempre envuelto en la polémica. Posteriormente muestra interés por la física cuántica y escribe Caos y orden, que obtiene el Premio Espasa de Ensayo. Durante los últimos once años se ha volcado en la economía, pasión de la que da cuenta su impresionante Los enemigos del comercio, libro del que publicará en septiembre una segunda parte. Parece gozar de una salud indestructible —ha tomado tantas drogas que casi nos deja al resto del mundo sin ninguna—, una curiosidad intelectual insaciable y una fecundidad digna de un sultán (es padre de ocho hijos). Pero si algo hay que destacar es su carácter cordial y profundamente empático. Antonio Escohotado nos recibe en su casa:

En tu libro Los enemigos del comercio trazas el recorrido histórico del comunismo, remontándote hasta hace 2.000 años, con aquellos que consideraban la propiedad privada “un robo y el comercio su instrumento”. ¿Te  definirías como anarcocapitalista?

No lo sé, todo el trabajo que hago últimamente es intentar evitar etiquetas y simplificaciones. Anarcocapitalista parece ser la obra de Nozik y aún más la obra de Hayek. Anarquismo es rechazar el autoritarismo, un invento feliz y atractivo para cualquier persona que tenga respeto por los demás y por la inteligencia. Lo que pasa es que esta formulación tan sencilla —“el anarquista es el que frena al autoritario”— en la práctica resulta en otra cosa. Sale una pandilla de rusos muy raros que están deseando es destruirlo todo —los nihilistas— que piensan que tras esa destrucción, de repente, va a emerger una racionalidad y un sentido nuevo de las cosas. De modo que no podemos declararnos anarquistas si nos atenemos a los precedentes prácticos (risas). Respecto al capitalismo: el capital es trabajo acumulado, así que capitalistas somos todos y siempre lo seremos. Lo que pasa es que algunos no han podido acumular su trabajo de manera que les permita vivir mañana y a esos desdichados los podemos llamar no-propietarios, o proletarios. Dentro del capitalismo, están el capitalismo de Estado —que es el que aplicaban los romanos o el Sha de Persia— y el capitalismo privado. El cual comienza con una serie de personas que, en la disyunción entre el más allá y el más acá, dijeron: “a mí me basta con mi profesión”. Centraron su fervor en una maestría que les permitiese trabajar por cuenta propia. A esto lo podríamos llamar el alma puritana.

En ese sentido suele relacionarse el auge del capitalismo con la ética protestante, como en la obra de Max Weber.

Sí, por ejemplo en el tomo segundo de Los enemigos del comercio desarrollo un aspecto que Weber no ha estudiado y que me parece muy interesante: el cómo las sectas puritanas en Estados Unidos crean el capitalismo específicamente norteamericano. Porque da la casualidad de que son sectas comunistas. Son siete —cuatro de ellas alemanas y dos inglesas— apoyadas en los recursos que tienen los cuáqueros, otra secta importante. Porque cuáquero fue William Penn, el gobernador de Pensilvania, que decidió no quedársela sino hacer un estado; luego, los estatutos de Pensilvania son un 80% de la constitución norteamericana. Pues bien, aprovechándose de que los cuáqueros poseían el Merchant Adventurers —que era una compañía que llevaba bienes y personas a uno y otro lado del atlántico— se compadecieron de unas iglesias reformadas, independentistas, que no eran comunistas cuando vivían en Europa pero cuando llegaron a Estados Unidos y viendo las dificultades enormes que tenía que sacar adelante, se hicieron comunistas. Todo esto no es conocido pero es muy interesante: ver cómo un comunismo que no es obligatorio, que no quiere doblegar al otro, que es un comunismo instrumental, puede ser una fuente inexorable de prosperidad, paz y respeto mutuo. Aún ahora, cuando inspeccionas el panteón fundacional del capitalismo norteamericano, lo que aparecen son los “shakers”, los rapitas, los zoaritas, los amanitas… esas sectas comunistas originales.

Sueles criticar duramente la revolución francesa y reivindicas la revolución norteamericana como la auténticamente liberal.

Es que en la Revolución Francesa se produce una oposición entre conseguir la autonomía personal y conseguir la autonomía nacional, por eso llega Robespierre y, con él, el Terror. Porque dice que la libertad debe ser el cumplimiento colectivo, la satisfacción general del pueblo. Vale, pero ¿por qué demonios excluye los derechos civiles? ¿Por qué coincide el establecimiento de la libertad con que se llame “liberticida” al disidente? ¿Por qué “libre” significa “patriota”? La Revolución Americana, en cambio, se consuma sin sangre. La única sangre derramada está en la Guerra de Independencia. Pero cuando se vence, los muchos realistas que quedan son gentilmente invitados a respetar la nueva Constitución, a irse a Canadá o a volver a Inglaterra.

En esa línea es curioso como Estados Unidos en su día compró Alaska en vez de haberla invadido militarmente, que es lo que siempre se había estado haciendo.

Y lo mismo hizo con la Luisiana, en la famosa compra de Jefferson a Napoleón. Yo intento documentarla con detalle, porque Jefferson dice de él que no sólo es un payaso, sino un muerto de hambre. Ellos querían comprar el puerto de Nueva Orleans y de repente Napoleón estaba tan mal de dinero —como siempre les pasa a estos señores que andan haciendo guerras— que ofreció toda la Luisiana que acababa de robarle a los españoles. Y Jefferson le dijo al embajador “¡Compra!”.

Pero, por otro lado, también se asocia el capitalismo con el imperialismo. El imperialismo europeo decimonónico, suele decirse, fue consecuencia del desarrollo capitalista.

Hobson, que luego influiría mucho en Keynes, es quien más estudió el momento dramático inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial, cuando Alemania intenta abrirse camino estableciendo colonias por el mundo. Ante su poder intelectual e industrial, sus universidades y sus fábricas, a Alemania le resulta absurda la situación de no tener posesiones en el extranjero, a diferencia de Francia o Inglaterra. Ahí es cuando se plantea el vínculo entre imperialismo y capitalismo.  Hobson, a mi juicio, es un pensador al que no se le concede ahora el mérito que tiene. En parte porque Lenin lo aprovecha para sus propios fines y lo combina con un libro que acababa de publicar Rosa Luxemburgo acerca del capitalismo, que no se podría mantener sin convertirse en imperialismo. Cuando lees a Hobson te das cuenta de que él no dice eso, sino que el capitalismo sufre una crisis interna recurrente –eso ya lo había visto Sismondi un siglo antes—, tratando de conseguir un estímulo del consumo basado en que no se extreme el ahorro. Y esto lo podemos llevar a las sectas puritanas en las que el dogma ha sido “trabaja y ahorra”. Lo que Hobson reclamó, como hizo antes Sismondi y luego Keynes, es “trabaja, pero parte de tu ahorro empléalo en el consumo o si no esto no se podrá mantener”.

Esto, en la sociedad actual ocurre de manera más acentuada.

Ahora es evidente; ha habido tantísima liquidez que para que las ratas no se comiesen los almacenes de efectivo la solución ha sido invertir. Y claro, “la inversión de la inversión de la inversión” ha llevado a esta ingeniería financiera. Yo dedico en Caos y orden dos capítulos a la ingeniería financiera de los que estoy satisfecho, porque el libro es de 1999 pero, leídos ahora, se ve que son una descripción de lo que pasó con Lehman Brothers. Se empieza a hacer lo que llaman ellos “productos garantizados” en base a unos cálculos supuestamente sofisticados e infalibles, sobre que si inviertes en bonos del tesoro coreano y luego inviertes también en General Electric… etc. Y que si haces una diversificación de cartera quedas absuelto de riesgo. ¡Mentira! Lo que haces es aumentar la volatilidad de esos productos al máximo. Pero date cuenta de que esto es inevitable.

Según algunas voces esto habría sido consecuencia de la desregulación bancaria, de un exceso de liberalismo.

Pero estas personas deberían estudiar el caso para ver cómo lo regularían ellos. Igual que hablan de neoliberalismo y no saben lo que dicen —porque no saben distinguir neoliberalismo de liberalismo— tampoco son capaces de identificar cuáles son los mecanismos de regulación a los que aspiran. ¿Significa esto que no pueden hacerse transacciones a través de Internet, por ejemplo? Esto es lo que en el fondo se está pidiendo. La velocidad de traslación de capitales que Internet permite… si quieren decir esto, que lo digan. Pretender que el liberalismo saca al Estado de la actividad económica es ignorancia.

¿Y aquellos que defienden por ejemplo la Tasa Tobin?

Lo mejor en esos casos es leer lo que decía el propio Tobin cuando los anti-globalización pretendieron imponer dicha tasa. Y él decía “lean mis libros, entérense de lo que realmente hablo”. Es un poco absurdo que se estén citando unos consejos escritos antes de que apareciese Internet, cuando él no defendía eso. Señores, infórmense. Que es, por lo demás, lo que me pasa a mí, que a los cuarenta años me tuve que poner a estudiar matemáticas, a los sesenta me tuve que poner a estudiar física de partículas y ahora a los setenta estudio economía política. Con todo lo mal que va el mundo en muchos sentidos, en este ámbito de la información disponible va fenomenal. Para las personas que quieren informarse, es un momento idóneo.

Ahora con Internet parece que las posibilidades son enormes, pero es difícil distinguir la información veraz entre todo lo que se escribe…

Evidentemente. En la Wikipedia puedes encontrar una información perfecta si buscas Carlay o Epicuro, y muy discutible si te hablan de derivados financieros. Porque en un caso hay propaganda y en el otro no. Es función del entendimiento individual. Lo que hay que entender es aquello que decía Holderlin: “donde crece el peligro, crece la salvación”. Cuando alguien viene y nos ofrece una situación segura, hay que preguntarle inmediatamente ¿Qué me vas a ordenar a cambio de esta seguridad que me ofreces?

El comunismo tradicionalmente ha gozado de mucho prestigio intelectual y moral. ¿Por qué?

Porque proviene del cristianismo y detrás tiene la constelación mesiánica, la gran promesa de superar el estado de cosas. Es lo que Marx llama “Ley general de desarrollo”, donde las clases sometidas expulsan a las clases sometedoras: el proletariado expulsa a la burguesía en una versión actualizada de “los último serán los primeros”. El mesianismo es algo que tiene un pie en la consciencia y otro en la inconsciencia, es un arquetipo universal. El Mesías es el chivo expiatorio racionalizado y el chivo expiatorio está tan conectado con nuestro sistema nervioso como la tendencia humana a desplazar el mal de un lado a otro, la transferencia del mal. Si lees a Marx verás cómo desprecia esas tonterías del paraíso de Adán y Eva, que no son nada en comparación con las comodidades efectivas que ofrecerá el comunismo una vez aplicado.

El profesor de psicología de Harvard, Dan Gilbert, dice que mucha gente no comprende realmente el funcionamiento del mercado. Según él, un error muy frecuente es considerar el precio de las cosas como una esencia invisible del objeto y no como una relación dependiente del contexto, de la oferta y la demanda. Es decir, muchos creen que una hamburguesa debería costar siempre y en todo lugar tres euros, y si te cobran más, aunque estés en medio del desierto, es un robo.

¿Gilbert se llama?, qué gracia. Oferta y demanda es lo que en derecho se llama autonomía de la voluntad. Cada vez que decimos que hay que superar el mercado lo que se quiere decir es: queremos que nos digan qué producir. Es bastante gracioso que se personalice, igual que Marx a veces pone “Capital” con mayúscula y pasa a llamarlo “Monsieur le Capital”. Él, que tanto habla de los fetiches, fetichiza el capital, que no es nada más que trabajo acumulado. El gran problema del comunismo es intentar medir el valor como trabajo por unidad de tiempo. Eso es tan disparatado como imaginar que Picasso pinta una paloma y le toma tres segundos, y eso vale tanto como la pintura que hagamos tú o yo de una paloma. Pues no es así, lo sentimos mucho (risas).  ¿Por qué demonios ciertos trabajos son enormemente valiosos, como los poemas de Verlaine, y lo que escribió El Tostado no vale nada? Porque hay autonomía de la voluntad. Si no reinase el deseo, reinaría la planificación.

¿Esa oposición a la planificación de un poder centralizado frente a la existencia de múltiples agentes autoorganizándose, podría ser lo que inspira las protestas de Sol?

Vendría bien que estas personas de Sol releyeran la dialéctica del amo y el siervo tal y como la plantea Hegel en su Fenomenología del espíritu. Se darían cuenta de que no puede interrumpirse el movimiento. Las cosas son producto de la evolución y para evolucionar necesitan atravesar etapas de contradicción. Sin contradicción no hay progreso. Que un planificador central dé paso a una autoorganización localizada es algo inevitable y además deseable. Pero fíjate tú que ahora mismo el problema de España es tener que pagar el Estado central y el autonómico. Eso no quiere decir que no debamos tener autonomías, quiere decir que hemos de ser humildes y admitir que no vamos a encontrar ninguna solución definitiva. Vamos hallando remedios al problema fundamental de la vida en sí, que tiene que alimentarse de otra vida. En el momento en que descubramos el fusor, que requerirá una temperatura de millones de grados para tirar ahí una piedra y extraer dos megavatios cambiará la situación. Hasta entonces, hemos de tener todos los días mil millones de pollos mantenidos en condiciones atroces, incompatibles con la dignidad que deberíamos otorgar a otras formas de vida. Pero lo fundamental es que no vamos a encontrar soluciones definitivas, eso es lo que hay que decir a los chicos de Sol. No se trata de romper lo establecido, sino de perfeccionarlo. Les diría también que igual que antes fue necesario separar a la Iglesia del Estado, ahora es necesario separar a la clase política de la economía. Esa es la asignatura pendiente de nuestro tiempo, ya hemos visto lo que ha pasado por ejemplo con las cajas de ahorros.

Respecto a la clase política, parece que critican su separación de la ciudadanía.

La clase política es imprescindible en las democracias representativas con densidades de población muy grandes. Es inevitable que algunas personas sean descargadas de otros trabajos para dedicarse a funciones legislativas, ejecutivas y judiciales. Es imprescindible, pero manteniendo un control sobre su crecimiento. Nos encontramos con una clase política que en el pasado nos liberó de los salvadores tipo HitlerStalin y otros totalitarios, pero ahora esa clase política ha crecido demasiado y hay que controlarla para que no asfixie al poder judicial, para que no corrompa al poder legislativo y no aumente su poder hasta extremos absurdos su poder, como por ejemplo en la cruzada contra las drogas.

En tu libro Sesenta semanas en el trópico cuenta que en los años sesenta intentaste ingresar en el Vietcong para combatir en la selva vietnamita a los marines americanos.

Claro que sí, es que era indignante. Yo me despertaba cada mañana indignado con las noticias de que estaban bombardeando con Napalm a aquella pobre gente que solamente tenía su coraje y un AK-47 para resistir al invasor. Creo que si volviese a producirse una situación así y no tuviera setenta años volvería a ofrecerme voluntario. Por fortuna, el cónsul vietnamita dijo que aquello era muy duro y que ningún europeo lograría sobrevivir, pero también me dijo que hubo miles de europeos y americanos que pasaron por su consulado parisino para ofrecerse voluntarios.

En ese libro da la impresión de que acabaste realmente harto de los tailandeses.

Es que son personas que no están acostumbradas a recibir residentes, acogen al turista una semana y ya está. Pero si vas allí y pides que te traten como a uno más, como se trata a los inmigrantes en Europa, entonces la cosa se torna muy dura. Ellos se llaman orgullosamente “gitanos”, no se dan cuenta de que en Europa no es un término de exaltación o prestigio. Y tienden a tratar a los visitantes de una forma un tanto expoliatoria, obligándote por ejemplo a renovar el visado todos los meses para sacarte más dinero. Si en Europa se pidiese algo equivalente a los inmigrantes, los arrasaríamos por completo. La idea es que haya reciprocidad. El trato al extranjero es muy duro, he visto en las comisarías de Tailandia a birmanos encadenados en muy malas condiciones sanitarias, simplemente por haber entrado ilegalmente al país.

Narras también un viaje a Brasil, organizado por una pequeña agencia de viajes española, que consiste en tomar ayahuasca en una cabaña en medio de la selva durante una semana. ¿Lo recomendarías a nuestros lectores?

La ayahuasca es un fármaco del mayor interés. En primer lugar es sana, es increíble pero es como un purificador orgánico. La gente que toma Prozac o antidepresivos toman la mitad de la ayahuasca, la beta-carbolina. Si comes algo mientras tomas ayahuasca sufrirás una tremenda diarrea y vomitona, sin embargo al día siguiente te sientes nuevo y estimulado. Si además tomas una dosis suplementaria, tendrás un viaje. Ese viaje es como el de LSD y tiene todos los peligros para quien se lo tome trivialmente. El que va allá para aplacar el aburrimiento se encontrará con un genio como el de Aladino que le aplastará como a una colilla, porque su finalidad es incorrecta y merece ser castigada. Pero si no, tiene la ventaja respecto al ácido de que mientras un viaje con éste puede durar veinte horas, el de ayahuasca no dura más de dos. Sin embargo es igual de profundo, incluso más sentimental. Yo creo que deben estar convenientemente guiadas por personas competentes, capaces de decir “mira chico, yo a ti te veo neurótico, mejor no tomes esto” y al otro “te encuentro preparado, pero antes debes formarte un buen criterio y prepararte un cuadro de preguntas que te vas a hacer a ti mismo durante el viaje psíquico”. En esas condiciones puede que aproveche a nueve de cada diez personas.

El contacto con la naturaleza juega una parte importante del proceso, ¿no?

Claro, en este caso estábamos en un afluente del Amazonas, en el centro de una naturaleza tan vivaz que durante la noche era de un estruendo comparable a estar en plena Times Square, en Nueva York. Había que ponerse tapones en los oídos para poder dormir. Yo estaba aterrorizado porque acababa de separarme y pensé que viajar me iba a matar. Estaba muriéndome orgánicamente pero además iba a morirme psíquicamente. Me intenté resistir a tomarlo durante un par de días, pero al final me dije “no seas cagueta” y me vino bien. No recomendaría tomar LSD más que en condiciones muy restringidas, en cambio con la ayahuasca, al requerir otras condiciones y por su propio rigor, los peligros se reducen.

¿Y con estas drogas existen peligros para la salud mental, riesgo de acabar en un psiquiátrico?

Yo no he conocido a nadie que no estuviera loco de antes de tomar estas cosas. He sido muy amigo de Albert Hoffman, que me llamaba su hijo espiritual, y me dijo que tampoco conoció a nadie que hubiese perdido la salud mental con el uso de estas cosas. También me lo dijo Ernst Jünger. Si sumas la experiencia de nosotros tres a lo mejor equivale a la de varios miles de personas, no es una inducción completa, pero es relativamente válida.

Sueles hablar de las drogas como una vía de conocimiento. ¿Qué te han enseñado?, ¿es algo que puede ser descrito con palabras?

Aprendiendo de las drogas es como se titula uno de mis libros. Sucede una cosa graciosa con él. Se publicó originalmente en Mondadori como El libro de los venenos —que me pareció una forma irónica de describirlo— y vendió en total quinientos ejemplares. Una vez caducó el contrato con esa editorial, Jorge Herralde de Anagrama sugirió cambiar el título y al llamarlo Aprendiendo de las drogas pasó a vender cien mil ejemplares.

Creo que algo parecido debió pasar con su otro libro Realidad y substancia…

(risas) Algunas personas creyeron que ese tratado de metafísica, que es tan insufrible como los Elementos deEuclides —porque los tratados no están para entretener— era sobre drogas.

Además en la portada aparece una piedra oscura que parecía de hachís.

¡Qué va, es una roca de la luna! (risas). El caso es que es el único tratado de metafísica que ha vendido dos ediciones. Porque Fenomenología del espíritu, a mi juicio el libro más inteligente y profundo jamás escrito, vendió quinientos ejemplares en los primeros cincuenta años de su publicación. Pero nos habíamos quedado en qué es lo que puede aprenderse de las drogas. A priori sería abusivo perfilar qué tienen las drogas de enseñanza. Salvo un punto, el de la introspección. Es posible nos ayuden a ver cosas del exterior, pero a mi juicio es absolutamente evidente que las drogas  —las de paz, viaje o estimulación— siempre te van a decir algo sobre tus abusos, tus puntos fuertes, y sobre todo sobre tus puntos débiles. Siempre van a demostrarte quién eres, te van a decir “mira chico, no te sigas mintiendo, a lo mejor eres un pelele”.

¿Y para las relaciones personales?

A veces pueden ayudar, a veces estorbar. A priori es muy difícil decir nada.

¿Qué opinas la prohibición de fumar en lugares públicos con la que comenzó el año?

Esto es un ensayo del Estado Clínico, que decía Thomas Szasz. La nueva clase política está comprometida con un proyecto de condicionamiento tipo Gran Hermano, que podemos retrotraer a la ética utilitarista: BenthamStuart Mill… que es placer del mayor número, que importan más los fines que los medios. Son formas refinadas de autoritarismo. En este caso se trata de ver hasta dónde se puede condicionar al personal. Por este camino se puede llegar a imponer que las personas tomen ciertas drogas para conducir mejor o llevarse mejor con la pareja… son seudópodos, tentativas del nuevo Estado para ver hasta dónde puede crecer.

Los partidarios de esa ley argumentan que no se trata de proteger a los fumadores de sí mismos, sino a los no-fumadores.

Ya, esto es curioso. Siempre se habla de las víctimas, como cuando Robespierre impone el Terror como atajo para la virtud pública: es para defender al pueblo francés de los saboteadores y liberticidas. Cada vez que se quiere mandar a una persona sin su consentimiento se busca la idea de que hay un tercero victimizado o de que es por el bien del propio obligado.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se ha mostrado partidario de la legalización de las drogas. Por otra parte, en California ha habido un referendo para legalizar la marihuana, y los resultados estuvieron bastante igualados. ¿Son hechos anecdóticos o hay un cambio de tendencia en el mundo?

En el caso de California se perdió el referéndum, según dicen sus promotores, porque al ser domingo la gente joven se quedó durmiendo en casa. Si fuese así, qué triste, porque es precisamente la gente joven la que hace de esto una bandera y una seña de identidad, un símbolo. Porque igual que la heroína simboliza el malestar y la cocaína la prosperidad, el cáñamo simboliza el ser progre… (risas) es una forma curiosa de proyectar nuestros valores sobre entes objetivos.

¿Crees que esto cambiará en el futuro?

La guerra contra las drogas se terminó hace unos quince años. Eso se nota en la reducción del presupuesto de las diversas brigadas de estupefacientes de diferentes países. Se ha impuesto de forma más o menos explícita la política de reducción de daños en materia de drogas. La cruzada contra las brujas no se acabó con un decreto diciendo “nos hemos equivocado”, se acabó entre susurros. Y así es como se acabará la cruzada contra las drogas, entre susurros. Nunca se ha conseguido que una cruzada del tipo que fuere contra el librepensamiento, la homosexualidad, la brujería o las drogas terminase explícitamente.

Texto y foto en JotDown.

Chivatazo de DDAA.

Entrevista a Antonio Escohotado, en defensa del uso de drogas

Visto en Los lunes al sol.

Antonio Escohotado, autor de Historia General de las Drogas y uno de los hombres que más ha estudiado el tema de su ilegalidad, habla con LOFT sobre todo lo que está mal con el sistema, predice el futuro de las drogas y comparte sus aventuras en el mundo de la inspiración narcótica.
En la Conferencia de fundación de la Juventud del PTS se realizo un importante debate en torno a la consigna de legalización de las drogas y que se ha continuado entre los camaradas abriendo una rica discusión. Su importancia reside en que el tema de las drogas abarca desde la defensa y la lucha por la ampliación de las libertades democráticas e individuales contra las políticas represivas y de control social y del estado capitalista, el cuestionamiento de los dogmas de la moral burguesa, la defensa de un proyecto de autonomía del sujeto y la autopreservasión de los hombres y las mujeres ante sustancias toxicas que pueden afectar a la salud. Quien escribe este blog tiene una posición política tomada a favor de la legalización de todas las drogas sin condicionamientos alguno y a favor del consumo de drogas como una actividad lucida y creativa de los sujetos. En función de este debate -y de sustentar mi propia posición, la que espero poder manifestar profundamente en breve tiempo- comparto un reportaje con Antonio Escohotado, filosofo, sociologo y jurista español, autor de un libro imprescindible para abordar el fenómeno llamado Historia General de las Drogas donde traza una linea que abarca el uso de las sustancias embriagantes en las distintas civilizaciones y el origen mercantil y el discurso moralista del actual prohibicionismo.

Antonio Escotado es un profesor de filosofía y metodología de las ciencias sociales en la Universidad Nacional de Educación a Distancia en Madrid que escribió tres tomos sobre la historia general de las drogas. Este año acaban de compilar sus tres obras en un solo tomo de 1542 páginas. Su trabajo se ha convertido en uno de los recursos de información más usados por los interesados en la temática de las drogas. Escotado es el “abuelo psicodélico” de España, el que más sabe del tema, el que probó todo y conservó la cordura para contarnos. Un sabio para muchos, un charlatán para otros. Hasta de “peligroso” ha sido catalogado. Y si lo es, es porque sus ideas son convincentes y porque van en contra de muchas de las posturas de los policymakers de los últimos tiempos en cuanto a la regulación de las drogas. A sus 62 años, Escotado sigue usando la heroína para inspirarse y el tabaco para vivir. En vez de palabras etéreas y argumentos descabellados (como podría esperarse de un veterano heroinómano) Escotado utiliza una dicción sofisticada y un razonamiento contundente para expresar su crítica a la forma en que es percibido actualmente el problema de las drogas. Su mente es audaz, perspicaz y, sobre todo, prolífica. Ha escrito varios ensayos con matices antropológicos y filosóficos. Entre ellos Realidad y Sustancia, De physis a polis, Majestades, crímenes y víctimas, El espíritu de la comedia –que fue galardonada con el Premio Anagrama de Ensayo–, Rameras y esposas y La cuestión del cáñamo. Con LOFT compartió su fresca manera de ver el mundo.

¿Existe hoy algún problema con las drogas que no haya tenido antes la humanidad?

Quizás el de la sobreabundancia, porque por cada sustancia psicoactiva antigua hoy puede haber un millar. Esto crea, desde un punto de vista positivo, muchos más medios para controlar y dirigir tus sentimientos y tus percepciones, y por otro lado, mucha más alarma social. Es como el miedo que podía generar la aparición del libre pensamiento en el siglo XVII.

¿Por qué se da esa sobreabundancia?

Por los pacientes trabajos de síntesis química que se hicieron paralelamente a la cruzada contra las drogas. las brujas, los brujos y los hechiceros poseían los depósitos del saber ecológico antiguo, y aunque fueron aplastados por la erupción del monoteísmo con vocación universal –el brahmanismo, el cristianismo y luego el islam– su saber acumulado nunca fue destruido. Permaneció en bibliotecas y colecciones privadas. Cuando la cruzada contra los brujos empezó a ceder, a finales del siglo XVII, prácticamente todos los recursos que tenían los hechiceros herboristas pasaron a ser medicinas honorables. Las farmacias y lo que ahora conocemos como boticas, se desarrollaron enormemente a mediados del siglo XVII. Desde entonces el arsenal farmacológico de la humanidad empezó un sostenido crecimiento, que desemboca en descubrimientos como el del MDMA o éxtasis, por Alexander Shulgin, a quien conozco mucho. Shulgin es un genio al igual que su padre. Saben lo que nadie sabe de los químicos. Ellos se juntan y salen con un polvito que te lo tomas y la vida te cambia. ¡Eso es magia… Potagia!

Su libro recalca lo importante que es para la diseminación de las drogas, la relación entre religión, magia y medicina. Y cómo en las culturas chamánicas es en donde primero se empieza a distribuir la droga. Pero esa distribución se hacía con una técnica y buscando un fin, el extasías espiritual más o menos…

Sí, y con unos marcos rituales muy, muy cerrados. Incluso las personas juran no decir qué fue lo que finalmente les dieron, cómo se los dieron y qué sintieron. Ésa es la famosa reserva mística. Es evidente que ese sentido místico se ha perdido en la cultura de las drogas. Las drogas prohibidas se usan hoy con fines lúdicos.

¿Es eso parte del problema?

No. El que las drogas se tomen por razones lúdicas, recreativas o de conocimiento, digamos de introspección, es un correlato. Lo que pasa en el terreno de las drogas es algo más básico aun, que es la secularización. Lo que está en crisis es el dogmatismo y la religión ligera. Antes lo que había eran colecciones de súbditos, y las drogas se tomaban en función a sus metas. Pero ya no queremos el “más allá”, ya no queremos el cielo. Estamos conformes con esta vida. No estamos diciendo, como Santa Teresa, “tan alta vida espero que muero porque no muero”, Como queremos esta vida, tomamos drogas para poder controlarnos mejor, para ser capaces de trabajar mejor, para ser capaces de entendernos y entender a los demás, para disfrutar. Todo esto es nuevo, porque ya no hay el contexto mítico ritual que obligaba a las reservas místicas. En un mundo secularizado no esperamos tanto.

¿Cree que las drogas ilegales, tal como se usan en Occidente, cumplen una función cultural significativa?

Para la juventud son el auténtico rito de pasaje, la ceremonia de maduración, social e individual. Para la gente de 40, 50, 60 años –muchos de ellos prisioneros de los psicodélicos años 60– son una reiteración de costumbres. Pero para los jóvenes son una manera de ponerse a prueba social e individualmente. Y eso ocurre en todo el planeta. En Tailandia y en Vietnam hay fiestas rave con una periodicidad comparable a las de Londres o Montreal. Y en las capitales del Amazonas también hay raves, con DJ’s, con pastillas y con turistas de los cuatro rincones del mundo.

¿Eso le da algo de valor a la cultura o es simple decadencia?

Decadencia hay en el despotismo y el dogmatismo, porque reducen la realidad, porque nos dan un mundo abreviado como si fuese un mundo real. En el mundo de las drogas no hay decadencia. Lo que pasa es que entre los usuarios de drogas, como entre los usuarios de coches, o de juegos de azar, hay un sector que es adictivo por naturaleza. La técnica es neutra. Todo lo que el ingenio humano ha descubierto es neutro en sí mismo. Somos nosotros los que, dependiendo de la persona y la ocasión, sacamos a las cosas de su neutralidad y las hacemos buenas o malas.

¿Qué de bueno tiene el consumo de drogas no prescritas por parte de los jóvenes?

Profundizar en la regla del conocerte a ti mismo, que sigue el principio socrático, el principio de la ética. Es el rito de maduración de las sociedades occidentales avanzadas a principios del siglo XXI. En la práctica se ve si el ser tiene buen o mal gusto, si se controla o no se controla; si debajo de su aparente educación esconde un monstruo autoritario, rencoroso o deprimido, o si por el contrario, tiene –como diría Freud– un “ello” (es decir, un inconsciente) sano y capaz de disfrutar. Las drogas brindan a la condición humana más control, más capacidad de enfrentarse a los desafíos de la vida. Cuando llega la prohibición, también llega la coartada victimista que permite a las personas decir esa gran falsedad: “Ay, yo no quería pero sin darme cuenta me hice esclavo y ahora soy una pobre piltrafa humana. Me permito robar a mis conciudadanos y no cumplir mi palabra”.

¿Cree que todas las drogas deberían ser legales?

¡Hombre, claro! Es que eso es de cajón. Hay que drogar la prohibición. Legalizar las drogas me suena tan disparatado como legalizar el gusto por la pintura, el pasear o el leer. No se puede legalizar una actividad humana que es un derecho civil inmemorial. A mi juicio se ha hecho una ley para ciertas metas, igual que se hizo la ley seca en Estados Unidos. Al cabo de un tiempo, fue más contraproducente que producente.

Digamos que hemos hecho un experimento con la prohibición, y el experimento falló.

En Europa, la guerra de las drogas terminó hace por lo menos diez años. Cualquiera, prácticamente, sin ningún riesgo, siempre y cuando sea para su propio uso, puede conseguir toda la droga que le dé la gana y nunca va a tocar una comisaría ni un cuartelillo de la policía. Y hay muchos más puntos de venta de drogas ilegales que si se vendiesen, como antes, en las farmacias y en la herboristerías. En los tiempos de la Roma imperial había 900 tiendas que vendían opio, además de otras sustancias.

Pero ahora en Madrid o en Nueva York hay de 45,000 a 80,000.

¿Si de todas maneras la gente las puede conseguir, qué de negativo tiene la prohibición?

No tiene tanto de negativo. Lo que hace es crear un fenómeno mundial de desobediencia civil y por tanto de recuperación de las esencias ciudadanas. La gente se ha dado cuenta de que las leyes no están para protegernos de nosotros mismos, sino para protegernos de los demás. Por lo tanto una ley como la prohibición de las drogas, que pretende defendernos de nosotros mismos, es una usurpación y un dislate, pura corrupción del derecho. Digamos que la prohibición ha tenido el efecto positivo de generar desobediencia civil, que sirve para darnos la sensación y la certeza de que no somos súbditos, de que somos ciudadanos.

¿Y qué del argumento según el cual la droga nos hace irresponsables y peligrosos para los demás ciudadanos?

Es una profecía auto-cumplida del inquisidor farmacológico. Hasta la prohibición, que empieza en Estados Unidos a principios del siglo XX, no existía prácticamente el concepto de víctima involuntaria de las drogas. A partir de la prohibición en la que metieron a miles de médicos y farmacéuticas a la cárcel por que no querían plegarse a las órdenes del Ejecutivo, se crean unas personas que viven de esa coartada. Ahora las drogas te dan coartada para no hacer nada en lo absoluto, para ser una mierda con tu familia, con tus amigos y con los demás. Eres un farsante, eres un iluso, pero quien te ha dado los argumentos y las bases para comportarte así ha sido el que ha prohibido las drogas y les puso la consigna de engendros demoníacos.

Hay sustancias como la heroína que una vez uno las toma está dispuesto a hacer cosas que sin ellas no haría por la mera necesidad de conseguirlas…

Eso no es cierto. La heroína es mucho menos adictiva que el tabaco o que el café. 100 o 200 veces menos adictiva. Yo, por ejemplo, tomo heroína desde hace 35 años, pero así, on and off, como dicen los americanos. Nunca tomo por más de un par de días seguidos, porque me da resaca, claro. Y con el paso del tiempo la he ido bajando. La heroína es una sustancia de un efecto sutil que no se nota mucho, hay que tener muy agudizados los sentidos para darte cuenta en qué te influye. En las primeras horas sientes mucha energía, como si fuese una especia de anfetamina, pero suave, sedosa. Es un alivio para las personas coléricas o irascibles. El método de la inyección, que es el que le ha dado su mala fama, ya es arcáico. Ahora se toma a través de cashing the dragon. Se fuma en un papel plata o se aspira. El draculiano sujeto, ese yanki que se inyectaba, era en realidad un discípulo directo del inquisidor farmacológico, y como ya el inquisidor farmacológico va teniendo menos sentido, pues tampoco tienen sentido esas prácticas de pincharse las venas y transmitirse horribles enfermedades.

¿Cree que estén a punto de caerse las barreras y de que haya libertad total con respecto a estas sustancias?

Lo que pasa es que este tipo de cruzada nuca se resuelve con un decreto que diga: “señores, nos equivocamos, había derecho a pensar libremente, o había derecho de practicar magia”. El Vaticano y las iglesias reformadas protestantes todavía no han dicho “hemos matado 300,000 personas en la hoguera por practicar la magia”, pero ya todo el mundo sabe que la magia es un derecho civil que lo tiene cualquiera. La prohibición sigue un tema de derecho y en algunos países connota altísimos riesgos, hasata el de la pena de muerte. Hay 33 países con penas de muerte. Pero en el mundo civilizado, sobre todo en Europa, la prohibición de hecho no existe. Pero claro, los principales traficantes de drogas en el mundo son personas ligadas a la policía y a los gobiernos.

¿Alguna vez ha tenido problemas de adicción o dependencia?

Soy adicto al tabaco. Lo que pasa es que lo soy porque quiero, porque no me parece que la vida valga la pena sin mis cigarros. Sigo creyendo que es un absurdo hablar de una libertad separada de responsabilidad. Las libertades que tomamos son responsabilidades que asumimos. Es posible que por fumar abrevie mi vida o me genere un futuro muy malo. Pero no siento adicción a ninguna otra droga. Por ejemplo, la heroína me encanta, aunque comprendo que es más difícil tomarla con mesura y con sensatez por todo el imaginario social que la rodea. Como se supone que la droga es adictiva por excelencia, las personas entran en ese cause muchas veces porque les conviene, porque tienen problemas emocionales, sociales, profesionales o psicológicos, y se refugian ahí como una excusa muy buena para escenificar su necesidad de ayuda y de dependencia.

Parece bastante irónico que sea la menos emocionante la única que le haya causado adicción.

Cuando estás falto de energía pegas muchas haladas y muy fuertes, e inmediatamente suben tu tono energético. Cuando necesitas tranquilidad, das haladas espaciadas y no profundas y te tranquilizan. Es la única droga que tiene doble efecto y además estimula la inteligencia. El tabaco es la única droga sagrada desde Alaska hasta la Patagonia.

¿Cree que el tabaco está perdiendo la pelea?

No la perderá nunca. Es demasiado potente, es demasiado gratificante para el usuario. Podrá incluso haber una gran rebelión si se insiste en perseguirlo. Que se pongan de acuerdo mediante medios modernos como el Iternet los usuarios y empiecen a fulminar las compañías aéreas por orden: “Somos 200 millones de usuarios de tabaco. Lufthansa, si no cambia usted en un mes su política contra los fumadores, nadie viaja; American Airlines, si no cambia usted en dos meses, nadie viaja. Dándoles ultimátums. Las compañías aéreas hacen economías a escala, de repente se quedan sin 10 millones de clientes en un mes y ¡pun!, “bancarrota”. Aparte de otras medidas más sencillas como por ejemplo en Estados Unidos, donde hay reglas tan severas, que aterrizan un avión si alguien prende un pitillo y demás…se podría lograr que de repente a las cinco menos diez, 100 millones de americanos encienden su pitillo en los aviones. Cada vez que los seres humanos se han puesto de acuerdo han logrado cosas asombrosas. Le han cortado la cabeza a Luis XVI.

¿Una droga tan masivamente utilizada como la marihuana, ha afectado negativamente la cultura?

Es curioso, porque ahora se han descubierto sus numerosas utilidades médicas y terapéuticas de la marihuana. Tiene, incluso, todo tipo de principios nutritivos. Y es extraordinaria incluso para contener la erosión. Con ella se puede fabricar papel mejor que el que tenemos.

¿Y qué tiene de malo?

Yo creo que cierto tipo de personalidad, la que se teme a sí misma, la persona que lleva puesta una máscara, que se impone un papel, no debería tomar marihuana y sufrir sus efectos porque lo desnudaría, rompería su caparazón de rutinas. El cáñamo tiene el poder de revelar esta diferencia radical entre el aspecto y la interioridad de las personas, así que todas las personas que vivan disfraz no deberían tomarla.

¿Qué opina del crack?

Yo he tomado crack y lo encuentro más euforizante, más gratificante para el usuario que la cocaína. Va dirigido a un público con un poder adquisitivo no muy alto, porque todavía le falta refinar. Es mucho más barato, sólo es pasta base. No hay que tener un respeto por el conocimiento científico. Por ejemplo, el crack no es más tóxico que la cocaína. Lo que pasa es que ¿quién toma crack? Los negros más jorobados de Estados Unidos. Lo toman los adolescentes con menos perspectivas profesionales. Las drogas más peligrosas del mundo, las que pueden volverte realmente loco, son vendidas en las farmacias y son los neurolépticos.

¿Qué clase de drogas que estén por venir le emocionan?

La 2CB o afro onexus. Otro producto de la gran mente de Shulgin. No tiene mucho poder visionario, pero tiene una capacidad introspectiva y afrodisíaca que a mi juicio es el principal aspirante a los favores del siglo XXI. Yo espero que cada vez se vayan haciendo drogas más activas. Es decir, que con menos cantidad tenga más efecto. Y también drogas que tengan un efecto muy intenso pero breve. La vida moderna no te permite ponerte a viajar como con mezcalina, unas 20 horas. Ahora nos interesan fármacos que nos permitan en una o dos horas resolver el nudo psicológico y espiritual antes vinculado a drogas como la mezcalina. Creo que en lo que están tanto la industria química legal como la ilegal es en una búsqueda frenética de principios cada vez más puros, más potentes y al mismo tiempo de acción más breve, que con menos impregnación de nuestros tejidos orgánicos tengan los mismos efectos. Por ejemplo, todos los que amamos el tabaco, lo que realmente amamos es la nicotina. ¿Por qué producir la gran liberación de nicotina buscada con la ayuda de una brasa, si podemos meterlo rápidamente en un aparatito que lo vaporice y que sin necesidad de producir alquitranes, sin necesidad de combustión, libere nicotina de manera que nosotros podamos absorber un poco.

¿Qué droga que no haya probado le gustaría probar?

Ninguna, todas las que me han llamado la atención las he probado.

¿Ha sentido que las drogas alteren la química del cuerpo, y que esa alteración sea negativa?

No. si te metes a una orden religiosa y haces voto de pobreza, obediencia y castidad tienes una alteración química mucho más potente que tomándote una mezcla de heroína y cocaína. Y si te mortificas y practicas el ayuno creas en tu cuerpo un efecto muy parecido al de tales o cuales drogas. Nosotros somos una bolsa química. Lo que pasa es que hay un éxtasis digamos digno –el que consigues con los votos de pobreza, castidad, obediencia y mortificación– y un éxtasis indigno, que consigues tomando RC25 o morfina. Son cosas que dicen los ignorantes, los fanáticos, los dogmáticos.

Cuando uno se fija en el movimiento chamánico…

Los chamanes son los médicos y directores espirituales de las sociedades simples. En sociedades complejas, como las que tenemos ahora, las soluciones chamánicas no parecen de aplicación. He conocido chamanes pero no me parecen personas más atendibles que cualquier otra, tampoco menos.

¿Cree que todos deberíamos tener libre acceso a todo?

A la larga sí. Lo que se pasa es que cada droga debería tener su sitio de venta. A mi modo de ver, se van a vender en puntos diferentes:

La de paz y energía –heroína y cocaína- y las hiper peligrosas –Belladona, Datura- en la farmacia.

Las de viaje, que las tengan en los departamentos de antropología, ciencias y artes de la universidades porque ayudan a la capacidad creativa.

Las básicas, o sea las de más uso, como la marihuana, pertenece a supermercados.

En cuanto a educación, ¿qué cree que es lo necesario para nuestros hijos?

Amor propio y sentido de la estética. Darse cuenta que están haciendo una empresa científica al tomar drogas. Que se están metiendo en un terreno del cual van a salir datos. Que las drogas les ayudan a conocer mejor lo que es la condición humana intelectual y emocionante.

¿Cuál será la clave en el momento en que se libere todo, cuando ya no haya prohibición?

Quererse a sí mismo. La razón para tomar drogas es para conocerte a ti mismo. Hay que tomarlas queriéndose a sí mismo, respetándose y, por su puesto, respetando a los demás. Es que sólo respeta a los demás quien se respeta a sí mismo. La vida tiene unos sinsabores evidentes, aparte de tener que ir envejeciendo y sufrir enfermedades. Muchas veces nos faltan horizontes, otras veces nos aquejan dolores, otras veces nos aqueja una falta de energía, una apatía que nos hace indolentes y nos hace perder oportunidades de promocionarnos, de tener una vida mejor. Las drogas están ahí como donadoras genéricas de paz, de energía y de exclusión. Que las usemos así o no, va a depender de cada individuo. También los coces están para desplazarnos de un lado a otro y hay insensatos que van y matan a cinco y luego se matan ellos…

[Video] Escape to Canadá

Escape to Canadá para ver online en la videoteca de Cannabis y más.

Escape to Canada (2005) de Albert Nerenberg es un documental ligeramente distinto a los demás por su valor sociológico y por aunar distintas controversias morales. Nerenberg es un reputado director de cine independiente que crea películas con el fin de mostrar la estupidez humana y en esta cinta crea una comparativa entre los avances políticos de Canadá y USA. Mientras el primero -durante el año 2003- legaliza los matrimonios homosexuales y el uso de la marihuana; el segundo emprende una guerra absurda contra los países islámicos por la explotación del petróleo, amén de otras consideraciones como el atraso social de este continente. Una escapada hacia Canadá puede ser el bálsamo perfecto para un tipo inconformista.

Info obtenida en Monstruos invisibles.

Versión en inglés.

La historia del Reggae

La historia del Reggae 1ª parte y 2ª parte para ver online en la videoteca de Cannabis y más..

Con el prestigio de la BBC, Documania analiza la música de Bob Marley en esta miniserie de dos episodios, Historia del Reggae, una excelente producción que recorre la crónica de la música reggae desde su nacimiento hasta hoy y muestra cómo la sociedad jamaicana está marcada por las influencias ejercidas por la música.

A través de anécdotas y entrevistas de figuras como Bob Marley, rey del reggae, Burning Spear, Jimmy Cliff, Lee Perry, Bunny Wailer, Aswad Shaggy, Edgard Seaga, UB40, Shabba o Ranas, esta serie es un fiel reflejo de lo que supuso la aparición de este tipo de música en Jamaica, que se convirtió en un estilo de vida, en una religión. Hace un repaso cronológico de la vida social y política de Jamaica de los últimos 40 años. Así, el documental es testigo de la independencia de Jamaica del Imperio Británico en 1962 y de cómo surgió en sus calles la música ska como defensa de una identidad propia.

Sabiduría drogófila: Entrevista a Antonio Escohotado

Por: J. C. Ruiz Franco

Vía: Cannabis Magazine

Ofrecemos una entrevista a Antonio Escohotado que se realizó el día 6 de diciembre de 2009, y en la que el protagonista nos cuenta sus ideas y opiniones sobre el cannabis, entre otros temas. Muchos cigarrillos y varios porros estimulaban a los contertulios, pero también viciaban el ambiente; tanto que pasé esa noche y todo el día siguiente con los ojos, la garganta y los bronquios irritados. ¡París bien vale una misa!

Conozco a Antonio Escohotado (Madrid, 1941) en persona desde hace sólo unos meses, aunque hace bastante tiempo —en el año 1995— me presenté en su despacho de la UNED para consultarle sobre una posible tesis doctoral mía sobre drogas; fugaz encuentro del que —como es lógico— no se acordaba.

La primera vez que acudí a visitarle a su domicilio de la sierra madrileña fui de la mano de Carlos Moya (Córdoba, 1936) —catedrático emérito de Sociología, amigo íntimo suyo, compañero de trabajo y de peripecias— para pedirle información sobre Albert Hofmann. Eso me abrió las puertas de la casa de un hombre que —supongo— debe de estar algo cansado de que, debido a su popularidad, tantos drogófilos le aborden para felicitarle por sus libros, preguntarle algo, o simplemente para saludarle; y de que tantos ignorantes y energúmenos le insulten y le culpen de las desgracias de algún familiar o conocido que no ha sabido manejar adecuadamente alguna droga.

Como es lógico, lo primero que uno busca en él es algún comentario sobre sustancias psicoactivas, esperando que comparta en persona su sabiduría, todos sus conocimientos, para así reforzar o ampliar lo que hemos leído en sus libros y artículos. Sin embargo, a medida que se le escucha hablar, lo que se confirma es su amplia diversidad de intereses y conocimientos, además de su gran erudición.

Poco a poco empecé a entrar en las conversaciones que estos dos gigantes intelectuales (Escohotado y Moya) entablaban sobre pensamiento político y económico, y gracias a ello llegué a su último libro, Los enemigos del comercio, del que sólo conocía alguna reseña, que ahora estoy leyendo poco a poco —saboreándolo, como los buenos vinos—, y que me está sirviendo para liquidar las últimas quimeras políticas que aún quedaban en mi mente de pequeño filósofo formado en el ambiente universitario ‘rojeril’ de los años ochenta.

Escohotado es todo lo que describo en la biografía que acompaña a esta entrevista, y mucho más. Por ejemplo, aunque reconoce haber probado prácticamente de todo y haberse excedido en ocasiones, tiene una salud de hierro y hace ejercicio físico regularmente para mantenerse en forma. He visto cómo agarra con fuerza el aparato de musculación que tiene en el sótano y cómo realiza varias series hasta el fallo muscular. Suele practicar la natación cuando el tiempo acompaña, y hasta hace poco salía a los bosquecillos cercanos para cortar leña, llevarla a casa y quemarla en la chimenea. Asimismo, como buen pensador, es un gran aficionado al ajedrez. Este juego fue una de mis pasiones juveniles y a él dediqué algunos años, así que muy pronto nos encontramos sentados frente al tablero, jugando partidas y analizando movimientos. El estilo que cada ajedrecista demuestra guarda relación con su carácter; en una actividad donde no interviene el azar, las decisiones se ven influidas por la psicología de cada persona. Mi temperamento poco agresivo y mi pereza habitual me inducen a no calcular muchas jugadas; prefiero las posiciones definidas, técnicas, de carácter cerrado, y confío más en mis conocimientos estratégicos y en mi visión inmediata. En cambio, ‘Escota’ se mueve mejor en posiciones abiertas e intenta analizar todo lo que puede, buscar el mejor movimiento de entre todos los posibles, orientarse, a base de reflexión, en el caos de piezas que hay sobre el tablero. Me aventuro a decir que esto puede ser reflejo de un deseo constante de abrirse paso en el mundo a fuerza de elegir lo mejor gracias a su inteligencia, así como de su capacidad de moverse sin problemas en aguas revueltas.

Pero dejémonos de especulaciones y vayamos a lo que más interesa al lector. Escohotado ha probado muchas drogas a lo largo de su vida, y el cannabis es una de sus favoritas. Cultiva sus propias plantas desde hace años, mucho antes de que existieran ‘grow shops’. Por aquel entonces los fumetas plantaban las semillas que podían conseguir, y con mucho arte y esfuerzo lograban sacar adelante marihuanas psicoactivas. Como nota anecdótica —que para él habrá sido un fuerte golpe, no una anécdota—, esta temporada ha sido víctima de la ola de robos de plantas que últimamente ha ido en aumento.

En la conversación estaban también presentes Carlos Moya —a quien ya hemos mencionado— y Javier Muns, amigo de la familia, por lo que incluimos sus comentarios.

J. C. Ruiz Franco: Empecemos por el principio: ¿Recuerdas cuándo consumiste cannabis por primera vez?

Antonio Escohotado: En otoño del año 1964.

JCRF.: ¿Se fumaba mucha hierba en los sesenta? ¿Era de buena o mala calidad?

AE: Poquísima, y era de ínfima calidad. Hasta bien entrados los setenta no hay ni calidad ni existencias. La gran excepción fue un espléndido hachís afgano, que despareció por completo hacia 1975.

(Carlos Moya menciona el 00 (doblecero), que le gustaba bastante. En cambio, a Escohotado no le gustaba mucho. Javier Muns hace un comentario sobre el hachís marroquí, que abundaba en los sesenta, y dice que no era muy bueno, pero mejor que el que hay actualmente. Escohotado prefería el hachís afgano al 00, y afirma que el hachís marroquí —tanto goma como polen— no es THC, sino básicamente CBD, y se parece más al Valium que a un fármaco de viaje).

JCRF: En varias ocasiones has dicho que no te gustan los gurúes. Sin embargo, por tus apariciones en los medios; por tus artículos y, sobre todo, por tu Historia general de las drogas, te has convertido en un autor de referencia y, para muchos, en un maestro. ¿Cómo se lleva esto?

AE: Me parece muy poco educado para con los demás ir de vidente y salvador, por más que este tipo de pesado suele deberse a un público definido, verdadero culpable del ataque de autoimportancia que se dan sus guías. “Benditos sean los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino…”

JCRF: ¿Crees que te entendieron las “madres de toxicómanos”?

AE: Sí, a fin de cuentas. Era cuestión de decirles: “No se dejen engañar por una malignidad disfrazada de indefensión, no confundan melodrama con metabolismo. Su ignorancia, añadida al delirio de cualquier cruzada salvífica, hace que ustedes y sus hijos encuentren el diablo en un nuevo puchero de brujas”. Desde entonces quienes pasaron a odiarme de verdad fueron los yonkis, que son los verdaderos enemigos del autocontrol.

Te habrás fijado, por lo demás, en que dejaron la aguja ‘de motu proprio’, cuando el rol inventado por Burroughs dejó de seducir a su público. Ahora los padres tienen otros toxicómanos, ligados a la institución del fin de semana sobre todo, que son tan delirantes en la dosificación de pastillas y polvos como los de hace dos o tres décadas, pero sin tanta carga de autodestructividad como en los sesenta, porque entonces estaba de moda también el terrorismo político.

La tarea sempiterna es transmitir los valores de cada generación a la siguiente, y aunque hemos ido empezando a aprender de las drogas y a convivir con ellas, parece más difícil que nunca enseñar a nuestros hijos otra parte de los valores, en particular el tesón y la búsqueda de un sí mismo. Donde creo haber puesto un granito de arena es en distinguir entre uso y abuso, aclarando en detalle cómo lo segundo te priva de aquello que andabas persiguiendo. Tras la persecución de un placer que no incluye adquirir conocimientos y elegancia (entiéndase por ello el ideal de una sobria ebriedad), el término sólo puede ser dolor.

JCRF: Tú has escrito mucho, principalmente sobre filosofía. Sin embargo, para el público eres conocido por tu Historia general de las drogas, tus otros libros sobre drogas, tus artículos y tus apariciones en los medios. ¿En algún momento te ha molestado esto?

AE: No, salvo en lo que tiene de ser etiquetado y convertido en apóstol para algunas gentes que confunden la rebeldía con el capricho. Si esos lectores conocieran el resto de mi trabajo probablemente me tendrían un respeto más fundado, y ampliarían su círculo de inquietudes. Sigo pensando que el respeto del prójimo es nuestra máxima aspiración razonable.

JCRF: ¿Qué sucede cuando, en lugar de un consumo responsable, alguien se excede; y después, para eludir su responsabilidad, echa la culpa a la droga o a la sociedad? ¿Qué explicación tiene esto?

AE: La medicina más antigua y universal es el esquema proyectivo, que cristaliza en la institución del chivo expiatorio. Igual que el maniqueísmo, que coagula el movimiento reduciéndolo a dos posiciones, es huella de nuestra barbarie primordial. La tarea del pensamiento no delirante —el de vocación científica o ecuánime— es superar ambas cosas. Lo real es, sin duda, analógico o evolutivo, no dualista; y tampoco premia con éxito el “pague por mí este otro” del chivo expiatorio, pero es formidablemente difícil pensar y actuar sin esas muletas.

JCRF: Tu último libro, Los enemigos del comercio, puede considerarse una historia del comunismo. En una entrevista señalaste al conformismo como uno de los males de la sociedad. ¿Ese conformismo tiene relación con el comunismo, aunque siempre nos hayan presentado a éste como algo revolucionario?

AE: Investigar la historia del comunismo me ha hecho ver que constituye una reclamación de seguridad, resurgida con cada progreso objetivo de la libertad. Su revolución, ya sea en la Edad Media o en la Moderna, es una reacción conservadora que finalmente rechaza la erosión sufrida por el esquema del chivo expiatorio y el dualismo, odiando la incertidumbre en general. Observa que el comercio, con todo su componente de estafa y su secreta pretensión de monopolio, no es ninguna panacea, sino sólo la primera perspectiva no clerical-militar de la vida en común. Ha descubierto una modalidad de cooperación distinta de agruparse para conquistar al vecino o para convertirle a un credo. La compraventa de bienes es indefectiblemente un intercambio de ideas, por ejemplo, y quien lo sataniza está canonizando el inmovilismo tanto ideológico como social. No odia al rico por cuna o posición de mando, sino a quien nació pobre y dejó de serlo gracias a una mezcla de suerte y esfuerzo.

JCRF: ¿El cannabis es una droga de conformidad, o es revolucionaria?

AE: Es revolucionaria porque abre horizontes, presentando un lado imprevisto en las sensaciones y haciéndonos pensar en nosotros mismos sin autocomplacencia. Drogas de conformidad son, por ejemplo, los tranquilizantes y el alcohol.

(Carlos Moya: depende del contexto, de la persona y del momento. Con el alcohol hay cierta propensión a la violencia, aunque la borrachera puede ser de lo más agradable. La marihuana nos pacifica y nos permite sobrellevar mejor todo).

JCRF: ¿Y cuál es la actitud del comunismo hacia las drogas?

AE: Ambivalente. Hubo una época en que ser rojo equivalía a ser antiprohibicionista. Y la izquierda americana, menos apolillada que la del resto del mundo, fue decisiva para que saliesen del armario. El lema “drogas, sexo y rock” fue lo menos fanático del siglo XX, y nos queda como admirable consejo el de “haz el amor, no la guerra”. Curiosamente, los conventículos leninistas tenían pésimos viajes con LSD, y muchos se destruyeron recurriendo al ‘pico’.

JCRF: Volvamos al cannabis, la temática de esta revista ¿Prefieres marihuana o hachís?

AE: Prefiero la marihuana y su lucidez, unas veces jovial y otras grave.

(Carlos Moya: depende de la calidad. Son géneros distintos. Con el hachís se puede escribir muy bien y con la marihuana no. La marihuana es para estar con los amigos y pasarlo bien, y el hachís sirve más para concentrarse en uno mismo).

JCRF: ¿Fumada o ingerida?

AE: Normalmente fumada. En algunas ocasiones la he comido, y una vez me excedí ingiriendo aceite de hachís.

JCRF: ¿Drogas naturales o drogas sintéticas?

AE: No comulgo con el naturismo farmacológico, ya que química es naturaleza en sentido eminente. Si el principio activo se aísla tenemos una substancia más pura, menos áspera y más fácil de dosificar. Piensa en lo repugnante que resulta la ayahuasca, a despecho de ser un fármaco bien interesante, que enseña y limpia. Siempre he pensado que podría desecarse y encapsularse, pero eso les parece a sus iglesias una herejía.

JCRF: Los efectos del cannabis, eufóricos o depresivos, ¿dependen más de la variedad que se consuma, del temperamento de cada individuo o del entorno? ¿O son resultado de una combinación de los tres aspectos?

AE: De los tres sin duda alguna. Cuanto más potente sea, más profundo será su efecto.

­JCRF: ¿Cultivas tu propia marihuana?

AE: Sí. Empecé a mediados de los setenta, con semillas no selectas y abonos no específicos, pero al cabo de dos o tres cosechas empecé a aprender, y desde entonces obtengo buen material. Incluso logré una hidropónica espléndida de Northern Lights ― Silver Haze hacia 1990.

JCRF: ¿Tienes alguna preferencia en cuanto a la variedad? ¿Prefieres sativa o índica?

AE: Prefiero las sativas por el efecto, aunque las índicas son más fáciles de cultivar.

JCRF: ¿Algún truco especial para cultivar, marca de la casa Escohotado?

AE: Periodificar el abono. Empiezas con una vez a la semana y terminas repartiéndolo cada par de días, por supuesto reduciendo la cantidad.

JCRF: ¿Crees que acabará algún día la prohibición? ¿Y en el caso concreto del cannabis?

AE: La guerra se acabó hace tiempo, sobre todo para el cáñamo. Ahora lo que quedan son peajes, como la Ley Corcuera, y los abusos derivados de que sea sólo una victoria de hecho, no de derecho. El cruzado farmacológico pretendía que nadie tomara drogas, y ha logrado que haya muchos más usuarios, mucha más variedad en la oferta y un mercado negro grandioso. La asignatura pendiente es ir solventando el tema de la pureza, porque si sólo la dosis hace de algo un veneno, y sólo ella traza la frontera entre uso y abuso, necesitamos poder refinar esos productos para que nuestro empleo sea refinado, elegante.

Tampoco descartaría un retorno de la guerra, pues la cruzada contra el tabaco crece en vez de diluirse, y cualquier éxito en ese campo reanimará el fervor aplicado a la persecución de otras drogas. No olvidemos que la libertad nunca se ha regalado, y que el negocio del mesías/gángster consiste siempre en privarnos de ella por nuestro propio bien.

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