Juicio a la ‘Abuela Marihuana’: «Siempre pensé que estaba ayudando a los demás»

Fernanda de la Figuera, a la salida de los juzgados de Málaga | N.C.

Fernanda de la Figuera, a la salida de los juzgados de Málaga | N.C.

Visto en El diario.es.

Fernanda de la Figuera, la conocida activista por la regularización del cannabis de 76 años, fue juzgada este miércoles en Málaga. Tras cuatro horas de interrogatorios, quedó claro que nunca se lucró por suministrar cogollos de marihuana a los miembros del club que fundó con otras mujeres, Marías por María. Sin embargo, el fiscal mantuvo su acusación por entender que la asociación facilitaba o promovía el consumo de marihuana. Pide cuatro años de prisión para De la Figuera, que siempre ha defendido que cada cual, si así lo desea, cultive su propio cannabis. «En todo momento pensé que estaba haciendo algo que se podía hacer y que estaba ayudando a los demás», dijo en su alegato final.

Marías por María pretendía, según explicó De la Figuera, facilitar el acceso al cannabis a personas que pueden paliar sus dolores de artrosis, fibromialgia o reúma con los cannabinoides. Especialmente se trataba de ayudar a que mujeres pudieran acceder a la sustancia en condiciones de seguridad, dijo. No obstante, también el club que dirigía también admitió otro tipo de socios, hasta contar con unos 170. El objetivo era realizar un cultivo colectivo que facilitara el consumo a personas mayores de edad.

La asociación se constituyó legalmente en 2010 y fue registrada ante la Junta de Andalucía. En esa época proliferaban los clubes cannábicos al amparo de una interpretación jurisprudencial que parecía tolerarlos, de modo que la activista utilizó estatutos de otros clubes legales para constituir Marías por María.

Cada socio tenía su ficha con su consumo diario máximo, en la que se apuntaba la cantidad que retiraba. Pagaba una cuota anual que cubría los gastos del cultivo y de la asociación, que abría de lunes a sábado. Existía también un control de los gastos y las cuentas, según explicó el tesorero, juzgado junto a De la Figuera y el secretario.

«Todos nos conocíamos. Lo veía como una cooperativa», declaró uno de los socios, que ejerció labores de secretario. También declararon en juicio tres socias aquejadas de enfermedades graves. Una de ellas, una médica de profesión que sufrió cáncer de mama, relató que llegó a la asociación por indicación de un compañero. Según aseguraron las tres, Fernanda siempre les indicó que debían consumir únicamente en el local.  

Registros sin orden judicial

Todo se vino abajo el 2 de julio de 2014. En esa fecha, varios policías locales irrumpieron en el local, la detuvieron a ella, al tesorero y al secretario, y requisaron la marihuana. Lo hicieron sin orden judicial y, según admitieron los agentes en el juicio, aprovechando un descuido de unos usuarios. Desde hacía varios días vigilaban el local. Cuando vieron a dos personas entrar y salir en pocos minutos, los retuvieron y comprobaron que llevaban la droga. Suficiente para intervenir.

Lo que encontraron fue un local donde una decena de personas estaba fumando porros de marihuana. Todos eran socios. «Estaban sentados fumando en un rinconcito tranquilamente. [Los policías] entraron como los guerrilleros de Cristo Rey. Fue muy violento y desagradable», lamentó la activista.

Un par de meses más tarde, la Guardia Civil entró también en una finca y decomisó la marihuana destinada al suministro a los socios. Sin orden judicial y según ella, mediante engaño, porque todos en Alhaurín el Grande sabían quién es y lo que hace. Aunque una valla verde cubría la plantación, no se hacía demasiado por evitar el olor.

Los registros sin orden judicial han motivado una petición de nulidad, por la posible vulneración del derecho a la inviolabilidad del domicilio. No es la única sombra de la intervención. La defensa señaló las dudas sobre la cadena de custodia de la sustancia intervenida, que se destruyó pese a que se pidió realizar un contraanálisis amparado por la Audiencia Provincial.

Además, Xaquín Acosta, perito de parte, resaltó las incongruencias del análisis policial: entre otras, que se incluyeron las hojas en el pesaje, cuando las convenciones de Naciones Unidas únicamente consideran estupefaciente las flores.  En el juicio no quedó claro que lo decomisado superara los diez kilos, lo que es esencial para determinar la posible pena.

Los requisitos del consumo compartido

Fernanda de la Figuera ya ha sido absuelta dos veces, en 1995 y en 2010, en esta última ocasión por unos hechos parecidos. Cuando se abrió tímidamente la vía de los clubes de autoconsumo, vio una fórmula que entendió que era legal. En 2012, al recoger un premio, habló con orgullo de lo que estaba haciendo en la asociación. Sin embargo, su aspiración choca con una jurisprudencia confusa, que el Tribunal Supremo ha modificado en los últimos años, corregido por el Tribunal Constitucional.

Una sentencia de febrero de 2019 apunta la necesidad de evaluar cada caso de «consumo compartido», pero fija una guía genérica de requisitos para que sea asimilable al autoconsumo individual, y por tanto legal: que lo practiquen consumidores habituales, que ocurra en lugar cerrado, que sean grupos reducidos y determinados, y que no se rebasen ciertas cantidades. Según el abogado de De la Figuera, todos se cumplen: Marías por María tenía 170 socios (lejos de los cientos o miles de los que habla el Alto Tribunal), se identificó a doce personas en el local y otras dos fuera (todas socias) y las cantidades eran pequeñas.

Además, el abogado destacó las sentencias contradictorias, la existencia de otras asociaciones y el debate político para alegar que, en todo caso, cometieron un error invencible, una figura que rebaja uno o dos grados la pena: «No podía plantearse otra cosa que estaban actuando lícitamente».

El fiscal admitió implícitamente que no había indicios de que en su actividad hubiera ánimo de lucro. Sin embargo, añadió que no es necesario, porque para cometer el delito basta con promover, facilitar o favorecer el consumo, según el artículo 368 del Código Penal.

«Convencida de que lo estaba haciendo muy bien»

«Una es una optimista, hace las cosas con la mejor voluntad del mundo. Hace las cosas por ayudar a los demás, y a veces mete la pata. Y en esta ocasión, por lo visto metí la pata haciendo la asociación, pero yo estaba convencida de que estaba haciendo algo muy bien», dijo ella tras el juicio, rodeada de un centenar de simpatizantes venidos de Barcelona, Santander o, incluso, Los Angeles. Muchos de ellos vestían una camiseta con el lema «Todos somos Fernanda».

«Conocí a Fernanda en 1998 en la calle Cáñamo de Córdoba», explicó Pablo Ortega, de Guadix. «Llevo cinco años sin fumar, pero se merece mi apoyo. Le hice la obra de su casa, estuve ocho meses allí, y ella nunca se ha lucrado». Israel Benjumeda, llegado de Barcelona, lamentó la «persecución» que sufren las asociaciones. «En Barcelona hay más de doscientas asociaciones, unas mil en España, y aquí no duran ni un año». Ya a la puerta de los juzgados, los activistas entregaron una planta a Fernanda.

«No creo que merezca ir a la cárcel», dijo ella, que se ve como una «persona muy incómoda para las farmacéuticas», ahora que empiezan a concederse licencias, por su lucha por el autocultivo. «Creo que lo que hay que hacer es que cada cual cultive sus plantas y fume de lo que cultiva, porque no vas a fumar nada mejor de lo que tú cultivas».

MMMM2016 Manifiesto +, fuera etiquetas, suma no restes

Ausencia de uno, dejar de estar, no ser…
no me hallo, me callo, no estoy, no soy…
silencio, me diluyo, me atasco, me hundo…
no veo, no oigo , no sé, no soy, no estoy…
pruebas, me paro, no saboreo, no escucho …
más pruebas, no soy quien era, no fluyo, no doy…
pruebo, me hundo, me atasco, no floto, no huyo…
exploro y no encuentro un camino de vuelta…
da igual, no da, si da, que más da, si soy y si estoy…
erase que se era, soy lo que era, sigo siendo quien era…
floto, nado, no huyo, escucho, huelo, saboreo y fluyo…
no me paro, camino, bailo, si sé, si soy y si estoy…
claro que importa, si da, si que da, si soy quien era…
exploro, olfateo, encuentro, hurgo, hallo y no callo…
claro que da, si da, me exploro, me hallo y no callo…
me levanto, sueno, caigo, ando, crujo, fallo y hallo…
me muevo, limpio, hurgo, buceo, encuentro y salgo…
como y hablo, hablo y abro, busco, hurgo y no callo…
pica, escuece, duele y sale fuera, si soy quien era…
erase que se era, si soy la misma que era…
reparo, extirpo, curo, sana sana culito de rana
repongo, sano, si no se cura hoy se curará mañana
como, fumo, hablo, manifiesto, me hallo y no callo.

MANI•FIESTA•ACCIÓN, 7 de Mayo de 2016, Madrid.

Dejé de escribir cartas, a particulares me refiero, hace muchos años ahora sólo escribo cartas de reclamación o de queja, de reivindicación o de lucha, de impugnación o de aporte de documentación. En fin, papeles y más papeles, pura burocracia institucional.

El correo postal ha caído en desuso silenciosamente, sin hacer ruido, ya nadie escribe cartas como las de antes cuando se estaba lejos de las personas queridas y se esperaba ansioso sus respuestas que se releían mil veces… Ahora se mira al móvil y no a los ojos. Esto me hace pensar que al no mantener correo postal de puño y letra, actualmente no se sabe leer ni interpretar los textos. Se ha perdido el hábito de leer y de escribir, con calma, con alma…las personas leen pero no entienden lo que leen o lo corrigen a su antojo. Todo va demasiado rápido, ni siquiera las palabras se escriben completas, como si nos faltara el aire, el tiempo. Raudos y veloces los amantes escriben en sus móviles tkm, bss… ¿Qué coño significa eso para los amados?

En estos últimos años he sufrido cambios que se perciben en mi a primera vista, cambios me han obligado a abandonar muchas cosas para atender a mi salud, cambiar de rumbo y plantearme otras prioridades, inquietudes e intereses. He parado, madurado y aprendido, me he roto, me he reparado y he cambiado. He dejado de confiar pero no de comprender a los seres humanos, al menos a la gran mayoría… soy más selectiva, más antisocial y encuentro menos personas a las que me apetezca conocer mas allá de lo mínimo aceptable socialmente. Han sido dos tratamientos duros y sobre todo el segundo, me ha dañado y sacudido el soma y la psique. Me ha hecho recordar los malos tiempos de hace más de 20 años, cuando el dolor me lo provocaba la abstinencia de la heroína, cuando era toxicómana. Me ha hecho recordar el mono, los escalofríos, los dolores, el malestar diario, la pérdida de peso, los cambios de humor, la tristeza. Curiosa venganza poética la del tiempo porque ahora era la droga que tenía que sanar mi hígado dañado lo que me estaba enfermando. Los sudores, las nauseas, la falta de apetito, el insomnio, el frío constante, las siete pastillas diarias, hasta el hecho físico de tener que usar jeringuillas para pincharme el interferón ha supuesto para mi un verdadero calvario.

Me he enfurecido y endurecido, me he deprimido y llorado, he pensado en abandonar pero me he defendido, he peleado y he ganado, eso sí he terminado la batalla un poco más rota pero también más sabia y más sana. He sacado fuera muchos miedos, prejuicios y malos recuerdos que estaban aplastados por mis pies para que no me salpicarán ni a mi ni a los míos. Otros miedos, prejuicios y recuerdos guardados para la intimidad no los he sacado yo pero los han hecho públicos terceros del modo más descarnado, me los han sacado a la fuerza, a traición, sin miramientos, mostrándolos a otros como si se tratara de locos gigantes con los brazos amputados que corren alocadamente salpicando sangre a su paso, para mi son huéspedes acomodados, compañeros de viaje que conviven conmigo, discretos, sin ruidos…

Todo por mi libre elección de intentar sanarme y empezar el segundo tratamiento con sólo un 50% de posibilidades de éxito y utilizar únicamente los medicamentos o drogas legales de la farmacia hospitalaria para sanar mi hígado y aliviar los efectos secundarios de este tratamiento hospitalario sin recurrir a los medicamentos o drogas legales de la farmacia comunitaria que tanto malestar me causaron en el primer tratamiento sino utilizando una droga ilegal o medicamento llamado cannabis que se cultiva de manera alegal y se dispensa de un modo poco ortodoxo diría yo, lo cual encarece su valor si se utiliza como tratamiento coadyuvante y no sabes, no quieres o no puedes cultivar.

Si bien es cierto que ni la farmacia hospitalaria, ni el médico de familia, ni ninguno de los especialistas que me han tratado han considerado contraproducente mi decisión de utilizar exclusivamente el cannabis como paliativo al tratamiento tampoco han querido mojarse mucho más allá de preguntarme: “¿A ti te funciona? Pues ya está.” Curiosamente lo que si me he encontrado es con muchas dificultades para conseguir la marihuana, desde el camello que «te tanga» hasta los regalos terapéuticos que se han convertido en posteriores amenazas e intentos de chantaje, los vendedores de humo, las dificultades para acceder a un club si no te invita al menos un socio, encontrar profesionales médicos que te expliquen el modo adecuado de administración en tu caso o la variedad adecuada a tu patología o al malestar que pretendes aliviar y sobre todo, cierta oposición rancia al reconocerlo o fumar abiertamente entre mis familiares e iguales. Era y soy fumadora pero no era «fumeta» y continúa preocupándome más a día de hoy mi tabaquismo que el uso del cannabis.

Y no me quejo porque fui recomendada al mejor médico experto en el tema, el Dr. Fernando Caudevilla que tras una sola consulta médica sobre el uso del cannabis en mi caso, me tranquilizó y resolvió mis dudas. Me considero una privilegiada ya que disponía de los contactos y el dinero para pagar una consulta privada pero ya llevaba 1/3 del tratamiento y después de seguir todos los pasos requeridos para ser usuaria terapéutica de cannabis en el club al cual me asocié y donde se portaron genial conmigo (gracias chicos), me dirigí a la federación en Madrid para hablar con el médico de ésta, tras varios correos electrónicos, el envío de mis informes médicos y hacerme abrir una cuenta de Skype (que nunca he usado por cierto) he finalizado el tratamiento sin hablar con este médico. Hablé con él en persona en la Plaza de España al terminar la manifestación del año 2015 y os aseguro que no fue el mejor momento… era mi primera marcha de la marihuana y la disfrute con ganas.

Ya puestos en el tema de la “mani” que este año será el sábado 7 de mayo en Madrid, hacedme el favor de ir, id como os dé la gana, terapéuticos y/o lúdicos, mujeres y/u hombres, de aquí y/o de allá, pero id, no calléis, haced ruido, que se nos vea, igual que se nos ve todos los días por nuestros barrios, normalicemos pero no sigamos con el tema de los usuarios terapéuticos sin atender las individualidades y las necesidades en tiempo real de los pacientes porque el dolor no espera amigos, ni los tratamientos esperan y no es fácil entrar en el círculo cannabico, ni siquiera como terapéutico. Vamos a dejarnos de separaciones porque todos coincidimos en algo, somos personas usuarias de cannabis y lo usamos como nos place de modo individual o colectivo “…sin otro límite que la minoría de edad y el daño a terceros…” como bien dice Alejo Alberdi en Hipocondría cannábica “…sin olvidar que, después de décadas de estigmatización de todo consumidor de cannabis como como un enfermo necesitado de tratamiento, la obsesión fumeta por la salud no contribuiría en nada a la refutación de los estereotipos prohibicionistas, sino más bien a su confirmación.” Mi opinión es que si no se legaliza y sólo se regula, seguirá existiendo mercado negro, embaucadores y desconocimiento sobre la planta y sus verdaderos beneficios y posibilidades terapéuticas.

Las decisiones que he tomado me han hecho encontrarme, han hecho más soportable y llevadero el dolor en los duros momentos del tratamiento y con cada una de ellas he tenido que sincerarme conmigo, parar y buscarme de nuevo para saber quien soy y quien deseo ser ahora, en 2016. Y me declaro a favor de la legalización de las drogas quisiera que se legalizaran la tenencia, el cultivo, la producción, la distribución, la venta, el estudio y la dispensación del cannabis y de otro tipo de sustancias con probada utilidad lúdica o médica. Quiero que se termine esta farsa de guerra entre drogas legales e ilegales. Eso si, con cautela y con todas las medidas de educación, sociales, de control y sanitarias que se consideren oportunas por personas expertas en el tema. Como dice el anónimo: “De la piel pa’dentro mando yo, comienza mi exclusiva jurisdicción. Elijo yo aquello que pueda o no cruzar esa frontera. Soy un Estado soberano, y las lindes de mi piel, me resultan mucho más sagradas que los confines políticos de cualquier país.

Piensa y luego ya verás si existes. Y si ves que existes, vuelve a pensar porque desde ese instante tu meta es luchar por sobrevivir y tu fin dejar de existir. Es más, me pregunto si se puede dejar de existir y seguir pensando… Y sí, se puede. Vamos, que esto de ser un “ser vivo” es un bucle infinito, una puta «batalla» cotidiana contra la vida que te ha tocado vivir y contra el puñetero cuerpo cada vez más repleto de «heridas de guerra» que se te rebela continuamente buscando alivio al dolor.

Nunca me han gustado las etiquetas pero desde que nacemos estamos etiquetados. Diría que incluso antes de nacer ya estamos etiquetados por país o lugar de nacimiento, por familias, por géneros, por razas, por religiones o creencias, por tendencias políticas e incluso por apariencia física. En el colegio ya empieza el etiquetado social: «zanahorio«, «cuatro-ojos», «empollón«, «chivato«, «chino«, «gordo«, «tonto» y así una larga lista que se convierte en un continuo que nos va colocando en la posición que tendremos de adultos como si fuéramos productos de supermercado, etiquetados y «colocaditos» bien en las estanterías correspondientes.

Peleona” me han llamado, me llaman y me van a seguir llamando aunque yo me considero socialmente crítica y ajustada a derecho porque ante cada traba burocrática que entorpezca mi camino o el de los míos, voy a continuar peleando.

Enferma” me llaman ahora, aunque yo prefiero considerarme combatiente y superviviente y debo reconocer que por primera vez en mi vida me he sentido y me siento mermada; esto no me ha ayudado en mis luchas cotidianas sobre todo porque me paraliza y, aunque me cuesta admitirlo, mi recuperación no está siendo tan rápida y satisfactoria como esperaba.

Luchadora” me llamo porque eso es lo que he sido, soy y seguiré siendo aunque mis circunstancias estén cambiando y este cuerpo presente una nueva herida de guerra pero una «gran batalla ganada».

«Fumeta» me van a llamar ahora, aunque yo prefiero considerarme una paciente libre para elegir como tratar sus dolencias entre las drogas de la farmacia comunitaria con todos sus efectos secundarios legales y la yerba con todos sus efectos secundarios alegales.

Fotografía correspondiente al año 2015 en su recorrido por la Gran Vía.

 

10 cosas que hay que saber sobre el "chemsex"

Por Fernando Caudevilla.

1.- ¿Qué es el «chemsex»?

El término «chemsex» define el uso de algunas drogas psicoactivas en contextos de tipo sexual, sobre todo en población homosexual masculina. El uso de algunas sustancias entre varones homosexuales constituye un fenómeno emergente sobre el que se discute en circuitos profesionales al menos desde 2012 pero que ha saltado a los medios de comunicación tras la publicación de un editorial en el British Medical Journal y el estreno de un documental.

Lo que define el «chemsex» de forma específica no son tanto las sustancias como la intención o el objetivo de su uso, es decir facilitar las relaciones sexuales, intensificar las sensaciones y/o prolongar su duración. Estudios recientes han identificado un grupo de sustancias y un patrón de consumo que son característicos, que se describen en los puntos siguientes.

2.- ¿Cuales son las drogas implicadas?

Consumir sustancias para incrementar el deseo, desinhibirse o facilitar las relaciones sexuales no es ninguna novedad. En este sentido elalcohol es, sin duda, la sustancia más asociada a este tipo de contextos. Pero en relación con el «chemsex» las tres sustancias que más se han asociado con el fenómeno son:

  • Metanfetamina: (tina, meta, en inglés crystal, meth, ice…).:  . Es un estimulante que puede esnifarse, fumarse en pipa o papel de plata o inyectarse por vía intravenosa. Es activo a pequeñas dosis (en torno a 10-15 mg) y sus efectos duran entre 6-8 horas. Produce sensaciones de energía y euforia y disminución de la necesidad de comer o dormir. Por sus efectos estimulantes incrementa la frecuencia cardiaca y la tensión arterial y puede producir otros efectos adversos (mandibuleo, dificultad para orinar…). Puede producir dependencia psicológica de forma rápida. No debe confundirse con la MDMA (que también puede presentarse en forma cristalizada)
  • GBL/GHB: (G, bote, chorri… También conocido como éxtasis líquido aunque no guarda relación con la MDMA). Es un depresor del Sistema Nervioso Central con propiedades estimulantes o afrodisiacas en dosis medias-bajas. Se utiliza siempre por vía oral. El GBL es el precursor legal del GHB y se diferencia de éste último por su olor y sabor nauseabundo. Su principal problema es el riesgo de sobredosis (es difícil calcular la dosis a ojo si no se conoce la concentración del contenido con certeza). AQUÍ hay información más detallada sobre esta sustancia.
  • Mefedrona (4-Metilmetcatinona, Mefe): Es un estimulante sintético derivado de la catinona que puede esnifarse, utilizarse por vía oral o inyectarse. Los usuarios definen sus efectos a mitad de camino entre un estimulante clásico ( cocaína o anfetaminas) y el efectoentactógeno (buen rollo) de la MDMA. Al contrario que las anteriores es una nueva droga cuyo consumo empezó a detectarse a partir del 2008. Fue prohibida en 2010 y, posteriormente se han sintetizado análogos de legalidad y toxicidad indeterminada (4-MEC, 4-FMC…) que en ocasiones se venden como si fueran mefedrona.

 

Aunque la definición académica del Chemsex sólo hace referencia a estas tres sustancias, en la práctica también es frecuente el uso de otras como ketamina, MDMA, alcohol, cocaína, poppers… así como los fármacos para facilitar la erección (Viagra, Cialis…)

3.-¿Cuales son las motivaciones para su uso?

La motivación más evidente como con cualquier otra droga son los efectos placenteros, positivos o deseados: encontrarse más cómodo, tener menos inhibiciones, incrementar las sensaciones, buscar relaciones más intensas y/o prolongadas o la búsqueda de nuevas experiencias…

Algunas personas pueden utilizar estas sustancias para vencer sentimientos de vergüenza, complejos o problemas de tipo sexual, buscando reafimar su sexualidad, para tapar conflictos (asociados a la propia sexualidad, o al miedo al rechazo por infecciones como el VIH o la Hepatitis C…) . En estos casos la probabilidad de un uso problemático es mayor.

4.- ¿Es el «chemsex» un fenómeno exclusivo gay?

Existen pocos datos objetivos e investigaciones científicas al respecto. El fenómeno se ha detectado en población homosexual masculina de mediana edad, residente en grandes núcleos urbanos y que frecuentemente tiene experiencia previa con el uso recreativo de drogas en contextos de ocio. Es posible que la asociación entre este grupo y el chemsex sea específica y pueda explicarse por motivos de tipo sociológico.

Pero ni siquiera puede afirmarse que el «chemsex» sea un fenómeno «exclusivamente gay». En estos mismos entornos el uso recreativo de drogas o determinadas conductas y prácticas sexuales están más normalizados y tienen unmenor estigma social que en el resto de la población. Así, podría ser que, simplemente, sea un fenómeno más visible que en otros sectores de la población.

Las únicas encuestas específicas hasta el momento se refieren a población gay en Londres aunque hay datos indirectos que señalan que el fenómeno aparece también en otras muchas grandes ciudades de Europa.

5.- ¿Cual es la forma de consumo?

Como señalábamos en el punto anterior, la falta de estudios específicos obliga a ser prudente al describir el fenómeno. Es muy probable que exista una variabilidad muy alta. Algunas personas experimentarán con psicoactivos en contextos sexuales sólo de forma ocasional, otras los utilizarán de forma regular pero espaciando en el tiempo y utilizándolos de una forma sin consecuencias negativas de importancia. En otros casos la práctica del «chemsex» puede convertirse enhabitual y rutinaria, en cuyo caso el uso problemático es más probable.

Las sesiones de «chemsex» incluyen en ocasiones la práctica continuada de actividades sexuales durante muchas horas o incluso días, la búsqueda de multiples parejas sexuales a través de Internet y/o aplicaciones de movil(Grindr, Wapo, Scruff…) o el uso intravenoso de algunas drogas (metanfetamina o mefedrona). El enfoque sensacionalista de muchos medios de comunicación destaca estos elementos que, a nivel poblacional, sólo se presentan en una minoría dentro de una minoría de la sociedad.

6.- ¿Cuales pueden ser los riesgos de estas drogas?

Existen muchas formas distintas de vivir tanto la sexualidad como el uso de drogas y en principio todas son respetables mientras no afecten negativamente a otros. Utilizar drogas en contextos sexuales no es igual a tener problemas y los riesgos dependerán de factores relacionados con la persona, el patrón de consumo de la sustancia y el contexto. Muchas de las personas que utilizan dosis moderadas de drogas de uso recreativo de forma ocasional o esporádica y en contextos controlados no presentan consecuencias negativas de importancia derivadas de su consumo. Pero hay que tener en cuenta que las sustancias asociadas a las sesiones de «chemsex» tienen características que facilitan la aparición de problemas.

El potencial de adicción de drogas como el GBL/GHB o la metanfetamina es mayor al de otras sustancias. En usuarios habituales o diarios de GBL/GHB puede aparecer dependencia física con un síndrome de abstinencia, de características similares al del alcohol, al abandonar el consumo. La metanfetamina también tiene un elevado potencial dedependencia psicológica.

 Los estimulantes como la metanfetamina y la mefedrona pueden ser tóxicos en sobredosis (problemas cardiovasculares o cerebrovasculares). Con el uso continuado, pueden aparecer problemas de ansiedad y, sobre todo, de tipo paranoide (creer que los demás hablan mal de uno, que le persiguen, se ríen de él, etc). Los bajones de ánimo en las 24-48 horas después del último consumo son frecuentes, con una intensidad que puede variar desde la tristeza leve hasta los síntomas de depresión graves con ideas de suicidio.

La mezcla de ciertas sustancias puede ser particularmente grave o peligrosa. Por ejemplo, el uso de poppers en combinación con fármacos para facilitar la erección puede dar lugar a problemas de hipotensión graves. Con respecto al GHB, su margen de seguridad es escaso y pequeños incrementos en la dosis facilitan la intoxicación, que es aún más frecuente en combinación con alcohol. Los efectos de una única dosis de metanfetamina pueden durar hasta ocho horas y tomar otros estimulantes durante ese tiempo (cocaína, mefedrona, speed…) incrementa las posibilidades de problemas.

Algunas de las drogas utilizadas en sesiones de Chemsex pueden emplearse por vía intravenosa (mefedrona, metanfetamina). La inyección de drogas es la vía de administración más peligrosa y la que puede generar mayores problemas físicos, mentales o de adicción. En el caso de compartir jeringuillas existe riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas.

7.- ¿Qué otros riesgos de tipo contextual hay que considerar?

Como señalábamos en el punto anterior, los riesgos no tienen sólo que ver con la farmacología de las sustancias y, en el caso del Chemsex, los factores de tipo contextual son particularmente importantes.

En un estado alterado de consciencia la capacidad de tomar decisiones puede verse alterada. Bajo la influencia de las drogas puede ser más sencillo aceptar mantener relaciones con personas que no sean del agrado de uno o realizar prácticas a las que no se estaría dispuesto en condiciones normales. En determinadas prácticas fetichistas o sadomasoquistas esto puede ser particularmente importante.

Algunas drogas pueden producir episodios de amnesia temporal. La falta de sueño facilita la aparición de episodios de “black-out”: la persona está consciente y actúa con normalidad pero después no es capaz de recordar nada sobre lo que estuvo haciendo durante un determinado periodo de tiempo. Ladisminución del nivel de consciencia que producen algunas sustancias (que va desde la somnolencia hasta el coma profundo) puede facilitar los abusos sexuales y sexo no consentido en determinadas circunstancias.

El Chemsex puede llegar a ser un problema grave que interfiera en su forma de vida. Para algunos individuos el sexo sin drogas deja de tener interés y sólo son capaces de relacionarse bajo el efecto de sustancias. Otras personas pueden tender a “perder el control” y practicar de forma compulsiva el uso de drogas y sexo, incluso a pesar de haber experimentado consecuencias negativas o problemas de salud.

8.- ¿Cual es la relación entre el chemsex y las infecciones de transmisión sexual?

El uso de drogas puede ser un factor que dificulte el uso del preservativo como protección frente a infecciones de transmisión sexual. Pero el “Chemsex” no tiene por qué implicar de forma obligatoria sexo no protegido. Los pocos estudios científicos disponibles sugieren que para algunas personas el uso de drogas lleva a asumir más riesgos en este sentido mientras que para otras no.

En el año 2013 el 51% de los nuevos diagnósticos de VIH en España se registraron en población homosexual masculina. Es probable que las nuevas estrategias de tratamiento, que incluyen el uso de fármacos antirretrovirales de forma preventiva en personas VIH negativas, contribuyan a mejorar este panorama.

  • La PEP (post-exposure prophylaxis) implica ofrecer medicación durante un tiempo limitado a personas VIH negativas después de haber tenido un contacto ocasional de alto riesgo. Sus indicaciones, eficacia y seguridad están ya establecidas y aceptadas por la comunidad científica.
  • La PrEP (pre-exposure prophylaxis) supone el uso continuado de fármacos antirretrovirales en personas VIH negativas expuestas a prácticas de riesgo de forma habitual. Existen ensayos clínicos con muy buenos resultados, aunque existen controversias sobre su uso de forma generalizada (posibilidad de aparición de virus resistentes, efectos adversos, sostenibilidad económica entre otros)

 

En la actualidad el preservativo sigue siendo la herramienta más eficaz para protegerse de infecciones de transmisión sexual. No se trata sólo del VIH, sino además de otras infecciones como herpes genital, sífilis, uretritis, hepatitis… Algunas personas utilizan siempre preservativos, otras sólo lo emplean con desconocidos y algunas buscan de forma intencionada el sexo sin protección. Las motivaciones de las personas para escoger distintos niveles de riesgo son muy variadas, y las decisiones individuales en este sentido deberían tomarse de forma libre, consciente, reflexiva y con los mejores datos científicos disponibles. Desde una perspectiva sanitaria y con el grado de conocimiento actual, la PEP o la PrEP deberían considerarse como complementarias al uso del preservativo y no como una alternativa.

9.- ¿Qué medidas de reducción de riesgos pueden adoptarse?

Como señalábamos, existen una serie de riesgos derivados de las características farmacológicas de las sustancias implicadas. Pero otros factores tienen que ver con el contexto y la actitud de la persona y, por tanto, se puede actuar sobre ellos para conseguir un uso más seguro que sea a la vez más placentero.

  • Mantener relaciones con personas a quienes se conoce previamente disminuye la posibilidad de tener problemas, sobre todo en determinadas prácticas que implican limitación física (bondage, ataduras, cuerdas, esposas…) o violencia física.
  • Es razonable tomar una serie de precauciones mínimas a la hora de citarse con un completo desconocido. No se trata de caer en la paranoia sino de aplicar medidas de sentido común, como evitar lugares poco seguros o aislados. Es recomendable obtener un mínimo de datos (por ejemplo, contactando a través de WhatsApp o SMS), lo que facilitaría identificar a una persona en caso de problemas.
  • Es importante pactar las condiciones sobre lo que se está dispuesto a hacer y lo que no, tanto en lo que tiene que ver con sustancias (tipo, vía de administración…) como en lo relativo a prácticas sexuales. Conocer cuáles son los límites de uno mismo y respetarlos.
  • Sí se practica sexo en grupo con penetración anal, la persona que ejerce de activo debería cambiar el preservativo en cada cambio de pareja. Los consoladores y dildos también deben recubrirse con un preservativo. Existen lubricantes con base de agua, silicona o aceite, que son más o menos adecuados para cada tipo de práctica.
  • Algunas drogas como la MDMA o la ketamina modifican las percepciones corporales de dolor, lo que puede facilitar lesiones en prácticas como el fisting o el uso de dildos de gran tamaño. Por el mismo motivo, el uso de anestésicos locales como la lidocaína o la cocaína aplicados directamente en el pene o el ano puede ser peligroso.
  • En el Chemsex, “menos es más”. Las sesiones muy largas facilitan la aparición de efectos adversos tanto físicos como psicológicos, así como bajones más intensos y duraderos. Combinar sexo y drogas de forma habitual puede llevar también a la dependencia psicológica o a no disfrutar del sexo sin sustancias.
  • Es fundamental conocer las características de cada sustancia: duración de los efectos, dosificacion, vía de administración, combinaciones potencialmente tóxicas … Si es posible, las sustancias deberían ser analizadas en un Servicio de Análisis de Drogas, lo que permite estimar purezas y descartar adulteraciones.
  • En el caso de utilizar la vía intravenosa de consumo, es imprescindible conocer bien las técnicas de intención y en ningún caso compartir jeringuillas con otras personas.

 

10.- ¿Dónde puedo encontrar más información o ayuda?

El Chemsex es un fenómeno relativamente nuevo, existen pocos recursos específicos y un desconocimiento generalizado por parte del personal sanitario. A estos problemas hay que añadir la tendencia de algunos profesionales en emitir juicios de valor o moralizar sobre aspectos que tienen que ver con el comportamiento sexual o el consumo de drogas.

En España, ONGs como EnergyControl, AiLaket o Hegoak como proporcionan información objetiva y realista sobre drogas, desde una perspectiva de reducción de riesgos, además de contar con Servicios de Análisis de Drogas. Otras webs dirigidas al público LGTB como navegaseguro omasmorbomenosriesgos abordan aspectos sobre salud sexual con un enfoque parecido. En inglés, la página de referencia es chemsexsupport.com

Si necesitas una asesoría personalizada sobre este tema, crees que necesitas más información o sientes que el uso de drogas en contextos sexuales te puede estar causando de algún tipo de problema podemos concertar una cita presencial o a través de videoconferencia para valorarlo.

Algunas reflexiones en torno al “chemsex”

Imagen

Por Fernando Caudevilla Gálligo

Médico de Familia. Experto Universitario en Drogodependencias, Grupo de Intervención en Drogas de la semFYC. Energy Control.(ABD)
www.doctorcaudevilla.com

Algunas reflexiones en torno al “chemsex”

Fernando Caudevilla (1,2), Claudio Vidal (2), Nuria Calzada (2)
  1. Médico de Familia. Grupo de Intervención en Drogas de la sociedad española de medicina familiar y comunitaria (semFYC)
  2. Psicólogo/a. Energy Control, Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD)

El rigor informativo, la objetividad o la prudencia son poco frecuentes en las noticias sobre las drogas que se difunden a través de los medios de comunicación. La exageración, la divulgación de noticias no contrastadas o la generalización de sucesos excepcionales centran bien la atención del espectador hasta la siguiente pausa publicitaria, pero también contribuyen a la creación de alarma social, además de transmitir prejuicios e imágenes sesgadas sobre la realidad.

Las “drogas caníbales” son el perfecto ejemplo de este tipo de situaciones. La leyenda se creó en Mayo de 2012 tras una agresión a mordiscos entre dos mendigos que se asoció a la ingesta de MDPV (metilendioxipirovalerona), suposición que posteriormente resultó ser falsa (1). Sin embargo las noticias sobre “ataques caníbales” asociados a MDPV se han multiplicado durante 2013 y 2014, siempre basadas en suposiciones, rumores e ilustradas con videos de Youtube en los que se muestra a pacientes agitados, cualquiera que sea la causa. No existe un solo caso reportado en la literatura científica mundial que asocie a la MDPV con “ataques caníbales” ni ningún dato para presuponer este extremo, más allá del hecho de que todos los estimulantes pueden inducir agresividad a dosis elevadas o en personas predispuestas. La “flakka” (alfa-PVP) ha sido el trending topic en drogas durante este verano sin ninguna justificación epidemiológica o de otro tipo. Esta nueva droga (patentada nada menos que en 1967) no sólo induce canibalismo y ataques zombis sino que además “otorga la fuerza de Hulk” (2,3). En realidad la alfa-PVP se lleva detectando esporádicamente como adulterante del MDMA al menos desde hace dos años (4) sin que se hayan comunicado episodios parecidos a The Walking Dead o Los Vengadores. En el verano de 2011 fue el turno del estramonio, enésima “nueva droga de moda”, tras una intoxicación accidental de dos jóvenes en una fiesta rave. Podríamos seguir la lista de leyendas urbanas con el “eyeballing” (ingesta de alcohol a través de la mucosa conjuntival), el “tampodka” (intoxicaciones etílicas utilizando tampones vaginales), etc.

La previsión para la temporada 2015-2016 es que la última “nueva moda en drogas” a nivel mediático sea el “chemsex”. El término define el uso intencional de sustancias psicoactivas en contextos de tipo sexual, sobre todo en población homosexual masculina. El uso de sustancias como el gamma-hidroxibutirato (GHB), gamma-butirolactona (GBL), mefedrona (4-metilmetcatinona, 4-FMC) o la metanfetamina con esta finalidad entre varones homosexuales constituye un fenómeno emergente sobre el que se viene hablando en circuitos profesionales al menos desde 2012, pero que ha saltado a los medios de comunicación tras la publicación de un editorial en el British Medical Journal (5) y el estreno de un documental (6) el pasado mes de Noviembre.

El editorial del BMJ es prudente en la presentación de los hechos y riguroso en su análisis a partir de los pocos datos objetivos disponibles. Destaca que se trata de un fenómeno minoritario dentro de la comunidad gay, discute las posibles implicaciones para la Salud Pública e invita a establecer alianzas entre los distintos dispositivos y recursos implicados. Pero la interpretación en prensa escrita del artículo científico ha consistido en noticias con titulares como “Maratón de sexo y droga en Chueca” (7) “Una moda en auge con graves riesgos para la salud” (8) o “72 horas de sexo y drogas” (9) por poner sólo unos ejemplos. La descripción del fenómeno es muy similar en casi todos los casos: a partir de unas cuantas opiniones o testimonios personales, se construyen relatos sobre orgías multitudinarias organizadas a través de Internet o aplicaciones de teléfono móvil en las que se practica sexo desenfrenado en grupo y se consumen drogas que intensifican el placer sexual de forma intensiva durante varios días. La experiencia es tan extremadamente satisfactoria que la mayoría de quienes la prueban quedan enganchados sin remedio. Lo que el BMJ considera como una hipótesis (asociación con prácticas de riesgo y sexo sin protección que puedan incidir en la epidemiología de infecciones de transmisión sexual) se presenta en los medios como una consecuencia inevitable y consustancial a este tipo de encuentros (9). El editorial de la revista científica señala la ausencia de estudios o encuestas específicas que permitan estimar la magnitud del fenómeno, pero en la prensa el diagnóstico ya está hecho y términos como “fenómeno creciente”, “moda en auge” o “nueva tendencia” aparecen de forma casi constante.

Es importante destacar que no pretendemos minusvalorar la importancia del fenómeno del “chemsex¨. Los ejemplos que describíamos al principio de este texto son fantasías o malinterpretaciones de hechos ocasionales. El asunto que nos ocupa es real y, posiblemente importante desde una perspectiva de Salud Pública. Los pocos estudios científicos publicados se circunscriben a determinados circuitos en zonas concretas de Londres, pero este patrón de consumo también se está detectando desde hace al menos un par de años en grandes ciudades en España. Probablemente existe una minoría de usuarios que se encuentra expuesta a un riesgo muy elevado, derivado del potencial de dependencia de algunas sustancias (metanfetamina), su escaso margen de seguridad (GHB, GBL), vías de administración (que incluyen el uso de vía intravenosa o slamming) así como por prácticas de riesgo derivadas del sexo no protegido. La doble estigmatización derivada de conductas sexuales no normativas y uso de drogas ilegales puede ser un problema para muchos usuarios a la hora de buscar tratamiento. Estimar la prevalencia del fenómeno, estudiar sus características y conocer las creencias, motivaciones y percepciones de estos usuarios es necesario de cara a poder desarrollar estrategias preventivas adecuadas.

De hecho ni siquiera podemos afirmar con seguridad que el “chemsex” sea un fenómeno exclusivo de población gay. El uso recreativo de drogas o determinados comportamientos sexuales están más normalizados entre ciertas subculturas de este colectivo y podría ser que, simplemente, su visibilidad fuera mayor. Por otra parte el uso de drogas psicoactivas asociado a la actividad sexual es tan antiguo como la propia humanidad, y es seguro que existen patrones de conducta muy distintos (tanto en el número, frecuencia, cantidad y pauta de consumo de las sustancias como en el tipo y las características de las prácticas sexuales) que implican riesgos más o menos importantes.

El editorial del BMJ dedica casi un tercio de su texto a exponer la necesidad de destinar recursos para la investigación y la prevención, y destaca aspectos como los problemas de financiación o la adecuada formación de los profesionales sanitarios. Pero no encontrarán nada de esto en los medios de comunicación. La asociación entre minorías sociales, drogas estigmatizadas, nuevas tecnologías y sexo extremo constituye un filón para que el espectador lea una noticia o esté entretenido hasta la siguiente pausa publicitaria. El autodenominado periodismo de investigación debería de consistir en algo más que relatar experiencias reales pero extremas. También debería intentar establecer su auténtica dimensión, indagar en las posibles causas del fenómeno, o al menos preguntar a los responsables técnicos y políticos si tienen pensado hacer algo al respecto o cómo se gestionan los recursos destinados a la prevención y la reducción de riesgos. Pero en su lugar se incide en los aspectos más extremos y llamativos, lo que contribuye a perpetuar estigmas y prejuicios sobre determinadas minorías, en este caso de tipo sexual. Por otra parte la forma en que se resaltan los elementos positivos ( “actividad de moda”, “sexo durante días”, “drogas afrodisiacas”, “placer incontrolable”) puede ser un elemento de atracción o facilitador del consumo.

Algunos de los más prestigiosos profesionales de la sociología y la antropología han destacado la influencia de los medios de comunicación en la difusión y popularización de algunas drogas en España a lo largo de las últimas décadas. Aunque en menor escala, lo que estamos viendo y leyendo sobre el “chemsex” presenta elementos comunes con la cobertura informativa que se hizo sobre la heroína a principios de los 80 (10) o sobre el MDMA (11) a finales de la misma década. No se trata de censurar o decir a los medios como deben de hacer su trabajo. Pero sí conviene aprender de los errores del pasado y valorar las cosas en su justa medida. Los datos disponibles sobre el “chemsex” indican que es un fenómeno que no debe ser ignorado, aunque tampoco magnificado ni enfocado desde perspectivas sensacionalistas. Se trata de un reto para los profesionales sanitarios, autoridades políticas, sociedad civil y también para los medios de comunicación.


  1. Comunicado de prensa: la droga caníbal ¿realidad o ciencia ficción? URL disponible en:http://energycontrol.org/noticias/539-comunicado-de-prensa-la-droga-canibal-irealidad-o-ciencia-ficcion.html (Acceso 18/12/2015)
  2. Llega a España la ‘droga de Hulk’, una sustancia que provoca sensación de superfuerza, alucinaciones y agresividad. URL disponible en: http://www.lasexta.com/noticias/sociedad/llega-espana-droga-hulk-sustancia-que-provoca-sensacion-superfuerza-alucinaciones-agresividad_2015072200209.html (Acceso 22/07/2015)
  3. Flakka, la ‘droga de Hulk’, ya está en España. URL disponible en:http://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/201507/22/droga-hulk-20150721113023.html (Acceso 22/07/2015)
  4. Éxtasis (MDMA) adulterado con alfa-PVP un potente estimulante. URL disponible en:http://energycontrol.org/analisis-de-sustancias/resultados/alertas/513-extasis-mdma-adulterado-con-alfa-pvp-un-potente-estimulante.html (Acceso 23/10/2013)
  5. McCall H, Adams N, Mason D, Willis J. What is chemsex and why does it matter? BMJ. 2015 Nov 3;351: 5790. doi: 10.1136/bmj.h5790.
  6. Watch the Trailer for Our New Film, ‘Chemsex’ . URL disponible en:http://www.vice.com/en_uk/video/watch-the-trailer-for-our-new-film-chemsex-422 (Acceso 18/12/2015)
  7. Maratón de sexo y droga en Chueca . URL disponible enhttp://www.elmundo.es/madrid/2015/11/03/56393728ca4741b8788b462e.html (Acceso 18/12/2015)
  8. Una moda en auge con graves riesgos para la salud URL disponible en http://www.abc.es/sociedad/abci-drogas-y-sexo-o-chemsex-moda-auge-graves-riesgos-para-salud-201511152119_noticia.html (Acceso 18/12/2015)
  9. El ‘chemsex’ (72 horas de sexo y drogas) y otras prácticas de riesgo favorecen la transmisión del VIH. URL disponible en: http://www.heraldo.es/noticias/suplementos/salud/2015/11/25/el-chemsex-horas-sexo-drogas-otras-practicas-riesgo-que-aumentan-los-contagios-vih-651840-1381024.html (Acceso 01/12/2015)
  10. Uso JC. “¿Nos matan con heroína?” Ed. Libros Crudos 2015
  11. Gamella F et al. (2015). El triunfo mediático del «éxtasis». Drogas de síntesis en la prensa española, 1987-2000. En J. García del Castillo y C. López (Eds.), Manual de estudios sobre cocaína y drogas de síntesis (pp.59-116), Madrid: Edaf. URL disponible en:https://www.researchgate.net/publication/272575948_El_triunfo_mediatico_del_extasis_Drogas_de_sintesis_en_la_prensa_espanola_1987-2000

Visto en Lasdrogas.info.

Riesgos asociados al consumo de Éxtasis [3]

Imagen

Por Fernando Caudevilla

Entrada original en Cannabis Magazine.

IV.8. Tolerancia

El cuerpo humano tiene una gran capacidad de adaptación ante los estímulos externos. El desarrollo de la musculatura ante el ejercicio físico repetido o el cambio de color de la piel tras la exposición a los rayos del sol son ejemplos de respuestas del organismo ante determinadas situaciones. De la misma forma, al tomar algunas sustancias de forma repetida, el cuerpo «aprende» a eliminarlas de forma más rápida y eficaz, y además aparecen cambios en el sistema nervioso que compensan sus efectos. A este fenómeno, que aparece sólo con determinados fármacos o drogas, se le conoce con el nombre de «tolerancia».

Con la MDMA la tolerancia farmacológica aparece de forma muy rápida. En las notas de Shulgin (Shulgin y Shulgin, 1991) se hace referencia a un estudio en el que «se consumió MDMA a las 9:00 a.m. todos los días durante casi una semana (120 miligramos el primer día y 160 miligramos los días siguientes) y hacia el quinto día no se obtuvieron efectos de la droga excepto cierta midriasis (dilatación pupilar). E incluso ésta desapareció al sexto día. (…) Una abstinencia completa de cualquier droga durante otros seis días produjo la inversión de esta tolerancia, y 120 miligramos de MDMA produjeron sustancialmente los efectos esperados». Muchos usuarios recreativos han experimentado alguna vez esta misma situación y saben que, al consumir MDMA durante dos días seguidos, los efectos son menores. Además, los efectos adversos durante la experiencia y en los días siguientes se incrementan de forma notable.

fotoextasistolerancia aumentando las dosis de forma sucesiva. A corto plazo esta estrategia funciona relativamente bien con drogas como el alcohol, la cocaína, la heroína o las benzodiacepinas, aunque también es uno de los motivos que explican el elevado potencial de adicción de estas drogas. Con la MDMA el aumento de las dosis lleva aparejado un incremento en los efectos adversos a corto y medio plazo y pérdida de los efectos deseados, lo que limita el potencial de abuso de esta sustancia para la mayoría de las personas. El tiempo mínimo para revertir la tolerancia parece ser de una semana, aunque algunos usuarios recreativos que utilizan MDMA de forma continuada cada fin de semana pueden llegar a utilizar dosis de diez, quince o veinte pastillas al cabo de unos meses.

El fenómeno de tolerancia no se desarrolla sólo frente a una droga determinada, sino que puede presentarse al tomar otras que tengan una estructura química parecida. Esto se conoce con el nombre de «tolerancia cruzada». En ratas (Zacny et al., 1990) se ha demostrado que existe tolerancia cruzada entre la MDMA y la metanfetamina, pero no entre la MDMA y la mda. Con respecto a la mda, en sus trabajos Shulgin también menciona un experimento en el que, después de haber consumido MDMA en días sucesivos y desarrollar tolerancia completa a esta droga, «se administró 120 mg de MDA y la respuesta fue sustancialmente normal con la misma cronología, rechinar de dientes y, como mucho, una ligera disminución en los efectos mentales». A falta de más estudios, los datos sugieren que la tolerancia cruzada entre MDMA y metanfetamina es mayor que la que aparece entre MDMA y mda, pese a ser las tres drogas muy parecidas en cuanto a su estructura química.

IV.9. Pérdida de la magia.


Muchas de las personas que toman éxtasis relatan que la primera vez tuvo una intensidad y profundidad que no se presenta en ninguna de las siguientes ocasiones. Algunas personas refieren además que algunas de las características que más valoran de la MDMA se van perdiendo a lo largo del tiempo, según adquieren mayor experiencia con la droga. Este hecho parece característico de la MDMA o al menos no se comunica con esta frecuencia con otras drogas. Entre los diferentes motivos para dejar de consumir alcohol o cocaína no suelen citarse razones como que «la experiencia ya no aporta nada nuevo» o «los efectos que me gustaban son cada vez menores». Además, este fenómeno es diferente al de la tolerancia farmacológica, pues puede presentarse incluso dejando espacios razonables de tiempo entre los consumos y parece estar más relacionado con la cantidad total de MDMA consumida a lo largo de la vida que con la frecuencia de administración. Aunque se ha propuesto el término científico «tolerancia crónica» para definir esta propiedad, es más conocida por la denominación utilizada originalmente por Shulgin: «pérdida de la magia» (loss of magic).

La «pérdida de la magia» no se manifiesta de la misma manera en todas las personas. Se suele decir que la intensidad de la experiencia disminuye de forma notable a partir de las diez o doce primeras veces aunque hay personas que lo manifiestan desde la segunda o tercera ocasión y en otras no se presenta de forma pronunciada a pesar de haber tomado MDMA durante años. En ese sentido, es muy llamativo que este fenómeno se haya observado en distintos estudios sobre usuarios recreativos (Parrott, 2005), pero no en entornos psiconáuticos o terapéuticos. En el estudio sobre psiquiatras que habían consumido MDMA (Liester et al., 1992) se preguntó sobre este asunto a los catorce que habían consumido MDMA en más de una ocasión y «ninguno dijo haber utilizado dosis progresivamente elevadas de MDMA ni se encontraron cambios de importancia con el uso repetido en la intensidad, placer o introspección obtenidas con la experiencia», aunque algunos de ellos habían tomado MDMA entre 10 y 25 ocasiones diferentes. No es posible obtener conclusiones definitivas a partir de tan pocos casos, pero los datos sugieren que las diferencias en el contexto, las expectativas, las motivaciones y la forma de uso pueden tener alguna relación con la «pérdida de la magia».

Tampoco puede aceptarse como una verdad inalterable el hecho de que «la primera vez es la mejor». Este tipo de mensajes, como el propio fenómeno de la «pérdida de la magia», puede tener un efecto importante de sugestión sobre el consumidor. En realidad, bastantes usuarios recreativos disfrutan más de su segunda prueba, en la que el miedo a lo desconocido y las barreras psicológicas a la experiencia son menores. Por supuesto, la cantidad de MDMA que se utilice también es determinante y sólo es posible sentir los efectos en toda su magnitud con una dosis suficiente. En cualquier caso, la diferencia entre los efectos de las primeras tomas y las siguientes puede explicarse por el efecto de la novedad. Por ejemplo, la primera vez que un niño descubre un parque de atracciones quedará fascinado por el festival de luces, sonidos y colores que se presenta ante sus ojos. Es seguro que ese niño seguirá encantado con la noria y los tiovivos en sucesivas visitas, pero no de la misma forma: el efecto sorpresa de la primera vez, la sensación de descubrimiento de un territorio desconocido, se habrá perdido para siempre. Por supuesto, si el niño continúa yendo todos los fines de semana al parque de atracciones como actividad principal de su tiempo de ocio, es previsible que al cabo de pocos meses termine cansado y asqueado de los payasos y el tren de la bruja. De la misma forma y sin necesidad de que aparezca tolerancia farmacológica, la persistencia en el uso de éxtasis en los mismos contextos y con las mismas motivaciones termina necesariamente aburriendo a la mayoría de las personas.

Si el mismo niño acude al circo, la visión de las fieras le producirá una mezcla de asombro, admiración y miedo. Para la mayoría de los adultos, sin embargo, este espectáculo produce lástima o tristeza. Así, la disminución o el cambio en los efectos puede explicarse como consecuencia de los cambios de tipo psicológico y vital que se producen en las personas a lo largo del tiempo. Los consumidores que dicen que «el éxtasis de ahora es peor que el de hace diez años» no caen en la cuenta de que ellos tampoco son los mismos que eran hace diez años. La propia experiencia con MDMA puede ser un elemento muy importante en estos cambios siempre que la persona sea consciente de esto y esté dispuesta a asumirlo. Algunas personas son capaces de incorporar a su vida cotidiana elementos y experiencias que han vivido bajo los efectos del éxtasis. Es posible aprender formas diferentes de relacionarse y comunicarse con los demás, así como comprenderse a uno mismo y entender su propia vida de una forma más cálida. Para Bruce Eisner (Eisner, 1995), la MDMA no produce tanto un «estado alterado de consciencia» como un «estado alternativo de consciencia» en el que las defensas psicológicas se desvanecen, pero que constituye una experiencia real en sí (entendiendo real como «cotidiano» o «habitual»). Desde esta óptica, cuando los elementos del estado alternativo de consciencia se incorporan en la consciencia habitual, la diferencia entre los dos estados se reduce y por tanto los efectos de la MDMA son menores. El consejo de Eisner en ese momento es: «cuando hayas recibido el mensaje, cuelga el teléfono», indicando la necesidad de suprimir o reducir el uso de MDMA una vez que se ha aprendido todo lo que la sustancia puede dar de sí.

Desde otro punto de vista, hay factores de tipo neuroquímico que pueden contribuir a explicar la «pérdida de la magia». Las neuronas del cerebro están acostumbradas a liberar una cantidad de serotonina que se acopla a un número determinado de receptores. Cuando el cerebro se habitúa a liberar grandes cantidades de serotonina, el número y la densidad de los receptores de las sinapsis disminuyen como una respuesta adaptativa para compensar este efecto. Esta regulación a la baja de los receptores (que no implica un efecto tóxico y se ha vinculado con el mecanismo de acción de algunos antidepresivos ?Meyer, 2001?) aparece también en el consumo humano de MDMA (Reneman, 2000). Es posible que estos cambios neuroadaptativos estén en relación con el fenómeno de la «pérdida de la magia».Aunque los receptores muestran una tendencia a recuperar su densidad previa tras abstinencias prolongadas, no está claro si vuelven a la situación previa ni cuánto tiempo tardan en hacerlo.

IV.10. Potencial de abuso:

Las encuestas y estudios sobre el consumo de MDMA nos muestran que la mayoría de los usos son de tipo experimental o esporádico. Muchas de las personas que prueban el éxtasis no vuelven a utilizarlo nunca más o lo hacen de forma puntual, bien porque ya han satisfecho su curiosidad, no sienten la necesidad ni el interés de hacerlo o simplemente no tienen un acceso sencillo a la sustancia. Otras personas repiten la experiencia con regularidad, aunque la frecuencia con la que lo hacen puede ser muy variable. Algunos toman MDMA cada mes, o cada dos o tres meses, evitando la aparición de tolerancia y disminuyendo el efecto de«pérdida de la magia». Otras personas tienen patrones de consumo más frecuente, aunque el número de personas que la usa semanalmente durante largo tiempo es escaso. Según las encuestas del pnd, el número de personas de entre 15 y 64 años que ha tomado éxtasis alguna vez en su vida ha experimentado una tendencia creciente (2% en 1995 frente a 4,2% en 2003), mientras que el número de personas que dicen haberlo tomado en el último mes (lo que suele correlacionarse con el consumo habitual) tan sólo pasó del 0,3% en 1995 al 0,4% en 2003 (pnd, 2003).

Así, propiedades farmacológicas como las de tolerancia y «pérdida de la magia» hacen que el potencial de adicción de la MDMA sea bajo. O por lo menos según el sentido clásico del término. Para la mayoría de las personas, la adicción suele asociarse con la imagen del heroinómano o el alcohólico: personas que consumen una droga de forma diaria y en cantidades crecientes durante largos períodos de tiempo, incapaces de controlar su consumo de drogas a pesar de esforzarse, que no utilizan drogas por el placer de sus efectos sino para ser capaces de funcionar con relativa normalidad y evitar un síndrome de abstinencia y que por lo general acaban teniendo graves problemas de salud, familiares y económicos. Es en ese sentido en el que se puede considerar que el potencial de adicción de la MDMA según este modelo es prácticamente nulo. En todo el mundo sólo hay descritos tres casos que se podrían encuadrar en esta categoría de «adictos al éxtasis» (Jansen, 1999). Se trataba de consumidores intensivos de alcohol y otras drogas ilegales, con antecedentes familiares de enfermedades mentales graves, que llegaron a la administración intravenosa diaria o intranasal de dosis altas de MDMA. Uno de ellos, tras haber presenciado una escena de asesinato y suicidio, desarrolló un trastorno de estrés postraumático. Pero, por las características peculiares de estos consumidores, este tipo de casos no pueden considerarse como representativos y constituyen una anécdota excepcional.

Sin embargo, los estudios más importantes sobre patrones de consumo de usuarios recreativos reflejan la existencia de una minoría de personas que utilizan MDMA con una frecuencia muy elevada. En el estudio español más completo sobre patrones de consumo de éxtasis (Gamella, 1997) se describe la existencia de un 14% de usuarios intensivos (han tomado entre 100 y 399 veces) y compulsivos (más de 400 veces). Un 2,9% de los 418 usuarios entrevistados tomaban éxtasis «más de diez veces al mes». Los datos son similares a los de otro estudio australiano (Solowij, 1992) sobre cien usuarios, en los que el 8% manifestaba tomarlo todos los fines de semana y un 3% varias veces a la semana, o una encuesta de una universidad británica en Internet en la que el 12% de los 282 participantes había tomado MDMA en cien ocasiones o más (Scholey, 2004).

Así, una minoría de usuarios presentan patrones de consumo que no pueden ser clasificados como de «dependientes» en el sentido clásico de la palabra pero en los que se puede hablar de un consumo excesivo o problemático, con riesgos evidentes para la salud física y mental. Estas personas suelen ser individuos con alta impulsividad, y dificultad para controlar sus impulsos, que también tienen problemas con otras drogas legales o ilegales (Lieb, 2002). En la mayoría de los casos el consumo excesivo de MDMA puede considerarse como un síntoma que aparece en determinadas personalidades, más que como un problema generado por la sustancia. En otros casos estos patrones de consumo pueden estar en relación con un intento de «automedicación». El caso descrito por Jansen de un paciente con estrés postraumático es un buen ejemplo. Al hablar de la tolerancia, se mencionó que la administración repetida de MDMA da lugar a aparición de efectos anfetamínicos, que pueden ser precisamente los deseados por cierto tipo de consumidores. En cualquier caso, estos patrones de consumo sólo se han descrito en usuarios recreativos y nunca con otros tipos de usos de la MDMA. Aunque pueda parecer una obviedad, este hecho resalta la importancia de los factores de tipo contextual en el desarrollo de patrones de consumo problemático de drogas.

Las encuestas de población proporcionan una especie de «foto fija» que nos muestra un pequeño número de consumidores intensivos. Pero es muy importante conocer cuál es la evolución de este fenómeno en el tiempo. ¿Qué sucede con los patrones de consumo de estas personas al cabo de unos años? Como se comentó en el capítulo sobre trastornos psiquiátricos, los estudios de seguimiento de poblaciones son los más adecuados para responder a esta pregunta. La misma población utilizada en el estudio sobre salud mental en Zurich se aprovechó para investigar la evolución de los patrones de consumo durante cuatro años (von Sydow, 2002). Después de ese período, el 87,7% de los jóvenes que al principio del estudio decían haber tomado éxtasis de forma ocasional o esporádica y el 70% de los que eran usuarios intensivos habían dejado de consumir. Según los resultados de esta investigación, para la mayoría de los usuarios recreativos el consumo de éxtasis forma parte de una etapa en su vida que finaliza al llegar a la edad adulta, incluso en muchos de los consumidores intensivos. Sin embargo, como en otros muchos aspectos y actividades de la vida, existe una pequeña proporción de personas que persisten en el uso de esta sustancia de forma compulsiva.

 

SEGUIR LEYENDO

Capítulo 1Capítulo 2 – Capítulo 3

Riesgos asociados al consumo de Éxtasis [2]

Dos de los factores que suelen preocupar más a los consumidores de drogas -en este caso de MDMA- son por un lado el peligro de muerte o lesiones físicas que ello pueda conllevar y por otro la neurotoxicidad de la sustancia en si. ¿Nos come las neuronas? Sigue leyendo y encontrarás respuestas.

Por Fernando Caudevilla

Entrada original en Cannabis Magazine.

6. Mortalidad.

Los datos más detallados y completos sobre la mortalidad provocada por el éxtasis provienen del Reino Unido, país en el que se estima que hay unas 730.000 personas que lo consumen habitualmente (The Observer, 28/9/03). Entre 1996 y 2002 se detectaron un total de 202 muertes relacionadas con mdma y derivados (Schifano, 2004), con una tendencia progresivamente creciente (doce fallecidos en 1996-1997, frente a 72 en 2001-2002). Los análisis toxicológicos detectaron mdma en 143 casos; en el resto de las muertes se encontraron otras sustancias (mda, mde, pma) o no se pudieron realizar los análisis. De forma sorprendente, en un 48% de los casos se detectaron además heroína y otros opiáceos: muchos de los fallecidos eran «toxicómanos conocidos en los servicios sanitarios» (Schifano, 2003). Únicamente en 34 casos la mdmafue la única droga detectada.

En España, en el mismo período (1996-2002), el número de muertes tras sufrir una reacción aguda a drogas es de 2.023 personas. En un total de 42 casos (2,07% del total) se detectó la presencia de mdma o derivados en la sangre de los fallecidos. Únicamente en cinco casos la causa de la muerte puede atribuirse de forma segura y exclusiva al éxtasis (tres en 2000 y dos en 2001). En veinticuatro casos aparecen combinaciones de heroína, cocaína y/o metadona con mdma (Memorias int, 1996-2002).

Toda muerte prematura constituye un drama humano, pero analizando los datos resulta indiscutible que el riesgo de morir tras consumir mdma es bajísimo desde un punto de vista estadístico. La mortalidad relacionada con el éxtasis es similar numéricamente a la provocada por la aspirina o en accidentes domésticos (McKenna, 2002). En España se producen cada año 12.000 fallecimientos directamente relacionados con el alcohol y 55.000 con el tabaco. Cualquier comparación resulta obscena. Si consideramos además la escasa información que tienen la mayoría de los consumidores de éxtasis, las dificultades para conocer la dosis que se está tomando y las condiciones en las que se realizan muchos consumos, la mortalidad podría ser mucho menor adoptando políticas de drogas más razonables que las actuales.

7. Neurotoxicidad.

Al administrar mdma a animales de experimentación en ciertas condiciones aparecen alteraciones en su sistema nervioso. Algunos científicos opinan que estos mismos efectos pueden producirse en humanos. Ya que el número de neuronas del cerebro es muy elevado y decrece con la edad, las consecuencias no se harían evidentes de forma inmediata, sino que se manifestarían a lo largo de las próximas décadas, donde asistiremos a un incremento del número de enfermedades degenerativas del sistema nervioso (del estilo de los síndromes de Parkinson o Alzheimer), así como trastornos psiquiátricos. Así, por sus potenciales consecuencias, la neurotoxicidad de la mdmaes una de las cuestiones más estudiadas sobre esta sustancia, además de una de las más polémicas.

En 1986 se publicó la primera investigación que señalaba alteraciones en el cerebro de ratas a las que se había administrado mdma. Desde entonces y hasta ahora se han llevado a cabo decenas de investigaciones en animales de experimentación: ratas, ratones, monos ardilla, macacos, babuinos… El equipo del departamento de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid, dirigido por la doctora Isabel Colado, es uno de los más importantes del mundo en esta línea de investigación.

Los resultados de estos estudios muestran que la mdmaafecta de forma selectiva a las neuronas del sistema de la serotonina. En las autopsias de los animales a los que se administra mdma, los niveles de serotonina y de sus metabolitos se encuentran considerablemente disminuidos, los axones muestran signos de degeneración al microscopio y aparecen alteraciones en el funcionamiento de estas neuronas. También se han demostrado alteraciones en el comportamiento de animales tratados con mdma. Algunas circunstancias hacen que estos efectos se intensifiquen: al administrar mdma a animales en un ambiente caluroso, los efectos tóxicos son más intensos. Igualmente, al privar a los animales de acceso a agua o hacinarlos, la toxicidad es mayor.

La mayoría de los científicos consideran que estas alteraciones son la prueba más sólida de los efectos neurotóxicos de la mdma, aunque otros opinan que se trata de cambios adaptativos, ya que los cuerpos neuronales no se ven afectados. Pero la cuestión más importante es saber si estas las alteraciones encontradas en animales pueden aplicarse al consumo en humanos y cuál es su significado.

En ese sentido, son muchas las objeciones. Las dosis y vías de administración difícilmente pueden compararse a las humanas. Una dosis media de mdma en humanos oscila entre 1,5-2 mg/kg de peso. En animales, las dosis utilizadas en los estudios oscilan entre los 10-40 mg/kg de peso, repitiéndose en ocasiones la administración durante varios días o varias veces al día. La vía de administración es también muy importante. En humanos la mdmase utiliza fundamentalmente por vía oral, mientras que en los experimentos la mdmase inyecta directamente en el músculo, en las venas o en el abdomen del animal, con lo que se consiguen concentraciones de la sustancia mucho mayores.

El motivo de utilizar dosis tan elevadas está en relación con el metabolismo de los animales. El metabolismo de los animales de pequeño tamaño como ratas y ratones es muy distinto al de los humanos (una rata puede comer el equivalente a su propio peso varias veces al día). La forma en la que los riñones y el hígado degradan los productos químicos es muy diferente según la especie, dando lugar a efectos distintos. Por ejemplo, la neurotoxicidad de lamdmasobre los ratones es muy distinta a la que se produce en las ratas. E incluso dentro de la misma especie pueden verse diferencias importantes: algunas razas de ratas ―Wistar, Sprague-Dawley― son mucho más resistentes a los efectos tóxicos que otras ―Dark Agouti― (Green et al., 2003). Todos estos motivos hacen que no sea posible obtener conclusiones para el consumo humano a partir de estos datos. De hecho, al administrar a animales de experimentación dosis masivas de algunos fármacos antidepresivos (fluoxetina o sertralina) o derivados anfetamínicos que han sido utilizados en el tratamiento de la obesidad (sibutramina y dexfenfluramina), las alteraciones que se observan en el cerebro de los animales son similares a las producidas por mdma (Kalia et al., 2000).

La experimentación en animales puede ser interesante desde un punto de vista científico o teórico, pero no permite extraer conclusiones útiles y prácticas de cara al consumo en humanos. Con este objetivo se han llevado a cabo diferentes tipos de investigaciones en consumidores de éxtasis para aclarar si la neurotoxicidad encontrada en los animales tiene alguna expresión en los humanos. Los estudios más importantes en humanos son los estudios de neuroimagen y los de función psicológica.

Las técnicas de radiología como la tomografía axial computerizada (tac) o la resonancia magnética nuclear (rmn) permiten observar cómo es físicamente el interior del cerebro. Las nuevas técnicas de neuroimagen desarrolladas en la última década (pet ―tomografía por emisión de positrones― y spect ―tomografía por emisión de fotones simples―) permiten además valorar su grado de funcionamiento. Esto se consigue a través de escalas de color de distinta intensidad y brillo, que muestran la actividad del cerebro. Se han llevado a cabo distintos estudios empleando técnicas de pet y spect, comparando las imágenes obtenidas enconsumidores y no consumidores de éxtasis. En la mayoría de los estudios se ha observado que ciertos parámetros (cantidad de receptores cerebrales de serotonina, intensidad del flujo sanguíneo del cerebro yconsumo de glucosa) se encuentran disminuidos en las personas que consumen éxtasis, indicando posibles daños en el cerebro.

Los estudios de función psicológica consisten en diversos tests que miden funciones cognitivas concretas (memoria, atención, tiempo de reacción, agresividad, estado de ánimo…). Cuando se comparan los resultados obtenidos entre consumidores y no consumidores, se observa que los primeros obtienen puntuaciones inferiores en muchas de estas pruebas psicológicas. La memoria, en particular la memoria a corto plazo (la capacidad para aprender, retener y recordar nuevos conceptos), es la función que con más frecuencia se ve afectada en este tipo de estudios.

Pero nuevamente conviene analizar los resultados con detenimiento antes de sacar conclusiones precipitadas. Estos estudios presentan una serie de limitaciones que merecen ser tenidas en cuenta. La más importante de ellas es que de forma constante se trata de estudios en los que el grupo de consumidores de éxtasis ha consumido cientos, en ocasiones miles de comprimidos durante largos períodos de tiempo. El estilo de vida de estos consumidores intensivos implica con frecuencia alteraciones en el sueño y la alimentación, como consecuencia de permanecer despiertos durante largas fiestas con ayuda de estimulantes. Los participantes no son sólo consumidores de mdma, sino también de anfetaminas, cocaína, alucinógenos, alcohol y cannabis. Cuando esta última sustancia se consume de forma habitual, las puntuaciones en los tests de memoria pueden verse afectadas durante semanas. Tampoco está claro si las alteraciones encontradas en estas investigaciones corresponden a cambios adaptativos reversibles con la abstinencia o a lesiones verdaderamente irreversibles.

Con los datos disponibles hasta el momento podemos aventurar dos conclusiones. Primera: la mdma es tóxica a partir de una determinada dosis para el sistema nervioso de todas las especies animales estudiadas, por lo que es lógico suponer que ciertas pautas de consumo puedan producir daños. Segunda: los consumidores intensivos de grandes cantidades de mdma (y otras drogas) presentan alteraciones que sugieren algún grado de afectación del sistema nervioso. Pero no existe evidencia de que una dosis habitual de mdma o varias dosis suficientemente separadas en el tiempo produzcan efectos tóxicos permanentes. Desde mediados de los años setenta se han consumido millones de dosis de mdma sin que exista evidencia de sus efectos neurotóxicos en la mayoría de las personas: las que la utilizan de forma ocasional o esporádica.

SEGUIR LEYENDO

Capítulo 1 – Capítulo 2 – Capítulo 3

Riesgos asociados al consumo de Éxtasis [1]

Por Fernando Caudevilla.

Entrada original en Cannabis Magazine.

Los peligros para la salud relacionados con el éxtasis (muertes, daños sobre el sistema nervioso, enfermedades psiquiátricas…) son la faceta más conocida de esta sustancia para el público en general. La mdma, como cualquier otra sustancia (un fármaco de prescripción médica o una droga) puede producir efectos que causen graves daños a la salud o lleguen a poner en peligro la vida. Estos aspectos merecen un análisis detallado y una explicación en profundidad para poder estimar los riesgos en su justa proporción. Si se sobrestiman, muchos consumidores pueden sentirse engañados y perder la confianza al sentir cómo su experiencia personal contradice las informaciones alarmistas. Si se minusvaloran es más probable que algunas personas adopten comportamientos arriesgados o imprudentes que pongan en riesgo su salud.

Cuando la mdmaes utilizada por una persona sana y en las dosis recomendadas la aparición de reacciones adversas graves es muy poco frecuente, aunque posible. En la gran mayoría de los casos la toxicidad aparece tras tomar dosis excesivas de mdma, a veces mezclada con otras drogas distintas, y/o no guardar una serie de precauciones básicas. No se conocen casos de toxicidad al administrar la sustancia en ensayos clínicos ni en relación con su uso terapéutico. El hecho de que la práctica totalidad de los casos conocidos estén en relación con el uso recreativo sugiere que hay muchos factores no dependientes de la propia sustancia que influyen en la toxicidad.

Golpe de calor.

El organismo humano necesita mantener su temperatura dentro de unos límites muy estrechos. Para mantenerse alrededor de los 37º c, el cuerpo dispone de mecanismos que se activan para producir o eliminar el calor cuando varía la temperatura externa. En circunstancias extremas de temperaturas muy altas, elevada humedad y falta de ingesta de líquidos frescos, el organismo puede llegar a perder la capacidad de autorregular su temperatura. En un principio puede aparecer dolor de cabeza, mareo, palidez en la piel, dificultad para respirar, náuseas y vómitos. Pero, si la temperatura del cuerpo sube unos pocos grados centígrados, se puede producir un colapso general del organismo de consecuencias mortales.

Los niños y sobre todo los ancianos son las personas más susceptibles de sufrir un golpe de calor (hipertermia). En Francia, durante la ola de calor de agosto de 2003 se contabilizaron más de 2.500 muertes en quince días directamente provocadas por un golpe de calor. Se conocen cientos de casos de golpe de calor en personas expuestas a altas temperaturas por motivos laborales (agricultores, militares…). La hipertermia es, además, una de las causas más frecuentes de muerte súbita en atletas, ciclistas y futbolistas.

Con respecto a los golpes de calor relacionados con el éxtasis, se conoce que la mdmacuando se toma a las dosis habituales no eleva la temperatura del cuerpo por sí misma, pero disminuye la capacidad del cuerpo para autorregularse ante cambios bruscos de la temperatura en el ambiente. En los últimos veinte años se han documentado unos setenta casos en todo el mundo de golpe de calor asociado al éxtasis, aunque es probable que los casos no comunicados sean más. La mayoría de las veces la hipertermia está en relación con dosis excesivas de mdma, condiciones de calor ambiental y humedad elevadas y ejercicio físico muy intenso (personas que bailan durante muchas horas en discotecas abarrotadas y con deficientes condiciones de ventilación). También se conocen casos de hipertermia en personas que han tomado entre treinta y cincuenta comprimidos de golpe con intención suicida. De forma anecdótica existen unos pocos casos en los que el golpe de calor apareció tras dosis normales en ausencia de ambientes cálidos.

Algunos científicos opinan que ciertas personas son más propensas a padecer este tipo de efectos y han relacionado su aparición con problemas en una de las enzimas encargadas de degradar la mdma. Se sabe que la enzima cyp 2d6 funciona de forma defectuosa en el 3-10% de las personas de raza blanca. En estas personas la mdmaactuaría durante más tiempo en el organismo y las dificultades para eliminarla serían mayores, favoreciendo el riesgo de intoxicación. Sin embargo, hay muchas objeciones a esta hipótesis. En primer lugar, se sabe que son muchas las enzimas implicadas en la degradación de la mdmaen el organismo. Si el mal funcionamiento de la enzima fuera la única causa, el número de casos esperables de muertes y casos de toxicidad grave sería mucho mayor que los que se producen en realidad. No se encontró ni un solo caso de enzima defectuosa en un estudio sobre siete intoxicados graves por mdma (O’Donohoe et al., 1998). Aunque el número de casos de este estudio es muy bajo, al menos indica que la deficiencia de actividad en la cyp 2d6 no es una condición necesaria ni suficiente para que aparezca toxicidad.

Hiponatremia.

Tras la aparición de los primeros casos de hipertermia se extendió el mensaje de que para protegerse de este riesgo es necesario beber abundantes líquidos mientras se está bajo los efectos del éxtasis. En efecto, evitar los ambientes excesivamente calurosos, descansar de vez en cuando y mantenerse hidratado son medidas que reducen el riesgo de golpe de calor. Pero una hidratación excesiva también puede dar lugar a problemas.

La mdma actúa sobre uno de los mecanismos que tiene el cuerpo para eliminar los líquidos (hormona antidiurética), dificultando su expulsión. Algunos consumidores, en su afán de evitar el riesgo de hipertermia, pueden llegar a beber enormes cantidades de agua. Como resultado, el agua se retiene en el organismo y se diluyen los componentes de la sangre, especialmente el sodio (hiponatremia). Los primeros síntomas suelen ser mareo y confusión. Si el trastorno persiste y el agua entra en las neuronas del cerebro, se produce un aumento de volumen (edema cerebral) que puede llegar a afectar a los centros de control de las funciones vitales, llevando a la muerte.

Hasta el momento se han registrado y estudiado en el mundo unos veinte casos de hiponatremia, cuatro de ellos con resultado mortal (Budisavljevic et al., 2003). Todos ellos son mujeres jóvenes (que, por cuestiones hormonales, parecen estar más predispuestas a estos efectos) que habían bebido enormes cantidades de agua, llegando hasta los diez litros en algunos casos.

Toxicidad hepática.

Hay datos que señalan que el éxtasis puede causar daño en el hígado de algunas personas. Se han comunicado casos de hepatitis (inflamación del hígado) e ictericia (coloración amarillenta de la piel) después del consumo de éxtasis en personas jóvenes sin historia previa de consumo excesivo de alcohol ni signos de hepatitis infecciosa. Muchos de estos casos se recuperan de forma espontánea al dejar de consumir la sustancia pero en otros se ha producido un fallo del hígado que ha obligado a realizar un transplante. En general, el daño en el hígado se produjo después de consumos repetidos, aunque hay también casos descritos tras haber tomado uno o unos pocos comprimidos.

La toxicidad hepática de la mdmaen altas dosis está demostrada en animales de experimentación, por lo que muchos de estos casos corresponden a daños producidos por esta sustancia. Pero la gran variedad de manifestaciones que tiene la toxicidad por éxtasis en humanos sugiere que, en algunos de ellos, la presencia de posibles adulterantes pueda ser una explicación. Como anécdota, podemos señalar el caso de seis jóvenes alemanes que en 1997 tuvieron problemas hepáticos tras tomar mda en una fiesta. La sustancia que habían consumido no era metilendioxianfetamina sino metilendianilina, un producto químico utilizado en la fabricación de espumas de poliuretano cuyas siglas son las mismas que las de la droga (Tillmann, 1997).

IV.4. Otros efectos tóxicos de tipo físico.

Como todas las sustancias con acción estimulante, la mdmaincrementa la frecuencia del latido cardíaco y eleva la tensión arterial. La aparición de crisis de hipertensión, angina, infartos de miocardio, hemorragias y trombosis cerebrales, etc., es posible aunque, como en los casos anteriores, las dosis, circunstancias del consumo y mezcla con otras drogas son factores de importancia.

En algunos consumidores muy intensivos se han descrito problemas dentales debido al desgaste de los dientes producido por una tensión de la mandíbula potente y mantenida. También se han descrito otras complicaciones (dermatológicas, hematológicas, urológicas, neurológicas, oftalmológicas, renales, reumáticas…), pero se trata de casos aún más aislados y esporádicos.

IV.5. Problemas psiquiátricos.

Se ha relacionado el consumo de mdma con la aparición en algunos consumidores de ciertos trastornos psiquiátricos. Los casos más numerosos son aquéllos relacionados con psicosis, depresión, trastornos de ansiedad y trastornos del sueño, aunque también se conocen casos de suicidio, flashbacks (reexperimentación involuntaria de los efectos), manía, agresividad y trastornos disociativos, entre otros.

Sin embargo, la relación entre las drogas y los problemas de salud mental es una cuestión muy complicada y en muchas ocasiones resulta difícil conocer si el consumo de una determinada sustancia es causa, consecuencia o no guarda ninguna relación con el desarrollo de un determinado trastorno psiquiátrico. La edad en la que muchas personas empiezan a consumir drogas coincide con la edad en la que se manifiestan muchas enfermedades mentales. Por otro lado, las frecuencias de consumo de todas las drogas son mayores entre las personas que padecen enfermedad mental en comparación con la población general. En ocasiones el uso de drogas puede suponer un intento más o menos inconsciente de automedicación ante los primeros síntomas de una enfermedad mental.

Los estudios de seguimiento de poblaciones son los más adecuados para investigar este tipo de cuestiones, aunque se trata de estudios muy costosos y complicados de llevar a cabo. Consisten en reclutar a un número amplio de personas a quienes se lleva un seguimiento durante años sobre las variables que se quieren estudiar, en nuestro caso consumo de éxtasis y aparición de enfermedades mentales. Sobre este asunto y con este diseño, hasta el momento sólo existen los resultados de una investigación (Lieb, 2002), llevada a cabo durante cuatro años en la ciudad de Munich sobre 2.462 jóvenes de entre 14 y 24 años para averiguar la relación entre el uso de mdma y la salud mental de los consumidores. Entre los usuarios de éxtasis los problemas de tipo psiquiátrico (trastornos afectivos, depresión, ataques de pánico, fobias, trastornos de la alimentación…) se presentaron con una frecuencia hasta tres veces mayor que entre los no consumidores. Pero, al analizar la secuencia en el tiempo, se observó que en el 88,4% de los casos la enfermedad mental estaba ya presente antes del consumo de éxtasis. Según los resultados de este estudio, la relación entre éxtasis y enfermedad mental no consistiría en que la mdmacause enfermedad, sino que las personas con enfermedad psiquiátrica tienen una mayor tendencia a usar éxtasis. En cualquier caso, sería conveniente confirmar estos resultados con otras investigaciones antes de dar por zanjada la cuestión.

El sistema de la serotonina desempeña un papel importante en el control de determinadas funciones como el sueño, el apetito o el estado de ánimo. Los trastornos depresivos están asociados con frecuencia a niveles bajos de serotonina y muchos fármacos utilizados en su tratamiento actúan sobre este sistema. Los estudios de experimentación en animales muestran que dosis muy elevadas o muy repetidas de mdma producen alteraciones duraderas en las neuronas del sistema de la serotonina. No se ha demostrado que este hecho tenga repercusión en el consumo ocasional de dosis habituales en humanos, pero las personas que toman grandes cantidades durante varios días o con tendencia a la depresión pueden estar más expuestas a estos riesgos.

Desde un punto de vista psicológico, la mdma puede alterar el equilibrio de la mente a través de la liberación de emociones y experiencias reprimidas. En palabras del psiquiatra Karl Jansen, «el modelo psicodinámico sostiene que el material causante de ansiedad que es inaceptable para el yo consciente se reprime en el inconsciente, levantándose defensas contra él. La mdmase ha usado en terapia para eliminar estas defensas. ¿Pero qué sucede si estas defensas psicológicas son eliminadas en un contexto no terapéutico? Es posible que parte de este material no pueda volver a ser reprimido (…). Por ejemplo, si durante una experiencia con mdma una persona descubriera que ha sido víctima de abusos sexuales durante la infancia, el hecho sería completamente traumático para la mente. Las posibles consecuencias incluirían la gama de síntomas asociados con las neurosis: ansiedad, trastornos del estado de ánimo, insomnio, pesadillas, abuso de drogas para intentar anestesiar el dolor y trastornos disociativos o de conversión» (Jansen, 2001).

Por otro lado, conviene señalar que ninguna enfermedad mental está producida por una única causa, sino por la concurrencia de distintos factores. Un claro ejemplo de esto podemos verlo en la serie de casos de trastornos psiquiátricos relacionados con éxtasis más amplia de todas las publicadas en la literatura científica (McGuire, 1994). En tres hospitales británicos se encontraron trece casos de enfermedad mental (psicosis, trastornos de pánico, insomnio…) en un período de dos años. Pero siete de ellos ya habían presentado problemas psiquiátricos con otras drogas (cannabis, lsd, cocaína…) y en ocho casos existía una historia familiar de esquizofrenia, abuso de alcohol y drogas, depresión y trastornos de la personalidad. Así, aunque la mdmapueda contribuir al desequilibrio psicológico de personas predispuestas, no existe ningún dato epidemiológico que apunte hacia un incremento de problemas mentales causados por esta sustancia en la población general.

En el próximo capítulo abordaremos aspectos relacionados con la neurotoxicidad, la tolerancia y la mortalidad, entre otros aspectos de riesgo asociados al consumo de MDMA

SEGUIR LEYENDO

Capítulo 1 – Capítulo 2Capítulo 3

[Energy Control] Guía de Atención Sanitaria en Espacios de Ocio

Energy Control proyecto de reduccion de riesgos de la ONG Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD) presenta la Guía de Atención Sanitaria en Espacios de Ocio,centrada en la atención a los problemas específicamente derivados del uso de alcohol y otras drogas en espacios de ocio.

Sus objetivos son mejorar los conocimientos de los profesionales sobre las drogas y optimizar la atención sanitaria de las personas que utilizan sustancias psicoactivas.

Los destinatarios de esta guía son, fundamentalmente, los profesionales sanitarios que trabajan en Servicios de Urgencias y, de forma más específica, aquellos que trabajan directamente en espacios recreativos.

La guía se ha elaborado con la colaboración con la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC) y la financiación del Plan Nacional sobre Drogas.

Descarga la guía desde aquí la [download#49].

Más información:

Energy Control – Asociación Bienestar y Desarrollo
902 253 600
Correo
www.energycontrol.org

Visto en la web de Energy Control.

Alcohol-Check – Energy Control

Energy Control presenta...

Con Alcohol-Check podrás valorar de una manera sencilla y confidencial tu consumo de alcohol, recibir recomendaciones personalizadas sobre cómo reducir riesgos y, por supuesto, saber más sobre el alcohol.

Entra en Alcohol-Check en el siguiente enlace Alcohol-Check – Energy Control

Alcohol-Check es una idea de Energy Control
financiada por el Plan Nacional sobre Drogas y la Junta de Andalucía.

Análisis de Sustancias Energy Control – Informe 2011

Visitando la web de Energy Control vemos que ha presentado en sociedad el Informe 2011 de Análisis de Sustancias que ha elaborado a partir de los resultados del Servicio de Análisis realizados a lo largo del año 2011.

Descarga el archivo en formato PDF [download id=»47″].

Visto en la web de Energy Control.

[Video] American Weed – Actualización

  Ver «American Weed S01E01» en La Videoteca de Cannabis y más

  Ver «American Weed S01E02» en La Videoteca de Cannabis y más

  Ver «American Weed S01E03» en La Videoteca de Cannabis y más

  Ver «American Weed S01E04» en La Videoteca de Cannabis y más

  Ver «American Weed S01E05» en La Videoteca de Cannabis y más

  Ver «American Weed S01E06» en La Videoteca de Cannabis y más

  Ver «American Weed S01E07» en La Videoteca de Cannabis y más

  Ver «American Weed S01E08» en La Videoteca de Cannabis y más

American Weed, the new series from National Geographic, finds Colorado medical marijuana businesses under scrutiny and facing mounting pressures from local residents. Medical cannabis entrepreneur and Fort Collins dispensary owner Josh Stanley works aggressively to counter such pressure with radio ads and fundraisers. As the oldest of 11 kids, Josh relies heavily on several of his brothers to work at the grove and keep his business supplied in medical marijuana. Meanwhile, Sgt. Jim Gerhardt and fellow officers on the North Metro Task Force continue to find illegal grows by residents claiming to be growing medical marijuana.

Is the pendulum swinging back to curb the 10-year proliferation of medical marijuana in Colorado?

Idioma inglés sin subtítulos.

Iniciativa relativa a la regulación del consumo de cannabis en Euskadi

Enlaces varios a la noticia.

Euskadi aprueba regular los clubes de consumo de cannabis en El País.

La Cámara vasca analizará antes de verano la ley del consumo de cannabis en El Mundo.

Parlamento vasco estudiará cómo regular los clubes de cannabis para acabar con su situación de «alegalidad» en 20 minutos y La Vanguardia.

El País Vasco regulará los clubes sociales de cannabis en ABC.

El País Vasco regulará los clubes sociales de cannabis en Qué!

El País Vasco regulará los clubes sociales de cannabis en Finanzas.com

Parlamento vasco