Consumo de drogas, saliva y test antidroga

Resulta curioso al leer noticias como la que viene a continuación sobre los test de drogas realizados por la Ertzaintza en los que el artículo deja constancia de la poca fiabilidad de los propios test.

san sebastián. DV. La puesta en marcha de los test de drogas a los conductores cuenta con el respaldo de instituciones y asociaciones de automovilistas en la lucha contra la reducción de la siniestralidad en la carretera. No obstante, también hay quién encuentra sombras y aspectos «a mejorar» en cuanto «a su fiabilidad». Además, las críticas se centran en que, como ocurre con el alcohol, no existe una normativa que determine a partir de qué consumo se produce una influencia en la conducción.
En la actualidad «no existe ningún test de drogas que ahora se utilice y que esté homologado en Europa», confirman desde el Servicio de Toxicología Forense de la universidad de Santiago de Compostela, laboratorio de referencia de la DGT en este campo.
Manuel López-Rivadulla, catedrático de Toxicología del citado servicio, cree que los test utilizados hasta ahora «no llegan a los límites de sensibilidad precisos como para que el resultado sea del 100% fiable». Pero lo tiene claro: «Si acaso, pecaría de dar negativo lo que podría ser positivo».
El catedrático, que ha participa en proyectos europeos en este campo, apuesta por la «tolerancia cero» con las drogas y valora los test puestos en marcha como «apoyo a los agentes que realizan pruebas de alcoholemias». Eso sí, Rivadulla encuentra ciertos problemas en las pruebas que se utilizan. «La droga está en la saliva en muy pequeña concentración y, por lo tanto, se requiere la utilización de métodos muy sensibles que permitan la detección». En su opinión, la metodología actual se limita a detectar unos niveles mínimos. Es decir, «si hay 50 nanogramos de mililitro de cannabis lo detecta, pero si hay 48 no. Ahí es donde los test de carretera pueden llegar a fallar, en que no detecten el nivel suficiente de sustancia presente en la saliva y dé un resultado negativo, siendo positivo».
También encuentra problemas de especificidad. «Si el conductor está tomando una sustancia que estructuralmente se parece a la que se está haciendo el control, puede dar un resultado positivo no siéndolo. Esto se subsana con la prueba en el laboratorio».
A pesar de las limitaciones, Rivadulla considera que la saliva es «una muestra biológica ideal para detectar el consumo reciente de droga ingerida en un espacio de 4-8 horas». Según sus palabras, estos test de carretera no podrían dar positivos por sustancias ingeridas la víspera.
Los test de droga que usa la Er-tzaintza «están diseñados para detectar cocaína, cannabis, opiáceos, anfetaminas y benzodiacepinas». No obstante, Rivadulla confiesa que mientras «la cocaína y los opiáceos están siendo en general muy encontrados», el cannabis es «con gran diferencia, el más complicado en detectarse».
En el laboratorio, donde se confirma el test de carretera, se «determina la cantidad de droga en la saliva. Existen estudios rigurosos entre los niveles de la sustancia y el grado de afectación, pero eso no está tipificado en ninguna normativa», por lo que el catedrático considera que en España «lo ideal es que hubiera un baremo de cómo influye esa droga en la conducción».
En este sentido, Rivadulla apuesta por demostrar la influencia, no sólo desde el punto de vista analítico, «sino con los signos críticos que el agente de tráfico anota sobre el conductor: que está excitado, ojos vidriosos… Con ambas pruebas el juez puede acusarle de un delito contra la seguridad de tráfico, pero con el resultado analítico dudo mucho de que vaya más allá de la infracción administrativa».
Luis Murgia, asesor de Movilidad del Real Automóvil Club Vasco Navarro, también apuesta por la tolerancia cero en cuanto a las drogas. También es consciente de que los test que se realizan en las carreteras «no son perfectos» y «los científicos los tendrán que mejorar». No obstante, aunque echa en falta «baremos» como ocurre en el caso del alcohol, considera que las pruebas que se realizan en los laboratorios «son precisas y tienen validez».
«Con examen médico»
En tono más crítico, Santiágo Córdoba, director de la asesoría jurídica de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), asegura que ni el test ni los análisis posteriores «determinan la cantidad consumida, cuándo se ha ingerido y si influye en la conducción». En su opinión, «debería investigarse más» porque «una persona puede dar positivo en un test pero no tiene porqué tener influencia en la conducción». Además, la «Ley tampoco dice a partir de qué cantidad se entiende que está influenciado. Es la laguna que nosotros encontramos».
Córdoba apuesta porque se «mejoren las pruebas ». Para ello, sugieren que los controles de test de droga en la carretera se acompañen con «la presencia de una ambulancia con un médico que examine a quienes dan positivo» y que realice un informe que anticipe al juez «una prueba de que en ese momento el conductor estaba influenciado por la droga».

Vía: Diario Vasco

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