En el blog de Luis Solana

Luis Solana ha escrito en Periodista Digital el artículo que reproducimos.
Interesante artículo sobre la despenalización de la marihuana.
Un porro para morir
Llevo un tiempo dando vueltas a los mensajes de aquellos que piden la despenalización de la marihuana. Me llama la atención que su mayor defensa es que ayuda a paliar dolores, trastornos o sufrimientos.

Vamos a ver, un porro ¿te hace más feliz o te ayuda al bien morir?

Para eso de morirme ya hablaremos en otro debate; para eso de ser más feliz quiero hablar ahora.

Eso de las drogas es tan difícil de concluir quién tiene razón que dudo de los liberales y de los prohibicionistas. Dudo de todos.

Pero tú y yo tenemos gentes que -mínimo- fuman porros. ¿Qué hacemos? ¿Qué decimos?

La solución de meter en la cárcel a intermediarios y a usuarios haría necesaria la construcción de edificios policiales más amplios que la inmobiliaria de Seseña. No es imposible, pero hay que tomar la decisión y contar con los recursos.

La permisividad total, tendría como consecuencia que el consumo de todo tipo de drogas daría lugar a problemas personales y sociales muy negativos.

La cuestión es cómo se logra prohibir lo peligroso y permitir lo asumible.

Muy difícil, ya lo se, pero entre la tolerancia cero y la aceptación total tiene que haber un término medio.

Algo tiene que ver con la educación; mucho con la edad; un poco con la economía; ciertamente que con la medicina; también con la política; muy complejo, pero no muy complicado.
Porque, como en todos los problemas sociales, la mejor solución es enfrentarse a ellos, dialogar y sacar consecuencias. Y decidir. Y mojarse.

No entiendo por qué se puede montar un número por aquello de la venta de hamburguesas XL y a continuación reunirse en un despacho con los responsables de Burger King, y no se puede tener una sesión de trabajo con analistas de la droga y cultivadores domésticos.

o peor que le puede pasar a un responsable de Sanidad es creerse que es responsable de Interior.

Cuando eso pasa, gana siempre Interior y queda coja la Sanidad.

Interior tiene que tratar de delitos, Sanidad tiene que analizar muy cuidadosamente qué es insano. Mezclar los dos territorios es una tentación muy fácil para los dos, pero es un desastre para la seguridad y para la salud.

Podemos tener miles de policías vigilando lo inútil y miles de médicos curando lo que nunca debió ser una enfermedad.

Sería una pérdida de tiempo social: la más seria de las pérdidas de tiempo.

Pero ya se que antes de morirme me dejarán fumar un porro.

(Por cierto, jamás he fumado un porro, ni he esnifado coca ni se qué hay que hacer con la heroína, pero miro y veo)