Éxtasis ¿problemas de abastecimiento?

En el diario El País se hacen eco de los últimos resultados obtenidos desde Energy Control en los análisis efectuados a las muestras de lo que se puede encontrar en el mercado nagro como éxtasis o MDMA.

El mercado negro del MDMA (éxtasis) está de capa caída desde hace un año. No es que a los jóvenes aficionados a las sustancias ilegales haya dejado de gustarle el M-sigue siendo la droga dura más demandada y consumida después de la cocaína- sino que la cantidad disponible es menor. Esto implica que los camellos adulteren cada vez más la droga. Energy Control, un colectivo colaborador del gobierno central y de algunos autonómicos que desde hace 10 años analiza sustancias e informa de los riesgos del consumo en las zonas de fiesta, advierte que esta pauta se ha agravado en el primer semestre de 2009 y que el 63% de lo que se vende como MDMA, a 30 euros los 500 miligramos, es un fraude que contiene cafeína, fenacetina (un analgésico) o lidocaína (un anestésico). Este desabastecimiento y falta de calidad puede llevar a los consumidores a tomar sustancias con efectos y pautas de consumo muy diferentes.

La forma de presentación más habitual del MDMA ya no es la pastilla-un 33% del mismo analizado por Energy Control-, sino el cristal-un 67%-, miligramos de droga que parecen los restos de un vaso de duralex roto. Se pueden ingerir envueltos en papel de fumar (bombitas), esnifar, mezclar directamente con alcohol o chupar, y resulta más fácil de adulterar. Eduardo Hidalgo, coordinador de Energy Control en Madrid, afirma que «el desabastecimiento es generalizado, la adulteración ha pasado de ser la excepción a ser la norma».

«Antes entrabas en cualquier discoteca y preguntando conseguías M en cinco minutos», se queja Sarai, una consumidora esporádica de 24 años, «ahora no se encuentra ni en Madrid». Aun así, hay gente que sigue queriendo comprar MDMA y la estafan.»Incluso amigos mios» dice Juan, otro aficionado a las sustancias con un patrón de consumo similar al de Sarai, «el otro día les vendieron azucar moreno». Si se moja un poco y se apelmaza, puede tener un aspecto similar. «Ellos lo echaban en la copa, entonces no notaban el sabor», explica, «yo lo tomé directamente y era dulce, no con el sabor característico a medicina».

Por lo que Hidalgo sabe «el motivo es que la empresa china que comercializaba las medicinas que servían como precursores químicos de síntesis- la base que los laboratorios ilegales en los Países Bajos usan para fabricar el MDMA- ha cerrado el grifo». «No queremos crear alarma social», advierte, consciente de la delicadeza del tema, «pero tememos que al acercarse la temporada de verano, cuando se hace más dinero en festivales y raves, baje incluso más la calidad o que la gente empiece a consumir otras sustancias sin conocerlas».

Las drogas a las que se refiere Hidalgo podrían ser el speed, la ketamina y el 2-CB. Mientras que el speed, que anula el cansancio y aumenta la concentración, y la ketamina, un analgésico para caballos, son conocidas por el consumidor, el 2-CB no. Hidalgo no se atreve a vaticinar cual copará el mercado en verano «Creó que es pronto, pero el 2-CB va subiendo progresivamente cada año». Ya supone un 3% de las muestras analizadas de drogas síntesis frente al 1,5% del año pasado. Ignacio, camello salmantino, lo tiene más claro: «La peña se va a poner de keta y 2-CB en las raves este verano. Es lo único que hay y no quieren speed». Y puntualiza, «van acabar todos sin saber lo que se meten. Deberíamos llevar los tripis [LSD] a la población».

El 2-CB

El 2-CB fue sintetizado en 1972 por Alexander Shulgin, químico estadounidense y redescubridor del MDMA. Es sencilla y barata de elaborar. Sus efectos son descritos como una mezcla del MDMA, por su efecto empático, y el LSD, por las visiones que llega a provocar. Aunque gente que la ha consumido describe la experiencia como «maravillosa» o «un viaje muy bueno», el problema está en la dosificación. El MDMA, sustancia a la que podría sustituir, comienza sus efectos a los 20-60 minutos de la ingesta y duran entre cuatro y seis horas. La dosis baja está en 50-75 miligramos, la media en 125-160 y la alta en 180-200. La leve del 2-CB es 12, la media 20 y la alta son 30, con un viaje de cuatro a seis horas. A partir de los 40 miligramos, las visiones provocadas por el fármaco se inclinan hacia formas más o menos agudas de miedo durante una hora aproximadamente aunque las constantes vitales siguen constantes. Solo se tiene constancia de una muerte por sobredosis de una sustancia similar al 2cb, el DOM, también sintetizada por Shulgin. Un consumidor lo confundió con MDMA y esnifó más de 200 miligramos.