Felipe González pide una legalización internacional de las drogas (ya pudo hacerlo y no lo hizo)

Ahora es fácil decir que hay que abrirse hacia una legalización internacional de las drogas, pero siendo él presidente de gobierno, «su» ministro de interior tuvo la genial idea de la Ley 1/92 (más conocida como Ley Corcuera) que se encarga de propocionar las herramientas necesarias para poder sancionar administrativamente al consumidor de drogas las esté consumiendo o no (llevándolas en el bolsillo…).

La hipocresía está presente.

El ex presidente del Gobierno, Felipe González, ha defendido la legalización del consumo de drogas a nivel internacional como solución al narcotráfico y la violencia que conlleva.

González, que asistió a la recepción organizada por el embajador de México en Madrid, Jorge Zermeño, con motivo del 200 aniversario de la independencia de su país, ha hecho especial hincapié en que la violencia que vive el país azteca «no es un problema sólo de México».

«México está poniendo los muertos» mientras que el dinero que genera el narcotráfico, «los 350.000 ó 360.000 millones de dólares están en la otra parte» de la frontera con Estados Unidos, ha señalado, subrayando que «de ahí vienen las armas». «Ese desequilibrio hay que cambiarlo», ha aseverado.

Tras lamentar la «visión simplista» de la situación expresada por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que comparó México con la Colombia de hace dos décadas, González ha incidido en que el fenómeno de la criminalidad organizada es internacional y «una de las amenazas a la seguridad más serias que padece el mundo, no sólo México».

El ex presidente del Gobierno ha considerado que podría ser «una opción» la celebración de una conferencia internacional sobre este asunto, si bien reconoció que es «difícil que se vaya a producir».

González admite que un país solo no podría tomar tal medida sin un «coste inasumible»

Por otra parte, ha hecho una invitación para «volver la vista atrás y pensar en la criminalidad organizada en Estados Unidos, con miles de muertos, y que dependía de la ilegalización del alcohol». Aquella violencia, ha recordado, terminó cuando «se acabó la prohibición y el negocio, con los impuestos que fuera, se hizo legal».

En este sentido, ha defendido como solución al problema la legalización de las drogas, si bien ha recalcado que «ningún país puede unilateralmente decidir eso sin un coste extraordinariamente grave para sus dirigentes». Por ello ha defendido «un acuerdo internacional, que se cumpla entre todos», ya que si fuera sólo un país el que decidiera levantar la prohibición habría «un crecimiento en punta del consumo con un coste absolutamente inasumible para los dirigentes políticos». «Creo que ese va a ser el único camino que tenemos realmente para enfrentar» este problema, agregó.

González, que no quiso entrar a valorar, «porque sería una impertinencia», la labor en la lucha contra el narcotráfico y el narcoterrorismo por parte del presidente mexicano, Felipe Calderón, sí destacó que éste está trabando para «recuperar el control del territorio» ante la «tentación de algunos grupos organizadores de controlarlo».

Visto en diario Público.