Jubilados y autocaravanas por Marruecos

No me extraña nada que ocurran estos casos, fácilmente evitables, los sueldos no son altos, las prejubilaciones una putada grande si no has cotizado lo necesario…

Una ayuda económica que viene muy bien en algunos casos, generar unos ingresos atípicos, llegar a final de mes… en fin, tener una mejor vida con unos viajes realizados

¿De quién es la culpa de que surjan este tipo de acciones? ¿Se pueden solucionar?

Dentro de lo que cabe, es fácil legalizar o normalizar. El cómo es algo más complicado, pero posible.

Más ingresos para el estado con una regulación para la venta y distribución, así se evita que sigan con el tan repetido «daños a la salúd pública» cuando realmente es salud privada.

Autocultivo individual o colectivo para el que quiere ejercer su derecho de autoabastecerse

Club, cooperativas, asociaciones de fumadores, cultivadores…

Desde aquí la noticia y diversos enlaces encontrados con referencia a la misma

Diario ABC

CARLOS HIDALGO. MADRID.

Pocas veces se habrá encontrado la Guardia Civil con un método tan excéntrico para «bajarse al moro». Quién iba a imaginar que una organización dedicada al tráfico de drogas contrataba a jubilados de su pueblo, Collado-Villalba, para que les pasara hachís desde Marruecos aduciendo «viajes de placer» y mediante autocaravanas. Con eso es con lo que se han encontrado los agentes del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid (EDOA). En esta «operación Imserso», que así se podría haber llamado, han sido detenidas seis personas. Una de ellas es un prejubilado, que se llevaba una parte de los beneficios de la banda a cambio de «jugársela» a bordo de una autocaravana para traer la droga.

La investigación arrancó el pasado mes de noviembre, en la localidad de El Escorial. Los agentes de Seguridad Ciudadana de ese puesto andaban detrás de un grupo de distribuidores de droga por la zona. Se había observado un repunte en las incautaciones que se estaban realizando, sobre todo, de hachís.

La pista del coche

Los investigadores se pusieron manos a la obra. Pieza fundamental para comenzar el dispositivo fueron los testimonios de testigos y demás colaboración ciudadana. Lo primero que se localizó fue el coche en el que se trasladaba la persona que llevaba la droga al pueblo. Cuando se identificó a su dueño, R. P. S., español de 30 años, se le sometió a una estrecha vigilancia.

Así, se fueron recabando datos y tirando del hilo. Se supo, por ejemplo, que la mayoría del clan estaba afincado en la localidad serrana de Collado-Villalba. Uno de sus componentes residía en Guadalajara. El cabecilla del grupo de traficantes es el español N. M. H., de 35 años. Otros integrantes son sus hermanos, estos de nacionalidad marroquí y que responden a las iniciales Y. M. H. y S. M. H., de 29 y 33 años, respectivamente. El hermano mayor se dedicaba, fundamentalmente, a buscar a sus proveedores en Marruecos. Para ello, contaba con una agenda de contactos, que le proporcionaban la droga desde ese país. Sus otros dos hermanos eran quienes se dedicaban a vender el estupefaciente a los clientes y quienes cobraban la deuda contraída.

Esa era la punta de la pirámide del grupo. El escalón inmediatamente inferior lo conformaban dos españoles, R. P. S. y J. I. H. C., de 30 y 27 años, respectivamente. Estas dos personas tenían su propio negocio de menudeo, pero, además, eran quienes se encargaban de captar a los jubilados y prejubilados, a quienes conocían de su pueblo, Collado-Villalba, precisaron fuentes de la investigación.

Siempre elegían a españoles, para levantar menos sospechas –además de por su edad– y porque así podían simular que se trasladaban a ese país del Norte de África a realizar «viajes de placer y turismo». Los jubilados utilizaban caravanas alquiladas o compradas. Luego, subían con ellas a un ferry, que les dejaba en Marruecos, donde sus contactos les recogían, cargaban los dobles fondos de los vehículos con la droga y regresaban a Madrid. Les pagaban con parte de los beneficios de la banda y viajaban «con todos los gastos pagados».

La Guardia Civil tiene constatados, al menos, tres viajes. En uno se identificó a un prejubilado de 55 años, que, en Andalucía, volvía de Tánger con la caravana. En Algeciras se inspeccionó el vehículo y se hallaron varias cavidades con 1.262 gramos de hachís. En la operación se ha incautado también de gran cantidad de teléfonos móviles, dos autocaravanas y 10.000 euros en metálico.

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