La rebelión de autores como Arniches dio origen a la SGAE

La entidad que gestionará el Campos preserva los derechos de más de 70.000 creadores

Curiosidades de la vida, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y el Campos echaron a andar prácticamente al mismo tiempo. Con un gran parecido al Arriaga, aunque de dimensiones más reducidas, el equipamiento de Bertendona alcanzó relevancia internacional por sus representaciones de zarzuela y ópera y fueron «afamados sus bailes de Carnaval, aunque el teatro «fue el arte que siempre primó en la bombonera», según Casado.

Para defender los derechos de los autores de las obras que se representaron en él y en el resto de teatros españoles nació, en 1899, la entidad conocida como SGAE, que protege los derechos de toda clase de artistas y empresarios del negocio de la cultura. Sin ánimo de lucro, surgió para acabar con los abusos de los intermediarios que, mediante contratos de exclusividad con las salas, ataban a los creadores con adelantos a cuenta de obras futuras.

Ante esta dominante situación, se rebelaron los escritores Sinesio Delgado, Carlos Arniches, los hermanos Álvarez Quintero, el libretista Federico Romero Saráchaga y el compositor Ruperto Chapí. Fundaron en el verano de 1899 la Sociedad de Autores. En 1941, se constituyó la SGAE (Sociedad General de Autores de España), que comenzó a gestionar todos los derechos de autor «sobre artes escénicas». Y, ya en 1995, se refunda la SGAE como Sociedad General de Autores y Editores.

Actualmente preserva los derechos de más de 70.000 autores y recauda una cifra superior a los 300 millones de euros. Presidida por Teddy Bautista, lucha especialmente contra el ‘top manta’ y en sus contundentes campañas de concienciación social ha exigido una significativa reducción de los impuestos que gravan los discos, del 16% al 4% de IVA.

Sin embargo, su actividad no está exenta de polémica tras conseguir cobrar un canon por la copia «para uso privado del copista» de una obra musical o audiovisual ya divulgada, lo que le valió un fuerte enfrentamiento con Google, que les acusó de «ladrones» en una campaña impulsada con el lema ‘Siempre ganamos algunos euros’.

La SGAE, que instalará su sede en el Campos, se ha asegurado la gestión de este teatro por un periodo de 30 años, prorrogable por otros diez años más. Durante este tiempo, su delegado en Euskadi pretende convertirlo en un centro de «agitación cultural». Sus destinos caminan definitivamente en paralelo.

El Correo Digital.

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