Partidarios y detractores del cannabis ven el peligro en el consumo entre los adolescentes


Charla sobre el Cannabis

Partidarios y detractores del cannabis coincidieron ayer en el Club DIARIO de MALLORCA en que el aspecto más negativo y preocupante en este ámbito es el elevado consumo por parte de los adolescentes españoles y lo fácil que les resulta acceder a esta droga. El presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas, Martín Barriuso; el presidente del Colectivo de Autoconsumo Responsable, David Rabé; el psiquiatra y director de la revista ´Adicciones´, Amador Calafat, y la coordinadora del Plan de Adicciones y Drogodependencias de Balears, Joana Rovira, se dieron ayer cita en el Club para debatir sobre el cannabis en sus diferentes aspectos, aunque inevitablemente la discusión acabó centrada en la cuestión de la legalización.

Para David Rabé, «lo necesario no es tanto plantear si hay o no que legalizar, sino afrontar este asunto desde una amplitud de miras e impulsar una regulación seria». Martín Barriuso incidió en que «no se trata de legalizar para que la comercialización del cannabis se equipare a la que hay sobre el tabaco, en la que se adultera la planta y todo es una cuestión de intereses de grandes compañías». A su juicio, debería apostarse por una «legislación no prohibitiva que permita que una persona adulta pueda consumir y producir para su propio consumo».

Calafat sostuvo que en nuestro país el consumo no está «muy perseguido» y que «la ley no es muy exigente». Junto a ello, afirmó que España «es el país de Europa con más consumo de cannabis y, junto con Bélgica, es en donde más ha crecido el consumo en los últimos años, a la vez que disminuye la percepción de que se trata de un consumo inocuo». En su opinión, una legalización «debería significar también mayor autocontrol y más información de los riesgos, pero no parece que cuando se pide la legalización vayan por ahí los tiros».

Barriuso no se mostró tan de acuerdo con que la actual situación sea benigna para los consumidores, teniendo en cuenta «las 300.000 sanciones al año por tenencia de cannabis, las miles de personas detenidas por tráfico y las incautaciones de pequeños cultivos». Agregó que este esfuerzo por reprimir es un fracaso ya que «la realidad es que los menores no tienen problemas para lograr cannabis y son los adultos consumidores los que sí los tienen, de tal modo que las mafias se aprovechan de los adolescentes».

Para Calafat también el consumo por parte de los adolescentes es «el eslabón más débil y donde están los grandes peligros». En este sentido, recordó que el cannabis afecta a la memoria, lo cual en una edad en la que se está estudiando es especialmente perjudicial, y además parece ser que aumenta la posibilidad de que se presenten o se adelanten psicosis» a una edad temprana. «El cannabis crea adicción y las investigaciones científicas no hacen pensar que sea algo tan suave como se pretende desde los movimientos pro cannabis», añadió el psiquiatra.

Barriuso rechazó esta acusación y aseguró que las Asociaciones Cannábicas llevan mucho tiempo preocupándose por este asunto. «Nunca hemos defendido que el cannabis sea inocuo», resaltó si bien dejó claro que «el cannabis está muy por debajo de los niveles de riesgo que supone el alcohol o el tabaco, que son legales y matan, mientras que el cannabis no mata». Agregó que «la gente no es tonta y con los años sencillamente ve cuál es el nivel de riesgo real». Junto a ello, resaltó que «muchos adolescentes consumen por el placer de hacer lo prohibido, como lo prueba el que los adolescentes holandeses empiezan a consumir mucho más tarde que en España».

En una cuestión en la que sí se mostraron de acuerdo es en romper con la idea generalizada de que el consumo de cannabis es la primera parada en viaje hacia las drogas duras. Para Rovira «hay que empezar a desmitificar eso de que el cannabis sea la puerta de entrada a otras drogas, ya que hay gente que consume temporalmente o que no va más allá». Sostuvo que «si hay que hablar de puertas de entrada a la drogadicción, en todo caso serían el tabaco y el alcohol». Añadió que «el alcohol es la primera sustancia de inicio a las drogas en Balears y es una de las drogas más duras».

Asimismo, se mostraron favorables al uso terapéutico del cannabis, si bien Calafat advirtió que en ese caso se trataría de productos cannábicos elaborados «eliminando los efectos no deseados y potenciando las características que sirven para este uso».

Barriuso apostó por la creación de clubes como los de la Federación de Asociaciones, abiertos sólo para adultos que incluso superen los 20 años de edad, con plantaciones para su consumo, de tal modo que se evitaría la compra en el mercado negro a la vez que se cotiza a la seguridad social y se pagan impuestos. David Rabé también se mostró a favor de esta iniciativa y defendió el «autocultivo responsable para un uso responsable» que hacen muchos consumidores y la necesidad de que se respete ese derecho. Joana Rovira opinó que la existencia de estos clubes «es una opción que se podría tener en cuenta», mientras que Calafat afirmó que «con estos cultivos legales y estos clubes no acabará el mercado negro» ya que «para impedirlo, debería venderse a precios inferiores al los del mercado ilegal».

Visto en Diario de Mallorca.

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