Ricote. “CUANDO GUISES, EN VEZ DE ECHARLE PEREJIL, LE PONES MARIHUANA…”

Claudia Moctezuma.
«Luisete» es el apodo de un joven de 33 años que ha hecho del cannabis un ingrediente habitual en su recetario. «Cuando guises, en vez de echarle perejil, le pones marihuana…» «Para elaborar el ‘pan canábico’ hay que añadirle a la harina marihuana.» Son estas algunas de las recomendaciones culinarias que hacía mientras mostraba un pequeño recipiente de plástico con marihuana seca.

Este joven relató cómo tras volver del servicio militar y estar cansado de ser intermediario de un camello, decidió tener su plantación particular de esta planta, para su uso y consumo propio. Enumeró una serie de ingredientes que supuestamente sirven como cura de los dolores musculares mediante un ungüento, resultado de la mezcla ente el alcohol y el cannabis. La preparación consiste en dejar macerar la marihuana durante 100 días con el alcohol. Una vez pasado este tiempo, el líquido ennegrecía y ya estaba listo para ser utilizado.
Al parecer, Luisete aprovecha toda la planta, pues asegura «me fumo la flor y las hojas las utilizo para infusiones».
Estuvimos hablando con una enfermera del Servicio Murciano de Salud, quien nos dio su opinión del uso de esta planta desde el punto de vista terapéutico: «ayuda a sobrellevar el dolor en algunas enfermedades como la fibromialgia o el cáncer. Cuando se consume, el TCH, sustancia que contiene la marihuana, ésta se acumula en el tejido adiposo, y es eliminada poco a poco a través de la orina»
Los principales efectos secundarios que produce el TCH son: relajación, sequedad mucosa y apetito, y afecta al sistema nervioso central. No obstante, la enfermera señaló la importancia de un consumo responsable y de destinarla solo como paliativo a ciertas enfermedades como las anteriormente mencionadas.
El consumo de Cannabis en España, al igual que otras sustancias consideradas ilegales y prohibidas no constituye delito, pues la adicción a esta sustancia es considerada como una enfermedad tratable sanitariamente. Sólo es considerado delito el tráfico a terceros, por lo que los consumidores suelen tener un cultivo personal para su suministro. No obstante, el problema radica en que no se ha delimitado qué cantidad es considerada como de uso personal o como de tráfico de estupefacientes, por lo que queda a la subjetiva decisión del juez instructor del caso. El Tribunal Supremo es quien por tanto dice las consideraciones a tener en cuenta al respecto.

Vegamediapress.com

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