Riesgos asociados al consumo de Éxtasis [3]

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Por Fernando Caudevilla

Entrada original en Cannabis Magazine.

IV.8. Tolerancia

El cuerpo humano tiene una gran capacidad de adaptación ante los estímulos externos. El desarrollo de la musculatura ante el ejercicio físico repetido o el cambio de color de la piel tras la exposición a los rayos del sol son ejemplos de respuestas del organismo ante determinadas situaciones. De la misma forma, al tomar algunas sustancias de forma repetida, el cuerpo «aprende» a eliminarlas de forma más rápida y eficaz, y además aparecen cambios en el sistema nervioso que compensan sus efectos. A este fenómeno, que aparece sólo con determinados fármacos o drogas, se le conoce con el nombre de «tolerancia».

Con la MDMA la tolerancia farmacológica aparece de forma muy rápida. En las notas de Shulgin (Shulgin y Shulgin, 1991) se hace referencia a un estudio en el que «se consumió MDMA a las 9:00 a.m. todos los días durante casi una semana (120 miligramos el primer día y 160 miligramos los días siguientes) y hacia el quinto día no se obtuvieron efectos de la droga excepto cierta midriasis (dilatación pupilar). E incluso ésta desapareció al sexto día. (…) Una abstinencia completa de cualquier droga durante otros seis días produjo la inversión de esta tolerancia, y 120 miligramos de MDMA produjeron sustancialmente los efectos esperados». Muchos usuarios recreativos han experimentado alguna vez esta misma situación y saben que, al consumir MDMA durante dos días seguidos, los efectos son menores. Además, los efectos adversos durante la experiencia y en los días siguientes se incrementan de forma notable.

fotoextasistolerancia aumentando las dosis de forma sucesiva. A corto plazo esta estrategia funciona relativamente bien con drogas como el alcohol, la cocaína, la heroína o las benzodiacepinas, aunque también es uno de los motivos que explican el elevado potencial de adicción de estas drogas. Con la MDMA el aumento de las dosis lleva aparejado un incremento en los efectos adversos a corto y medio plazo y pérdida de los efectos deseados, lo que limita el potencial de abuso de esta sustancia para la mayoría de las personas. El tiempo mínimo para revertir la tolerancia parece ser de una semana, aunque algunos usuarios recreativos que utilizan MDMA de forma continuada cada fin de semana pueden llegar a utilizar dosis de diez, quince o veinte pastillas al cabo de unos meses.

El fenómeno de tolerancia no se desarrolla sólo frente a una droga determinada, sino que puede presentarse al tomar otras que tengan una estructura química parecida. Esto se conoce con el nombre de «tolerancia cruzada». En ratas (Zacny et al., 1990) se ha demostrado que existe tolerancia cruzada entre la MDMA y la metanfetamina, pero no entre la MDMA y la mda. Con respecto a la mda, en sus trabajos Shulgin también menciona un experimento en el que, después de haber consumido MDMA en días sucesivos y desarrollar tolerancia completa a esta droga, «se administró 120 mg de MDA y la respuesta fue sustancialmente normal con la misma cronología, rechinar de dientes y, como mucho, una ligera disminución en los efectos mentales». A falta de más estudios, los datos sugieren que la tolerancia cruzada entre MDMA y metanfetamina es mayor que la que aparece entre MDMA y mda, pese a ser las tres drogas muy parecidas en cuanto a su estructura química.

IV.9. Pérdida de la magia.


Muchas de las personas que toman éxtasis relatan que la primera vez tuvo una intensidad y profundidad que no se presenta en ninguna de las siguientes ocasiones. Algunas personas refieren además que algunas de las características que más valoran de la MDMA se van perdiendo a lo largo del tiempo, según adquieren mayor experiencia con la droga. Este hecho parece característico de la MDMA o al menos no se comunica con esta frecuencia con otras drogas. Entre los diferentes motivos para dejar de consumir alcohol o cocaína no suelen citarse razones como que «la experiencia ya no aporta nada nuevo» o «los efectos que me gustaban son cada vez menores». Además, este fenómeno es diferente al de la tolerancia farmacológica, pues puede presentarse incluso dejando espacios razonables de tiempo entre los consumos y parece estar más relacionado con la cantidad total de MDMA consumida a lo largo de la vida que con la frecuencia de administración. Aunque se ha propuesto el término científico «tolerancia crónica» para definir esta propiedad, es más conocida por la denominación utilizada originalmente por Shulgin: «pérdida de la magia» (loss of magic).

La «pérdida de la magia» no se manifiesta de la misma manera en todas las personas. Se suele decir que la intensidad de la experiencia disminuye de forma notable a partir de las diez o doce primeras veces aunque hay personas que lo manifiestan desde la segunda o tercera ocasión y en otras no se presenta de forma pronunciada a pesar de haber tomado MDMA durante años. En ese sentido, es muy llamativo que este fenómeno se haya observado en distintos estudios sobre usuarios recreativos (Parrott, 2005), pero no en entornos psiconáuticos o terapéuticos. En el estudio sobre psiquiatras que habían consumido MDMA (Liester et al., 1992) se preguntó sobre este asunto a los catorce que habían consumido MDMA en más de una ocasión y «ninguno dijo haber utilizado dosis progresivamente elevadas de MDMA ni se encontraron cambios de importancia con el uso repetido en la intensidad, placer o introspección obtenidas con la experiencia», aunque algunos de ellos habían tomado MDMA entre 10 y 25 ocasiones diferentes. No es posible obtener conclusiones definitivas a partir de tan pocos casos, pero los datos sugieren que las diferencias en el contexto, las expectativas, las motivaciones y la forma de uso pueden tener alguna relación con la «pérdida de la magia».

Tampoco puede aceptarse como una verdad inalterable el hecho de que «la primera vez es la mejor». Este tipo de mensajes, como el propio fenómeno de la «pérdida de la magia», puede tener un efecto importante de sugestión sobre el consumidor. En realidad, bastantes usuarios recreativos disfrutan más de su segunda prueba, en la que el miedo a lo desconocido y las barreras psicológicas a la experiencia son menores. Por supuesto, la cantidad de MDMA que se utilice también es determinante y sólo es posible sentir los efectos en toda su magnitud con una dosis suficiente. En cualquier caso, la diferencia entre los efectos de las primeras tomas y las siguientes puede explicarse por el efecto de la novedad. Por ejemplo, la primera vez que un niño descubre un parque de atracciones quedará fascinado por el festival de luces, sonidos y colores que se presenta ante sus ojos. Es seguro que ese niño seguirá encantado con la noria y los tiovivos en sucesivas visitas, pero no de la misma forma: el efecto sorpresa de la primera vez, la sensación de descubrimiento de un territorio desconocido, se habrá perdido para siempre. Por supuesto, si el niño continúa yendo todos los fines de semana al parque de atracciones como actividad principal de su tiempo de ocio, es previsible que al cabo de pocos meses termine cansado y asqueado de los payasos y el tren de la bruja. De la misma forma y sin necesidad de que aparezca tolerancia farmacológica, la persistencia en el uso de éxtasis en los mismos contextos y con las mismas motivaciones termina necesariamente aburriendo a la mayoría de las personas.

Si el mismo niño acude al circo, la visión de las fieras le producirá una mezcla de asombro, admiración y miedo. Para la mayoría de los adultos, sin embargo, este espectáculo produce lástima o tristeza. Así, la disminución o el cambio en los efectos puede explicarse como consecuencia de los cambios de tipo psicológico y vital que se producen en las personas a lo largo del tiempo. Los consumidores que dicen que «el éxtasis de ahora es peor que el de hace diez años» no caen en la cuenta de que ellos tampoco son los mismos que eran hace diez años. La propia experiencia con MDMA puede ser un elemento muy importante en estos cambios siempre que la persona sea consciente de esto y esté dispuesta a asumirlo. Algunas personas son capaces de incorporar a su vida cotidiana elementos y experiencias que han vivido bajo los efectos del éxtasis. Es posible aprender formas diferentes de relacionarse y comunicarse con los demás, así como comprenderse a uno mismo y entender su propia vida de una forma más cálida. Para Bruce Eisner (Eisner, 1995), la MDMA no produce tanto un «estado alterado de consciencia» como un «estado alternativo de consciencia» en el que las defensas psicológicas se desvanecen, pero que constituye una experiencia real en sí (entendiendo real como «cotidiano» o «habitual»). Desde esta óptica, cuando los elementos del estado alternativo de consciencia se incorporan en la consciencia habitual, la diferencia entre los dos estados se reduce y por tanto los efectos de la MDMA son menores. El consejo de Eisner en ese momento es: «cuando hayas recibido el mensaje, cuelga el teléfono», indicando la necesidad de suprimir o reducir el uso de MDMA una vez que se ha aprendido todo lo que la sustancia puede dar de sí.

Desde otro punto de vista, hay factores de tipo neuroquímico que pueden contribuir a explicar la «pérdida de la magia». Las neuronas del cerebro están acostumbradas a liberar una cantidad de serotonina que se acopla a un número determinado de receptores. Cuando el cerebro se habitúa a liberar grandes cantidades de serotonina, el número y la densidad de los receptores de las sinapsis disminuyen como una respuesta adaptativa para compensar este efecto. Esta regulación a la baja de los receptores (que no implica un efecto tóxico y se ha vinculado con el mecanismo de acción de algunos antidepresivos ?Meyer, 2001?) aparece también en el consumo humano de MDMA (Reneman, 2000). Es posible que estos cambios neuroadaptativos estén en relación con el fenómeno de la «pérdida de la magia».Aunque los receptores muestran una tendencia a recuperar su densidad previa tras abstinencias prolongadas, no está claro si vuelven a la situación previa ni cuánto tiempo tardan en hacerlo.

IV.10. Potencial de abuso:

Las encuestas y estudios sobre el consumo de MDMA nos muestran que la mayoría de los usos son de tipo experimental o esporádico. Muchas de las personas que prueban el éxtasis no vuelven a utilizarlo nunca más o lo hacen de forma puntual, bien porque ya han satisfecho su curiosidad, no sienten la necesidad ni el interés de hacerlo o simplemente no tienen un acceso sencillo a la sustancia. Otras personas repiten la experiencia con regularidad, aunque la frecuencia con la que lo hacen puede ser muy variable. Algunos toman MDMA cada mes, o cada dos o tres meses, evitando la aparición de tolerancia y disminuyendo el efecto de«pérdida de la magia». Otras personas tienen patrones de consumo más frecuente, aunque el número de personas que la usa semanalmente durante largo tiempo es escaso. Según las encuestas del pnd, el número de personas de entre 15 y 64 años que ha tomado éxtasis alguna vez en su vida ha experimentado una tendencia creciente (2% en 1995 frente a 4,2% en 2003), mientras que el número de personas que dicen haberlo tomado en el último mes (lo que suele correlacionarse con el consumo habitual) tan sólo pasó del 0,3% en 1995 al 0,4% en 2003 (pnd, 2003).

Así, propiedades farmacológicas como las de tolerancia y «pérdida de la magia» hacen que el potencial de adicción de la MDMA sea bajo. O por lo menos según el sentido clásico del término. Para la mayoría de las personas, la adicción suele asociarse con la imagen del heroinómano o el alcohólico: personas que consumen una droga de forma diaria y en cantidades crecientes durante largos períodos de tiempo, incapaces de controlar su consumo de drogas a pesar de esforzarse, que no utilizan drogas por el placer de sus efectos sino para ser capaces de funcionar con relativa normalidad y evitar un síndrome de abstinencia y que por lo general acaban teniendo graves problemas de salud, familiares y económicos. Es en ese sentido en el que se puede considerar que el potencial de adicción de la MDMA según este modelo es prácticamente nulo. En todo el mundo sólo hay descritos tres casos que se podrían encuadrar en esta categoría de «adictos al éxtasis» (Jansen, 1999). Se trataba de consumidores intensivos de alcohol y otras drogas ilegales, con antecedentes familiares de enfermedades mentales graves, que llegaron a la administración intravenosa diaria o intranasal de dosis altas de MDMA. Uno de ellos, tras haber presenciado una escena de asesinato y suicidio, desarrolló un trastorno de estrés postraumático. Pero, por las características peculiares de estos consumidores, este tipo de casos no pueden considerarse como representativos y constituyen una anécdota excepcional.

Sin embargo, los estudios más importantes sobre patrones de consumo de usuarios recreativos reflejan la existencia de una minoría de personas que utilizan MDMA con una frecuencia muy elevada. En el estudio español más completo sobre patrones de consumo de éxtasis (Gamella, 1997) se describe la existencia de un 14% de usuarios intensivos (han tomado entre 100 y 399 veces) y compulsivos (más de 400 veces). Un 2,9% de los 418 usuarios entrevistados tomaban éxtasis «más de diez veces al mes». Los datos son similares a los de otro estudio australiano (Solowij, 1992) sobre cien usuarios, en los que el 8% manifestaba tomarlo todos los fines de semana y un 3% varias veces a la semana, o una encuesta de una universidad británica en Internet en la que el 12% de los 282 participantes había tomado MDMA en cien ocasiones o más (Scholey, 2004).

Así, una minoría de usuarios presentan patrones de consumo que no pueden ser clasificados como de «dependientes» en el sentido clásico de la palabra pero en los que se puede hablar de un consumo excesivo o problemático, con riesgos evidentes para la salud física y mental. Estas personas suelen ser individuos con alta impulsividad, y dificultad para controlar sus impulsos, que también tienen problemas con otras drogas legales o ilegales (Lieb, 2002). En la mayoría de los casos el consumo excesivo de MDMA puede considerarse como un síntoma que aparece en determinadas personalidades, más que como un problema generado por la sustancia. En otros casos estos patrones de consumo pueden estar en relación con un intento de «automedicación». El caso descrito por Jansen de un paciente con estrés postraumático es un buen ejemplo. Al hablar de la tolerancia, se mencionó que la administración repetida de MDMA da lugar a aparición de efectos anfetamínicos, que pueden ser precisamente los deseados por cierto tipo de consumidores. En cualquier caso, estos patrones de consumo sólo se han descrito en usuarios recreativos y nunca con otros tipos de usos de la MDMA. Aunque pueda parecer una obviedad, este hecho resalta la importancia de los factores de tipo contextual en el desarrollo de patrones de consumo problemático de drogas.

Las encuestas de población proporcionan una especie de «foto fija» que nos muestra un pequeño número de consumidores intensivos. Pero es muy importante conocer cuál es la evolución de este fenómeno en el tiempo. ¿Qué sucede con los patrones de consumo de estas personas al cabo de unos años? Como se comentó en el capítulo sobre trastornos psiquiátricos, los estudios de seguimiento de poblaciones son los más adecuados para responder a esta pregunta. La misma población utilizada en el estudio sobre salud mental en Zurich se aprovechó para investigar la evolución de los patrones de consumo durante cuatro años (von Sydow, 2002). Después de ese período, el 87,7% de los jóvenes que al principio del estudio decían haber tomado éxtasis de forma ocasional o esporádica y el 70% de los que eran usuarios intensivos habían dejado de consumir. Según los resultados de esta investigación, para la mayoría de los usuarios recreativos el consumo de éxtasis forma parte de una etapa en su vida que finaliza al llegar a la edad adulta, incluso en muchos de los consumidores intensivos. Sin embargo, como en otros muchos aspectos y actividades de la vida, existe una pequeña proporción de personas que persisten en el uso de esta sustancia de forma compulsiva.

 

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Capítulo 1Capítulo 2 – Capítulo 3

Riesgos asociados al consumo de Éxtasis [2]

Dos de los factores que suelen preocupar más a los consumidores de drogas -en este caso de MDMA- son por un lado el peligro de muerte o lesiones físicas que ello pueda conllevar y por otro la neurotoxicidad de la sustancia en si. ¿Nos come las neuronas? Sigue leyendo y encontrarás respuestas.

Por Fernando Caudevilla

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6. Mortalidad.

Los datos más detallados y completos sobre la mortalidad provocada por el éxtasis provienen del Reino Unido, país en el que se estima que hay unas 730.000 personas que lo consumen habitualmente (The Observer, 28/9/03). Entre 1996 y 2002 se detectaron un total de 202 muertes relacionadas con mdma y derivados (Schifano, 2004), con una tendencia progresivamente creciente (doce fallecidos en 1996-1997, frente a 72 en 2001-2002). Los análisis toxicológicos detectaron mdma en 143 casos; en el resto de las muertes se encontraron otras sustancias (mda, mde, pma) o no se pudieron realizar los análisis. De forma sorprendente, en un 48% de los casos se detectaron además heroína y otros opiáceos: muchos de los fallecidos eran «toxicómanos conocidos en los servicios sanitarios» (Schifano, 2003). Únicamente en 34 casos la mdmafue la única droga detectada.

En España, en el mismo período (1996-2002), el número de muertes tras sufrir una reacción aguda a drogas es de 2.023 personas. En un total de 42 casos (2,07% del total) se detectó la presencia de mdma o derivados en la sangre de los fallecidos. Únicamente en cinco casos la causa de la muerte puede atribuirse de forma segura y exclusiva al éxtasis (tres en 2000 y dos en 2001). En veinticuatro casos aparecen combinaciones de heroína, cocaína y/o metadona con mdma (Memorias int, 1996-2002).

Toda muerte prematura constituye un drama humano, pero analizando los datos resulta indiscutible que el riesgo de morir tras consumir mdma es bajísimo desde un punto de vista estadístico. La mortalidad relacionada con el éxtasis es similar numéricamente a la provocada por la aspirina o en accidentes domésticos (McKenna, 2002). En España se producen cada año 12.000 fallecimientos directamente relacionados con el alcohol y 55.000 con el tabaco. Cualquier comparación resulta obscena. Si consideramos además la escasa información que tienen la mayoría de los consumidores de éxtasis, las dificultades para conocer la dosis que se está tomando y las condiciones en las que se realizan muchos consumos, la mortalidad podría ser mucho menor adoptando políticas de drogas más razonables que las actuales.

7. Neurotoxicidad.

Al administrar mdma a animales de experimentación en ciertas condiciones aparecen alteraciones en su sistema nervioso. Algunos científicos opinan que estos mismos efectos pueden producirse en humanos. Ya que el número de neuronas del cerebro es muy elevado y decrece con la edad, las consecuencias no se harían evidentes de forma inmediata, sino que se manifestarían a lo largo de las próximas décadas, donde asistiremos a un incremento del número de enfermedades degenerativas del sistema nervioso (del estilo de los síndromes de Parkinson o Alzheimer), así como trastornos psiquiátricos. Así, por sus potenciales consecuencias, la neurotoxicidad de la mdmaes una de las cuestiones más estudiadas sobre esta sustancia, además de una de las más polémicas.

En 1986 se publicó la primera investigación que señalaba alteraciones en el cerebro de ratas a las que se había administrado mdma. Desde entonces y hasta ahora se han llevado a cabo decenas de investigaciones en animales de experimentación: ratas, ratones, monos ardilla, macacos, babuinos… El equipo del departamento de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid, dirigido por la doctora Isabel Colado, es uno de los más importantes del mundo en esta línea de investigación.

Los resultados de estos estudios muestran que la mdmaafecta de forma selectiva a las neuronas del sistema de la serotonina. En las autopsias de los animales a los que se administra mdma, los niveles de serotonina y de sus metabolitos se encuentran considerablemente disminuidos, los axones muestran signos de degeneración al microscopio y aparecen alteraciones en el funcionamiento de estas neuronas. También se han demostrado alteraciones en el comportamiento de animales tratados con mdma. Algunas circunstancias hacen que estos efectos se intensifiquen: al administrar mdma a animales en un ambiente caluroso, los efectos tóxicos son más intensos. Igualmente, al privar a los animales de acceso a agua o hacinarlos, la toxicidad es mayor.

La mayoría de los científicos consideran que estas alteraciones son la prueba más sólida de los efectos neurotóxicos de la mdma, aunque otros opinan que se trata de cambios adaptativos, ya que los cuerpos neuronales no se ven afectados. Pero la cuestión más importante es saber si estas las alteraciones encontradas en animales pueden aplicarse al consumo en humanos y cuál es su significado.

En ese sentido, son muchas las objeciones. Las dosis y vías de administración difícilmente pueden compararse a las humanas. Una dosis media de mdma en humanos oscila entre 1,5-2 mg/kg de peso. En animales, las dosis utilizadas en los estudios oscilan entre los 10-40 mg/kg de peso, repitiéndose en ocasiones la administración durante varios días o varias veces al día. La vía de administración es también muy importante. En humanos la mdmase utiliza fundamentalmente por vía oral, mientras que en los experimentos la mdmase inyecta directamente en el músculo, en las venas o en el abdomen del animal, con lo que se consiguen concentraciones de la sustancia mucho mayores.

El motivo de utilizar dosis tan elevadas está en relación con el metabolismo de los animales. El metabolismo de los animales de pequeño tamaño como ratas y ratones es muy distinto al de los humanos (una rata puede comer el equivalente a su propio peso varias veces al día). La forma en la que los riñones y el hígado degradan los productos químicos es muy diferente según la especie, dando lugar a efectos distintos. Por ejemplo, la neurotoxicidad de lamdmasobre los ratones es muy distinta a la que se produce en las ratas. E incluso dentro de la misma especie pueden verse diferencias importantes: algunas razas de ratas ―Wistar, Sprague-Dawley― son mucho más resistentes a los efectos tóxicos que otras ―Dark Agouti― (Green et al., 2003). Todos estos motivos hacen que no sea posible obtener conclusiones para el consumo humano a partir de estos datos. De hecho, al administrar a animales de experimentación dosis masivas de algunos fármacos antidepresivos (fluoxetina o sertralina) o derivados anfetamínicos que han sido utilizados en el tratamiento de la obesidad (sibutramina y dexfenfluramina), las alteraciones que se observan en el cerebro de los animales son similares a las producidas por mdma (Kalia et al., 2000).

La experimentación en animales puede ser interesante desde un punto de vista científico o teórico, pero no permite extraer conclusiones útiles y prácticas de cara al consumo en humanos. Con este objetivo se han llevado a cabo diferentes tipos de investigaciones en consumidores de éxtasis para aclarar si la neurotoxicidad encontrada en los animales tiene alguna expresión en los humanos. Los estudios más importantes en humanos son los estudios de neuroimagen y los de función psicológica.

Las técnicas de radiología como la tomografía axial computerizada (tac) o la resonancia magnética nuclear (rmn) permiten observar cómo es físicamente el interior del cerebro. Las nuevas técnicas de neuroimagen desarrolladas en la última década (pet ―tomografía por emisión de positrones― y spect ―tomografía por emisión de fotones simples―) permiten además valorar su grado de funcionamiento. Esto se consigue a través de escalas de color de distinta intensidad y brillo, que muestran la actividad del cerebro. Se han llevado a cabo distintos estudios empleando técnicas de pet y spect, comparando las imágenes obtenidas enconsumidores y no consumidores de éxtasis. En la mayoría de los estudios se ha observado que ciertos parámetros (cantidad de receptores cerebrales de serotonina, intensidad del flujo sanguíneo del cerebro yconsumo de glucosa) se encuentran disminuidos en las personas que consumen éxtasis, indicando posibles daños en el cerebro.

Los estudios de función psicológica consisten en diversos tests que miden funciones cognitivas concretas (memoria, atención, tiempo de reacción, agresividad, estado de ánimo…). Cuando se comparan los resultados obtenidos entre consumidores y no consumidores, se observa que los primeros obtienen puntuaciones inferiores en muchas de estas pruebas psicológicas. La memoria, en particular la memoria a corto plazo (la capacidad para aprender, retener y recordar nuevos conceptos), es la función que con más frecuencia se ve afectada en este tipo de estudios.

Pero nuevamente conviene analizar los resultados con detenimiento antes de sacar conclusiones precipitadas. Estos estudios presentan una serie de limitaciones que merecen ser tenidas en cuenta. La más importante de ellas es que de forma constante se trata de estudios en los que el grupo de consumidores de éxtasis ha consumido cientos, en ocasiones miles de comprimidos durante largos períodos de tiempo. El estilo de vida de estos consumidores intensivos implica con frecuencia alteraciones en el sueño y la alimentación, como consecuencia de permanecer despiertos durante largas fiestas con ayuda de estimulantes. Los participantes no son sólo consumidores de mdma, sino también de anfetaminas, cocaína, alucinógenos, alcohol y cannabis. Cuando esta última sustancia se consume de forma habitual, las puntuaciones en los tests de memoria pueden verse afectadas durante semanas. Tampoco está claro si las alteraciones encontradas en estas investigaciones corresponden a cambios adaptativos reversibles con la abstinencia o a lesiones verdaderamente irreversibles.

Con los datos disponibles hasta el momento podemos aventurar dos conclusiones. Primera: la mdma es tóxica a partir de una determinada dosis para el sistema nervioso de todas las especies animales estudiadas, por lo que es lógico suponer que ciertas pautas de consumo puedan producir daños. Segunda: los consumidores intensivos de grandes cantidades de mdma (y otras drogas) presentan alteraciones que sugieren algún grado de afectación del sistema nervioso. Pero no existe evidencia de que una dosis habitual de mdma o varias dosis suficientemente separadas en el tiempo produzcan efectos tóxicos permanentes. Desde mediados de los años setenta se han consumido millones de dosis de mdma sin que exista evidencia de sus efectos neurotóxicos en la mayoría de las personas: las que la utilizan de forma ocasional o esporádica.

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Capítulo 1 – Capítulo 2 – Capítulo 3

Riesgos asociados al consumo de Éxtasis [1]

Por Fernando Caudevilla.

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Los peligros para la salud relacionados con el éxtasis (muertes, daños sobre el sistema nervioso, enfermedades psiquiátricas…) son la faceta más conocida de esta sustancia para el público en general. La mdma, como cualquier otra sustancia (un fármaco de prescripción médica o una droga) puede producir efectos que causen graves daños a la salud o lleguen a poner en peligro la vida. Estos aspectos merecen un análisis detallado y una explicación en profundidad para poder estimar los riesgos en su justa proporción. Si se sobrestiman, muchos consumidores pueden sentirse engañados y perder la confianza al sentir cómo su experiencia personal contradice las informaciones alarmistas. Si se minusvaloran es más probable que algunas personas adopten comportamientos arriesgados o imprudentes que pongan en riesgo su salud.

Cuando la mdmaes utilizada por una persona sana y en las dosis recomendadas la aparición de reacciones adversas graves es muy poco frecuente, aunque posible. En la gran mayoría de los casos la toxicidad aparece tras tomar dosis excesivas de mdma, a veces mezclada con otras drogas distintas, y/o no guardar una serie de precauciones básicas. No se conocen casos de toxicidad al administrar la sustancia en ensayos clínicos ni en relación con su uso terapéutico. El hecho de que la práctica totalidad de los casos conocidos estén en relación con el uso recreativo sugiere que hay muchos factores no dependientes de la propia sustancia que influyen en la toxicidad.

Golpe de calor.

El organismo humano necesita mantener su temperatura dentro de unos límites muy estrechos. Para mantenerse alrededor de los 37º c, el cuerpo dispone de mecanismos que se activan para producir o eliminar el calor cuando varía la temperatura externa. En circunstancias extremas de temperaturas muy altas, elevada humedad y falta de ingesta de líquidos frescos, el organismo puede llegar a perder la capacidad de autorregular su temperatura. En un principio puede aparecer dolor de cabeza, mareo, palidez en la piel, dificultad para respirar, náuseas y vómitos. Pero, si la temperatura del cuerpo sube unos pocos grados centígrados, se puede producir un colapso general del organismo de consecuencias mortales.

Los niños y sobre todo los ancianos son las personas más susceptibles de sufrir un golpe de calor (hipertermia). En Francia, durante la ola de calor de agosto de 2003 se contabilizaron más de 2.500 muertes en quince días directamente provocadas por un golpe de calor. Se conocen cientos de casos de golpe de calor en personas expuestas a altas temperaturas por motivos laborales (agricultores, militares…). La hipertermia es, además, una de las causas más frecuentes de muerte súbita en atletas, ciclistas y futbolistas.

Con respecto a los golpes de calor relacionados con el éxtasis, se conoce que la mdmacuando se toma a las dosis habituales no eleva la temperatura del cuerpo por sí misma, pero disminuye la capacidad del cuerpo para autorregularse ante cambios bruscos de la temperatura en el ambiente. En los últimos veinte años se han documentado unos setenta casos en todo el mundo de golpe de calor asociado al éxtasis, aunque es probable que los casos no comunicados sean más. La mayoría de las veces la hipertermia está en relación con dosis excesivas de mdma, condiciones de calor ambiental y humedad elevadas y ejercicio físico muy intenso (personas que bailan durante muchas horas en discotecas abarrotadas y con deficientes condiciones de ventilación). También se conocen casos de hipertermia en personas que han tomado entre treinta y cincuenta comprimidos de golpe con intención suicida. De forma anecdótica existen unos pocos casos en los que el golpe de calor apareció tras dosis normales en ausencia de ambientes cálidos.

Algunos científicos opinan que ciertas personas son más propensas a padecer este tipo de efectos y han relacionado su aparición con problemas en una de las enzimas encargadas de degradar la mdma. Se sabe que la enzima cyp 2d6 funciona de forma defectuosa en el 3-10% de las personas de raza blanca. En estas personas la mdmaactuaría durante más tiempo en el organismo y las dificultades para eliminarla serían mayores, favoreciendo el riesgo de intoxicación. Sin embargo, hay muchas objeciones a esta hipótesis. En primer lugar, se sabe que son muchas las enzimas implicadas en la degradación de la mdmaen el organismo. Si el mal funcionamiento de la enzima fuera la única causa, el número de casos esperables de muertes y casos de toxicidad grave sería mucho mayor que los que se producen en realidad. No se encontró ni un solo caso de enzima defectuosa en un estudio sobre siete intoxicados graves por mdma (O’Donohoe et al., 1998). Aunque el número de casos de este estudio es muy bajo, al menos indica que la deficiencia de actividad en la cyp 2d6 no es una condición necesaria ni suficiente para que aparezca toxicidad.

Hiponatremia.

Tras la aparición de los primeros casos de hipertermia se extendió el mensaje de que para protegerse de este riesgo es necesario beber abundantes líquidos mientras se está bajo los efectos del éxtasis. En efecto, evitar los ambientes excesivamente calurosos, descansar de vez en cuando y mantenerse hidratado son medidas que reducen el riesgo de golpe de calor. Pero una hidratación excesiva también puede dar lugar a problemas.

La mdma actúa sobre uno de los mecanismos que tiene el cuerpo para eliminar los líquidos (hormona antidiurética), dificultando su expulsión. Algunos consumidores, en su afán de evitar el riesgo de hipertermia, pueden llegar a beber enormes cantidades de agua. Como resultado, el agua se retiene en el organismo y se diluyen los componentes de la sangre, especialmente el sodio (hiponatremia). Los primeros síntomas suelen ser mareo y confusión. Si el trastorno persiste y el agua entra en las neuronas del cerebro, se produce un aumento de volumen (edema cerebral) que puede llegar a afectar a los centros de control de las funciones vitales, llevando a la muerte.

Hasta el momento se han registrado y estudiado en el mundo unos veinte casos de hiponatremia, cuatro de ellos con resultado mortal (Budisavljevic et al., 2003). Todos ellos son mujeres jóvenes (que, por cuestiones hormonales, parecen estar más predispuestas a estos efectos) que habían bebido enormes cantidades de agua, llegando hasta los diez litros en algunos casos.

Toxicidad hepática.

Hay datos que señalan que el éxtasis puede causar daño en el hígado de algunas personas. Se han comunicado casos de hepatitis (inflamación del hígado) e ictericia (coloración amarillenta de la piel) después del consumo de éxtasis en personas jóvenes sin historia previa de consumo excesivo de alcohol ni signos de hepatitis infecciosa. Muchos de estos casos se recuperan de forma espontánea al dejar de consumir la sustancia pero en otros se ha producido un fallo del hígado que ha obligado a realizar un transplante. En general, el daño en el hígado se produjo después de consumos repetidos, aunque hay también casos descritos tras haber tomado uno o unos pocos comprimidos.

La toxicidad hepática de la mdmaen altas dosis está demostrada en animales de experimentación, por lo que muchos de estos casos corresponden a daños producidos por esta sustancia. Pero la gran variedad de manifestaciones que tiene la toxicidad por éxtasis en humanos sugiere que, en algunos de ellos, la presencia de posibles adulterantes pueda ser una explicación. Como anécdota, podemos señalar el caso de seis jóvenes alemanes que en 1997 tuvieron problemas hepáticos tras tomar mda en una fiesta. La sustancia que habían consumido no era metilendioxianfetamina sino metilendianilina, un producto químico utilizado en la fabricación de espumas de poliuretano cuyas siglas son las mismas que las de la droga (Tillmann, 1997).

IV.4. Otros efectos tóxicos de tipo físico.

Como todas las sustancias con acción estimulante, la mdmaincrementa la frecuencia del latido cardíaco y eleva la tensión arterial. La aparición de crisis de hipertensión, angina, infartos de miocardio, hemorragias y trombosis cerebrales, etc., es posible aunque, como en los casos anteriores, las dosis, circunstancias del consumo y mezcla con otras drogas son factores de importancia.

En algunos consumidores muy intensivos se han descrito problemas dentales debido al desgaste de los dientes producido por una tensión de la mandíbula potente y mantenida. También se han descrito otras complicaciones (dermatológicas, hematológicas, urológicas, neurológicas, oftalmológicas, renales, reumáticas…), pero se trata de casos aún más aislados y esporádicos.

IV.5. Problemas psiquiátricos.

Se ha relacionado el consumo de mdma con la aparición en algunos consumidores de ciertos trastornos psiquiátricos. Los casos más numerosos son aquéllos relacionados con psicosis, depresión, trastornos de ansiedad y trastornos del sueño, aunque también se conocen casos de suicidio, flashbacks (reexperimentación involuntaria de los efectos), manía, agresividad y trastornos disociativos, entre otros.

Sin embargo, la relación entre las drogas y los problemas de salud mental es una cuestión muy complicada y en muchas ocasiones resulta difícil conocer si el consumo de una determinada sustancia es causa, consecuencia o no guarda ninguna relación con el desarrollo de un determinado trastorno psiquiátrico. La edad en la que muchas personas empiezan a consumir drogas coincide con la edad en la que se manifiestan muchas enfermedades mentales. Por otro lado, las frecuencias de consumo de todas las drogas son mayores entre las personas que padecen enfermedad mental en comparación con la población general. En ocasiones el uso de drogas puede suponer un intento más o menos inconsciente de automedicación ante los primeros síntomas de una enfermedad mental.

Los estudios de seguimiento de poblaciones son los más adecuados para investigar este tipo de cuestiones, aunque se trata de estudios muy costosos y complicados de llevar a cabo. Consisten en reclutar a un número amplio de personas a quienes se lleva un seguimiento durante años sobre las variables que se quieren estudiar, en nuestro caso consumo de éxtasis y aparición de enfermedades mentales. Sobre este asunto y con este diseño, hasta el momento sólo existen los resultados de una investigación (Lieb, 2002), llevada a cabo durante cuatro años en la ciudad de Munich sobre 2.462 jóvenes de entre 14 y 24 años para averiguar la relación entre el uso de mdma y la salud mental de los consumidores. Entre los usuarios de éxtasis los problemas de tipo psiquiátrico (trastornos afectivos, depresión, ataques de pánico, fobias, trastornos de la alimentación…) se presentaron con una frecuencia hasta tres veces mayor que entre los no consumidores. Pero, al analizar la secuencia en el tiempo, se observó que en el 88,4% de los casos la enfermedad mental estaba ya presente antes del consumo de éxtasis. Según los resultados de este estudio, la relación entre éxtasis y enfermedad mental no consistiría en que la mdmacause enfermedad, sino que las personas con enfermedad psiquiátrica tienen una mayor tendencia a usar éxtasis. En cualquier caso, sería conveniente confirmar estos resultados con otras investigaciones antes de dar por zanjada la cuestión.

El sistema de la serotonina desempeña un papel importante en el control de determinadas funciones como el sueño, el apetito o el estado de ánimo. Los trastornos depresivos están asociados con frecuencia a niveles bajos de serotonina y muchos fármacos utilizados en su tratamiento actúan sobre este sistema. Los estudios de experimentación en animales muestran que dosis muy elevadas o muy repetidas de mdma producen alteraciones duraderas en las neuronas del sistema de la serotonina. No se ha demostrado que este hecho tenga repercusión en el consumo ocasional de dosis habituales en humanos, pero las personas que toman grandes cantidades durante varios días o con tendencia a la depresión pueden estar más expuestas a estos riesgos.

Desde un punto de vista psicológico, la mdma puede alterar el equilibrio de la mente a través de la liberación de emociones y experiencias reprimidas. En palabras del psiquiatra Karl Jansen, «el modelo psicodinámico sostiene que el material causante de ansiedad que es inaceptable para el yo consciente se reprime en el inconsciente, levantándose defensas contra él. La mdmase ha usado en terapia para eliminar estas defensas. ¿Pero qué sucede si estas defensas psicológicas son eliminadas en un contexto no terapéutico? Es posible que parte de este material no pueda volver a ser reprimido (…). Por ejemplo, si durante una experiencia con mdma una persona descubriera que ha sido víctima de abusos sexuales durante la infancia, el hecho sería completamente traumático para la mente. Las posibles consecuencias incluirían la gama de síntomas asociados con las neurosis: ansiedad, trastornos del estado de ánimo, insomnio, pesadillas, abuso de drogas para intentar anestesiar el dolor y trastornos disociativos o de conversión» (Jansen, 2001).

Por otro lado, conviene señalar que ninguna enfermedad mental está producida por una única causa, sino por la concurrencia de distintos factores. Un claro ejemplo de esto podemos verlo en la serie de casos de trastornos psiquiátricos relacionados con éxtasis más amplia de todas las publicadas en la literatura científica (McGuire, 1994). En tres hospitales británicos se encontraron trece casos de enfermedad mental (psicosis, trastornos de pánico, insomnio…) en un período de dos años. Pero siete de ellos ya habían presentado problemas psiquiátricos con otras drogas (cannabis, lsd, cocaína…) y en ocho casos existía una historia familiar de esquizofrenia, abuso de alcohol y drogas, depresión y trastornos de la personalidad. Así, aunque la mdmapueda contribuir al desequilibrio psicológico de personas predispuestas, no existe ningún dato epidemiológico que apunte hacia un incremento de problemas mentales causados por esta sustancia en la población general.

En el próximo capítulo abordaremos aspectos relacionados con la neurotoxicidad, la tolerancia y la mortalidad, entre otros aspectos de riesgo asociados al consumo de MDMA

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Capítulo 1 – Capítulo 2Capítulo 3

El éxtasis no altera la capacidad cognitiva

«Eso no implica que la droga no tenga riesgos», dicen los autores del trabajo.

El consumo de éxtasis no está relacionado con una disminución de la capacidad cognitiva, según el mayor estudio hecho hasta el momento sobre la sustancia, que ha financiado el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA por sus siglas en inglés) de EE UU. Con este trabajo se desmienten otros anteriores que apuntaban lo contrario, afirman los autores del trabajo que ha publicado Addiction.

Pero eso no quiere decir que la droga sea inocua, advierte John Halpern, principal autor del trabajo. «El consumo de éxtasis es peligroso: las píldoras ilegales pueden contener contaminantes dañinos, no hay advertencias ni etiquetado, no hay supervisión médica y en algunos casos la gente resulta dañada físicamente e incluso muere de sobredosis», afirma.

El ensayo ha comparado el resultado en unos tests de 52 consumidores de éxtasis y 59 personas que no tomaban droga en distintos momentos, y no se ha encontrado diferencia en los resultados. Para evitar reproducir errores de otros ensayos, se tomaron varias medidas. La primera, que todos los participantes tuvieran la misma afición por lasraves (fiestas nocturnas que duran hasta el amanenecer o más) para que estuvieran expuestos a periodos de insomnio y falta de ingesta de líquidos, que también tienen efecto sobre la capacidad intelectual. Segundo, que no hubieran tomado alcohol ni otras drogas antes del ensayo. Tercero, que los consumidores de droga no tomaran otras sustancias, para no confundir los efectos. Y, cuarto, que no tuvieran problemas mentales antes de empezar a tomar las drogas.

Las estadísticas del Ministerio de Sanidad calculan que en España toma éxtasis el 0,8% de los adultos.

Visto en El País.

Sanidad regula el control de la mefedrona por ser considerada una droga similar al éxtasis

El Boletín Oficial del Estado publica este miércoles -9 de febrero de 2011-  la decisión del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de incluir la sustancia 4-metilmetcatinona (conocida como mefedrona) en el Real Decreto que regula la fabricación, distribución, prescripción y dispensación de sustancias y preparados psicotrópicos por ser considerada una sustancia similar al éxtasis.

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Repunte del éxtasis. Cocaína adulterada

El mercado negro del MDMA (éxtasis) ha vuelto a emerger con fuerza después de que en 2008 cayera en picado. La razón no era otra que la falta de suministros de precursores necesarios para su fabricación. Esta escasez estuvo acompañada de un aumento en las tasas de adulteración y de un empobrecimiento en la calidad y purezas de la sustancia. Desde hace unos meses, sin embargo, «se ha vuelto a la normalidad», apunta Claudo Vidal, psicólogo de Energy Control. Sea por decisión de quienes manejan a su antojo el mercado negro o por un mayor acceso a los precursores, lo cierto es que «se ha vuelto a los niveles de 2008, tanto en cantidad como en calidad», mantiene Vidal. Este tipo de sustancias, cuyo precio oscila entre los 5 y los 7 euros el gramo, tiene un público muy identificado. «Siempre han estado relacionadas con las discotecas y las fiestas raves y con gente, en su mayoría, muy joven».

Lee el artículo completo en Málaga hoy.

Los personajes de Winnie the Pooh y las drogas

Analizando los perfiles de los personajes de Winnie the Pooh, se puede determinar que son adictos a las drogas.

Al burrito Ígor (Eeyore) le importa un pimiento todo, tiene reacciones lentas y no muestra ni un ápice de entusiasmo. Marihuana.

Puerquito (Piglet) siempre está asustado por todo y sufre paranoias constantemente por sus manías persecutorias. Setas alucinógenas.

El conejo amarillo se mete en los asuntos de los demás y necesita constantemente de todo. Cocaína.

Tigger el tigre nunca aparece tranquilo, siempre está botando y nunca se cansa. Éxtasis.

Christopher Robert Milne, el niño, puede hablar con animales. Alucinógenos.

Al osito Winnie The Pooh le encantan los dulces y tiene una gran imaginación. LSD.

El búho siempre está ahí cuando alguien necesita ayuda. Camello.

Visto en Blogodisea.

Controles especiales de drogas en la isla de Pascua

El próximo 11 de julio la atención no sólo estará centrada en conocer quién será el campeón del Mundial de Sudáfrica. También se producirá un eclipse total de sol que tendrá, según calculan los científicos, una duración aproximada de cuatro minutos y 45 segundos, siendo uno de los mejores puntos para observarlo, Isla de Pascua.

Se espera que para la ocasión llegue una multitud superior a las tres mil personas hasta Rapa Nui, con el fin de presenciar este evento único, que cautiva a especialistas y turistas en general.

Ante esta situación, se activó un plan especial para el control de los visitantes que busca evitar actos delictuales, especialmente contra el patrimonio de la isla y también para evitar contactos relacionados al narcotráfico.

Según determinaron las autoridades policiales, habrá especial preocupación en drogas de diseño, como LSD y éxtasis.

El plan contempla aumentar la dotación con personal de la PDI proveniente de la Región de Valparaíso y perros detectores de droga.

Visto en Emol (Chile).

Nota:

La Isla de Pascua o Rapa Nui, es una isla ubicada en el Océano Pacífico, perteneciente a Chile. Está considerada el ombligo del mundo, por ser el lugar habitado más aislado del planeta. También es el museo al aire libre más grande del mundo, por sus impresionantes y famosos moais, estatuas de piedra que llegan a medir hasta 10 metros de altura. Los moais son únicos en el mundo y fueron construidos por los los rapanui, sutil pueblo de hermosas mujeres y de hombres amables. Más de 900 Moai y 270 Ahu o altares decoran todo el borde costero de la isla. El cómo se erigieron y cómo se trasladaron hasta donde hoy están es todo un misterio.

Éxtasis ¿problemas de abastecimiento?

En el diario El País se hacen eco de los últimos resultados obtenidos desde Energy Control en los análisis efectuados a las muestras de lo que se puede encontrar en el mercado nagro como éxtasis o MDMA.

El mercado negro del MDMA (éxtasis) está de capa caída desde hace un año. No es que a los jóvenes aficionados a las sustancias ilegales haya dejado de gustarle el M-sigue siendo la droga dura más demandada y consumida después de la cocaína- sino que la cantidad disponible es menor. Esto implica que los camellos adulteren cada vez más la droga. Energy Control, un colectivo colaborador del gobierno central y de algunos autonómicos que desde hace 10 años analiza sustancias e informa de los riesgos del consumo en las zonas de fiesta, advierte que esta pauta se ha agravado en el primer semestre de 2009 y que el 63% de lo que se vende como MDMA, a 30 euros los 500 miligramos, es un fraude que contiene cafeína, fenacetina (un analgésico) o lidocaína (un anestésico). Este desabastecimiento y falta de calidad puede llevar a los consumidores a tomar sustancias con efectos y pautas de consumo muy diferentes.

La forma de presentación más habitual del MDMA ya no es la pastilla-un 33% del mismo analizado por Energy Control-, sino el cristal-un 67%-, miligramos de droga que parecen los restos de un vaso de duralex roto. Se pueden ingerir envueltos en papel de fumar (bombitas), esnifar, mezclar directamente con alcohol o chupar, y resulta más fácil de adulterar. Eduardo Hidalgo, coordinador de Energy Control en Madrid, afirma que «el desabastecimiento es generalizado, la adulteración ha pasado de ser la excepción a ser la norma».

«Antes entrabas en cualquier discoteca y preguntando conseguías M en cinco minutos», se queja Sarai, una consumidora esporádica de 24 años, «ahora no se encuentra ni en Madrid». Aun así, hay gente que sigue queriendo comprar MDMA y la estafan.»Incluso amigos mios» dice Juan, otro aficionado a las sustancias con un patrón de consumo similar al de Sarai, «el otro día les vendieron azucar moreno». Si se moja un poco y se apelmaza, puede tener un aspecto similar. «Ellos lo echaban en la copa, entonces no notaban el sabor», explica, «yo lo tomé directamente y era dulce, no con el sabor característico a medicina».

Por lo que Hidalgo sabe «el motivo es que la empresa china que comercializaba las medicinas que servían como precursores químicos de síntesis- la base que los laboratorios ilegales en los Países Bajos usan para fabricar el MDMA- ha cerrado el grifo». «No queremos crear alarma social», advierte, consciente de la delicadeza del tema, «pero tememos que al acercarse la temporada de verano, cuando se hace más dinero en festivales y raves, baje incluso más la calidad o que la gente empiece a consumir otras sustancias sin conocerlas».

Las drogas a las que se refiere Hidalgo podrían ser el speed, la ketamina y el 2-CB. Mientras que el speed, que anula el cansancio y aumenta la concentración, y la ketamina, un analgésico para caballos, son conocidas por el consumidor, el 2-CB no. Hidalgo no se atreve a vaticinar cual copará el mercado en verano «Creó que es pronto, pero el 2-CB va subiendo progresivamente cada año». Ya supone un 3% de las muestras analizadas de drogas síntesis frente al 1,5% del año pasado. Ignacio, camello salmantino, lo tiene más claro: «La peña se va a poner de keta y 2-CB en las raves este verano. Es lo único que hay y no quieren speed». Y puntualiza, «van acabar todos sin saber lo que se meten. Deberíamos llevar los tripis [LSD] a la población».

El 2-CB

El 2-CB fue sintetizado en 1972 por Alexander Shulgin, químico estadounidense y redescubridor del MDMA. Es sencilla y barata de elaborar. Sus efectos son descritos como una mezcla del MDMA, por su efecto empático, y el LSD, por las visiones que llega a provocar. Aunque gente que la ha consumido describe la experiencia como «maravillosa» o «un viaje muy bueno», el problema está en la dosificación. El MDMA, sustancia a la que podría sustituir, comienza sus efectos a los 20-60 minutos de la ingesta y duran entre cuatro y seis horas. La dosis baja está en 50-75 miligramos, la media en 125-160 y la alta en 180-200. La leve del 2-CB es 12, la media 20 y la alta son 30, con un viaje de cuatro a seis horas. A partir de los 40 miligramos, las visiones provocadas por el fármaco se inclinan hacia formas más o menos agudas de miedo durante una hora aproximadamente aunque las constantes vitales siguen constantes. Solo se tiene constancia de una muerte por sobredosis de una sustancia similar al 2cb, el DOM, también sintetizada por Shulgin. Un consumidor lo confundió con MDMA y esnifó más de 200 miligramos.

Drogas y cerebro [Documentales]

Drogas de diseño. Clik en la imagen para ver el video.
Tabaco y Alcohol. Clik en la imagen para ver el video.
Cannabis. Clik en la imagen para ver el video.
Cocaína. Clik en la imagen para ver el video.
Opiáceos y tranquilizantes. Clik en la imagen para ver el video.

Cuando las drogas se apropian de nuestra consciencia, nuestro cerebro se descontrola y el sistema nervioso se acelera ¿Cómo actúan las drogas?, ¿por qué nos volvemos adictos?, ¿por qué es tan duro dejarlo?. Estas son algunas de las cuestiones a las que intenta responder esta serie documental coproducida por Arte, que cuenta con la experiencia y el testimonio de científicos, psiquiatras y sociólogos.

Hay que tener en cuenta que sin los estudios sobre algunas drogas, muchos aspectos cruciales del mecanismo de nuestro cerebro aun serían un enigma y algunos tratamientos no existirían. En el futuro, la obesidad y la anorexia podrían ser tratadas con un medicamento derivado de la marihuana, y el Alzheimer con píldoras de nicotina.

Este documental observa y analiza los efectos de la droga, legal e ilegal, sobre nuestro cerebro. Y cuenta con científicos, psiquiatras y sociólogos que nos guiarán más allá de las puertas de la percepción, y viajaremos al interior de nuestra mente…

Utilizadas en rituales, las plantas alucinógenas son sin duda alguna las drogas más antiguas del mundo. No ha sido hasta el siglo XX cuando han sido sustituidas por otras como el éxtasis o el LSD.

Tabaco y alcohol. Estas dos sustancias son las drogas más utilizadas en el mundo. Se sabe que la nicotina no es la principal sustancia por la que el tabaco es adictivo. El tabaco contiene cerca de otras 4000 sustancias químicas. Respecto al alcohol, los científicos han lo han apodado “la droga sucia”, se mete en docenas de circuitos del cerebro que causan daños considerables. En la actualidad diferentes genes han sido identificados sensibles al alcohol.

Los efectos del cannabis sobre el cerebro han sido identificados recientemente. Mientras observaban los efectos de esta sustancia, los cientificos descubrieron algo que nadie habia sospechado. Sus descubrimientos aun son poco conocidos, pero lo que muestra este documental son nuevas aplicaciones de la marihuana para el tratamiento del dolor, la obesidad, la ansiedad o incluso para la esclerosis multiple.

Parkinson y Éxtasis

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Gran documental de la BBC sobre la interacción del MDMA en la enfermedad de Parkinson.

Las dramáticas imágenes mostradas por la BBC en este documental sobre un paciente de Parkinson (que recuperaba temporalmente y parcialmente el control de su cuerpo tras tomar una pastilla de éxtasis), podrían ser los primeros pasos hacia nuevos tratamientos de la enfermedad.

Las imágenes muestran a un soldado retirado moviéndose con destreza tras descubrir accidentalmente en una discoteca de Londres que el éxtasis aliviaba su condición patológica. «Es una magnífica historia que apunta a un futuro distinto a la dopamina», señala el doctora Jonathan Brotchie, de la Universidad de Manchester (Inglaterra).
Según Brotcihe, el éxtasis, aunque no sea la respuesta definitiva al Parkinson, cambia los niveles de serotonina en el cerebro, lo que podría explicar porque, durante algunas horas, el cuerpo de Lawrence dejó de sufrir rigidez y espamos incontrolables.

Brotchie desmiente sin embargo las informaciones aparecidas recientemente según la cual ya se había descubierto un tratamiento contra el Parkinson. «El extasis no es una sustancia que sea susceptible de convertirse en un medicamento terapéutico, ya que sus efectos son muy distintos, pudiendo matar neuronas y cambiar la percepción del mundo».

«El éxtasis puede matar hasta un año después»

Me deja sorprendido la noticia que leo y que se reproduce a continuación.

 

Lo que deja dicho el fiscal antidroga, si no me equivoco, es sabido por mucha gente no me sorprende casi nada de su declaración. En TV, radio y prensa escrita han aparecido noticias referentes a este tema.

 

Es de difícil solución, parece ser, pero en la mente de muchas personas está el creer que con la legalización/normalización de las drogas, muchas de estas acciones no tendrían sentido y si la comprobación de la calidad de las sustancias que se consumen y el beneficio fiscal para los contribuyentes, con menos gastos y más ingresos.

 

 

Tribunales. Gómez lleva 15 años al frente de la Fiscalía Antidroga en Málaga, aunque cree que debería tener más compañeros. J. Albiñana

 

Gabriel Gómez Ruiz de Almodóvar: fiscal Antidroga de la Audiencia Provincial de Málaga

JOSíÉ ANTONIO SAU. MÁLAGA Gabriel Gómez Ruiz de Almodóvar acaba de cumplir 15 años al frente de la Fiscalía Antidroga. En esta entrevista, analiza la situación que atraviesa la provincia en relación al narcotráfico y los retos que tiene ante sí el ministerio público para mejorar la eficacia en la represión de este tipo de delitos que tan grave daño causan a la salud.

 

-¿Siguen siendo la cocaína y el hachís las sustancias prohibidas que con mayor frecuencia se incautan en Málaga?
-Sí, según los datos de la memoria de la Fiscalía de 2006. En Málaga lo que más se incauta es hachís y cocaína. La estadística permite comprobar que en hachís se ha producido un importante descenso, que en 2006 supuso un 30% menos. Y ello se puede deber al progresivo desvío del transporte hacia zonas de Levante, incluso llegando a Cataluña y Francia, como consecuencia del Sistema Integral de vigilancia Exterior (SIVE) que afecta al Golfo de Cádiz, Gibraltar y el Mar de Alborán, implantado, entre otras cosas, para reducir la inmigración ilegal. En cuanto a la cocaína, la situación se mantiene estable. En 2006, su incautación sólo ha crecido un 2,5% en España. No obstante, éste es el tercer país del mundo en aprehensiones de cocaína y el primero de Europa. Más preocupante es el repunte que se ha dado en cuanto a la heroína, cuya incautación ha crecido un 300% en el país entre 2005 y 2006. Esto se explica porque han cambiado los hábitos de consumo, se consume mucho ´chiné´ -mezcla de heroína y cocaína- y sobre todo por el significativo aumento de la producción en Afganistán. En Madrid se aprehende el 44% de esta sustancia; el 27%, en Sevilla, y, en Alicante, el 16%. En cuanto al éxtasis, se ha dado un descenso del 9,3%, aunque donde más partidas se han intervenido de esta sustancia ha sido en Zaragoza. También se ha dado un espectacular aumento en los opiáceos, del 203%; en los estimulantes, del 459%, y, en los depresivos y sedantes, un 181% más. Y un espectacular descenso en los alucinógenos, sobre todo en el LSD.

 

-¿Qué clanes de la droga controlan el tráfico en la provincia?
-Los magrebíes, respecto al hachís y los sudamericanos, fundamentalmente los colombianos, en relación a la cocaína.

 

-¿Suelen ser grupos violentos?
-Son clanes violentos y buena prueba de ello son los frecuentes asesinatos que se dan en la Costa del Sol, que en un altísimo porcentaje responden a ajustes de cuentas entre los propios ´narcos´.

 

-¿Cómo introducen estos ´narcos´ la droga en la provincia?
-El hachís suele introducirse en lanchas semirrígidas que tienen potentes motores, en pesqueros, veleros y hasta en motos acuáticas, así como en coches y avionetas. Las lanchas semirrígidas tienen una gran capacidad para llevar importantes cantidades de hachís. Incluso llevan la gasolina en la embarcación, los que les permite una gran autonomía, prácticamente desde las costas de África. La cocaína se aprehende en un 66% de los casos en alta mar, lo que es competencia de la Audiencia Nacional. El 11% de la misma se suele intervenir en contenedores, un sistema que va a más, sobre todo por el mayor volumen de sustancia que se puede traer y las grandes dificultades para la identificación. Algeciras es un puerto muy importante a ese respecto y basta darse una vuelta por el puerto de Málaga para ver la cantidad de contenedores que hay. El resto de la cocaína se trae por transporte aéreo. La heroína entra por tierra y aire, debido a la situación de Turquía y Afganistán. Muchas mafias que se dedican a la heroína son o bien de origen ruso o de origen rumano.

 

-¿Cómo hacen aflorar el dinero negro?
-El narcotráfico produce mucho dinero negro y se blanquea de numerosas formas. Se utilizan complejas tramas societarias, en las que los testaferros mueven el dinero por diferentes países para hacer perder su rastro. También se puede hacer aflorar en gran medida por el sector inmobiliario, que es una fuente muy importante para ello. Mi experiencia en Málaga capital es que se ha hecho salir el dinero negro invirtiéndolo en urbanizaciones y hasta en un centro comercial en un conocido caso de Marbella. También se pueden adquirir bienes suntuarios. Pero lo último que se ha detectado es un sistema por el que se solicitan créditos avalándolos con depósitos de dinero ubicados en paraísos fiscales. Si se obtiene el dinero, el blanqueador no paga y el banco se cobra con el aval del paraíso fiscal y lo invierte en negocios lícitos.

 

-¿Qué nuevas sustancias se están detectando ahora?
-Nos preocupa mucho la droga de diseño, porque se elabora con frecuencia en laboratorios ambulantes, lo que dificulta su detección. Sólo hacen falta pequeños conocimientos en química para hacerlo. La composición de estas sustancias es muy variada, lo que supone un gran peligro. Suele haber una base de anfetaminas, y se añaden muchas sustancias ácidas. Esto es un grave riesgo para la salud. Una pastilla de ´éxtasis´ puede matar a una persona incluso un año después de que se haya ingerido.

 

-¿Es la ley suficientemente dura para reprimir estas actividades?
-Las penas son graves y, en muchos casos, similares a las que se imponen por un asesinato y las multas son altísimas.

 

-¿Cuenta con los medios suficientes la Fiscalía para investigar estas tramas?
-En los últimos años se han mejorado mucho los medios en relación a cuando llegué al cargo en el 93. Sin embargo, sí se echa de menos la creación de una sección especial dentro de la propia Fiscalía, como ocurre en Menores, que cuenta con siete fiscales o en Violencia de Género, que tiene cuatro, mientras yo sigo solo. Así se podrían llevar todos los procedimientos por tráfico de droga, la ejecución de las penas, los tratamientos de deshabituación y no sólo podríamos atender al aspecto represivo, sino también al preventivo.

 

-¿Es la Costa del Sol un paraíso para estas mafias?
-No diría eso. En España hay penas graves para el delito de tráfico de droga, la misma que para un homicidio o un asesinato en algunos casos. Sí es cierto que tenemos cerca un paraíso fiscal como Gibraltar, que facilita muchas prácticas a las organizaciones. Sabemos que existen organizaciones mafiosas importantes en la Costa del Sol, y buena prueba de ello son los cuerpos especializados que hay aquí para luchar contra el crimen organizado.

 

-¿Cómo se distribuye la droga?
-Para distribuir la droga, la organización adopta una forma piramidal, de forma que un jefe tiene sus distribuidores, y éstos a su vez tienen otros, hasta que se llega a la calle.

 

Vía: La Opinión de Málaga

La ketamina y el éxtasis se quedaron en el aeropuerto

Me llama la atención «55 gramos de drogas de diseño«, sobre todo porque incluyen entre esta gran  incautación los 24 de hachís.

 

La Guardia Civil requisa 55 gramos de drogas de diseño a cuatro jóvenes que iban a un festival «tecno» a Bélgica · Ellos sí lograron viajar

 

La celebración de un afamado festival «tecno» en la localidad belga de Gante puso en alerta el fin de semana a la Guardia Civil. Desde el pasado viernes se montó un operativo especial de vigilancia en el aeropuerto de Villanubla, en las salidas y llegadas del vuelo que conecta Valladolid y Bruselas que concluyó sin detenidos, pero con la intervención de 55 gramos de ketamina, hachís y éxtasis, entre otras sustancias. El ‘I Love Techno’ se celebraba la noche del sábado en las inmediaciones de Gante, una localidad situada a menos de 60 kilómetros de la capital belga y a poco más de 110 del aeropuerto de Charleroi, al que llegan todos los vuelos de Ryanair que unen, a bajo coste, Valladolid y Bélgica.

 

El dispositivo de control dio sus frutos la tarde del viernes, cuando se interceptó a cuatro jóvenes que se iban a Bruselas y que llevaban escondido entre sus maletas un pequeño cargamento de drogas de diseño, aunque en cantidades lo suficientemente pequeñas como para no ser detenidos y sólo sufrir una sanción administrativa, que suele oscilar entre los 300 y los 600 euros, aunque según la Ley 1/1992 sobre Protección de la Seguridad Ciudadana las multas pueden ser de hasta 30.050 euros. «La droga fue requisada y ellos pudieron volar en ese mismo vuelo», informaron a este periódico fuentes cercanas al caso.

 

La Guardia Civil inspeccionó el pasado viernes por la tarde -este vuelo sale cada día a las 17.25 horas y aterriza a las 19.35 en Charleroi- el equipaje de todo el pasaje, tras tener conocimiento de que el sábado se celebraba en Gante el ‘I Love Techno’, un festival de música discotequera que suele congregar a más de 40.000 fieles cada año, que ha cumplido ya 13 ediciones y que se celebra siempre entre las últimas semanas del mes de octubre y las primeras. De estas labores de control y vigilancia en el aeropuerto se ocuparon varias patrullas, que contaron también con la presencia y ayuda de un perro especializado en detección de drogas. Fue él quien descubrió que en las maletas de estos cuatro jóvenes había algo más que ropa. En total, entre sus pertenencias -la maleta y lo que llevaban encima, y que pensaban subir al avión- se encontraron 24 gramos de hachís, 21 de ketamina (droga de diseño desarrollada en los años 70 a partir de un anestésico de caballos), 10 de polvo de éxtasis, 12 pastillas de éxtasis y un cigarrillo de hachís ya preparado para su consumo.

 

Vía: Día de Valladolid