UNGASS 2016: Bofetón de realidad

UNGASS 2016: BOFETÓN DE REALIDAD

Pese a que la mayoría de expertos partidarios de la necesidad de un cambio de paradigma en el enfoque de las actuales políticas de drogas coinciden en que UNGASS ha sido una gran oportunidad perdida, lo cierto es que ha sido la confirmación definitiva de la ruptura del consenso internacional frente a la prohibición. Esta sesión especial ha servido para que muchos se den cuenta de que no podemos seguir esperando soluciones globales de forma inmediata. Es tiempo de centrarse en los cambios locales para disponer cambios realmente globales.

La semana del 17 al 21 de abril de 2016 Nueva York fue el escenario de la Sesión Especial de la Asamblea General sobre el “Problema Mundial de las Drogas”, un encuentro adelantado a petición de varios estados latinoamericanos que debería servir para actualizar un régimen internacional de control de drogas que data, ni más ni menos, que de 1961.

Muchas eran las esperanzas puestas en este encuentro por parte de diferentes países y organizaciones de la sociedad civil, quienes desde hace ya años venían clamando una revisión de los objetivos marcados por la ONU como prioritarios en el citado “Problema Mundial de las Drogas”.

Se trataba ésta de la tercera UNGASS en la que se debería haber comprobado si los objetivos y metas propuestas en las dos anteriores (1990 y 1998) habían sido logradas y si las políticas consensuadas entonces habían sido efectivas. La respuesta, a grandes rasgos, parecía obvia. Los medios marcados, por ejemplo en 1998 tales como reducir la demanda de drogas, aumentar los controles, reforzar los mercados financieros para evitar el blanqueo, limitar el tráfico de armas u ofrecer medios de vida alternativas para los productores no habían conseguido el objetivo máximo de aquel encuentro que no era otro que el de conseguir un mundo libre de drogas en 10 años. Más aún, y como ya adelantó en un informe en 2008 la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el delito (UNODC), las medidas propuestas estaban creando “consecuencias negativas no planeadas”.  Después de 10 años se dieron cuenta que el inmenso negocio de las drogas, en manos de grupos criminales había creado unas redes delictivas gigantescas, capaces de poner en jaque a gobiernos de países poderosos pero fácilmente corrompibles con dinero de las drogas. Se dieron cuenta de que, si bien conseguían erradicar cultivos y puntos de producción de forma sesgada, éstos no desaparecían, sino que simplemente se desplazaban a otros lugares. Se dieron cuenta de que poniendo tanto dinero en represión, poco o nada quedaba para la promoción de la salud de las personas usuarias de drogas, las cuales además estaban cada vez más estigmatizadas y marginadas.

Pese a que los indicadores dejan bien alas claras el fracaso de estas propuestas, la ONU sigue mirando para otro lado enfangada en su lentísimo y poco efectivo entramado institucional incapaz de moverse con la rapidez y agilidad necesarias en el momento actual.

La declaración política resultante de esta sesión fue aprobada en dos minutos el primer día del encuentro, ya que ya había sido discutida y negociada un mes antes en el Consejo de Estupefacientes (CND) en Viena. Esto nos ofrece pistas sobre el porqué de la imposición de una visión menos abierta al cambio, propia de los países del norte global. La CND tiene una participación muy limitada en la que más de 70 países del sur no tienen presencia alguna, esto es, un total de 53 países son los que toman las decisiones de aplicación universal. Asimismo, los representantes de los países participantes suelen ser generalmente representantes relacionados con instituciones fiscales o de carácter legal, lo que hace que la visión y el tratamiento de estos problemas se haga exclusivamente desde estos prismas, dejando de lado indicadores sociales o sanitarios.

Por otro lado cabe destacar que el proceso de redacción y negociación se convirtió en un proceso bastante opaco, fuertemente controlado por la Junta de la UNGASS, falto de transparencia y objeto de numerosas críticas por parte de los países y la sociedad civil que abogan por la reforma. De entre los países menos partidarios al cambio, hay un bloque tremendamente beligerante liderado por Rusia, China, Emiratos Árabes, Irán, y algunos países del sudeste asiático que siguen en su visión de la necesidad de perseguir las drogas y reprimir todo lo que tenga que ver con éstas. Precisamente fueron ellos los que bloquearon la posibilidad de que esta declaración pudiera hacer referencias a los costes de la prohibición y a la necesidad de una búsqueda de alternativas. Este grupo de países, entre los que muchos de ellos aplican aún la pena de muerte ante delitos relacionados con las drogas, impidieron que el texto incluyera referencias a las políticas de reducción de daños o a la necesidad de regular ciertos mercados de drogas.

Pese a que los avances han sido tímidos, podemos afirmar que esta sesión ha servido para romper definitivamente el consenso internacional frente a la prohibición. Ya hay un bloque enorme de países, entre los que se encuentran México, Canadá, Colombia, Uruguay, Bolivia o Suiza entre otros que abogan por superar de una vez por todas la dicotomía clásica de la política de reducción de la oferta y la demanda. Gracias en gran parte a ellos, la declaración incorpora ciertos guiños a la proporcionalidad de las penas y al respeto a los Derechos Humanos, así como la necesidad de que instituciones como la OMS comiencen a tener más presencia en la toma de decisiones, incorporando el prisma sanitario a la toma de decisiones. Pese a ello, esta declaración no logra explicar qué es lo que significa realmente eso del cumplimiento de los derechos humanos y tampoco incorpora las recomendaciones procedentes de los organismos competentes de las Naciones Unidas en materia de derecho a la salud o de derechos indígenas.

Con todo podemos extraer una conclusión clara. El gigante de la ONU se ha demostrado incapaz de comenzar un cambio supranacional, y la principal consecuencia es que los cambios efectivos sólo podrán venir desde lo local. A partir de ahora serán las ciudades, las regiones y los países las que deberán abordar los cambios necesarios para combatir los problemas relacionados con la producción, distribución y consumo de drogas. Ellos y sólo ellos deberán ser soberanos y valientes a la hora de afrontar estos cambios y adaptar sus leyes a esta nueva realidad. No podemos esperar más a que el cambio venga desde fuera, debemos impulsar desde lo local para conseguir cambios globales.

Por Joseba del Valle, Fundación RENOVATIO

Visto en el blog de Foro Cannabis.

ONU: Legalización de drogas no resuelve consumo ni violencia

No estoy de acuerdo con estas declaraciones. La violencia y el narcotráfico pueden acabarse con la legalización. Ya se buscarían la vida para cambiar de negocio.

Antonio Mazzitelli, representante regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, afirma que la medida sólo es un respuesta demagógica a varios problemas

La legalización de las drogas no resuelve el problema del consumo ni la disminución de la violencia, indicó Antonio Mazzitelli, representante regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

El diplomático aseveró en entrevista que ‘la legalización (de las drogas) es un respuesta demagógica a varios problemas’.

Esa medida, dijo, ‘no tiene impacto directo en la disminución de la violencia que generan las organizaciones criminales, ya que los delincuentes encontrarían otro mercado para seguir delinquiendo’.

Consideró que la legalización de las drogas ‘no soluciona, al contrario, empeora los costos sociales, como económicos, ya que a mayor disponibilidad hay mayor consumo, y a mayor consumo hay un aumento a la propensión a la generación de adicciones’, alertó.

En ese sentido, el representante regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito para México, Centroamérica y el Caribe destacó las decisiones tomadas por el actual gobierno federal.

 

‘El gobierno mexicano en los últimos años ha tomado importantes decisiones como la ley de narcomenudeo, que abre la puerta a una estrategia más centrada sobre el consumidor, no hacia la legalización sino a una política de salud’, estimó.

El funcionario, quien desde agosto de 2009 arribó al país para desempeñar el cargo, avaló la estrategia de seguridad aplicada por el gobierno de México, que incluye la intervención del Ejército en las calles, pues dijo que es una situación excepcional.

‘Hay una demanda de la población de mayor seguridad, aunado a una incapacidad por parte de las instituciones locales, que se tradujo en una situación excepcional que es la presencia del Ejército en las calles; el objetivo del gobierno mexicano es restablecer el Estado de derecho’, argumentó.

A su juicio se trata de una ‘medida excepcional que tiene su justificación en una fase transitoria del restablecimiento del Estado de derecho; no es modelo mexicano como se ha dicho, ya que otros países han hecho lo mismo en el continente americano’.

Además, Mazzitelli afirmó que México juega un papel importante para la oficina que encabeza, debido a que sus modelos son copiados para después aplicarlos en la región, aunque la lucha contra el consumo de drogas es a largo plazo.

‘La lucha contra el consumo de drogas es a largo plazo, con inversiones continuas en materia de prevención, no sólo en el consumo de drogas sino de todas las adicciones, con el fortalecimiento de los servicios de rehabilitación’, finalizó.

Visto en El Universal (México).

Las drogas de diseño están fuera de control, dice la ONU

Visto en La Información.

El Comité Internacional de Control de Narcóticos (CICN) dijo que las instrucciones sobre cómo hacer drogas de diseño, que son ligeramente modificadas para superar los actuales sistemas de control, a menudo se comparten en Internet.

El informe dijo que el problema estaba «escalando hasta quedar fuera de control» y que se necesitaban «importantes esfuerzos» para contrarrestarlo.

«Dados los riesgos para la salud que supone el abuso de las drogas de diseño, instamos a los gobiernos a adoptar medidas de control nacional para impedir la fabricación, tráfico y el abuso de estas sustancias», dijo Hamid Ghodse, presidente del CICN, en una intervención en Londres coincidiendo con la publicación del informe anual del comité.

Para abordar el problema de que los diseñadores están cambiando con rapidez un solo componente para evitar prohibiciones, algunos gobiernos han adoptado medidas para controlar grupos enteros de componentes sintéticos estructuralmente relacionados, dijo el CICN, recomendando que otros siguieran el ejemplo.

El informe del CICN citó la droga de diseño 4-metilmetcatinona, conocida como «mefedrona», de la que se cree que cada vez más personas están abusando en un creciente número de países y regiones.

Las drogas de diseño a menudo se producen modificando ligeramente la estructura molecular de drogas controladas, haciendo un nuevo compuesto con efectos similares que puede eludir las prohibiciones nacionales e internacionales.

La mefedrona está disponible en Internet y también a través de tiendas que la comercializan como sales de baño, alimento para plantas o químicos, para evitar la detección y los procedimientos legales.

La droga tiene efectos similares a los de la cocaína, la anfetamina y la MDMA o éxtasis. En los últimos años se han registrado varias muertes por su consumo en Europa.

«La mefedrona se ha convertido en una droga problemática por su abuso en Europa, Norteamérica, el sudeste de Asia y Australia y Nueva Zelanda«, dijo el CICN en su informe.

Añadió que la mefedrona era sólo «un ejemplo del gran número de drogas de diseño de las que se está abusando».

Sólo en Europa, hay otras 15 catinonas de diseño – la clase de sustancias que incluyen la mefedrona – que están siendo supervisadas por el Centro Europeo de Supervisión de Drogas y Adicción a las Drogas, y en Japón 51 drogas han sido puestas recientemente bajo control.

El CICN pidió a los gobiernos que siguieran vigilantes para seguir las tendencias en el abuso de drogas e identificar nuevas sustancias de abusos. «La cooperación bilateral e internacional es esencial para compartir información en este fenómeno transfronterizo», dijo.

 

Texto completo del análisis mundial de la JIFE

Al considerar el problema de las drogas a nivel mundial se observan dos hechos particularmente inquietantes. En primer lugar, las organizaciones delictivas aprovechan las lagunas de los sistemas de fiscalización de África y el Asia occidental en relación con las sustancias químicas que se utilizan para la fabricación ilícita de drogas e intentan establecer centros de tráfico de productos químicos en esa región. Se han descubierto numerosas remesas sospechosas de precursores destinadas a África. En segundo lugar, es motivo de preocupación el establecimiento de rutas de tráfico de cocaína entre países de América del Sur y de África.

 

Los países que se ven afectados por esos fenómenos deben instaurar medidas adecuadas, tal vez con la asistencia de países más prósperos, animados de un espíritu de responsabilidad compartida, para impedir que su territorio sea utilizado como centro de actividades delictivas. Casi 10 años después de la aprobación de la Declaración sobre los principios rectores de la reducción de la demanda de drogas por parte de la Asamblea General ha llegado el momento de reflexionar sobre las inversiones efectuadas por los Gobiernos para reducir la demanda. Si bien muchos de ellos se han esforzado enormemente, aún queda mucho por hacer. Los Gobiernos deben reconocer que reducir la demanda y la oferta de drogas ilícitas al mismo tiempo son labores complementarias que se refuerzan mutuamente.

 

Insinuar que la legalización de las drogas «solucionaría» el problema mundial que plantean es hacer caso omiso de los hechos históricos. Los primeros esfuerzos de fiscalización internacional de estupefacientes, emprendidos en 1912, coadyuvaron a reducir el flagelo de la opiomanía en algunos países de Asia. Unos 60 años más tarde, gracias a la adhesión al Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971, se redujo considerablemente el uso indebido de esas sustancias, que había planteado graves problemas sanitarios en los decenios de 1950 y 1960. Habida cuenta de esas y otras experiencias, toda insinuación en el sentido de legalizar el uso de drogas ilícitas parece más bien simplista y fuera de lugar. El problema de las drogas no se arregla «así como así». Los Gobiernos deben seguir adoptando medidas para hacer frente al uso indebido y el tráfico ilícito de drogas de manera integral, sostenida y concertada. He ahí la solución. Cruzarse de brazos y no hacer nada nunca será una opción aceptable.

 

Dr. Philip O. Emafo

Presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes

LA JIFE AFIRMA QUE LA APLICACIÓN DESPROPORCIONADA DE LAS LEYES SOBRE DROGAS MENOSCABA LOS TRATADOS

Viena, 5 de marzo (Servicio de Información de las Naciones Unidas) -La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), con sede en Viena, ha exhortado hoy a los Gobiernos a que apliquen la ley de manera proporcionada al procesar a los autores de delitos relacionados con drogas, ya que no hacerlo así puede socavar los esfuerzos por aplicar efectivamente los mismos tratados que se procura hacer cumplir con esas leyes. Eltema central del capítulo I del informe anual de la JIFE correspondiente a 2007, publicado hoy, 5 de marzo de 2008, en Viena (Austria), es el principio de proporcionalidad y los delitos relacionados con drogas. La Junta observa que muchos países han avanzado desde que, en su informe correspondiente a 1996, planteó la cuestión de la proporcionalidad. Sin embargo, algunos países siguen haciendo esfuerzos desproporcionados, concentrándose en los delincuentes menores y los consumidores de drogas, en vez de abordar cuestiones más acuciantes como descubrir, neutralizar y castigar a los que controlan u organizan actividades de narcotráfico a gran escala.

Al mismo tiempo que destaca la necesidad de aplicar a las personas drogodependientes medidas sustitutivas del encarcelamiento, entre ellas el acceso a programas de tratamiento, rehabilitación y reinserción, la Junta insta a los Gobiernos a que presten la debida atención a los casos de abuso de drogas por parte de figuras públicas famosas.

El hecho de que haya personajes famosos que «aprueben» los estilos de vida relacionados con las drogas reviste especial importancia cuando se intenta disuadir a los jóvenes de que las consuman, ya que la juventud suele ser la más vulnerable al culto de la fama y alglamour que la rodea. En el informe se recuerda que cuando una persona famosa consume drogas está infringiendo la ley. Los jóvenes pueden prejuzgar rápidamente que esos infractores son tratados con indulgencia y reaccionar en consecuencia. Esa situación suscita dudas sobre la imparcialidad del sistema de justicia y podría socavar iniciativas sociales más amplias encaminadas a reducir la demanda de drogas. Lo mismo puede decirse con respecto a los autores de delitos más graves relacionados con drogas. En el informe se indica que existen amplias diferencias entre países y regiones en cuanto a la tolerancia hacia los delitos relacionados con drogas y sus autores. Las sanciones aplicadas a delitos análogos pueden resultar muy severas en algunos lugares, pero poco severas en otros. Los tratados de fiscalización internacional de drogas, que están bajo la custodia de la JIFE, promueven y facilitan respuestas proporcionadas de parte de los Estados a los delitos relacionados con drogas y sus autores. Sin embargo, sólo establecen normas mínimas. Si bien eso no plantea problemas cuando se trata de sancionar el tráfico de drogas a gran escala, no existe un «instinto moral» universal sobre lo que está bien o está mal cuando se trata de imponer un castigo en los casos menos graves. Muchos Estados imponen pena de prisión incondicional a los toxicómanos por delitos menos graves, por ejemplo, la posesión o adquisición de drogas para consumo personal, y esos infractores por lo general constituyen una proporción considerable de la creciente población carcelaria de algunos países.

Citando los casos de Afganistán y de Colombia, la JIFE señala la complejidad cada vez mayor de las operaciones de tráfico de drogas y la corriente aún desenfrenada de fondos procedentes de la droga a través de las fronteras internacionales.

En consonancia con la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, hace un llamamiento a los Gobiernos para que haya «una acción decidida, firme y bien coordinada … de parte de las autoridades policiales y judiciales, en particular para intercambiar inteligencia y pruebas con los Estados que estén en condiciones de emprender una acción efectiva para decomisar bienes». En su informe, la JIFE insta enérgicamente a los Gobiernos a que adopten varias medidas correctivas, entre ellas asignar un alto grado de prioridad a la promulgación y aplicación de leyes que faciliten el embargo preventivo y la incautación de los bienes de los traficantes de drogas. También insta a los Estados Miembros a que amplíen el alcance de los programas de tratamiento del abuso de drogas y rehabilitación en el entorno penitenciario y el acceso a esos programas. Además, pide a los Gobiernos que aumenten la variedad de sanciones privativas y no privativas de libertad y que consideren la posibilidad de recurrir a tribunales especializados en cuestiones de drogas con objeto de prestar atención, en particular, a las personas que sean muy propensas a recaer en un estilo de vida de alto riesgo, lo que abarcaría la remisión a tratamiento obligatorio, cuando proceda, como medida sustitutiva del encarcelamiento.


ASPECTOS REGIONALES DESTACADOS

AFRICA

En su informe anual, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes afirma que el África occidental se está convirtiendo rápidamente en una ruta importante de contrabando de cocaína procedente de América Latina hacia Europa y a través de ésta. Según estimaciones de la Interpol, llegan a Europa de 200 a 300 toneladas de cocaína, principalmente a través del África occidental, donde la droga se almacena y reacondiciona para ser transportada. Los países del África occidental carecen de los medios necesarios para contrarrestar ese problema. Ocurre también que los traficantes utilizan cada vez más a África, en particular el África central, como zona de reexpedición de precursores como la efedrina y la seudoefedrina. La carencia de una legislación sólida contra el tráfico de precursores en la mayoría de los países de África facilita la obtención de productos químicos para la fabricación ilícita de drogas. El 7,6% de los consumidores de cocaína del mundo se encuentra en África, especialmente en países del África occidental y meridional y la zona costera del África septentrional. El cannabis sigue siendo la droga que más se consume en África, donde el consumo también va en aumento. Hay cultivo ilícito de planta de cannabis y contrabando de cannabis a través de la región a América del Norte y Europa. Los principales productores de cannabis de la región son países del África occidental (Benin, Ghana, Nigeria y Togo), el África meridional (Malawi, Sudáfrica, Swazilandia y Zambia) y el África oriental (las Comoras, Etiopía, Kenya, Madagascar, la República Unida de Tanzanía y Uganda). Marruecos sigue siendo uno de los productores principales de resina de cannabis, sustancia esta que se introduce de contrabando en Europa. En algunos países de África aumenta el tráfico y el abuso de heroína. La droga se pasa de contrabando por vía aérea del Asia sudoccidental a Europa a través del África oriental (Etiopía, Kenya y la República Unida de Tanzanía) y el África occidental (Côte d’Ivoire, Ghana y Nigeria) y a América del Norte a través del África occidental. Además, se utiliza el servicio de paquetes postales para introducir heroína clandestinamente en Nigeria y Sudáfrica, así como también en Côte d’Ivoire, Malí, Mozambique y la República Democrática del Congo.

Otro problema que se plantea en la región es el uso indebido de preparados farmacéuticos que contienen estupefacientes y sustancias sicotrópicas obtenidos sin receta médica por conducto de vendedores ambulantes y encargados de los servicios de atención de la salud. Los Gobiernos de África han de abordar el problema, que tiene graves repercusiones para la salud de su población y su estructura social.


AMERICA CENTRAL Y EL CARIBE

Los traficantes de drogas siguen utilizando la región como zona de tránsito y reexpedición de drogas ilícitas que se envían a los Estados Unidos y Europa. Se calcula que el 88% de la cocaína que ingresa en los Estados Unidos pasa por América Central y el 40% de la que ingresa en Europa pasa por el Caribe, transportada principalmente por aguas del Caribe y el Pacífico o a lo largo del corredor de América Central. La participación cada vezmayor de grupos delictivos nacionales e internacionales en el narcotráfico socava el Estado de derecho en la región. En El Salvador, Guatemala y Honduras esa situación seve exacerbada por las pandillas juveniles o maras, que a menudo controlan la venta callejera de clorhidrato de cocaína y crack. En América Central y el Caribe se observa un aumento del uso indebido y el tráfico de cannabis. Si bien la producción ha disminuido, Jamaica sigue siendo el principal productor de cannabis y el principal exportador de esa sustancia a otras regiones. Jamaica también presenta la mayor prevalencia anual de uso indebido de cannabis: el 10% de las personas de 15 a 64 años de edad.

El aumento de la incautación de MDMA es también un indicio de que la región se viene utilizando como zona de tránsito, lo que da lugar a un consumo creciente de drogas. La Junta alienta a lospaíses de América Central y el Caribe a reforzar la fiscalización de los precursores para impedir la desviación y el contrabando de esas sustancias hacia otras zonas para ser utilizadas en la producción ilícita de metanfetamina.

 

AMERICA DEL NORTE

Es motivo de preocupación en la región el acusado aumento del contenido de tetrahidrocannabinol (THC) del cannabis, cuya potencia se ha multiplicado por 10 en comparación con el promedio del decenio de 1960. El THC es el ingrediente activo de la planta de cannabis. En América del Norte hay una gran producción de cannabis. Los Estados Unidos de América, México y el Canadá producen alrededor de 5.000, 4.000 y 800 toneladas de cannabis,respectivamente. En el Canadá la producción interna basta para atender a la demanda. El 90% de la cocaína que ingresa de contrabando en los Estados Unidos procede de Colombia y pasa por el corredor de México y América Central. Todos los años ingresan en el Canadá entre 15 y 25 toneladas de cocaína, principalmente procedente de Colombia a través de los Estados Unidos o en remesas enviadas desde el Caribe.

En América del Norte el tráfico de drogas está controlado por organizaciones delictivas poderosas que cuentan con ingentes recursos. Esos grupos delictivos vienen librando una guerra abierta contra las autoridades mexicanas para lograr que México siga siendo la principal ruta de tránsito de la mayoría de las remesas de cocaína destinadas a los Estados Unidos. También siguen lucrando con el tráfico de heroína, metanfetamina y cannabis en los Estados Unidos.

Se calcula que en los Estados Unidos unos 6,4 millones de personas abusan de medicamentos de venta con receta que contienen sustancias sujetas a fiscalización internacional. La Junta exhorta al Gobierno del Canadá a que suprima programas como el de suministro de “equipos más segurosâ€? para fumar crack, que comprenden la boquilla y el filtro de la pipa, aprobado por la Dirección de Salud de la Isla de Vancouver, ya que esos programas contravienen el artículo 13 de la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988. La distribución de ese material, entre otras cosas, pipas de crack, a los consumidores en Ottawa y Toronto y la existencia de lugares de inyección de drogas son contrarias a los tratados de fiscalización internacional de sustancias, a los que se ha adherido el Canadá.

 

AMERICA DEL SUR

Los estudios recientes efectuados en la región muestran que sigue aumentando allí el abuso de cocaína. Casi el 50% de los drogodependientes que siguen un tratamiento, abusan de estupefacientes del tipo de la cocaína y el 26% de ellos abusan del cannabis. La delincuencia organizada, la violencia y los homicidios relacionados con las drogas siguieron causando estragos en los países de América del Sur. El fortalecimiento de la cooperación entre las autoridades policiales de la región redundó en la incautación de un volumen de cocaína que representa alrededor del 40% de la fabricación ilícita mundial de esa droga.

Toda la región se ve afectada por el cultivo ilícito a gran escala de arbusto de coca, adormidera y planta de cannabis, así como por la fabricación y el tráfico de drogas ilícitas. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en 2006 el 50% del cultivo mundial de arbusto de coca correspondió a Colombia, el 33% al Perú y el 17% a Bolivia. El cultivo ilícito de arbusto de coca se extendió en pequeña escala al Ecuador y la República Bolivariana de Venezuela.

En Colombia la superficie total estimada de cultivo ilícito de arbusto de coca disminuyó notablemente en 2006, hasta llegar a 78.000 hectáreas, cifra que equivale a alrededor de la mitad de la registrada en 2000 (163.000 hectáreas). En el Perú la superficie total de cultivo de arbusto de coca aumentó a 51.400 hectáreas en 2006. También aumentó ese año en Bolivia a 27.500 hectáreas (el 8%). En América del Sur la fabricación prevista de cocaína fue de 800 a 1.000 toneladas por año entre 1997 y 2006. En 2006 se intensificaron en Colombia las actividades de erradicación del cultivo ilícito de arbusto de coca y se logró erradicarlo en una extensión sin precedentes de 213.555 hectáreas, lo que equivale a un 26% más que en 2005. Sin embargo, los esfuerzos de erradicación se vieron contrarrestados, principalmente en Colombia, por el mejoramiento de los métodos de cultivo, la siembra de nuevas variedades de arbusto de coca y la eficiencia cada vezmayor de los laboratorios clandestinos que procesan la hoja de coca. En el Perú se erradicaron cultivos ilícitos de arbusto de coca en 12.686 hectáreas. En Bolivia se erradicaron cultivos de arbusto de coca en 5.070 hectáreas.

La Junta pide a los Gobiernos de Bolivia y el Perú que adopten medidas para prohibir la venta, la utilización y los intentos de exportar hoja de coca con fines incompatibles con los tratados de fiscalización internacional de drogas. Preocupan a la Junta las repercusiones negativas del aumento de la producción de hoja de coca y la fabricación de cocaína en la región. Prácticamente en todos los países de América del Sur se produce cannabis, y el principal productor de la región es el Paraguay. Ese país abastece parcialmente al mercado ilícito de cannabis del Brasil. En la República Bolivariana de Venezuela el volumen de cannabis incautado en 2006 superó las 21 toneladas, y en otros países, entre ellos el Ecuador y el Perú, se registraron menores volúmenes de incautación. Según las estimaciones, el uso indebido de cannabis en la región es del 2,3%, porcentaje inferior al promedio mundial. A fines de 2006, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el Observatorio Interamericano sobre Drogas publicaron el primer estudio comparativo sobre el uso de drogas en la población escolar secundaria en la Argentina, Bolivia, el Brasil, Chile, Colombia, el Ecuador, el Paraguay, el Perú y el Uruguay. Según el estudio, la prevalencia del uso indebido de drogas durante el año anterior había alcanzado el nivel más elevado en Chile en lo que respecta al cannabis (12,7%) y en la Argentina en lo que respecta a la cocaína (2,5%).

 

ASIA

Asia oriental y sudoriental

El Asia oriental y sudoriental ha dejado de ser uno de los principales productores de adormidera ilícita, si bien se sigue fabricando allí heroína ilícitamente. Myanmar sigue siendo el país con mayor cultivo ilícito de adormidera de la región (27.700 hectáreas en 2007 en total, lo que entraña un aumento con respecto a 2006). En la República Democrática Popular Lao la superficie de cultivo ilícito de adormidera fue de 1.500 hectáreas en 2007, la menor cifra registrada desde 1992 La incautación considerable de precursores en Camboya, China y Myanmar revela un aumento de la fabricación ilícita y el tráfico de estimulantes de tipo anfetamínico en la región. Se han desmantelado varios laboratorios clandestinos dedicados a la transformación de clorhidrato de cocaína en crack. El uso indebido de estimulantes de tipo anfetamínico, en particular de metanfetamina, está aumentando en toda la región. Otro motivo de preocupación es la propagación del VIH/SIDA causada por el consumo de heroína y metanfetamina por inyección.

El cultivo ilícito de cannabis sigue planteando problemas en Camboya, Filipinas, Indonesia y Tailandia. La República de Corea posee uno de los índices más elevados de prescripción de estimulantes usados como anorexígenos, entre ellos la fendimetracina. La Junta alienta al Gobierno a investigar lo que hay detrás del consumo extraordinariamente elevado de estimulantes, observando y analizando a fondo las pautas de prescripción de medicamentos. El Gobierno también debería instruir a los médicos y al público en general sobre el uso racional de los estupefacientes y las sustancias sicotrópicas y

promover prácticas sólidas de prescripción de medicamentos. Asia meridional El tráfico y consumo de cannabis y heroína aumentan cada vez más en el Asia meridional. Los traficantes del África occidental utilizan a los países de la región, principalmente a la India, para el tráfico de cocaína. Se envía cocaína de América del Sur a la India en pequeñas cantidades y allí se intercambia por heroína del Asia sudoccidental destinada a América del Norte o Europa. La India está pasando a ser uno de los principales países de tránsito, y también de destino, del tráfico de drogas. El contrabando transfronterizo es relativamente fácil debido a la permeabilidad de las fronteras entre Bangladesh, Bhután, la India y Nepal. El cultivo ilícito y el consumo de cannabis siguen planteando problemas en la mayoría de los países del Asia meridional.

Algunos productos farmacéuticos fabricados en forma legítima, entre ellos jarabes a base de codeína, sustancias del grupo de la benzodiazepina y buprenorfina, se introducen de contrabando desde la India en Bangladesh, Bhután, Nepal y Sri Lanka. En la India hay grupos delictivos organizados que se dedican al tráfico de estimulantes de tipo anfetamínico. En el Asia meridional el consumo de heroína y productos farmacéuticos por inyección contribuye a la propagación del VIH/SIDA. En la India las zonas de mayor incidencia de la infección por el VIH/SIDA relacionada con las drogas siguen siendo la frontera nororiental con Myanmar y las grandes zonas urbanas. En Maldivas, del 20% al 25% de los drogodependientes consumen drogas por inyección. El porcentaje de drogodependientes que se inyectan drogas aumentó del 8% en 2003 al 29% en 2006, y el 75% de los autores de delitos relacionados con drogas que están en la cárcel son consumidores de drogas. La Junta observa con preocupación que en Bhután y en Nepal no se dispone de información adecuada sobre el abuso de drogas.

 

Asia occidental

En 2007, el cultivo ilícito de adormidera aumentó un 17% en el Afganistán, pese a los esfuerzos del Gobierno y a la asistencia que le prestó la comunidad internacional a lo largo de los cinco últimos años. Con una superficie total de cultivo de 193.000 hectáreas y una producción de opio calculada en 8.200 toneladas, corresponde ahora al Afganistán el 93% del mercado ilícito mundial de opiáceos.

La Junta expresa su preocupación por el hecho de que en el Afganistán se siga disponiendo de precursores, en particular de anhídrido acético, para la fabricación ilícita de heroína y recuerda a todos los Gobiernos que ese país no tiene necesidades legítimas de esa sustancia. El contrabando de opiáceos del Afganistán se desplaza principalmente a través de la República Islámica del Irán, el Pakistán y países del Asia central. El tráfico de drogas a gran escala en esos países redunda en delincuencia organizada, corrupción y una elevada demanda ilícita de opiáceos. En la República Islámica del Irán se registra la mayor tasa de abuso de opiáceos del mundo. La mayor oferta de opiáceos en el Asia central trajo aparejado un ascenso alarmante de la delincuencia relacionada con las drogas, el abuso de estupefacientes y la propagación del VIH/SIDA. El número de casos de VIH/SIDA registrados oficialmente en la región pasó de 14.799 en 2005 a 19.197 en 2006, es decir, aumentó un 30%, debido principalmente al consumo de drogas por inyección. El Cáucaso meridional se viene utilizando también como zona de tránsito de las remesas de opiáceos procedentes del Afganistán, lo que da lugar al aumento del abuso de drogas. La situación con respecto al tráfico y el uso indebido de drogas probablemente seguirá empeorando en Armenia, Azerbaiyán y Georgia. La Junta recomienda un mejor intercambio de información, un control fronterizo más eficiente y la coordinación regional y nacional de las actividades de fiscalización de drogas.

Varios países de la región se utilizan para el tráfico de drogas, entre ellos la República Árabe Siria, país de tránsito de cannabis, cocaína, heroína y morfina hacia Jordania y el Líbano, y de comprimidos falsificados de Captagon (que contienen principalmente anfetamina) hacia países del Golfo Pérsico. Otro problema de la región es el uso indebido de estimulantes de tipo anfetamínico, que sigue extendiéndose en la República Islámica del Irán, Turquía y varios países de la península arábiga.

 

EUROPA

El cannabis sigue siendo la droga que más se consume en Europa. Europa occidental sigue siendo el mayor mercado mundial de resina de cannabis, si bien la incautación de ésta ha disminuido en algunos países de la región, hecho que puede estar vinculado a la disminución de la producción en Marruecos. Se ha informado de la existencia de cultivo ilícito de planta de cannabis en Albania, Alemania, Bélgica, Bulgaria, los Países Bajos y Polonia. En Alemania, el cultivo ilícito de plantas de cannabis bajo techo y con equipo profesional ha venido aumentando desde 2002. España e Italia poseen la mayor prevalencia anual de consumo de cannabis de Europa occidental. Si bien en Italia aumentó la prevalencia anual del consumo de cannabis por parte de los jóvenes y los adultos, en España permaneció estable. En el Reino Unido se registró una disminución de la prevalencia anual y mensual del consumo de cannabis en Gales e Inglaterra. Bulgaria, Grecia, Malta y Rumania comunicaron los menores porcentajes de consumo. Europa sigue siendo el segundo de los principales mercados de cocaína del mundo. En 2006 la incautación de cocaína aumentó considerablemente en Alemania, España, Finlandia, Irlanda, Portugal y Suiza y disminuyó en Austria. Los índices más elevados de consumo de cocaína se registran en España, el Reino Unido e Italia.

Prácticamente toda la heroína que circula en los mercados de drogas ilícitas de Europa se origina en el Afganistán. Turquía es el principal corredor para el traslado de las remesas de esa droga a Europa occidental y sirve de punto de partida de la ruta de los Balcanes. También se pasa heroína de contrabando a lo largo de la llamada “ruta de la sedaâ€?, a través del Asia central, hacia la Federación de Rusia, donde se consume o se transporta hacia Estados miembros de la Unión Europea. Por otra parte, el tráfico de heroína pasa a lo largo de otra ruta que va del Afganistán al Pakistán y, desde allí, por aire o por mar, a Europa.

En la mayoría de los países de Europa occidental disminuye la incautación de heroína; sólo ha aumentado en España y Alemania. Se utiliza cada vez más el ramal meridional de la ruta de los Balcanes, que pasa por Estambul, Sofía, Belgrado y Zagreb, para el contrabando de opiáceos de origen afgano hacia la Federación de Rusia y otros países de la región.

Se calcula que 3,3 millones de personas consumen heroína en Europa. El consumo de opiáceos ha permanecido estable o ha disminuido en Europa occidental y central, si bien ha aumentado en la Federación de Rusia y en otros países de Europa oriental, así como en algunos países de Europa sudoriental situados a lo largo de la ruta de los Balcanes. La demanda de tratamiento del abuso de opiáceos esmayor en Europa oriental (61%) que en Europa occidental (55%). Europa sigue siendo uno de los principales lugares de origen de los estimulantes de tipo anfetamínico. La incautación de esas sustancias ha aumentado en Alemania, los Países Bajos y el Reino Unido. En 2006, las autoridades de la Federación de Rusia descubrieron 1.700 instalaciones de fabricación clandestina, entre ellas 136 laboratorios químicos utilizados para la fabricación ilícita de drogas sintéticas. La incautación de MDMA parece disminuir en Europa, y en Alemania y España el descenso ha sido notable. Si bien la prevalencia anual ha disminuido, el consumo más elevado de MDMA se registra en el Reino Unido (Gales e Irlanda del Norte) y en España.

 

OCEANIA

En Oceanía el abuso de cannabis y de estimulantes de tipo anfetamínico es uno de los más elevados del mundo. El cannabis sigue siendo la droga que más se consume en Australia y Nueva Zelandia. Los Estados Federados de Micronesia y Papua Nueva Guinea comunicaron tasas de consumo superiores al 29%. En Australia, el 11% del grupo de población de más de 14 años de edad consume cannabis. Hay cultivo ilícito de planta de cannabis en Australia y Nueva Zelandia. En Australia y Nueva Zelandia se registran tasas elevadas de consumo de estimulantes de tipo anfetamínico. La fabricación ilícita de esos estimulantes, incluida la metanfetamina, continúa en Oceanía. En Australia, al parecer Queensland constituye un centro de fabricación clandestina de estimulantes de tipo anfetamínico que abastece a todo el país. En Australia y Nueva Zelandia, la incautación reciente de seudoefedrina y efedrina, precursores utilizados en la fabricación ilícita de esos estimulantes, indica que los delincuentes están recurriendo al contrabando de preparados farmacéuticos que contienen precursores para utilizarlos en la fabricación clandestina de estimulantes de tipo anfetamínico. Todavía es un problema en la región el tráfico de sustancias no sometidas a fiscalización internacional, como la gamma-butirolactona (GBL) y la ketamina. Los Estados insulares de Oceanía se utilizan cada vez más como zonas de reexpedición para el contrabando de estimulantes de tipo anfetamínico y otras drogas ilícitas. Preocupa a la Junta la falta de información suficiente sobre la situación en materia de drogas en toda la región.